La escultura privada alcanzaría niveles de alta calidad, al igual que los soberanos los altos dignatarios ordenaron hacer un gran número de esculturas de ellos y sus familias, destinadas a sus monumentos funerarios. El supervisor de las obras de Amenofis III, Amenhotep, fue sin duda uno de los personajes más destacados de su época, se le llegó a venerar como un hombre de gran sabiduría y valor, equiparando su figura al mítico Imhotep (arquitecto de Zoser); de Amenhotep se conservan varias figuras, donde las inscripciones jeroglíficas nos aclaran las diversas funciones que llevó a cabo durante el reinado de Amenofis III.
Otro personaje que ha pasado a la historia a través de la escultura: Senmut, gran arquitecto de la reina Hatshepsut, creador del templo funerario de Deir el Bahari y tutor de la princesa Neferure, una de las hijas de la soberana. Se conserva una imagen de Senmut siguiendo el modelo de estatua-bloque, característico del Imperio Medio, Senmut envuelto en el manto oculta su anatomía u acoge a la pequeña figura de la princesa, otros grupos muestran al arquitecto sentado o en pie, siempre acompañado de Neferure.
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