A través de los restos arqueológicos de este edificio se pudieron apreciar algunos rasgos tomados de la arquitectura templaria tradicional, como es la disposición de pilonos monumentales articulando la fachada principal, a los que añadieron dos grandes mátiles flanqueando el acceso; ya en el interior los diferentes patios disponían de accesos compuestos por pilonos de menores dimensiones. Hasta aquí lo tomando de la antigua tradición, sin embargo, el rasgo más destacado y que define a este templo, otorgándole propia personalidad, es el gran número de altares distribuidos por toda la superficie del edificio y los amplio almacenes (parte fundamental del conjunto) destinados a guardar las abundantes ofrendas que el faraón presentaba al dios solar; por último exitía una sala cubierta donde se guardaba la imagen de Akhenatón.
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