En una segunda fase, la escultura amárnica emprende un camino bien diferente. Los escultores inician una vertiente de realidad, asociada a la busqueda de la verdad que Amenofis IV pretendía con sus ideales religiosos. Serán los talleres de la ciudad de Akhenatón los encargados de realizasr algunas de las piezas más bellas de la hsitoria de la escultura de la Antiguedad. En este sentido debemos destacar el busto de la reina Nefertiti, hoy en el Museo de Berlín, hallada en 1912 por Borchardt. Fechada al final del período amárnico, realizada en caliza y yeso, conserva gran parte de la policromía original que contribuye a resaltar los exquisitos rasgos del rostro de la reina. Se trata de un modelo que debió servir como referencia para otros retratos. Algunos historiadores has visto en él unos rasgos de modernidad totalmente excepcionales. Igualmente atrativa resulta una cabeza de Nefertiti procedente de un taller de el-Amarna, conserda también en Berlín, los rasgos delicados y perfectamente modelados corresponden a los últimos momentos del período amárnico.
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