El sarcófago del faraón se hallaba a continuación del armario canópico. En realidad se trataba de tres féretros distintos, el más rico y suntuoso es de oro repujado y estaba salvaguardado por los otros dos mayores de madera también adornados con aplicaciones de oro, esmaltes y piedras semipreciosas. Los sarcófagos representan la imagen portando los símbolos del poder real: tocado faraónico (nemos) con la cabeza de buitre y la cobra en el frente, la barba postiza y el báculo y el flagelo que cruza sobre el pecho. La moni estaba envuelta en un rico sudario acompañado de amuletos de carácter profiláctico y pequeñas láminas de oro con inscriciones jeroglíficas en las que los diosos acogian al faraón como parte integrante del panteón divino.
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