La misma importancia de la pirámide la adquieren los templos ligados a ésta, serán parte fundamental en los ritos funerarios, que definen y consolidan en estos momentos, manteniéndose durante todo el Imperio Antiguo. Los templos se situan uno en el lado Este de la pirámide anexo a ésta y el otro el los límites del desierto donde acaba en fertil valle. Ambos estarán comunicados por una impresionante galería cubierta (en la cubierta de la galería se practicaba una endidura como sistema de iluminación). El Templo del Valle a menudo estaba en contacto con el Nilo a través de un canal, de esta forma el cuerpo del faraón dejaba el Palacio Real emprendiendo un viaje por el río que habría de conducirle a su morada eterna. Desde el Templo del Valle, a través de la gran galería y ya fuera de la vista de los espectadores, el faraón era conducido hasta el templo mortuorio, situado al Este de la pirámide, donde se pranticaban ritos funerarios como "la partura de boca"; este pequeño templo, apenas una capilla, estaba destinado a la presentación de ofrendas. Desde el templo mortuorio el cadáver del faraón era conducido a la cámara funeraria en el interior de la tumba, ésta sería su morada definitiva.
El cenotafio, que simbolizaba la tumba del faraón en las tierras del sur, vuelve a aparecer en este conjunto funerario (ya se vió en el monumento de Zoser), se trata de una pequeña pirámide construida en el lado sur del recinto.
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