Lo más interesante de las construcciones ligadas de Kefrén es, sin duda, el Templo del Valle, conservado casi intacto es uno de los ejemplo más armoniosos de la arquitectura del Imperio Antiguo tanto por la sencillez de formas y nobles materiales como por sus cuidadas proporciones. Gruesos muros de caliza forman el núcleo del paramento, revestidos de losas de granito rojo procedente del lejano Asuán (Nubia), cortados con singular maestría forman una superficie soprendentemente regular. La cámara central está dispuesta en forma de T, a ella se accede a través de dos vanos exteriores flanqueados por dos leones guardianes (esfinges), la cubierta de la cámara funeraria fue igualmente monumental, los elementos sustentantes son grandes pilares de granito rojo que sostíenen pesados elementos arquitravados; el pavimento es de una magnífica caliza blanca que contribuye a la armonía entre las formas y los colores; el sistema de iluminación se articula a través de uno cortes practicados en la parte superior del muro a la altura del techo, permiten la entrada de haces de luz dirigidos hacia el brillante paramento, este sistema producía unos efectos lumínicos muy adecuados para la celebración de rituales religiosos.
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