Las piezas escultóricas más destacadas en este período pertenecen a el monarca Pepi I (2289-2255 a.C). La estatua de Pepi I (depositada
en el Museo Egipcio de El Cairo), fue descubierta en un templo de Hieracómpolis, sobresale por el uso de un nuevo material, se trata de cobre repujado con alma de madera, su carácter hierático y sus ojos incrustados impresionan vivamente.
De Pepi I se conserva otra interesante representación de diorita. Presenta la misma idea que la célebre imagen del faraón Kefrén, aunque no posee el carácter monumental de ésta. El soberano aparece entronizado, ostentando los símbolos del poder y tocado con la corona del Alto Egipto, tras su cabeza aparece el Halcón, dios Horus, en ángulo recto con respecto al cuerpo, formando cuerpo con el pilar dorsal donde aparece el nombre del faraón en carácteres jeroglíficos, es como si el escultor hubiese querido materializar parte de la divinidad contenida en el nombre del faraón.
Atras Siguiente
|