Los relieves escultóricos son numerosos en estos momentos, muchos de ellos procedentes de las tumbas de familiares u nobles cercanas al conjunto funerario de Mentuhotep Nebhepetre en Deir el-Bahari. La mayoría son relieves rehundidos, de magnífica factura.
Entre ellos destaca el de la reina Kawit (Museo Egipcio de El Cairo), aparece rodeada de sirvientas realizando tareas domésticas. Esta misma temática cotidiana aparece en el sarcófago de la reina Ashait, que es abanicada por una sirvienta mientras ella aspira el perfume de una flor de loto. El simbolismo de estas escenas cotidianas parace estar relacionado con la idea de renacimiento a una nueva vida, se pretende crear un ambiente adecuado para comenzar la vida en el más allá.
Los relieves que decoran en templo de Mentuhopet Nebhepetre han llegado hasta nosotros en un buen estado de conservación, con buena parte de la policromía original. Las escenas representan al faraón en compañia de algunas divinidades, luchando contra pueblos extranjeros y las ya conocidas escenas de caza o recolección de papiros.
Entre las tumbas privadas debemos destacar las de los nobles construidos en el Egipto Medio, en la localidad de Beni Hasan, cuyo paisaje ofrece al espectador una de las vistas más espectaculares de Egipto, el curso del Nilo describe en este enclave una amplia curva al oeste para luego dirigirse al norte.
El ciclo decorativo de estas tumbas es el más completo de todo el Imperio Medio, desafortunadamente no han sido objeto de un estudio en profundidad. Entre ellas la más notable es la del gobernador Khety y la de su hijo Baket. El programa iconográfico incluye escenas de caza, preparación del ajuar funerario, representaciones del difunto con su familia, escenas militares y de lucha con animales. La novedad en estas pinturas es el sentido dinámico, las figuras de luchadores y danzantes se disponen en registros pero adoptando actitudes diversas que es lo que les otorga el sentido de movimiento.
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