El otro camino seguido por el arte escultórico tendrá unos matices de mayor naturalidad, representado por las imágenes funerarias de los faraones que no están involucradas en la maquinaria del poder, así que podermos considerarlas, de alguna forma, de uso privado destinadas a ocupar un lugar en la tumba-morada del monarca.
Las pequeñas imágenes de madera de Sesostris I son un buen ejemplo de esta corriente, se trata de una pareja donde el faraón aparece con la corona del Alto Egipto (Museo Egipcio de El Cairo) y en la otra imagen coronado con el símbolo del Bajo Egipto; la anatomía sigue modelos idealizados, como ocurre en las versiones oficiales, pero el rostro es de gran delicadeza, sus rasgos son suaves y serenos mostrando una gran sensibilidad plástica, para algunos autores estos retratos están influidos por la estética de la Dinastía IV
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