Actualmente la idea de un invasión no es aceptada en un sentido estricto. Por un lado, queda constancia del horror con que los egipcios, de épocas posteriores, contemplaron la idea del asentamiento y dominio en una parte del país de un pueblo de procedencia asiática, por otra parte los restos arqueológicos indican claramente que los hicsos no fueron rechazados categoricamente por el pueblo egipcio durante el tiempo que estuvieron conviviendo con ellos, de hecho la mezcla entre asiáticos y egipcios fue una realidad.
La presencia de población asiática se remonta a los tiempos más remotos de la cultura egipcia, será durante el Imperio Medio cuando se produce un aumento de este colectivo, especialmente dentro del ejército. Un lento pero constante proceso de inmigración debió reforzar la presencia hicsa en el Delta. Quizá animados por la debilidad y decandencia del gobierno del Delta, grupos militares hicsos irrupieron en esta zona, creando un Estado vasallo pero en gran medida independiente. El dominio hicso en el Delta se prolongará durante un siglo aproximadamente, tomando Menfis como centro principal y asumiendo muchos de los ritos y tradiciones egipcias. Sus aportaciones a la cultura y forma de vida de los egipcios fueron enormemente enriquecedoras.
Durante la estancia de los hicsos en norte, en el sur se mantenía una debil monarquía (principes Tebanos) configurándose una sociedad feudal, esta situación se mantuvo hasta que uno de esto principes tebanos (khamose) inicia una campaña para recuperar el Delta que desembocará en el Imperio Nuevo.
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