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View Full Version : La maldició de Tutankamón


RICHARD ACOSTA
12-28-2009, 01:11 AM
Investigadores de una asociación no gubernamental –Corporación Soto, cuya sede está en Madrid- elaboraron un informe en el año 1998 sobre uno de los enigmas más grandes de la historia, la maldición de Tutankamón.
Cuando el 4 de noviembre de 1922, Howard Carter descubrió la tumba de este faraón en el Valle de los Reyes, no imaginó, que con el paso de los años, se convertiría en tema de estudio de investigadores de todo el mundo.
La maldición de Tutankamón, desató en la década de 1920, una pasión pocas veces vista por lo exotérico. La muerte de lord Carnarvon –principal socio de Carter y financista de la excavación- la madrugada de el 3 de abril de 1923 en su habitación del Hotel Intercontinental de El Cairo, fue el disparador para un sin fin de especulaciones con respecto a una posible maldición, que los sacerdotes del antiguo Egipto pusieron sobre la última morada del faraón. En el mismo momento que Carnarvon dejaba este mundo, en Londres también moría de forma inexplicable su perra Susie. Se dice que los perros pueden sentir todo los que sus dueños padecen, pero eso no explica que amo y perro dejaran este mundo al mismo tiempo a miles de kilómetros de distancia. Lo que es aún más curioso, es que las leyendas y las maldiciones no eran ajenas a Carter y Carnarvon. En 1907, en Tebas, la pareja de exploradores hace su primer descubrimiento. En aquella oportunidad el único objeto encontrado fue un pequeño ataúd de madera negra, destinado a albergar la momia de un gato. Al parecer, este fue llevado a la casa de los excavadores; por error, colocado en la habitación de Arthur Weigall, director de los monumentos de Luxor. Cuando el arqueólogo, llegó en la noche a la casa se encontró con el ataúd del felino, y sin oportunidad de verlo, se tropezó. Increíblemente, al mismo tiempo era picado por un escorpión el mayordomo de casa mientras veía como lo perseguía un gato gris. Al abrir los ojos y aquejado por un fuerte dolor, Weigall vio como la caja del gato había girado y le miraba atentamente… ¿Curioso no?
Pero la historia no termina ahí. En la noche el arqueólogo repentinamente vio cómo un gato gris (el mismo que persiguió a su mayordomo) saltaba sobre su cama para desaparecer por la ventana que había junto a ella. Al encender la luz se percató que el ataúd del gato se había abierto en dos partes, dando la escalofriante sensación de que el gato había salido de su interior.
Pero en sí la muerte de Carnarvon fue sólo el principio, de más de una treintena de personas relacionadas de alguna forma con el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, encontraron la muerte poco después, algunos en circunstancias bastantes extrañas.
La prensa de la época vio en Carnarvon la primera víctima oficial de la maldición. Los acontecimientos que ocurrieron a posteriori en relación con el faraón niño, han dado origen a muchas historias fantásticas.
Jorge Benedite, egiptólogo que trabajaba para el Museo del Louvre muere poco después de haber visitado la tumba, su colega Arthur Mace corre la misma suerte. Después fueron la hermana y la enfermera de lord Carnarvon. El secretario de Carter también es tocado por la supuesta maldición… Se llega a contar más de treinta personas que encontraron la muerte, algunas de ellas, de forma misteriosa. En ese momento se llegó a pensar en un virus que permaneció encerrado en la tumba durante 3.000 años, pero los exámenes efectuados no arrojan nada que pueden revelar la presencia de alguno.
Se llegó a inventar una supuesta inscripción en la tumba.
Esta sucesión de muertes, no fueron suficientes para apoyar la teoría de una fuerza sobrenatural que protegía el descanso eterno del faraón. Pero las especulaciones siguieron a través de los años.
Desde la muerte de lord Carnarvon, las noticias de tono alarmistas en relación con la maldición se fueron sucediendo una y otra vez. Pero hay un pequeño detalle del que muy pocos se han percatado, y es que, Howard Carter, quién descubrió la tumba murió muchos años después y no por efecto de una supuesta maldición.
Y es aquí que surge un pequeño problema…
El grupo de investigadores que trabajaba para la Corporación Soto no creía en maldiciones y estaba bastante lejos de hacerlo. En el informe que estaban elaborando, trataban de demostrar que la maldición no era obra de los muertos, sino por el contrario, tal maldición fue desatada por un cúmulo de casualidades y causalidades, por lo tanto era efectivamente obra de los vivos.
Es así que el 4 de noviembre de 1998, deciden trasladarse a París para terminar el informe que presentarían en un congreso de egiptología que se desarrollaría en Praga en el mes de diciembre de ese mismo año.
Pero a veces, hay ciertas cosas que es mejor no sean sacadas a la luz. La verdad puede traer consecuencias, y al mismo tiempo provocar un conflicto de intereses compartidos.
Lo curioso de esto, es que el grupo de investigadores desapareció ese mismo 4 de noviembre de 1998, sin que jamás se volviera a saber nada de ellos. Pero aún más sorprendente es que esa fecha significa un nuevo aniversario del descubrimiento de la tumba.
¿Casualidad?...

Celso Vernon
12-28-2009, 03:30 PM
Es cierto, todo un misterio lo del principe TUT… Pero claro, en lo personal, ese misterio no es otro que CARTER (después de varios años de darle a la pala) descubriera TODO cuanto DESCUBRIÓ con el mayor de los asombros… Es decir, una tumba intacta en el Valle de los Reyes (no saqueada) con todas sus “cosillas” en su interior. Y esas “cosillas” son un testimonio “vivo” para el estudio de la arqueología causando la admiración de propios y extraños; un estudio necesario para saber cómo vivieron los señores de la tierra negra hace tropecientos miles de años… ¡Vaya tela!...

En lo relativo a muertes y demás, pues eso, cosas de la superstición y la imaginación del vulgo; al margen de la “realidad” arqueológica, of course… En fin, la libertad de creer está en el bulbo raquídeo (:D) de cada quien y cada cual…

Bon nadal