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View Full Version : Una Historia, un Río, un Sueño


Nieves
03-29-2005, 10:19 PM
Saludos a todos!!

Tengo una propuesta para el foro: Escribir una historia entre todos, ambientada en Egipto. Originalmente pensé que cada uno de nosotros podría interpretar a un personaje e improvisar los diálogos o ensayarlos por mensajería privada con sus interlocutores, es más divertido, pero demanda un montón de trabajo de coordinación, así que lo dejo a su elección:

1) Escribo el relato completo, detallo las acciones y los personajes por capítulos y Uds elaboran los diálogos, asumiendo cada uno un personaje.
2) Escribo un capítulo y luego cada uno escribe pequeños capítulos, como continuación de la historia, en tal caso le pueden dar la orientación que cada uno quiera.
3) Propongan algo. Pueden ser varias historias.

Mi relato no se ajusta a ninguna realidad histórica, es sólo una historia que imaginé durante mi crucero por el Nilo. No soy buena narrando, y peor me salen los diálogos, así que pido disculpas por la gran cantidad de lugares comunes y frases hechas que utilizo.

Nieves
03-29-2005, 10:26 PM
Comienzo.

Capitulo I
Pórtico

Al amanecer de aquel día, una barca se deslizaba silenciosamente por la superficie del río, hacia el oeste. Las sombras fantasmales de las palmeras se retiraban a sus dominios amenazadas por el dios sol. La luz tenue y rosada de la aurora envolvía la silueta de un adusto sacerdote, que parado en la proa, dirigía su mirada al horizonte, sumido en sus pensamientos. Los hombres remaban en respetuoso silencio tan a prisa como les era posible, al toque rítmico de un tambor que coordinaba sus movimientos.
Cerca se oyó un chapoteo y algunos chillidos agónicos, señal de que un cocodrilo del Nilo había conseguido atrapar a alguna de las tantas aves que acudían al río en búsqueda de peces. Varios íbices levantaron vuelo y en su huida pasaron rozando el multicolor velamen de la barca.
En la orilla, los sacerdotes del templo del oeste esperaban impacientes al Gran Sacerdote Matzuk, Constructor de la Tumba y Señor del Templo de Amón . La fuerte brisa del desierto agitaba sus túnicas y disimulaba un poco el nerviosismo que los embargaba. Apenas efectuadas las maniobras de atraque de la barca, y los necesarios intercambios de saludos, el gran sacerdote fue conducido a su carruaje, y de allí todos emprendieron una veloz carrera por la polvorienta vía que llevaba a las necrópolis.
Dos soldados montaban guardia ante una tumba, sosteniendo unas antorchas cubiertas con finas lámparas de alabastro, lo que producía una luz un tanto opacada. Sin mediar palabra, el imponente sacerdote les arrebató una y bajó a toda prisa los escalones de piedra de la entrada. Los sellos rotos y un enorme agujero en la pesada puerta evidenciaban la profanación. Matzuk contuvo el repentino impulso de fulminar a ambos guardias y los conminó a entrar tras él.
Tras recorrer largos y angostos pasillos laberínticos, entraron en el recinto del sepulcro. El cuerpo de su señor, despojado de casi todos sus vendajes, de la máscara de oro y de los amuletos sagrados, yacía en el piso de la cámara. La tapa del sarcófago estaba quebrada y tirada al lado. Se veían esparcidas las vendas de lino, colgando como serpientes sobre los objetos funerarios.
El viejo sacerdote constructor se sintió realmente escandalizado, pues los ladrones de tumbas no habían esperado ni la primera crecida del río para saquear la tumba del faraón, evidencia de la degradación del pueblo y de la pérdida del sagrado temor religioso.
El resto de los sacerdotes del templo entraron cargando con nuevas tiras de lino y envases de alabastro con toda clase de resinas y ungüentos. Trabajaron todo el día, allí mismo, entonando canciones destinadas a aplacar el alma del faraón, que seguramente vagaba por allí, ofendida, despojada, sin descanso.
Volvieron a colocar el pesado cuerpo en su lugar, el gran sacerdote pronunció las palabras mágicas destinadas a proteger a su señor, asegurándole que los profanadores no volverían a entrar a perturbar su descanso eterno; pero dentro de sí, pensaba en una solución más eficaz. Luego de sellar la tumba nuevamente, les aseguró a los guardias que si volvía a encontrar violado el recinto, los maldeciría tanto que sus almas jamás encontrarían el barco del sol y se quedarían vagando sin descanso en la tierra de las arenas.
Matsuk se retiró al santuario del templo a lavarse, mientras cavilaba lleno de preocupaciones.

El nuevo faraón era un jovencito de quince años. Y el tío-regente no era del agrado del viejo sacerdote constructor. Apenas había fallecido el faraón y desde el principio del verano le había encargado realizar los planos para la tumba del joven príncipe, incluso ya había escogido el emplazamiento, y ordenado que comenzaran las labores de perforación.
Para Matzuk era demasiado, el joven príncipe sería coronado en tres años más, no compartiría el trono y tendría el poder de hacer su tumba donde quisiese, no donde lo mandara el regente, además, ¿Por qué la prisa? El príncipe estaba sano y fuerte, ninguna enfermedad ensombrecía su semblante, día a día ganaba destreza en el manejo de las armas y era un chico inteligente e intranquilo, que todo lo quería saber. No era cosa de temer que falleciera de un momento a otro sin tener su tumba lista.
Pero Seramun era un hombre altanero y dominante, regentaba el poder como si fuera un real faraón y había dado la orden de iniciar los trabajos. El gran sacerdote se daba cuenta de que ésta nueva tumba estaba tan lejana y desprotegida como la del difunto padre del muchacho.
Matsuk descendió los escalones de piedra del templo, que lo llevaban directamente a la barca que lo esperaba. Recitó los usuales encantamientos antes de embarcar, para alejar a los espíritus que pululaban por las orillas del río al amparo de la noche. Cruzaron el Nilo en silencio, deslizándose sin apenas perturbar la superficie, para no atraer la atención de los cocodrilos o los peligrosos grupos de hipopótamos que se veían a la luz azulada de la luna.

Nieves
03-29-2005, 10:43 PM
Pórtico: Entrada al mundo de los sueños.

Yax Pasaj
03-30-2005, 10:45 AM
A la misma hora y a una escasa distancia cuatro hombres esperaban en silencio. El manto nocturno impedía ver que el faldellín de lino que les cubría casi hasta las rodillas, única vestimenta que envolvía aquellos cuerpos fibrosos, impedía percatarse del estado avejentado y poco lustroso de la prenda.

Tres de aquellos hombres estaban sentados, con la espalda apoyada en el muro de adobe de una casa minúscula de una sola planta. El cuarto, un poco más alejado, miraba pasar una embarcación que trasladaba un sacerdote, aunque él no lo sabía. Tampoco tenía interés alguno en saberlo, ya que estaba a la espera de realizar un buen negocio.

Aquella madrugada, el momento en que los sueños han penetrado profundamente en el corazón humano, habían violado una tumba, en realidad la tumba de un dios. Pero si a los dioses no les interesaban los humanos, ¡para qué guardarles ningún respeto! El jefe de la cuadrilla sabía que ellos no alcanzarían la vida en las estrellas; un mal día, sencillamente,caerían bajo un sol abrasador... si tenían suerte de escapar a los guardias de la necrópolis.

Todo eso no perturbaba la mente de aquel hombre curtido por la miseria. Sabía que su vida era sólo un fruto de la casualidad, y que el mundo no se preocuparía por un hombre como él. Sólo él mismo era su benefactor, aunque para conseguir sobrevivir debía de soportar a algunos como el que esperaban, un negociador, un comerciante que apenas les daba lo suficiente a cambio del producto de su "trabajo" en la ciudad de los muertos.

Esta ocasión era diferente. Habían alcanzado el corazón de la tumba del dios. Sí, corrían peligro, pero qué es la vida sin riesgo, un cementerio de podredumbre. El estaba vivo, y el faraón no era más que un cadáver reseco que no necesitaba tesoros. Él, en cambio, un hombre del que ni siquiera sus sicarios conocían el nombre, lo necesitaba todo. ¡Vivía! y eso era lo mejor que podía ocurrirle.

Taja
03-30-2005, 04:57 PM
...En el claro obscuro de la madrugada dos siluetas,montadas en sendos asnos,desmontaron frente a la miserable choza.
Mientras una de ellas quedaba al cuidado de las cabalgaduras,la otra se acerco con presteza hacia la entrada de la miserable vivienda.

Sin perder un solo instante entró.

Los cuatro hombres que en ella esperaban se sobresaltarón con la silenciosa llegada del hombre que habían esperado toda la noche.

..Y bien escoría de la humanidad..!Teneis lo que os había pedido..?.-

-.Si..si..mi señor..!-respondío,el que parecía ser el jefe.

-..Y que,rata inmunda..!..a que esperas..?...por todos los dioses..muevete de una vez...!

De un rincón y envuelto en unas esteras viejas,el hombre,le entregó un pesado bulto.

-..espero que esté todo intacto..espero que no habreis hecho algun estropicio..?..pensad que va en ello vuestras miserables vidas...!

-..Mi señor esta todo como vos ordenasteis..todo se ha hecho segun vuestros deseos..!- Los hombres estaban cada vez mas nerviosos y asustados,la actitud amenazadora del comprador no contribuia a tranquilizarlos;dandose cuenta de ello el hombre, gruño algo entre dientes,carraspeo y en sus labios se dibujo una siniestra sonrisa,que de no estar tan nerviosos les hubiera helado la sangre en las venas.

-..Bueno...creo que habeis hecho un buen trabajo..!tranquilizaos..mi criado os traera un anfora del mejor vino del delta..algo tan delicioso que no se si vuestras lenguas apestosas habituadas a la infame cerveza que tomais sabran apreciar..en cuanto a lo acordado este es el precio .Diciendo esto el hombre tiro, con presteza , una bolsa en medio de los cuatro
hombres.Al caer al suelo se oyo un ruido seco.Los hombres se mirarón entre si con avidez.Cuando se dierón cuenta el hombre habia desa parecido,igual que habia llegado y en su lugar otro hombre,de baja estatura y negro como un carbón les dejaba un anfora y una cesta cerrada.

Rapidamente,pero en silencio las dos siluetas,montarón con su pesada carga y desaparecirón con los primeros rayos de sol...

nefertari7
03-30-2005, 08:37 PM
..... cuando Matsuk regreso al templo una gran tristeza recorria su cuerpo, no podia dejar de pensar en su señor,aquel que durante tantos años se habia convertido en su amigo,hermano y compañero ....... y que ahora seguramente vagaba entre los oscuros rincones de su tumba buscando la puerta que le llevaria al descanso eterno.

Pero habia algo mas que causaba intriga al sumo sacerdote, los planes de Seramun le hacian preveer que la vida del joven faraon corria peligro.

- ¿por que tanta prisa?- se pegunto una y otra vez- no puedo abandonarle.....-repitiendose estas palabras Matsuk entro en un sueño profundo al que quizas ni el mismo estaba preparado;

- Matsuk! Matsuk!

- Quien eres? que quieres?

- Ven conmigo

- Pero..... - tras cruzar corriendo un largo pasillo Matsuk se encontro de repente frente al embarcadero donde mucho tiempo atras compartia juegos con su señor, el faraon de Egipto Ramses II.

- Ya no te acuerdas de tu viejo amigo?

Matsuk perplejo descubrio una silueta detras de las columnas, lentamente se acerco a ellas intentando hacer el menor ruido posible, pero nunca imagino a quien descubriria detras de ella.

- Mi señor que ......-inmediatamente, con lagrimas en los ojos se arrodillo ante Ramses implorando clemencia

- lo siento mi rey!, o todo poderoso de las dos tierras!, mi dios.........su alma.... fueron....... - Ramses no quiso escuchar ni una palabra mas.

- Levantate Matsuk, no estoy aqui para rendir cuentas contigo- hablo el faraon con gran tristeza en su voz.

Matsuk se incorporo y acompaño al faraon hasta las orillas del rio Nilo.

- Oh querido Nilo!! cuantos viajes realize sobre tus claras aguas, cuantas veces contemple contigo los atardeceres........ -con cierto tono melancolico Ramses evoco los mas hermosos poemas en ofrenda a su rio, toda su vida habia pasado ante sus ojos y amaba cada rincon,cada gota de aquel agua que le vio nacer y tambien morir.

- Matsuk, escucha bien mis palabras- sus palabras se convirtieron esta vez en mandato, sonaban con un gran poder, aquel que durante muchos años le convirtio en faraon- los dioses auguran un reinado oscuro para mi pueblo, hablan de victorias,de derrotas pero hablan de traiccion. Mi hijo pronto se convertira en Faraon de los dos reinos y yo ya no estoy a su lado para protegerle...

- Mi señor que debo hacer- contesto el sacerdote con voz temblorosa.

- Te convertiras en su mentor, le enseñaras lo bueno y lo malo que le llegara a dar su pueblo, seras su sombra y cuidaras de el como tantos años lo hicistes conmigo, no hay nadie mejor que tu para hacer que mi hijo se convierta en el mas grandes de los faraones.

Matsuk escuchaba atentamente las indicaciones que su señor le hacia, como si despues de tantos años el se convirtiera en aprendiz como en su dia fue Ramses.

- Mañana haras llamar en el nombre de Amon a mi hijo para que acuda al templo, le inculcaras todas las creencias antiguas de Egipto....

- y Seramun?-replico el sacerdote

- Ante las ordenes de los dioses ese usurpador no tiene ni voz ni voto- contesto el faraon mientras montaba en una barca - haz lo que te ordeno Matsuk el futuro de Egipto esta en tus manos amigo mio haz que los dioses se sientan orgullosos de ti.

Sin decir ni una palabra mas, Ramses subio a la barca que se fue deslizando poco a poco por el rio al que tanto amaba en busca del descanso eterno.

Pewero
03-31-2005, 02:44 AM
Heri

Un dolor de cabeza intenso recobro el sentido a Heri, que se encontraba tirado en la arena detras de unas rocas.

Que golpe tan brutal habia recibido, ¿que demonios habia pasado?, trataba de recordar lo sucedido y solo encontraba un abismo fracturando mis pensamientos. Mi trabajo era patrullar el cementerio real e informar, una especie de guardia desarmado con la rutina nocturna de andar en paralelo a los caminos oficiales de la necropolis, pasando desapercibido, disimulando mi presencia en las sombras, detras de las rocas, observando todo, reportando los cambios de guardia de sacerdotes y cuerpos militares. Todo habia sido muy repentino, un ataque certero y en silencio, despues de varios intentos logre ponerme en pie aquella mañana, con pequeños pasos emprendi la ruta a casa tambaleando con mis temblorosas piernas flacas, a lo lejos se escuchaba el silbido del viento que cruzaba entre las rocas de los gigantes sedentes de Amenofis, hice una pausa para mirarlos y escuchar su canto, mas alla de los colosos me parecio ver un hombre conduciendo una recua cargada con rumbo del Norte perdiendose en el lomerio.

Cuando llegue a casa, Heqetwy, mi esposa, me esperaba en la puerta, me miro y de inmediato se puso a atender mis heridas.

- Heri, unos hombres del templo de Amon te han venido a buscar, quieren que te presentes ante el gran sacerdote Matzuk, dime, ¿que ha pasado?, ¿que has hecho?-
- No he hecho nada malo mujer, solo se que fui golpeado y que dificilmente llegue aqui.-
- Debes reportarte al templo, tengo un mal presentimiento y tendras que demostrar tu lealtad.-

Las noticias se propagaron rapidamente y Heqetwy se habia enterado de la profanacion, conocia bien el corazon de Heri y sabia que el no estaba involucrado en en esta rapiña.

Despues de cruzar el Nilo al lado este, un poco mas recuperado, se presento al templo y fue conducido por un sacerdote a una pequeña sala de audiencia ante la presencia de Matzuk, quien se encontraba bastante perturbado por aquel sueño, por aquella instruccion que le habia encomendado Ramses en el muelle, al ver al muchaco se incorporo como una muralla, Heri se postro de rodillas e inclino su cabeza hasta tocar el suelo.

- Levantate muchacho, pero........ ¿que te pasa?, no hemos recibido tu informe diario, ¡que es lo que paso!-
- ¡Ho señor!, anoche durante mi recorrido fui golpeado y no recuerdo nada, perdoname señor, ¿que ha pasado?-
- Inepto muchacho, que desperdicio tengo ante mi, tu padre estaria avergonzado de ti Heri, han saqueado la tumba y perturbado el viaje del faraon por la otra vida, corrompiendo su sepultura y arrojandolo al suelo, ¡PIENSA!, ¿que fue lo que viste?-
- Señor, yo cambio mi ruta noche a noche y ni tus guardias conocen mis escondites, alguien bien informado anulo mi presencia, permiteme recorrer mi ruta de nuevo para poder informarte.-
- Esta bien haslo de dia y de noche y presentate aqui al amanecer, ¡largate!-

MERESANJ
03-31-2005, 12:22 PM
La noche caía sobre Egipto, una leve luz anaranjada acariciaba todavía las estrechas callejuelas de la ciudad mientras que el sol se sumergía en el horizonte, Atón, el disco solar, se preparaba para su viaje nocturno al país de las tinieblas, al reino de las sombras...Sombras, como las que cada noche acechaban al joven faraón en sus sueños, que apoyado sobre el pasamanos de su balcón de palacio observaba aquella hermosa puesta de sol sobre el Nilo...

-Te estaba esperando mi querido Matsuk-la voz del adolescente era firme pero suave a la vez.
-Espero sepa disculpar mi retraso majestad, me encontraba reunido con cierto guarda del Valle que puede servirnos de ayuda, sufrió un fuerte golpe y no recuerda gran cosa pero espero prontas noticias suyas...
El hasta entonces príncipe de Egipto continuaba de espaldas a su interlocutor, una leve brisa comenzó a levantarse cuando este se giró y a paso lento se introdujo en palacio:
-Sígueme Matsuk, quiero enseñarte algo...
La estancia era amplia y sencilla, apenas decorada, el joven rey había hecho retirar buena parte del mobiliario que antiguamente enriquecía su habitación, apenas dos arcones de madera dorada a los pies de una cama con patas de león y una gran mesa a modo de altar en el que podía distinguirse entre dos tenues lámparas de aceite, una estatuilla de madera del dios Amón...
El joven rey dirijió una mirada a uno de los tres soldados nubios que montaban guardia en la puerta de su habitación, de inmediato éste abrio la puerta que daba al pasillo, en el umbral de la misma, Matsuk pudo distinguir una pequeña silueta...
-Acércate Aziru-dijo el faraón secamente.
La pequeña silueta se convirtió en el cuerpo de un niño de poco más de ocho años, que avanzó hasta quedarse a poco más de un metro de ambos.
-¿Traes lo que te he pedido Aziru?
-Si majestad.
-Muéstramelo.
El infante sacó algo de una alforja y se lo ofreció al faraón...Eran un par de sandalias marrones, de corte sencillo.
-Esto es lo que quería enseñarte Matsuk-con un rápido gesto el rey ofreció las sandalias al sacerdote.
-Lo siento majestad, no comprendo...
-Estas sandalias Matsuk, pertenecen a mi tío Seramun, Aziru es uno de los encargados de vestir y preparar cada día al regente, antiguamente estaba a mi servicio, pero como bien sabes mi estimado tío gusta rodearse de mis criados y de todas los bienes que por sangre me pertenecen.
-Ruego disculpe mi ignorancia faraón, pero continúo sin saber...
-Mira bien estas sandalias Matsuk, ¿no encuentras nada extraño en ellas?...
El moreno sacerdote echó un largo vistazo a las prendas.
-Están muy sucias ciertamente, para calzar los relaes pies de Seramun, cosa extraña teniendo en cuenta que hace apenas dos meses despidió a gritos a una de nuestras mejores camareras por considerar que ésta le servía la comida en vajilla desgastada...
-Eres ciertamente, un gran observador amigo mío-el joven rey despidió al niño no sin antes regalarle con una rica golosina de arándano que reposaba en uno de los platos de la mesa de ofrenda, una vez solos, el faraón tomó asiento en uno de los arcones dorados, y mirando fíjamente al sacerdote, continuó diciendo:
-Mi tío me traiciona Matsuk, hace días que los guardias me informan de sus continúas salidas de palacio a horas extrañamente intempestivas, sabes bien que Seramun no es partícipe de mezclarse con el pueblo, odia los paseos y los desfiles militares, y rara vez puede vérsele fuera de sus aposentos sino es para caminar largamente por el jardín de palacio, cosa que, dicho sea de paso, hace cada tarde en éstos últimos días, lo observo desde mi alcoba, durante horas...
Matsuk escuchaba atentamente cada palabra, en los útlimos tiempos su papel de sacerdote le había impedido visitar al joven rey tanto como antes, cuando el niño-príncipe jugaba por palacio, bajo la atenta mirada de su padre el Gran Ramsés.Pero aquel niño ya no era un infante, hacía varios años que la trenza de la juventud había avandonado su cabeza dejándo paso a un cráneo rasurado más propicio para soportar los pesados tocados reales y las complicadas pelucas que correspondían a los grandes faraones, el peso del oro y las piedras preciosas, aquel peso que hoy, soportaba el cuello del joven rey...Y ahora esto, todo eran complicaciones, la inesperada muerte su padre, de su amigo, ni el descanso del Más Allá respetaban los malditos profanadores.
-Majestad, ¿cree de veras que Seramun le traiciona?
La mirada del joven se apagó...
-Hace noches que las sombras me persiguen querido Matsuk, visitan mis sueños para advertirme que algo extraño está sucediendo, mi padre, el hijo de los dioses, intenta decirme algo, ayúdame a descubrir que está pasando, en mi palacio no hay lugar para más intrigas, jamás permitiré que un asesino ocupe el trono de las Dos Tierras-dicho lo cual, el faraón se incorporó, el tintineo de sus pulseras de oro precedía cada uno de sus movimientos...
-¿No sientes ese olor Matsuk?-preguntó el faraón.
-Efectivamente majestad, huele como a (el sacerdote hizo una corta pausa para asegurar sus criterios)...Excrementos.
-Una pequeña sonrisa iluminó el rostro real.
-Serías un gran perfumista amigo mío-se apresuró a decir el joven rey con un pícaro guiño, ninguno de mis camareros se ha percatado de este hedor que inunda cada noche el palacio, pasan demasiado tiempo en las cuadras, recuérdame que prendan el incienso más tarde...
El faraón contuinuó hablando:
-Mi tio aborrece a las bestias, desde el incidente de "Poderoso" jamás ha vuelto a acercarse a un caballo.
-Quizás a vuestro estirado tío le plazca pasearse por las caballerizas para asegurarse del buen mantenimiento de las mismas-el tono cómplice e irónico quedaba pues patente entre ambos.
-Sabes tan bien como yo que Seramun odia los ejemplares que mimaba mi padre, y que soy yo y no él quien se ocupa de supervisar todos sus cuidados.
-Quedan pues descartados los paseos por las cuadras majestad ¿qué intenta decirme?
-Que mi tío monta, pero no precisamente caballos Matsuk.
Se hizo un largo silencio...El faraón se acercó al sacerdote, y poniendo su mano derecha sobre el hombro de éste dijo:
-Quiero que uno de mis guardas nubios me informe de cada uno de los movimientos de Seramun, es mi deseo que sea vigilado en cada una de sus salidas de palacio, y que se me mantenga al tanto de cualquier mínima anomalía, si el regente trama algo, no tardaremos en descubrirlo...La noche tiene mil ojos.
Dicho lo cual Matsuk salió de las estancias reales, y atravesando un largo pasillo iluminado con lámparas de aceite perfumado concluyó su apresurado paso hasta la misma entrada, justo en la puerta se encontraban seis fornidos y negros nubios, acercándose a uno de ellos, el sarcedote de Amón le dijo unas palabras al oído...El coloso nubio asintió con la cabeza.
-Apresúrate-dijo Matsuk

Man on The Moon
03-31-2005, 12:44 PM
Fue aquella misma noche...elegida al azar, entre los días y las noches de la vida tranquila como guardia de palacio, cuando el dedo de Matsuk iba a cambiar la historia de SedRa, el joven y fornido guardia nubio.

SedRa, así fue llamado para que nunca olvidara sus orígenes, humildes y tribales, pero elegido entre los elegidos para cambiar la historia de su pueblo.

Hijo de una bella mujer nubia de tez morena y ojos claros, con el brillo en sus ojos cuando se reflejan las estrellas que iluminan los palacios de luz y vida a las orillas del Nilo. Aquella mujer, tenía en su sonrisa el amor y en su rostro la felicidad del pasado y la nostalgia del presente. Fruto del pasado y del amor, nació su hijo al que así llamo, por su adoración inmensa a Ra y nostalgia del presente por su infatigable Sed de amor, por el amor que se marchitó y emigró con los vientos del desierto.

SedRa, no era consciente de la importancia de la misión encomendada por el Matsuk, al que escuchaba atentamente sus palabras y directivas...asintiendo con la cabeza ante el gesto hostil y agresivo de Matsuk.

- Escucha bien estas palabras SedRa y en ti confío esta misión de la que jamás debes volver sin encontrar tu destino...

- Serás la sombra de Seramún, los ojos en la oscuridad, los oídos en el silencio, el pensamiento en la confusión, el aire que respira, serás su espía...pero a la vez serás joven guardián, su alma y su guía. Ya que debes velar en todo momento por su vida.

Estas palabras no hicieron mas que aumentar la confusión de SedRa, que por un lado debía espiar en informar de todos y cada uno de los movimientos de Seramún y por otro, cuidar por su vida...Apenas hubo terminado Matsuk de pronunciar la última palabra, SedRa se apresuró a disponer sus pertenencias y equipar su camello para iniciar su misión y destino.

El corazón de SedRa palpitaba con fuerza y no entendía muy bien el motivo. En su interior sentía una fuerza extraña y una voz en su interior, que no era capaz de traducir en modo alguno. Era la primera vez que saldría del templo sin la guarnición, sólo y en persecución de Seramún, del que no sabía cual era el extraño motivo para tanta persecución.

La noche se cernía sobre la ciudad y las primeras estrellas comenzaban a iluminar las aguas de los canales. La luna, llena, inmensa...como nunca antes la había visto SedRa, estaba rodeada por un círculo de pequeñas nubes..como agazapadas, a la espera de que algo pasara...

La brisa se hacia mas intensa y la luna, todo iluminaba...

SedRa, agazapado en las puertas del templo, esperaba la prudencial escapada de Seramún. Y como cada noche, Seramún no falto a su cita, oculto en extraños ropajes, intentaba esconderse entre las columnatas...si bien, la sombra le perseguía por la luna iluminada. Entre estrechas calles y en silencio emprendía su misterioso viaje, hasta llegar a los arrabales. En donde unos misteriosos personajes le aguardaban, con nuevos atuendos y caballos listos para un viaje.

Aquella noche, todo era especialmente extraño e inquietante para SedRa. Empezó a recordar las instrucciones de Matsuk...serás...serás...la cabeza le daba vueltas...mientras un frió sudor se apoderaba de todo su cuerpo, por su frente...sus ojos.

En ese instante, ve como se alejan a gran velocidad y con dirección el Nilo los hombres que aguardaban a Seramún y a este mismo, arropado y protegido por los caballos de sus acompañantes. SedRa, sin dudarlo, inicia la persecución con su lento camello.

La distancia se va haciendo cada vez mas larga, las sombras apenas se arrastran y la estela de la luna va desapareciendo en la noche oscura...

Las palabras de Matsuk, golpean una y otra vez en la mente de SedRa, un martillar insoportable y cada vez menos comprensible.
Un fuerte viento arrastra las arenas del desierto, golpeando en la cara de SedRa con fuerza, de manera que va perdiendo la visión y ve como se aleja de forma irremediable su misión. En apenas un instante, se levanta una tormenta insoportable. Perdido el rumbo y la orientación, Sed...echa pie a tierra e intenta buscar refugio para el y su camello, mientras le vienen a la mente las mil y una desdichas que le pueden ocurrir a el y a su familia si vuelve de aquella forma al templo. Sería su fin.

SedRa...fuiste llamado a ser el grande!...recordaba las palabras de su madre, cuando apenas era un crío y ahora, cansado, perdido, dolorido y llorando...se encontraba en las orillas del Nilo.

Por otro lado, Seramún........................................... .............................

...continuará...

:rolleyes: Man on the Moon

Man on The Moon
03-31-2005, 02:03 PM
La tormenta pasó y dejo cubierto de arena a SedRa y el camello.

Poco a poco, la noche se fue abriendo, la luna volvió a iluminar el firmamento y las estrellas volvieron a adornar el cielo.

Pero SedRa, estaba completamente perdió, en algún lugar del mundo, no lejos, junto al Nilo.

En el silencio de la noche, escucha unas voces y unas luces entre la vegetación del cauce, que le invitan a acercarse. Sigiloso....silencioso...

Unas jóvenes mujeres, parecían bailarinas reales o quizás de alto linaje, estaban jugando en el agua de manera inocente, mientras otras las acompañaban con bellas canciones. Una vez que finalizaron su baño y su baile, se recogieron en una gran barcaza de recreo.

SedRa, impresionado por aquel instante, confundido por su misión fracasada y agazapado entre el ramaje, comenzó a caminar entre las aguas...sin rumbo.
De repente, alzó la vista al frente y junto a la orilla, vio algo...como describirlo...las palabras no existen para definir...tanta maravilla...que cambiaría su vida.

Mientras tanto Seramún...........................................

:rolleyes: Man on The Moon

Taja
03-31-2005, 03:37 PM
Los dos hombres montados en sus asnos y dos mas cargados de grandes fardos,se alejaban por la orilla occidental del rio hacia el norte.Si alguien desde lejos en la incipiente luz del dia los hubiera visto,posiblemente pensaria en dos mercaderes rumbo a algun negocio en otras aldeas.
Nada mas lejos de la realidad...el hombre aun tenia en sus labios una sonrisa cruel...en sus ojos una fria mirada de serpiente...en su cabeza, un plan largo tiempo premeditado,...
Con determinación y al paso mas rapido que podían dar sus humildes monturas,cabalgaron hasta que Ra en el cielo alcanzo su maximo esplendor.En un cruce de caminos,y tras un denso palmeral,habia a la derecha una pequeña senda que en poco tiempo los acerco a la orilla del rio.Al lado de unos cercados de cañizos descabalgarón.

..Ipuy..descarga toda la mercancia,ocupate de las bestias..y por todos los dioses de la Eneada,no te muevas de aqui hasta la noche..-
..-Si amo.-
..-Está la barca en el lugar acordado..?.-
..-Si amo.-
..-Bien..-

Acomodado el hombre en la pequeña,pero rapida embarcación,y con una destreza que no hubiera hecho sospechar su pesado porte,guió con habilidad su embarcación hacia la otra orilla.La refrescante brisa del norte que soplapa en aquella hora y el ejercicio le pusierón de un excelente humor..la tensión de las ultimas horas se esfumó y por primera vez en muchos dias,dio rienda suelta a sus sentimientos gritó..con gritos de locura y rió..con carcajadas de demente...hasta que las lagrimas se le saltarón...!

Ya calmado de su repentino ataque de locura,se dirigió a la orilla,con rapidez salto al agua antes incluso de llega a tocar tierra,sin temor a los hipopotamos que polulaban por la zona,abandonó a su suerte la pequeña embarcación y se dirigio a un grupo de chozas que parecián deshabitadas..entró en una de las estancias...alii tenía una ricas vestimentas,calzado nuevo ,perfumes,una rica peluca..y todo lo que un hombre de alta posición puede necesitar..

Ra empeza su lento declive..cuando de una humilde choza salió un hombre..que caminaba con paso cansino y ligeramente encorvado,con aire preocupado nada en el nos haría sospechar que era la misma enloquecida persona que había entrado en ella unas horas antes....

..Y lentamente Seramun se dirijió hacia la distante ciudad...!

Su mente perdida en los acontecimientos que debián de ocurrir esa misma noche......!

Nieves
04-01-2005, 01:48 AM
Hasehen y su mujer levantaron la estera que les servía de tálamo, quitaron la tierra suelta y sacaron del hoyo una pequeña imagen de oro, no era madera pintada, era oro puro. Representaba al faraón personificado como Osiris, sentado en su trono, llevando la corona doble. El buitre y la serpiente aparecían con incrustaciones de piedras preciosas al igual que el cayado y el ankh que sostenían las diminutas manos doradas.

El ladrón levantó la imagen que brilló bajo la luz de las velas. En su rostro se podía ver un gesto de triunfo.

-¿Qué te parece? Por fin voy a poder darte todos los lujos que te mereces.

-Habla más bajo, Hasehen, -Le aconsejó su esposa- tus primos pueden andar por allí espiando, y tal vez se dieron cuenta que no entregaste esta estatua.

-¿Con el miedo que tenían? Además, desde ayer andan borrachos con toda la cerveza que compraron con el dinero que nos dio aquel miserable. No temas, mujer. Esta noche cambiará todo para nosotros.

Entre risas y besos, se despidieron. Hasehen ocultó la imagen entre su ropa y se deslizó por la puerta trasera, cruzó el patio y se alejó por las estrechas calles, procurando siempre andar por las sombras, hasta llegar al muro de la ciudad sagrada. Con sumo cuidado de no ser visto, se metió tras unos arbustos y tanteó la pared de adobe, hasta dar con el agujero que tantas veces usaba.

Se arrastró por la apertura y salió por la parte de atrás de una silenciosa esfinge. Se dirigió sigilosamente hacia una pequeña capilla donde se podía ver una lucecita. Silbó de la manera convenida, y esperó, con la espalda pegada al muro de la capilla con la mano sobre el cuchillo, presto a ser usado.
Un silbido le tranquilizó. Una sombra se acercó a él.

-¿Qué me traes, Hasehen?

-Mi señor, tengo una pieza de oro que vale más de lo que pesa- respondió ladinamente.

-Ni sueñes que te pague más de lo que pesa. A ver, muéstramela.

El ladrón sacó de entre sus ropas la imagen, acercándola a luz. Esta anunció con brillo inusitado su divinidad. El sacerdote se quedó momentáneamente sin habla. ¡Una de las estatuas del difunto faraón! Sin poder contenerse, se abalanzó sobre el ladrón, sacudiéndolo por los hombros al tiempo que le increpaba:

-¡Infeliz!¿De dónde lo has sacado?¿Quién te lo dio? ¡Habla de una vez!

Tomado por sorpresa, pues no se esperaba tal reacción por parte del hombre que tantas veces le había comprado las baratijas producto de sus raterías, sin pensarlo, Hasehen clavó su cuchillo en el cuerpo del sacerdote. Este cayó al piso entre gritos de agonía.

Hasehen se quedó allí, paralizado de espanto por lo que había hecho, aun cuando se oían gritos y pasos que se acercaban.
El sacerdote se retorcía en el suelo, mientras su blanca túnica se manchaba con una rosa roja que crecía por momentos...

Los golpes en la puerta se oían urgentes, imperiosos. Matzuk se levantó de un salto y corrió por los pasillos de su residencia. El corazón le latía locamente, un horrible presentimiento le asaltaba, pues no lo llamaban así desde aquella mala noche en que falleció su señor.

Los sacerdotes del templo se lanzaron a piso frente a él, uno de ellos exclamó con voz ahogada:

-¡Mi señor, una desgracia ha caído sobre nosotros! ¡Her-Hor ha sido atacado por un ladrón, dentro del templo!

-¿Her-Hor? – un repentino alivio lo embargó-¿Cómo pasó esto? ¿Acaso está malherido?

-Está agonizando, mi señor, el doctor está con él. Al ladrón lo hemos aprehendido, y tenía en su poder la estatua de Osiris-Ramsés.

-¿De qué estás hablando?- al sacerdote le parecía que una luz se abría paso en la oscuridad- ¡Traedlo a mi presencia de inmediato!

Los sacerdotes del templo corrieron a cumplir la orden. El gran sacerdote se colocó una túnica y todos sus implementos, la imagen debía ser imponente para poder interrogar a un ladrón de esta clase.

Cuando Hasehen llegó a casa del sacerdote, no necesitaba que lo asustaran más de lo que ya estaba. Temblaba de pies a cabeza. Olvidadas quedaban sus anteriores palabras arrogantes. Cierto era que no le temía a los dioses muertos, pero le aterrorizaba la mirada penetrante y acusadora del terrible anciano, famoso por ser implacable, capaz de cortar las manos de quien fuera hallado robando, los órganos masculinos si había violado, y de sacar los ojos al que mirara al faraón sin bajar la mirada con respeto. Estas historias lo tenían con los pelos de la nuca erizados, y sin saber qué futuro le aguardaba por haber asesinado a un sacerdote.

Yax Pasaj
04-01-2005, 06:55 AM
-Oh, Poderosa Voz de Amón...

El hombre estaba arrodillado, su rostro respiraba el polvo del suelo, y no se atrevía a levantar la cabeza. Frente a él se encontraba el hombre más poderoso de Egipto, tras el fallecimiento del faraón. Matsuk, la Voz de Amón, el auténtico dominador en las sombras, se sentaba en un taburete con respaldo alto, labrado en madera negra de cedro; las patas de esta hermosa silla remataban en cuatro garras de león. Delante de él una delicada mesa del mismo material, a la altura adecuada para leer los papiros que contenían la contabilidad del Templo, así como unas cuantas cartas de sus informadores. que se desplegaban como un ejército invisible a lo largo de toda la Tierra Negra. Estos muebles no sólo eran un privilegio por su alta condición, sino que se debían a las necesidades de su avanzada edad.

Porque Matsuk no era ya un hombre en plenitud física. Los años pasados al servicio del Dios en la Tierra pasaban cuenta, los problemas sumaban años a su cansada vista. Hacía ya algunos meses que se había dado cuenta de que sus ojos se nublaban de vez en cuando.

A pesar de todo sabía que tenía una última misión que cumplir. Lo había prometido, y él era el representante de Amón en la Tierra, mucho más aún que el Faraón. Él, Matsuk, Gran Sacerdote de Amón, no debía iniciar el tránsito sin dejar bien instalado en el trono al heredero de Ramsés.

Aunque sus ojos eran viejos, su mente poseía las cualidades del mar en calma, su visión mental era diáfana y tranquila. Matsuk siempre había sido un hombre reflexivo, y la edad le había concedido un galardón más a sumar a esta cualidad, la de haber tenido éxito en casi todas sus empresas. Por eso su orgullo de hombre que ha servido bien a su país le impelía a poner un broche de oro al final de su vida. El heredero, el hijo de Ramsés, debía ser implantado en el trono, pero había que hacerlo con la aquiesciencia de los nobles poderosos.

Mientras aguardaba la llegada de Hasehen, su mente navegaba plácidamente por un Nilo de ideas. Los tiempos eran oscuros y peligrosos. El faraón había muerto y su heredero no controlaba aún las riendas del poder. Era el momento del Caos, y él, Matsuk, debía invocar a Maat para que el país siguiera su curso, para que se cumpliera el destino de Kemet dentro de los tiempos.

La violación de la tumba del que había sido el gobernante de Egipto traía al país un pronóstico de desgracias. Primero esta profanación; luego la muerte de uno de sus sacerdotes. Además, parecía bastante evidente que Seramún conspiraba. Y ahora, este hombre, este oficial destacada en una ciudad del Delta le acababa de traer la noticia: se fraguaban disturbios en el Delta oriental, la zona más vulnerable de Kemet, porque por esa parte las hordas asiáticas habían penetrado en el país desde los orígenes de los tiempos.

Uno de sus servidores le había anunciado que un oficial del Delta traía noticias urgentes y graves, que sólo podían ser dichas a la misma Voz de Amón, de tal gravedad eran esas nuevas.

-Hazlo pasar -dijo Matsuk. Su voz profunda no necesita dar órdenes ni elevar el tono. Sabía que sería obedecido. No sólo por lo que él representaba, sino por lo que era: un hombre respetado y admirado por su sabiduría. La autoridad emanaba de su persona.

El oficial entró en aquella sala casi desnuda y bastante pequeña, el despacho de Matsuk.

- Si llegas hasta mi presencia en ese estado, el asunto debe ser realmente urgente- el oficial presentaba las huellas del largo viaje hasta Tebas, el polvo cubría su cuerpo bronceado y atlético, estaba sucio. Matsuk recordó que él nunca había tenido un aspecto tan aguerrido, porque desde joven su mente había dominado a su cuerpo, él era un hombre de pensamientos, no de acción- Habla pues.

- Señor -se incorporó, sin llegar a levantarse, permaneciendo arrodillado en el suelo, pero mirando directamente a los ojos de la Voz de Amón que, en este momento, también era sus oídos en Kemet-, traigo noticias graves. El gobernador no ha querido ponerlas por escrito para que nadie pudiera interceptarme y enterarse de las noticias, utilizándolas para su propio uso.

- Ha hecho bien.

- Una rebelión se está fraguando en la vieja ciudad de nuestros enemigos, Ávaris. Los hombres que allí trabajan en la gloriosa ciudad de Pi-Ramsés se han levantado en abierta rebelión....

Matsuk pensó que había allí al menos ochenta mil hombres, todo un ejército, que se levantaba en estos momentos tan críticos. Decididamente el Caos atacaba a Kemet.

-...y un sacerdote se ha puesto al frente de ellos...

- ¿Su nombre...?- la voz de Matsuk no dejó traslucir su inquietud...¡un sacerdote!

- Osarsef, sacerdote de Heliópolis.

¡Un miembro del linaje real! Osarsef pertenecía a la familia real. Durante años había sido como un hijo para el faraón, hasta que decidió que deseaba seguir los pasos de la sabiduría dentro del sacerdocio. Y ahora era el caudillo de una banda, enorme, eso sí, de desharrapados.

Tras despedir al oficial y mientras esperaba que sus hombres le trajesen a Hasehen, la Voz de Amón supo que tenía una guerra entre las manos, tal vez no sangrienta, pero una guerra por el poder en todo caso. La cuestión es si sería necesario verter sangre de inocentes para retornar a Maat. Demasiadas coincidencias. Tal vez detrás de todo esto estaba Seramun, tal vez fue él el que ordenó la violación de la tumba para generar inquietud entre el pueblo, y podía ser también el que estuviera detrás de de Osarsef, al que habría engañado ofreciéndole el poder si eliminaban al legítimo heredero...

Nebamón
04-01-2005, 02:39 PM
Los rayos divinos de Ra rozaban suavemente las ramas superiores de los grandes árboles del palacio real, Egipto viviría un día mas y comtemplaría la gloria y poder de los dioses.

El joven faraón llevaba ya un buen rato despierto en su lecho, sintiendo el canto de las abubillas que anidan entre las plantas del Nilo y oyendo las voces de los barqueros que cruzan el rio sagrado cada día desde una orilla a otra. Pero su mente iba más allá, hasta rozar su infancia en el palacio menor de su padre junto a las concubinas y los demás príncipes, recordaba con especial cariño los juegos con su amigo Ptah con el que tantas horas paso y al que tanto echaba en falta ahora que era el dueño y señor de Egipto.

Un golpe en la puerta hizo que se desvanecieran todos esos sueños magníficos que estaba teniendo y volviera a la dura realidad.

-Adelante (pronunció sin gana alguna)
La puerta se entreabrió y apareció uno de sus criados de más confianza, un hombre ya entrado en años que antes había servido a su padre, el gran Ramsés.
-Mi señor si me permite.
-Sí Merú pasa.
-Es la hora de prepararse para asistir a su reunión con los ministros majestad.
-Enseguida estoy listo.
-Bien majestad.
Merú se retiró con la cabeza agachada y sin darle la espalda al faraón cerrando la puerta tan suavemente que ni siquiera se oyó cerrarse.

El faraón pronto estuvo listo, vestía una faldellín de fino lino y unas sandalias de cuero con la imagen de unos cautivos en la suela. Su pecho estaba adornado con un hermoso pectoral donde estaba representado él mismo recibiendo libaciones de los dioses Horus y Amón, los dioses principales del Imperio.

El trayecto desde sus estancias hasta la sala del trono era un poco largo. El joven sólo por los pasillos contemplaba los relieves y pinturas de las paredes donde se encontraba su padre luchando contra miles de soldados él solo con toda la valentía del mundo. El joven faraón deseaba algún día ser como él y pasar a la historia como "el grande, hijo del más grande".

La puerta de la enorme sala se abrió y entró el faraón de Egipto con la frente alta, digno de su rango, su mirada al frente y su porte fuerte y juvenil llenaba de orgullo a sus partidarios y de celos a quienes no lo deseaban como rey del país de la Tierra Negra.

Todos los presentes doblaron su cuerpo en inclinación ante el sagrado joven y dijeron las fórmulas protocolarias:

-Que los dioses te concedan miles de años de reinado, que Amón te de vida y salud y que tu gloria llegue hasta el último rincón del mundo.

El faraón se sentó en su trono dorado y cruzó sobre su pecho el cayado y el latigo, símbolos del poder real.

La reunión fue breve, apenas menos de media hora y en ella se trataron puntos de escasa importancia que aburrían al joven soberano.

Tras la audiencia con sus ministros el faraón decidió pasear por los jardines de palacio, cuando de pronto apareció Matsuk para hablar urgentemente con su alteza.

Taja
04-01-2005, 05:12 PM
Seramun llegó ,deslizandose como una serpiente,a una entrada secreta en los muros que cerraban su jardin...Nadie había encontado en su camino...nadie había visto,ni a su partida ni a su llegada...diriase que tenía poderes magicos para pasar desapercibido....

Una vez en el interior de su jardin,respiró profundamente.Un agradable olor a patos asados ,pan de comino y otras especias llego a su olfato..entonces se dio cuenta de que llevaba mas de dos dias sin probar bocado...la boca se le hizo agua..y apresuró su paso...

Netchem,su esposa,y Nefer-Netchem,su hija le esperaban...ver ha su hija le llenó de gozo,ver aquella hemosisima joven ,en la que ya apuntaba la hermosa mujer en la que se convertiría..le llenaba de una secreta alegria..por que era su hija y no la de.......De un manotazo,como el que espanta una mosca inoportuna,apartó de si las tiernas ideas que venian a su mente.

..Padre..padre..teneis aspecto de cansancio..venid sentaos y dejad que os sirva...- la niña no solo era hermosa,su voz era pura armonía y sus ademanes de una gran esquisitez y gracía.
..Vamos niña...deja tranquilo a tu padre...y vete de aqui...él y yo tenemos que hablar...!-el tono duro e imperioso sorprendio a Nefer-Netchem,iba a responder algo pero una sola mirada de su madre fue sufiente para desistir de su protesta y salío rapidamente de la estancia.
..Querida que cosa puede ser tan importante que no pueda comer primero..?-..Que cosa..que cosa..?..pero de que agujero sales..?no te has enterado de lo que ha pasado..?Matzuc..ha requerido tu presencia,por dos veces,a palacio...hasta el faraón ha enviado su escolta real a buscarte..y tú dices que cosa..?Es que no te has enterado de nada...?-

..Mujer sabes muy bien que he estado haciendo ofrendas por nuestro amado Faraon,Fuerza,Salud y Vida,..para que su reinado ..pero para que discutir contigo,vamos cuenta de una vez,eso tan importante..-

..La noche pasada han violado la tumba de Ramses..al parecer han robado las cosas de su ajuar....y no solo eso..alguno de los ladrones ha osado penetrar en el Templo y vender una estatuilla de oro..y no solo eso ha matado al que se la iba a comprar y entonces lo han detenido y...-

..Para..para..por Amón..vas a reventar..respira..y ahora dime,con mas calma...¿que es esa estatuilla de oro?-

..Al parecer los ladrones han intentado venderla a un sacerdote,que según parece en otras ocasiones ya les había comprado.Al reconocer la estatuilla y con ella el sacrilegio cometido ha intentado detenerlo y lo ha asesinado..-

..Y,dime,quien era ese ladrón..?..por que supongo que la guardia lo habra matado..?-

..Oh..no..no lo han matado..lo han cogido..y lo han llevado..a presencia de Matzuc para se interrogado..por eso te buscaban...-

..Bien.. bien..haz que me preparen un baño y ropas limpias..vamos apresurate...no hagamos esperar mas al Gran Sacerdote..-

Cuando su mujer salío,dío rienda suelta a su cólera,de un manotazo tiro las apetitosas vituallas que había sobre la mesa...

..Maldito..y mil veces maldito..que tu nombre se borre y que tu descendencia te olvide..maldito..-

Habia que actuar con rapidez,tenía que tener la cabeza fria..Ipuy le esperaba en el otro lado del rio y dentro de pocas horas debia de reunirse con los enviados del delta para poner en marcha el final de su plan...

No podía perder mas tiempo..primero una rapida visita a Matzuc..y luego...

nefertari7
04-01-2005, 07:51 PM
........ Majestad

- Buenos dias Matzuk, que precioso dia hace hoy verdad? cuantos recuerdos me traen estos paseos por el jardin, mia adorables padres ,que los dioses les guarden en su gloria, me enseñaron tantas cosas....

- Perdone mi intromision mi señor, se que son dias duros para Egipto pero traigo noticias referentes a la profanación de la tumba del Faron- su voz denotaba inquietud y el joven principe conocia muy bien al sacerdote sabia que aquellas noticias que traia no eran buenas.

-Es sobre Seramun verdad...- la tristeza se reflejaba en su voz, no podia entender que alguien por el que siempre tuvo gran aprecio pudiera tramar algo en su contra, su sangre era la misma....

- Ayer ocurrio algo en el templo de Amón algo terrible mi dios, son tiempos oscuros para estas tierras.... asesinaron a un sacerdote...

- Que? en el templo sagrado... pero quien a osado a manchar el nombre del todo poderoso ...- su furia se reflejaba en todo su esplendor, Matsuk recordo que el joven principe habia heredado el genio de Ramses- no titubes quiero saber como a sido y porque. Acompañame iremos a un lugar mas tranquilo,

El dia comenzaba a nublarse, parecia que los dioses sabian de aquel tragico desenlace y mostraban asi su ira . Era rara la vez que en los valles de Egipto lloviera, pero se avecinaba una terrible tormenta .

Matsuk caminaba tres pasos mas atras que el joven principe, le observo durante todo el trayecto , aprecio que ya no era aquel niño al que le enseño a cazar, se estaba convirtiendo en un hombre y en cierta parte eso le daba pena, por nada del mundo queria que supiera cada detalle de lo que ocurrio, pero debia saberlo, pronto se convertiria en el soberano de su pueblo y este era el primer eslabon para convertirse en un gran faraon.

nefertari7
04-01-2005, 08:19 PM
... ya acomodados dentro de palacio, Matzuk comenzó a relatar los hechos ocurridos la noche anterior; aquel ladron, la estatua de osiris que pertenecia a su padre.....el principe Messesaya no pudo contener la rabia y mucho menos sabiendo que detras de todo aquello cabia la posibilidad de que fuera Seramun el autor de aquellos fatidicos hechos.

- Malditos sean!!!- se levanto bruscamente golpeando con toda su fuerza todo aquello que se interponia en su camino.

- Mi rey......- Matzuk que tantas veces habia consolado a ese niño cuando sus padres le reñian y lo castigaban, no sabia que podia hacer ahora para calmar aquella ira.

Messesaya no podia más, se acerco a la ventana y en un gesto de sobreponerse ........

- Ayer mande llamar a mi presencia a Seramun, pero el muy canalla ni se ha presentado. Esta misma mañana he mandado a mis soldados buscarle y traerle a palacio.....-

- Yo tambien le he mandado llamar mi rey, pero aún no se ha presentado....

Inmediatamente Messesaya cayo al suelo arrodillandose , no podia esconder mas aquel dolor que le estaba comiendo por dentro, miles de lagrimas brotaban de sus ojos, Matzuk olvido por un instante su cargo y como un padre se arrodillo junto a el...

En ese instante llamaron a la puerta,ambos se levantaron en seguida y cruzaron miradas de complicidad....

- Adelante...-murmuro el principe

- Mi señor...- era de nuevo Meru traia la noticia mas esperada.

- Se encuentra en palacio su Tio, le hago pasar....

- Seramun....- ese nombre hacia temblar hasta aquel pobre sirviente- dile que espere.

- Tengo que marcharme mi rey, el no debe saber que mantenemos contacto fuera del templo.

- No Matzuk, quiero que estes presente , no puedo enfrentarme a el si tu no me acompañas eres lo unico que me queda y no puedes fallarme...

- Pero...

- Te quedaras aqui, soy el rey y te lo ordeno- el sacerdote coloco todo el desorden que habia provocado el principe y se coloco tres pasos detras de el como se exigia.

- Meru, puedes mandar pasar a mi tio- estaba nervioso se podia apreciar en sus manos, no dejaba de jugetear con un trozo de lino

Seramun entro en la estancia con cierto aire de superioridad, no podi dejar ver que hasta el mismo sentia miedo por sus acciones, era el momento de la verdad Messesaya tomaria la primera decisión de su reinado.

Nieves
04-02-2005, 11:06 AM
En las ribera occidental del Nilo se levantaba imponente un templo como nunca antes se vió en la Tierra Negra. Dos colosales estatuas sedentes vigilaban la entrada. El templo era de enormes dimensiones, los muros exteriores ligeramente inclinados, como una pirámide truncada, construido con bloques de adobe. Cubrían los muros numerosas inscripciones e infinidad de figuras representando divinidades, el rey subido en su carro de guerra, escenas de caza, el rey sosteniendo por los cabellos a prisioneros enemigos, en actitud de darles un real golpe con la maza.
Tras pasar las gigantescas puertas de pesada madera, y dos patios internos, se cruzaba por una amplia avenida de esfinges y se entraba en un enorme patio cuadrado, flanqueado por un bosque de enormes columnas, que exhibían una gran cantidad de estatuas de piedra caliza, representando la letanía de Sejmet, algunas de ellas ya no estaban allí, pues el Gran Ramsés las había trasladado para su santuario. Tenía infinidad de adornos de oro en todas las paredes y los pisos estaban recubiertos por finas planchas de plata. La magnificencia de este templo superaba al templo del este, pero desgraciadamente, en ciertas épocas de especial crecida, el Nilo entraba en sus aposentos más bajos, lo que ocasionaba una que otra carrera desesperada por parte de los sacerdotes para desvestir a las estatuas del recinto y proteger así sus costosos ropajes.
Aquel templo era particular en su diseño y función, alejado de la ciudad sagrada, al otro lado del río, albergaba a las sacerdotisas de la diosa Sejmet, aunque el templo estaba dedicado a Amón. También tenía fama de darle cobijo a algunas jóvenes del harén y a causa de estar tan lejos y solitario, originaba ciertos rumores, alimentados por la frecuente vista de pequeñas embarcaciones atracadas cerca de sus escalones de piedra, al atardecer.
Nefer era una jovencita de esbelta figura, con pequeños y firmes senos que exhibía en sus ropas transparentes de sacerdotisa. Desde niña vivía allí, dedicada a las labores del templo, todavía no había oficiado en ninguna fiesta de Sed, pero le agradaba contemplar los cortejos amorosos de algunos jóvenes, por los jardines del patio exterior.
Sus pensamientos la llevaban más allá, una tierna imagen de su infancia la visitaba en sueños de perfumes y colores que se desvanecían al amanecer. Recordaba sus días en la corte del faraón, sus correteos por los jardines floridos y el encuentro en el estanque. Sobre todo el encuentro en el estanque: “Hola…Cómo te llamas, niña?... Nefer, pequeño príncipe…ven, siéntate a mi lado…quieres que te traiga algo, mi señor….no, solo quédate conmigo, madre se fue a vivir con los dioses y estoy solo…entonces me quedaré siempre contigo.”
Aquellas palabras venían a su memoria una y otra vez. No pudo cumplir su promesa. Un hombre alto y fornido la levantó en vilo un día que esperaba en el estanque y aunque pataleó mucho y lloró, la sacaron del palacio, y después de llevarla por el río, la dejaron con los sacerdotes del templo para ser dedicada a la diosa Sejmet.

Nieves
04-02-2005, 12:08 PM
Tanu recorrió con su mirada el desierto.

El sol le había dorado el cabello, y dejado la piel cobriza; se secó el sudor que le corría por la frente con la manga de su túnica sacerdotal.
Los hombres se afanaban en mover una pesada roca apalancando con un largo madero, al tiempo que entonaban un cántico repetitivo y extrañamente contagioso, sus faldellines arrollados hasta los muslos, manchados de sudor y arena, los músculos tensos y sudorosos bajo el implacable sol del valle de las necrópolis.

Tanu era un hombre de acción, al contrario que su padre, el Gran Sacerdote. A él no le gustaban las cosas del templo, pero tenía que cumplir su parte en el gran círculo de la vida. Sucesor de Matzuk, se encargaba de la labor que éste ya no podía hacer, la construcción de la tumba real.

Desde principios del verano, se afanaba con los planos que su padre le había dado, y bajo el sol abrasador se dedicaba junto al equipo más fuerte de todos los que se podía encontrar en el pueblo de los artesanos, a excavar la nueva tumba. Su padre le había dado indicaciones precisas de cómo sería la construcción. Tenía en sus manos dos juegos de planos, detallaban dos tumbas, la principal, a la vista, se trabajaba de día, sin complicaciones, la otra, que le había entregado áquella mañana, era la que le causaba una gran preocupación, todavía no tenía claro como iba a hacer para conformar un equipo que trabajara en secreto, de noche. Era muy peligroso, suponía construir algo bajo las narices del regente, lo cual le parecía imposible, pues ya se sabe que el faraón mil ojos y mil oídos tiene, pero nadie sabe dónde están.

Pero las órdenes de su padre eran tajantes. Tanu sabía la devoción que el viejo sacerdote tenía por la familia real, y lo perturbado que estaba por la profanación de la tumba del faraón, pero a él esto no le preocupaba, la profanación de las tumbas era algo que pasaba a menudo en estos días, y no le veía sentido a guardar con el difunto tesoros que solo atraían la codicia de las personas o que iban a llenar la necesidades de algún ladrón, imaginaba más sensato colocar objetos de madera, de cerámica, nada de oro ni joyas.

Los tiempos no estaban para estas cosas, además, infinidad de veces observó en el templo como se fundían objetos que eran obviamente de alguna tumba antigua, y se moldeaban para una tumba nueva. Escaseaba el oro y las piedras preciosas, hacía mucho tiempo que no se veía la plata. Definitivamente, el lujo de antaño estaba desapareciendo, y con él, también el respeto a los muertos. Nadie sabía de algún profanador que hubiera sido fulminado por un dios, el miedo se perdía, los artesanos se encargaban de enseñarle al pueblo el significado de las palabras que antaño eran un secreto sagrado, mucha gente perdía el respeto al darse cuenta de que tales palabras no eran mágicas precisamente.

Veía a un mundo que cambiaba, por un lado él pertenecía a una casta que se empeñaba en continuar en el pasado, pero su roce diario con los artesanos del valle, le decían que un pensamiento nuevo se estaba formando, los hombres trabajaban por un salario, para vivir lo mejor posible, pero ya no con el fervor religioso de antaño, aquel que llevó a los antiguos a dar todo de sí por amor al faraón, a llevar pesadas cargas en sus cansadas espaldas hasta morir, muchas veces aplastados bajo el peso de toneladas de roca, para construir enormes templos, gigantescas estatuas, imposibles pirámides, todo para la gloria del faraón de turno.

Nieves
04-02-2005, 01:28 PM
Nefer, el río, destino incierto al atardecer.

Nieves
04-03-2005, 12:38 AM
Al hablar con su tío, Messesaya no dejó traslucir sus pensamientos, Seramun se mostró escandalizado de todo lo que le dijeron, con una cara de inocencia, que el príncipe no tuvo más opción que dominar su lengua, pues no encontraba argumentos para acusarle de nada, Matzuk aprovechó para poner en apuros al regente, cuando comentó por casualidad algo que sospechaba que el príncipe no estaba enterado:

-A propósito, Su Alteza,¿ Ya escogió el tema principal de su real tumba? Le agradaría que se representara primero sus cacerías o esperamos para representar algún hecho heróico de alguna guerra, cuando pase más tiempo?

-¿De cuál tumba hablas, Matzuk, te bebiste mi vino acaso?

Seramun tragó saliva, pero en seguida se repuso, pues siempre estaba preparado para estas cosas.

-Vuestra real tumba, majestad, le dí órdenes a Matzuk de que dibujara los planos, pero todavía no cuentan con mi aprobación para poder mostrarlos a sus ojos.

Matzuk no quiso contradecir al regente, hubiera sido un enfrentamiento poco favorable al anciano. Prefirió seguirle la corriente, y asentir con la cabeza en silencio.

-Se guardan muchos secretos por aquí, tío, espero que me informes cuando los planos estén listos.

-Así será, mi amado príncipe y señor.

Seramun se retiró después de besar la mano de su sobrino, y dirigirle una mirada de advertencia al sacerdote.

-Matzuk, ¿Qué está pasando aquí?- el príncipe lo miraba con el ceño fruncido.

-Mi señor, desde principios del verano que los planos están listos y Seramun ordenó a mi hijo empezar los trabajos.

-¿No podías avisarme de algo tan importante?

-Mi señor, perdóname, pero él es el regente, quedó a cargo de todo lo referente al templo y a las necrópolis. Ya tenía mis sopechas de que no sabías nada al respecto, pero no veía ninguna razón para comentarlo.

-Matzuk, espero que de ahora en adelante Seramun no dará una orden sin que yo lo sepa.

-Así será, mi señor.

Matzuk se retiró después de las reverencias, cabizbajo y pensativo, no le gustaba nada lo que había pasado. Aquí se planeaba algo más siniestro de lo que podía imaginar. El regente preparaba algo, pero qué? Por qué negar que ya había empezado los trabajos? Su papel de regente le daba estos privilegios, ni Messesaya podría oponerse.

El joven príncipe se sentía realmente alarmado. Debía consultar el oráculo del templo del oeste y de paso vería por sí mismo los trabajos de la tumba que su tío preparaba.

Aquella misma mañana preparó el viaje en su real barca, para visitar el templo del oeste. Matzuk no le permitió ir solo, tenía sospechas muy graves y estaba decidido a impedir cualquier oportunidad de traición.

La guardia personal del príncipe le acompañaba más alerta que nunca. Huraños y malencarados, erizados de lanzas y espadas, lo rodearon durante todo el trayecto. Messesaya no cruzaba el Nilo desde que tuviera que acompañar a su padre a su descanso eterno, hacía pocos meses, sin embargo de repente le parecía que había transcurrido toda una vida, se sentía muy lejano de aquel niño angustiado ante la perspectiva de enfrentar solo la carga de ser la luz y guía de todo un pueblo que ponía sus ojos en él.

Luego de desembarcar, subió los escalones de piedra del templo con la agilidad que le daban sus quince años, seguido de Matzuk, un poco más trabajosamente. Una comitiva de sacerdotes los esperaba, y diligentemente ayudaron a bajar de la barca las ofrendas que traía el príncipe. Jaulas con patos vivos, cestas de frutas, de peces, diversas telas de varios colores.

Con paso seguro y altivo, Messesaya cruzó ante las dos gigantescas estatuas y entró al templo, seguido de Matzuk y la comitiva de sacerdotes, mientras su guardia personal se apostaba a ambos lados de la puerta principal del templo, dispuestos a no dejar entrar a nadie.

Messesaya admiró las hermosas estatuas que colocadas ante cada columna, le devolvían una mirada serena y ausente. Allí, apresurándose a bajar la cabeza, las sacerdotisas se inclinaban al lado de las estatuas. Pero una de ellas lo miraba con descarada insistencia, a Messesaya le llamó la atención que no bajara la vista y se detuvo ante ella, sus miradas se encontraron.

Aquella mirada, unos ojos negros que lo observaban desde la profundidad de un tiempo que quería olvidar, un vacío que no se llenaba con nada, el recuerdo de un estanque perfumado con floridos nenúfares, rodeado de granados y el incesante cantar de miles de pajarillos. Una niña, su voz compasiva y arrulladora, una mano pequeña y blanca en su hombro. La espera, la desilusión, la soledad...

MERESANJ
04-03-2005, 10:31 AM
-Majestad-la voz de un sacerdote le sacó de su sopor- el oráculo le espera mi señor...

El joven rey continuó caminando hacia la entrada, por dos veces volvió su cabeza hacia la morena y por dos veces sus miradas volvieron a encontrarse...¿Quién era aquella muchacha? ¿de dónde la conocía?, ciertamente hacía años que jugaba al amor, pero aquella pequeña le resultaba desconocida, y esos ojos ¿dónde había visto antaño esos ojos?...

-Nuestro faraón es bienvenido al templo del oeste, todo está preparado.-Frente a Messesaya se encontraba un viejo sacerdote de Amón, ataviado con una larga túnica de un blanco inmaculado invitó al rey a seguirle al interior del templo...

El edificio, de rectas líneas, constaba de una serie de criptas que permitían llegar hasta el santuario del dios sin ser visto por los fieles, iluminada por lámparas de aceite, la estancia dejaba ver una mesa de ofrendas en donde quemaban incienso, y una pequeña cripta central pegada a la pared.El viejo sacerdote dirigía la marcha, detrás de él, el joven rey sin escolta, doce sacerdotes más completaban la solemne procesión.

El viejo paró delante de la mesa de ofrendas y dando un rodeo a la misma, se colocó justo en frente de la cripta principal.Con lenta parsimonia, abrió las dos pequeñas puertas de oscura madera que guardaban al dios, metió las manos en su interior, y tras una leve pausa, se giró hacia el rey sosteniendo el precioso objeto...La figura dorada del dios Amón.De poco más de dos palmos, aquella pieza era una verdadera obra maestra, la mano del artista que moldeó sus facciones sin duda alguna fué guiada por divinos gestos, los ojos del dios observaban al faraón, éste, en un acto reflejo, bajó la mirada en actitud de respeto.El faraón recordó entonces su anterior encuentro con el dios, en ocasión de una de las fiestas religiosas en la estación de la crecida, había visto la figura de Amón sobre su barca sagrada, transportada por nueve sacerdotes por toda la cuidad.Recordaba el gentío, la multitud que se agolpaba frente a la procesión para consultar al dios, y la voz del niño que entonces fué interrogando a su padre..."Si Amón se inclina hacia delante concede, si se retrae niega", las palabras de su padre se grabaron entonces en su mente, ¡cúantas preguntas más quedaron sin respuesta! ahora era él quien se encontraba frente al dios, y estaba sólo.
-Confío en que su majestad comience cuando lo crea aportuno-sentenció el viejo sacerdote.Sin duda el joven llevaba rato inmerso en sus pensamientos...

Messesaya respiró hondo, cerró los ojos, y pensó en lo que iba a consultar al dios, debía cuidar mucho sus palabras, cualquier mínima duda le haría evidenciarse frente al dios Amón o sus sacerdotes.Armándose de valor, el faraón consultó con voz solemne:
-¿Será próspero mi reinado?
Se hizo un gran silencio, los ruidos del patio exterior cesaron y el faraón, con los labios apretados y los ojos clavados en el dios aguardaba alguna señal, el sacerdote no quitaba ojo a la figura...El tiempo se paró, el aire se hizo pesado, el calor era asfixiante, con la frente perlada en sudor el joven rey estaba ya dispuesto a repetir la pregunta, cuando de repente, vió que algo cambiaba en la expresión del dios.¿Sonrie?-pensaba Messesaya-juraría por los dioses que Amón me está sonriendo.Hasta entonces los labios del dios no mostraban actitud alguna, pero sus ojos no le engañaban.
-El dios ha hablado al faraón, su reinado será próspero y hará regocijarse a su pueblo-sentenció el viejo sacerdote.
-Es hora de irse, todavía debo revisar las obras de la tumba en el Valle...

La procesión, precedida por el mismo sacerdote y el joven rey Messesaya dirijió sus pasos al exterior del templo, ya mucho más tranquilo, el reafirmado faraón se sentía fortalecido, el encuentro con el dios le había cambiado sin duda.
Pero cual fué su sorpresa, al descubrir que el negro manto de la noche ya había caído sobre el Nilo...Su escolta real aguardaba en la puerta principal.
-Por todos los dioses ¿cúanto tiempo he estado dentro?-interpeló el faraón a uno de los nubios.
-Hace varias horas que aguardamos mi señor.
Una ligera mano se posó sobre su hombro real:
-Los encuentros con el dios son intemporales majestad.Lo más importante es que Amón aprueba su reinado, que Maat guíe siempre su pensamiento, y que los dioses le den fuerzas para obrar siempre con la rectitud de los justos.Si el faraón me lo permite, sería un gran placer que nos acompañara en la cena, celebraremos que el trono de las Dos Tierras agrada a los dioses, mañana podrá hacerlo junto al pueblo de Egipto.Acompáñeme por favor...

Nieves
04-03-2005, 11:56 AM
Una noche que no sueña con el amanecer.

MERESANJ
04-03-2005, 12:34 PM
Cruzando el patio principal, giraron a la derecha, y tras los muros de uno de los templos anexos concluyeron en una sala exterior:

-Es aquí donde celebramos los banquetes en las festividades mi señor, con su permiso he ordenado acondicionar este patio para una pequeña cena, honraremos la decisión de Amón celebrando su reinado.-La actitud del viejo sacerdote, hasta ahora seria y solemne, había tomado una dirección opuesta, ya mucho más cordial.
-¿Tenían esto preparado con antelación?-el rey estaba sorprendido...
-Por supuesto majestad.
-¿Y cómo es que contaban con esta mi celebración?
-No olvide que soy el gran sacerdote de Amón, es mi obligación y mi vida escuchar los designios del Dios, sabía bien que a Amón le agradaría su presencia, la respuesta en consecuencia, ha sido afirmativa.
Sin decir una palabra más, el gran sacerdote se aproximó a la mesa central, y con un leve gesto invitó al rey a sentarse junto a él:
-Ahora cenemos, los alimentos que nos han preparado distan mucho de los que sin duda su real paladar saborea en palacio, pero el caldo es de la mejor calidad.
-Estos platos serán deliciosos para mi, porque son los primeros que saborearé
tras mi encuentro con el gran dios Amón.
-Comencemos pues majestad...
La fiesta transcurrió plácidamente, alrededor, cuarenta sacerdotes conversaban y reían mientras disfrutaban de la comida y un excelente vino del Delta, un grupo reducido de músicos amenizaba la velada con tranquilas melodías dedicadas al dios Amón.
-Majestad, ha llegado la hora de recojernos a nuestras estancias, mañana debemos realizar las libaciones diarias y no quisiera extenderme demasiado...El vino hacía estragos en la lengua del viejo sacerdote, era prudente la retirada.
-Me parece correcto-contestó Messesaya divertido.
-Usted puede quedarse cuanto desee, parece obvio que su guardia disfruta de la fiesta, y no es mi intención interrumpir su distracción.De hecho, me he tomado la libertad de regalarle con una última sorpresa, espero de corazón que esto agrade al faraón-dicho lo cual hizo un gesto a uno de los jóvenes sacerdotes que aguardaba la señal en la misma puerta por la que hacía un rato habían entrado, y al instante aparecieron un buen grupo de mujeres ataviadas con las más finas telas multicolores...
La sorpresa del rey fué mayúscula:
-¿¡Por todos los dioses, bailarinas en el templo de Amón!?
-!Oh no, no, majestad!-el sacerdote reía divertido-en ninguno de los casos ha de considerarlas como bailarinas, son las jóvenes sacerdotisas de nuestro templo, se encargan de realizar las ofrendas matutinas y cantar al dios.He creído que quizás le gustaría escuchar sus alabanzas-el tono del sacerdote rozaba ya lo picaruelo.
-Me parece bien, te doy las gracias por todo, sin duda ha sido un gran día.Mis guardias os acompñaran hasta vuestras habitaciones.
-Que Amón acompañe su corazón majestad, espero volver a verle muy pronto.
Dicho lo cual, los sacerdotes se retiraron en cuatro filas hasta el templo central seguidos por los guardias nubios, dejando solos al rey, los músicos y las sacerdotisas.

La música de fondo cesó de repente, se hizo un profundo silencio sólo turbado por el tintineo de los adornos y apliques en las túnicas y el sonido que el viento hacía al rozar las sedosas telas.Tras inclinarse frente al rey, las jovenes tomaron posiciones en el patio, de pié y en círculo, un arpa arrancó del silencio, una dulce melodía, semejante a una canción de cuna, embelesó los oídos del faraón...Las sacerdotisas cantaban, sin moverse apenas, cimbreaban levemente los brazos y las manos, representaban con gestos la historia que narraban.De pronto Messesaya recordó la turbación de esos ojos, esa mirada encontrada al inicio de su visita, entre las estatuas...Allí estaba, a la derecha del grupo la pequeña de ojos negros le clavaba la mirada, un escalofrío recorrió todo su cuerpo, y una extraña turbación le devolvió al pasado..."Ya sé quien eres" musitó el faraón sin apenas mover los labios...Nefer, mi pequeña Nefer.

Una vez terminada la representación, el faraón se levantó y dijo:
-Esta mañana mi ka se ha regocijado en el dios, Amón ha abierto mis sentidos para gobernar con rectitud la gran tierra de Egipto.Esta noche, vuestros cantos han alegrado mi corazón, devolviéndome la quietud de mis más tempranos años.Sin duda Amón tiene grandes motivos para estar satisfecho.
Dicho lo cual y tras inclinarse en agradecimiento nuevamente, las sacerdotisas y los músicos pusieron rumbo a la salida, pero el faraón se apresuró a seguirlos, y acercándose a la última de la fila susurró:
-¿Otra vez te marchas, hermana de mi corazón?...
La espalda de la jovencita se crispó, y su paso se frenó en seco.Volviendose dijo:
-Temí no reconocerme en tus ojos príncipe-la muchacha hizo una pausa y mordiendose el labio inferior en un gesto de arrepentimiento se apresuró a correjir sus palabras-...Faraón.Bajó la vista.
-Nefer, puedes llamarme como desees, para mí tu serás siempre mi hermana, dime Messesaya si así lo prefieres.
La bonita niña fijó su mirada en la del él y repitió absorta...Messesaya, cuan dulce sonaba aquel nombre en sus labios...Como aquellas tardes, en el estanque, cuando ambos tomaban los baños juntos, recordaba cómo el entonces príncipe se apresuraba a salir tiempo antes que ella para poder observarla en su desnudez...Cuánto disfrutaban entonces, que maravillosos juegos infantiles, que felicidad albergaban en su ignorancia pueril.
-¿Cuanto tiempo hace Nefer?-Messesaya posó su mano en el cuello de la joven, y acarició los grandes rizos de su cabello, sorprendiéndose de que éstos no fueran peluca alguna.
-Una eternidad...Sin duda una eternidad mi señor.
-Te repito que no has de tratarme de alteza, dime hermano, porque eso es lo que somos Nefer, hermanos de corazón.
Una gran sonrisa nació en el rostro de la sacerdotisa y abrazó al rey con fuerza.Éste sorprendido, recibió el abrazo esperado y la estrechó fuertemente entre sus brazos.
-¿Eres felíz aquí Nefer? ¿cómo vives?, cuéntamelo todo.El faraón la cogió de la mano, y a paso lento fueron caminando entre las columnatas de una sala contigua a la de los banquetes, también al aire libre...
-Vivo mi vida consagrada al dios, realizo ofrendas, dedico a él mis cantos, y cada tarde me recojo a orar con mis hermanas en el santuario interior...Así pasan los años.
Messesaya asentía consecuente.
-Y dime Nefer ¿eres felíz aquí?-el rey insistía en la cuestión.
-Fuí elegida para servir al dios, soy felíz con lo que él me concede.
-Hay muchas formas de servir a un dios hermana mía.-el joven faraón frenó su paso y la cogió suavemente por los hombros.
-Dime hermana de mi corazón, ¿cuán grande es tu devoción por Amón?
-No comprendo lo que dices mi rey-Nefer inclinó lateralmente la cabeza con un gesto de extrañeza.
-Deseo saber si ya has decidido consagrar tu vida al dios Amón.
Se hizo una larga pausa, la joven sacerdotisa se deshizo suavemente de las manos de su amado retirandose hasta uno de los balcones del templo, la luna era llena, una brisa suave mecía las negras ondas de sus cabellos y acariciaba los velos de su túnica, el faraón la observaba detrás, aquella visión le estremecía...
-Ven conmigo Nefer.
-¿A dónde faraón?
-Ven conmigo a palacio, te nombraré mi Gran esposa Real y te colmaré de atenciones, serás la más bella entre las bellas, no necesito de ninguna otra esposa, no quiero ninguna otra mujer, hasta ahora ninguna de ellas colmaba mi corazón, no sabía las razones, pero ahora las comprendo todas, esperaba algo en todas ellas, te esperaba a tí Nefer.
El rey tomó su pequeño rostro entre sus manos y entrelazando los dedos por sus rizos la besó dulcemente...
-Salgamos ya mi pequeña gacela, no tengo intención alguna de perderte ahora que nuestras almas han vuelto a encontrarse, por favor Nefer, ven conmigo, volvamos a nuestro estanque...
-Iré contigo Messesaya.

Taja
04-03-2005, 07:26 PM
...Seramun salío rapidamente de las estancias reales.Estaba muy satisfecho de como habia ido la entrevista...se sonrío y pensó que la mejor defensa es siempre un buen ataque..no les había ni dejado hablar del tema de la profanación de la tumba,ni del asesinato del sacerdote a manos del necio de Hasehen...ja..ja..ja se río entre dientes,solo con ver la cara que se le había puesto a Matzuc,al oirle mencionar el tema de la tumba,valia por todos los peligros que había pasado...el viejo chocho,que ganas tenía de rebanarle,el mismo,el pescuezo reseco,...como le odiaba..como...el era el unico culpable de que él Seramun...y solo Seramun fuera el legitimo Faraón..pero,todo a su tiempo...y ese tiempo empezaba,ya,a tocar a su fin...



...Solo había una cosa que le preocupa...fue el atisbo de colera y fria resolución que vió en la cara del necio de su sobrino..quizas sería mas






oportuno trasladarse otra vez a palacio,ahora que sus correrias nocturnas tocaban a su fin,lo mejor sería estar lo mas cerca posible de Messesaya,para poder manipularle a su antojo y no permitir la posible influencia del viejo incordio de Matzuc....ademas había el asunto de Nefer-Nechem...su mejor baza,su mejor discipulo,cuanto se parecia su hija a él....y cuan tiernamente la amaba....

...Enfrascado en todos estos pensamientos,sin casi darse cuenta había llegado a su villa del rio.....bajó de su silla y dio ordenes oportunas a sus sirvientes...no se demoró mas de lo necesarió en hablar con su esposa y darle instrucciones para que al dia siguiente volvieran a palacio...cosa esta que alegro sobremanera a Nechem que anhelaba estar en la corte....

..y como siempre en sus salidas,Seramun,se perdío en la noche...! l

..Los emisarios estaban esperandole,con rapidez y sin mediar palabra montó en el caballo que le tenian preparado,y partierón rumbo al rio ..

...La luna iluminaba su andadura ,y ya casi estaban llegando al lugar donde les esperaba una embarcación..cuando de forma repentina y realmente inusitada,por la epoca y el lugar una extraña tormenta de arena les paró en su andar...parecia que toda la arena del desierto cayera sobre ellos,un extraño cantico parecia acompañar a la tormenta..era como si cientos de voces de condenados se unieran para gritar su impotencia y su desesperación...Seramun y su escolta pararón,tal era el impetu del viento,la arena amenazaba con asfixiarlos...y un frio como de ultratumba les envolvio...!

..Tan repentinamente como vino desaparecío..los hombres y el propio Seramun estaban desconcertados...asustados...embargados de un extraño presentimiento..les habrian abandonado los dioses...?

...Como siempre fue Seramun el primero en reaccionar..

..Venga..venga..ya hemos perdido demasiado tiempo con esta estupida tormenta..!-

Diciendo esto,tomo por un estrecho camino que rapidamente les llevo hasta un apartado embarcadero.descabalgarón,y con sumo cuidado para no espantar mas a los pobres caballos,les taparón los ojos y los fuerón subiendo a bordo de la embarcación que les estaba esperando.El barco en verdad era grande,capaz para llevar su carga hasta el Gran Verde si esto fuera necesario.

Taja
04-03-2005, 08:19 PM
..La travesia fue corta,navegaban a favor de la corriente..y la luna en el cielo les daba suficiente luz para no tener que encender ningun farol a bordo y ,asi,poder pasar desapercibidos...
..Al llegar a la otra orilla,solo Seramun y otro hombre de la escolta bajarón a tierra.Adentrandose en la espesura de la orilla,llegarón al cobertizo donde,desde la madrugada anterior,esperaba Ipuy.
..Ipuy..Ipuy..- llamó quedamente Seramun.
..Si mi amo..estoy aqui...!
Haciendo una seña a su acompañante,penetrarón en el cobertizo.
Ipuy estaba sentado en cuclillas al lado de los fardos que habian transportado hasta allí.A una señal de su señor empezo a abrir el que tenia mas cerca de él.Con gran rapidez ,fue quitando las diversas telas que tapaban su contenido...y allí,en el suelo de una misera cabaña y sobre una humilde estera,iluminada por la blanca luz de la luna ..aparecio la mas maravillosa obra de orfebreria que pudiera imaginarse..el oro de la mascara mortuoria del difunto faraón relucia de una extraña manera,sus negros ojos parecian mirar a aquellos sacrilegos de forma furiosa...luego pesados collares de oro,pulseras,anillos,copas,platos..todo en oro mazizo y de una pureza sin igual...

..Y bien que te parece..?Habra suficiente para pagar a esos apestosos de Pi-Ramses..?.-

..Por supuesto..no abran visto en toda su vida tal cantidad de oro...!..con esto y con las reservas del ultimo envio...tenemos mas que suficiente para que la revuelta sea efectiva..!-

..Lo que no acabo de entender,amigo Intefer,es que pinta en todo esto Osarsef..?..como a cambiado de idea,él que era tan reacio a este tipo de conspiraciones..tan fiel a sus ideales y su lealtad para con el faraón..?..-

..No podría decirte..pero la verdad es que en Pi-Ramses todos le siguen a él.Ademas nuestro oro bien colocado ha obrado milagros..-

..Bien Ipuy..hay que cargar todo en el barco que está esperando...como veras los demas bultos son de mercancias comunes y estan debidamente consignadas para comerciantes de Pi-Ramses,asi no tendreis ningun problema para desembarcar..los caballos y los asnos sabes que son muy valiosos y son tambien una buena mercancia...-

..No te preocupes Seramun,todo esta planificado segun tus ordenes,estaras al corriente de todo por el metodo habitual..y ademas Seht esta de nuestro lado..esta vez venceremos...!-

Mientras los dos hombres hablaban.Ipuy ayudado por dos hombres mas,habia cargado el barco...solo quedaba dejar a Seramun y su criado Ipuy en la otra orilla ..y la conspiración sería ya imparable...!

Dos sombras al amparo de la noche se deslizaban alrededor del muro de la villa del rio..y desaparecian sin mas por una apertura casi invisible...mientras tanto,un embarcación de gran porte,se deslizaba a favor de la corriente hacia su siniestro destino..llevando en su interior el oro del faraón mas grande ..llevando en su interior la carne de los dioses.....

nefertari7
04-03-2005, 09:25 PM
.... Matzuk se encontraba ya en sus estancias, antes de acostarse queria solucionar algunas cosas, mañana iria con Messesaya al valle de los reyes para ver como marchaban las obras de la tumba del proximo faraon, seria un dia duro también debia acercarse a la tumba de Ramses para ver como iba la reconstruccion de la misma, muchos relieves habian sido destrozados... queria devolver a su rey el objeto mas sagrado la estatua de Osiris.

Le encantaba tomar anotaciones en su pequeña terraza,estaba dividida como en dos habitaciones en una de ellas tenia un viejo escritorio al que tenia bastante aprecio, esculpido en un tronco de sicomoro, fue regalo de Ramses al gran templo, le acompañaba un diban, y en la otra sala se encontraba una pequeña fuente que refrescaba las calurosas tardes de Egipto, alli siempre antes de acostarse contemplaba las constelaciones en busca de alguna respuesta que aliviara sus pesares.

Aquella noche era ejemplar, las estrellas brillaban mas que nunca e iluminaban todo el santuario convirtiendola en una gran fortaleza, podian pasar horas y horas hasta que decidia por fin recostarse era su pequeño rincon donde no debia dar cuentas a nadie, simplemente era un anciano al que le gustaba comtemplar cada rincon del templo,todas aquellas tierras que pudieran alcanzar sus cansados ojos.

El ruido de los soldados del principe hicieron que su atencion se pusiera sobre ellos, tanto ruido no eran indiferentes a ese templo acostumbrado a un silencio absoluto en el que el silbido de la brisa entre sus paredes se hacia notar, la musica habia cesado y entendio que la fiesta en honor a la visita del principe habia llegado a su fin, se alegraba de que hubiera sido del gusto del anfitrion.

De repente su mirada se fijo en dos jovenes que en la sombra de una columna se realizaban confesiones, en un principio penso que se trataria de un soldado con alguna de las sacerdotisas del templo, aquellos hombres disfrutaban de su compañia, pero cuando vió que ambos se fundian en un abrazo alcanzó a divisar que realmente se trataba de Messesaya y la joven Nefer.

Una pequeña sonrisa se esbozo en sus labios, le agradaba la idea de que el joven principe encontrara en los brazos de aquella muchacha el amor y que pudiera formar una familia, conocia la historia que ambos compartieron en su infancia, su separación marco la vida del niño, aunque despues de tantos años llego a pensar que quizas nunca más sabria de su existencia, en un instante parecia que todo aquel caos que empezaba a tomar forma entorno a la vida del heredero dejaba de existir, pero una vez más Matzuk volvio a la realidad cuando llamaron a su puerta.

- perdoneme padre...- el heredero de Matzuk entro en la habitacion del sumo sacerdote como el habia pedido.

- No importa... toma los planos de la tumba del principe, quiero que tu se lo enseñes debes irte familiarizando, dentro de poco formaras parte de su vida como yo lo hice con el rey de las dos tierras.

- No te defraudare padre.....- cogio los planos e hizo la reverencia estipulada, pero antes de marcharse y dejar al anciano sacerdote descansar...- padre, me preocupa que el señor Seramun se entere de la visita que mañana realizare con el principe a su tumba- a Matzuk le gustaba que su hijo se implicara en sus trabajos desde bien pequeño le habia enseñado que ante todo eran sus obligaciones, daba fe que el muchacho se tomaba en serio todo lo que le pedia, algun dia le revelaria de su cargo, debia prepararle.

- No te preocupes hijo mio, mañana intentare tenerle ocupado con la reconstrucion de la tumba del faraon Ramses- el joven aprendiz admiraba a su padre, sabia lo que debia hacer en cada momento.

- Perdone pero el tio del principe dio la orden de notificarle las visitas de su sobrino a su tumba, quiere estar presente...- su voz delataba que sentia pavor a ese hombre,incluso al nombrar su nombre sentia un sudor frio que le recorria todo su cuerpo.

Matzuk sabia que su hijo no era del agrado de Seramun.

- No le des la mayor importancia, vete a descansar hijo, mañana te espera un gran dia, podras enseñar tu gran obra a nuestro futuro soberano..- inmediatamente el chico agradecio las palabras de su padre y abandono su habitacion como siempre, con el mayor sigilo posible- ....... esa serpiente del desierto, alimaña ...... tengo que averiguar que planes tiene para Messesaya tengo que buscar la manera de alejarle de el.......- su mente y su afan era dar mas tiempo al futuro faraon para encontrar su sitio y hacerle fuerte y sabia que mientras Seramun estuviera cerca no podria ayudarle.

.... se recosto en su cama,el dia habia sido agotador, su avanzada edad empezaba a notarse ya no era el jovenzuelo de antes en el cada nueva salida de Ra le llenaba de vida y fuerzas para seguir....

Nieves
04-04-2005, 08:42 AM
Hacía ya dos noches que Heri observaba los trabajos de Tanu en la tumba del valle. Consciente de su labor, cuidaba de que ningún espía del regente llegara de improviso y sorprendiera al joven sacerdote. Su trabajo nocturno era recompensado con las abundantes comidas y bebidas que compartía con sus primos, los canteros del valle de los artesanos. A Heri le parecía una buena señal que Tanu se hubiera ganado el cariño y respeto de unos hombres tan hoscos como eran sus primos, desconfiados y rencorosos, dispuestos a dejarse el trabajo e irse a retozar con sus mujeres en la primera oportunidad, pero en ésta ocasión, los veía afanarse y trabajar desde el anochecer hasta el amanecer, sin quejas ni escapadas.

La razón estaba clara, Tanu resultó ser un capataz que pasaba por las mismas incomodidades que ellos. Al contrario de lo que podía esperarse, dada su alta condición, Tanu no dormía en el templo, sino que descansaba por ratos en una tienda levantada al lado de las tiendas de los trabajadores, compartía con ellos y los trataba con justicia. Por alguna razón, el sacerdote se preocupaba por las necesidades de los hombres, y éstos respondían con una creciente lealtad y esfuerzo, tanto en la excavación, como en guardar el secreto de la tumba nocturna.

-¿Has comido, Heri?- El sacerdote le preguntaba mientras mantenía la vista fija en los planos que estudiaba a la luz de las lámparas.

-Sí, he comido como un cocodrilo hambriento, mi señor.

-¿No viste llegar al príncipe al templo ésta tarde?- me informaron que vendría hacia acá en la mañana.

-Lo ví, sus guardias me dijeron que estaba consultando el oráculo.

-Debo preparar todo para su llegada a primera hora, me iré a descansar un poco, no quiero que mañana me encuentre muerto de sueño y cansancio.

-Que duermas bien, yo me iré a mi guardia. La luna está clara esta noche. Nadie se acercará sin que yo lo vea.

Con el andar rápido y silencioso de un gato, Heri se alejó hasta confundirse con las sombras.

Tanu entró en la tienda, y luego de quitarse la túnica sacerdotal, se lavó con un poco de agua y se tumbó en la ligera cama de papiro trenzado, colocando su nuca en el apoyacabezas, se cubrió con una tela gruesa porque el frío del desierto erizaba su piel. Echaba de menos la comodidad del templo de Waset, sus baños perfumados y sus trajes limpios, sin embargo, extrañamente se sentía bien aquí, el silencio solo era interrumpido de vez en cuando por los cánticos de los trabajadores, y alguna que otra orden dada por el capataz.

Se sentía unido a aquellos hombres, y estaba complacido, se había avanzado mucho para el poco tiempo que tenían trabajando con la tumba secreta. Su padre tenía toda la razón. Anteriormente creía imposible realizar en secreto aquella excavación nocturna, pero ahora se daba cuenta del nivel de compromiso que los hombres tenían para con él, y todo lo que hizo fue estar allí con ellos, preocuparse por saludar a esposas e hijos cuando llegaban cada mañana con las vituallas para los trabajadores, estar pendiente de que los suministros de alimentos no escasearan, pero sobre todo, había notado que cualquier gesto de simpatía que tuviera con ellos, era devuelto con entusiasmo y trabajo duro sin necesidad de látigos ni castigos.

Aquellos hombres le demostraban cómo era posible darlo todo por amor, solo que no era amor al faraón, sino a él mismo.

Sin darse cuenta, participaba y contribuía al cambio que se gestaba en el momento histórico que vivían, la decadencia de la casta faraónica y el surgir de un poder nuevo, el poder del clero.

Yax Pasaj
04-04-2005, 11:12 AM
El agua era un instrumento musical en sus oídos educados. Hasta las casas de los obreros se había cavado un canal por el que el Nilo saciaba su sed. Pero este hombre no sólo miraba el agua como algo necesario para la vida...el agua era hermosa, era la música que le ayudaba a pensar.

Su vida había cambiado mucho. Osarsef evocaba un pasado no lejano, apenas unos meses en el que una voz interior le había llamado. La había desechado, como el que que sabe que es su propia conciencia. Pero las dudas se habían presentado cada vez más inquietantes, hasta producirle un verdadero dolor fisico, una llaga en su alma inmortal. ¿Era aquello realmente una llamada de la divinidad?

Cuando llegó Seramún y le propuso hacerse con el máximo poder en su querido país, le pareció que era la señal que había implorado. Ahora no estaba tan seguro. Era sólo un hombre, y tenía miedo, no tanto por él, sino por todas esas familias que ahora lo seguían y dependían de lo que el decidiese.

Recordó la visita de Seramún, meses antes de que Ramsés se convirtiese en una estrella radiante.

- Pasa Seramún, no esperaba tu presencia en estos momentos, tan lejos de Tebas -Osarsef era un miembro de la familia real, y trataba a Seramún como un igual, aunque con el respeto de la edad, ya que el hermano del faraón era mayor que él-. Se, por las misivas de Messesaya, que nuestro padre, el faraón, se encuentra mal en los últimos tiempos. Pronto se abrirá el momento de la sucesión, por eso no te esperaba -una sonrisa sincera se abrió camino en el preocupado rostro de Osarsef, y abrazó al que también era su tío adoptivo-. Se bienvenido, tío.

Aquel hombre emanaba autoridad, como correspondía a un miembro de la realeza que había seguido el camino del sacerdocio por una verdadera vocación. Messesaya y él eran hermanos aunque no compartieran la misma sangre. Este hombre, que más parecía un soldado que un miembro del clero, frisaba entonces la cuarentena, y realmente parecía un toro poderoso. Sin duda, pensó Seramún con envidia, habría sido un gran faraón. Pero ahora Seramún quería aprovecharse de él. Tenía que ser habilidoso. Seguro que tenía algún punto débil, algo que deseara, una brecha en el espíritu.

-No tienes buen aspecto, Osarsef. Veo en tu rostro las señales de un excesivo trabajo.

- Es el precio de la mortificación y la pureza que hay que pagar para servir a los dioses, tío.

La conversación discurrió plácidamente, hasta que Seramún, se arriesgó a entrar en el asunto que le había llevado hasta allí.

- Osarsef, sobrino, estoy inspeccionando todas la tierras del faraón, y no podía dejar de venir a verte pasando tan cerca de aquí -Seramún era un consumado estratega de la diplomacia-. En realidad quiero proponerte algo...pero debe quedar entre nosotros dos...

Seramún necestiba el apoyo de un miembro de la realeza, además de él mismo, y aquel hombre gozaba del apoyo del clero, le sería muy útil, sin duda.

Por eso le ofreció compartir el poder. Le indujo a creer -al menos eso creyó el conspirador- que Matzuk quería controlar al futuro faraón y que el poder real pasase a sus manos y los grandes sacerdotes del dios. Por eso él, Seramún, debía de adelántarsele, protegiendo la herencia de su sobrino Messesaya. Necesitaba la ayuda de Osarsef. A la muerte de Ramsés, en ese período en que el país del río está en manos de las fuerzas oscuras, Seramún asumiría la regencia y pasaría a controlar las instituciones; ya había buscado apoyos en el ejército, y ahora las necesitaba en el clero.

- Cuento contigo, sobrino, para que levantes a los trabajadores del Delta. Sé que gozas de un gran predicamento entre ellos, tanto los egipcios como los asiáticos. Además, tienes gran influencia en el clero heliopolitano -le dijo Seramún al despedirse.

Habían alcanzado un acuerdo. Osarsef no podía permitir que la línea de Ramsés se quebrase como un junco bajo las patas de las bestias del río. Además, ese era el momento en el que la llamada de ese dios desconocido se volvió insoportable.

-¿Acaso me estaré volviendo loco? -sin percatarse, Osarsef, sentado en esa cabaña en medio de otras iguales donde vivía aquel ejército de trabajadores del que había pasado a ser el guía, había pronunciado esta frase en voz alta.

La joven mujer que le hacía compañia en esos momentos lo miró. Tal vez ahora habla con el dios, se dijo, y abandonó discretamente el interioro del chamizo. La presencia de un dios en espacio tan reducido era excesiva para ella.

Taja
04-04-2005, 04:59 PM
...Nefer-Netchem...dormia placidamente..estaba desnuda en su cama..una ligera sabana de fino lino cubria negligentemente su cuerpo.Las cortinas de su habitación se movian ligeramente,mecidas por la suave brisa nocturna..la tenue luz de la luna iluminaba la estancia.....

El nombre hacia justicia a la joven..hermosa dulce..realmente era ambas cosas ..deslumbraba por su extraña belleza,su piel mas clara que la de la mayoria de jovenes de su categoria,una estatura algo mas alta de lo normal y un cuerpo que tenia la flexibilidad de una caña..su voz era baja,suave,bien timbrada,hablaba con modestia,era cariñosa.....pero solo eran apariencias...su corazón era negro ,suponiendo que lo tuviera,su ambición no tenia limites..lo que para otros eran cualidades para ella eran armas con las que poder llevar a cabo sus deseos.

Se habia adormecido con los pensamientos de las cosas ocurridas las ultimas jornadas,la actitud de su madre para con ella la irritaba cada dia mas..estaba ya cansada de aguantar sus ordenes impertinentes..sus cambios de humor subitos..la forma meliflua con que trataba a su padre..sería hermoso vivir en palacio sola con su padre..su adorado padre..él si la comprendia bien..ser la señora de la casa..prepararse para su glorioso destino....con esos bellos pensamientos,logro calmar sus nervios y se quedo placidamente dormida..

Mahu,su nodriza,era una fiel sirviente de su padre y la que había velado en todo momento por ella..ella le había enseñado lo que no se aprende en ninguna casa de vida...le había enseñado el arte de seducir ..el arte de hacerse amar..el arte de mezclar olores,sabores,hierbas ..enfin el arte de hechizar ..el arte de dar vida ..pero tambien de quitarla...Mahu velaba su sueño,como hacía desde el dia en que nacío,y su padre la puso bajo sus cuidados...Mahu la miraba y parecía adivinar lo que por la mente de la joven pasaba...sonrío..pues sabía que el momento había llegado....

El dia ya despuntaba...La niña se desperezó con languidez...

...Ah..ah..Mahu..Mahu...he tenido un hermoso sueño ...realmente hermoso..-

..Buenos dias mi hermosa...cuentame ese hermoso sueño..-

..Estaba en los jardines de palacio...y ..,tu ya sabes quien,estaba a mi lado..y me amaba...y otra cosa mas hermosa..madre no estaba..ja..ja..ja....¿no te parece realmente fantastico?..-

..Hermosa mia..tú sabes muy bien como convertir los sueños en realidades..-

La niña se acerco a un cofre que tenía sobre su tocador..lo abrío y extrajo un pequeño bote de fina ceramica,el envase estaba perfectamente sellado..lo miró y se sonrio con malizia..

..Vamos... date prisa Mahu.. .visteme..me apetece ver a madre ..haz que nos sirvan algo de leche ..pan de higos..miel..si miel..mucha miel..a madre le gusta mucho la miel..-

Nefer-Netchem,salio de sus dependencias y canturreando llegó a las habitaciones de sus padres.

..Madre..madre..que tengas un buen dia.No es maravilloso,madre,volvemos a palacio..vamos a comer algo porque el dia,con todos los preparativos,sera muy pesado para tí....¿donde esta padre..?..-

..Hija que buen humor tienes hoy..¿tu padre..?..pues..no se ..,no estoy segura..si ha venido tarde o se ha ido temprano..no se.. siempre entrando y saliendo..siempre aqui sola..sin hablar con nadie..sin ver a nadie mas que a los sirvientes...en esta villa tan grande..afortunadamente eso se acabó..nos vamos a palacio..-

Entrarón unos sirvientes con lo que Nefer-Netchem había pedido,hizo que lo depositaran sobre una mesa baja,lejos de la cama de su madre y los despidio.

..Hoy voy a servirte yo,madre,buena leche todavía tibia,con miel y pan de higos..tu preferido madre..-

De su cinturón extrajo el frasco de ceramica,habilmente mezcló su contenido en el recipiente de la miel,tomó el pan ,lo cortó a pedacitos y los fué untando con la mezcla.Se acercó al lecho de su madre.

..Mira,madre,que delicioso está..toma..vamos toma..es tu preferido..pan de higos con miel..-

..Gracias hija..pues si..esta realmente delicioso..¿tú no tomas?..-

..No ,madre,lo comí con Mahu..antes de venir..bien ..si no te importa,me retiro hay algunas cosa que quiero llevarme yo personalmente..-

Se acerco al lecho,donde Nefer comia con glotonería la miel y el pan que su hija le había preparado,y con dulzura beso su frente.

..Adios madre..-

MERESANJ
04-05-2005, 11:50 AM
El carruaje, tirado por dos poderosos caballos avanzaba a buen ritmo por la polvorienta vía, rumbo a las necrópolis. Los seguía a pie toda la comitiva de guardias del faraón y el carruaje de Matzuk. El viento era suave aquella hora de la mañana y en pocos minutos alcanzarían el Valle, el joven ya lograba divisar la gran cima tebana, donde residía la diosa del silencio.

-No tomaste ningún alimento, Mesessaya-la dulce voz de Nefer hizo volverse al rey. Parada a su lado, ocupaban ambos el espacio del real carruaje. La pequeña sacerdotisa lucía una larga túnica de lino casi transparente de un tono celeste, anudada por debajo de sus pechos con una estrecha banda del mismo color.
-Tu visión alegra a los dioses hermana de mi corazón, no tengo mucha hambre, sólo deseo concluir prontamente esta visita para poder llevarte conmigo a palacio y presentarte ante el pueblo como mi Gran Esposa Real.
La jovencita se ruborizó y bajando la vista dijo:
-Esperemos pues que la revisión de la tumba transcurra sin problema alguno y ambos regresemos lo antes posible.

Tanu los esperaba, apenas los vió acerase, corrió hacia el carruaje y se arrodilló en tierra, bajando la cabeza. Matzuk descendió también, y tocando a su hijo por el hombro, dijo al príncipe:
-Este es mi primogénito y sucesor, majestad, Tanu-Sedneyel, arquitecto y nuevo constructor de la tumba real, le dejo a su disposición para que haga de su tumba una tan magnífica, como jamás soñó ningún dios. –Matzuk bajó la cabeza y con un brazo cruzado sobre el pecho, aguardó la aprobación del joven monarca.
Messesaya descendió graciosamente del carro real y se acercó lentamente a ambos sacerdotes, puso su mano sobre la cabeza de Tanu, este se había tocado para la importante ocasión una peluca negra de elaborada con trenzados cabellos lisos y brillantes, nueva y perfumada.
-Espero que me sirvas de la misma manera que tu padre sirvió al mío, con total lealtad y dedicación.
-Será esa mi única dedicación majestad.
Tras la ceremonia, transcurrida de modo informal en el templo de Amón, la comitiva real comenzó la inspección de los trabajos.
Messesaya se percató de que las obras estaban mucho más adelantadas de lo esperado.
-Trabajas rápido y eficientemente, Tanu, mi real constructor.
-Sigo las órdenes que me proporcionó el real regente mi faraón. He contratado los mejores canteros de Pa-Demi, trabajan sin descanso.

Matzuk los seguía en silencio, su mirada se encontró con la de Tanu, éste asintió levemente, su serenidad y compostura lo tranquilizaron. Cerca de la tumba, los hombres se inclinaban bajo el sol inclemente, vestidos solo con taparrabos, sus desnudos torsos evidenciaban el duro trabajo a que estaban sometidos, bañados en sudor, se antojaban morenas estatuas que con la cabeza gacha, no se atrevían a mirar al hijo del sol.
Un hueco cuadrado y oscuro se internaba en las entrañas de la tierra, bordeado por montañas de tierra y piedra recién extraída, los cestos de mimbre trenzado para el acarreo estaban colocados en el suelo, al lado de cada trabajador, y también azadas de cobre que eran pesadas cada día para evitar los robos, hachas, taladros de la mejor calidad, no se escatimaba nada para la sagrada construcción de la tumba.

De repente, unas voces captaron la atención de los jóvenes, uno de los guardas se aproximó al faraón y en confidencia, le dijo algo al oído, la expresión del faraón se hizo grave:
-Que se acerque de inmediato-sentenció el rey. Toda la comitiva se detuvo.
Uno de los guardias traía agarrado por el brazo a un jovenzuelo, este aparecía cubierto de sudor y polvo de pies a cabeza.
-Aquí está faraón-el delgado adolescente cayó de rodillas frente al rey casi sin aliento, ataviado únicamente por un sucísimo taparrabos aferraba algo en su mano izquierda:
-Muestra lo que traes para mí-dijo Mesessaya.
El polvoriento mensajero extendió a duras penas el brazo y abriendo la mano, dejó ver un pequeño rollo de papiro atado con una fina cuerda negra.El faraón tomó el pequeño paquete y deshizo el cordón con sus dedos, tras leer la misiva, alzó la vista hasta la gran cima que escasos minutos antes había estado contemplando:
-Regresamos a Palacio-anunció secamente- Ya he visto y constatado que los trabajos progresan adecuadamente.

Nefer, que había presenciado la escena tras el joven rey, se acercó a este y dijo:
-¿Qué sucede faraón?
-Los dioses no nos son propicios hermana mía, esta misma mañana, mi tía ha muerto.Es mi obligación regresar lo antes posible a palacio para presenciar sus funerales, es lo que habría querido mi padre, a fin de cuentas, es la principal esposa del regente.

Taja
04-05-2005, 07:15 PM
..A la pobre Netchem no le dío tiempo de ver cumplido su mayor deseo..volver a la corte..tanta dulzura..tanta miel...tantas atenciones de su hija..le sentarón francamente mal...En algo sí podía estar satisfecha :su morada de eternidad y los ritos funerarios serían dignos de una dama de su alcurnia.

..Cuando los sirvientes,al ver la tardanza de su señora,entraron en sus habitaciones,la encontrarón en la cama,muerta y con la miel que le había dejado un reguero hasta la barbilla..las moscas habian acudido en cantidad y se cebaban en la pobre Netchem y en los restos de su desayuno.

..A partir de ese momento todo fue muy rapido,los sirvientes avisarón a Mahu,esta a su vez mandó aviso al templo y a palacio,mandó mensajeros en busca de su señor Seramun,y por ultimo fué en busca de Nefer-Netchem.

La muchacha estaba en el lago del jardin,a la sombra de de unas palmeras dun,tendida en unas esteras y bajo un baldaquín de finas telas,hacia rato que a sus oidos llegaba el revuelo que la muerte de su madre habia producido..los grito y lamentos de los sirvientes le producian una especie de estado hipnotico,se cogió las dos piernas con los brazos y empezó a mecerse canturreando una extraña melodia.De esa guisa la encontró Mahu.

..Hermosa mía..mi niña...tu madre a muerto,tienes que venir..-
..Donde está padre..?..-contestó sin dejar de mecerse y con la mirada perdida.
..He enviado mensajeros al templo y a palacio..-
..A palacio..padre está allí..?Tengo que verle ..tengo que decirselo yo..- diciendo esto se puso en pie y como una exalación se dirigió a la villa,sin entrar en la casa dío ordenes que le llevaran una silla de mano y la condujeran rapidamente a palacio.

La llegada de Nefer-Netchem a palacio coincidio con la de Messesaya y todo su cortejo..El faraón en su carro y una hermosa joven a su lado es todo lo que vío Nefer-Netchem..fue como si todo lo demas quedara paralizado o fuera de su visión..los sonidos se amortiguarón de tal manera que dejo de oirlos,sus manos se crisparón sobre los brazos de su silla,un frio recorrío sus venas,un velo blanco cubrio sus ojos y sin dar tiempo a Mahu ,que la vigilaba,a recojerla perdío el sentido.

Cuando despertó,estaba en una de las salas de palacio,un lugar abierto a los esplendidos jardines ,el lugar estaba fresco..Mahu y dos sirvientas le daban masaje en los pies y en las sienes con agua perfumada..lentamente fue recobrando el sentido..

El desmayo de la joven había causado gran conmoción en la corte,todo el mundo alabó su amor filial,pues daban por descontado que ese era el motivo de su malestar ..cuan errados ..! pero una vez mas las circustancias estaban a favor de Nefer-Netchem.....

MERESANJ
04-06-2005, 02:23 PM
-¡Pronto!, ¡traédme mi túnica!- Nefer-Netchem había recobrado el sentido y en un estado de ansiedad se incorporó bruscamente bañada en sudor.
-Mi dulce niña...- imploraba con calma la nodriza Mahu - procura calmarte un poco y contén ese ímpetu que te nace, el faraón, tu señor, se encuentra en una de las salas contiguas y está reunido con tu padre y varios sacerdotes, tratan de agilizar lo antes posibe los preparativos necesarios para procurarle una próspera vida en el Más Allá a tu querida madre...
-Necesito ver a mi padre ya mismo- dicho esto la joven arrancó de las manos de una sirvienta la túnica que le habían quitado y colocándosela tórpemente se dirigió a uno de los pasillos exteriores que conducían a la sala de juntas aún colocándosela, con suerte Messesaya estaría junto a su padre y podría con sus desesperadas lágrimas ablandar el corazón del rey.."Paso a paso" pensaba...

Unos golpecitos en el portón de acacia que presidía la entrada de la sala de juntas real interrumpió la fluída conversación, tras un gigante nubio que guardaba la puerta se abrió paso Nefer-Netchem en un mar de lágrimas, apresuradamente se dirijió a su padre, que sentado a la izquierda del faraón en una baja silla dorada se levantó con cara de asombro:
-Nefer-Netchem, mi bella flor, ¿qué haces aquí? dí órdenes a Mahu de que velase en el patio a tu lado, estamos en medio de una reunión hija mía...El tono del regente era de una lástima sublime...
-¡Padre, padre! ¡no pude hacer nada padre!...Las lágrimas brotaban de los grandes ojos de la joven, que como si aferrase a su última salvación abrazaba fuertemente al regente.
Con un leve gesto de mano, Seramun hizo que uno de los camareros presentes le acercase un taburete para su hija.
-Siéntate a mi lado Nefer-Netchem, y guarda ahora silencio hija mía- dijo el regente acariciando la peluca de la jovencita- estamos tratando el bienestar eterno de tu amada madre.
El llanto de la bella cesó instantáneamente cuando acomodándose en la banqueta que le habían proporcionado, su mirada reparó en el faraón...Allí estaba él, el poderoso, tocado con un sobervio nemes azul coronado por un aureus real.Cúantas horas soñando su persona, cuántos días planeando aquel encuentro, claro, que no era así como a ella le hubiese gustado, sino en algún lugar más apartado, sin tanta gente, sin tanto fantoche de por medio...Las voces le eran indiferentes, el asunto no le interesaba en absoluto, que si cortejos, que si plañideras, que si 70 días en natrón...(¡qué más darán los días si la mujer ya estaba muerta! ¡¡cuanto antes mejor por todos los dioses!! ).
-Queda acordado entonces- sentenció Messesaya- esta misma noche el cuerpo de mi tía será entregado a la casa de la embalsamación, uno de mis sacerdotes funerarios cuidará de que todo se desarrolle correctamente.
De pronto, Nefer-Netchem, desvió la vista a la derecha del dignatario, una fugaz mueca contrajo sus finas cejas, y una fría sensación la sacó del ensimismamiento en el que se encontraba...(¿Quién diablos es esa muchacha? !y por Seth! ¿¿Qué esta haciendo a la derecha del faraón?? el corazón de Nefer-Netchem se aceleraba por momentos, ahora recordaba, era aquella la joven que había visto llegar con el cortejo y que ocupaba un puesto de favor en el carro real...Oh no, de ninguna de las maneras, aquella niña no usurparía su lugar en el trono, le correspondía a ella y no a otra ser la Gran Esposa Real de Mesessaya, así había sido siempre, ese era su destino, y no dejaría que una viborilla cornuda se metiese de por medio...Con los ojos entornados como si el sol le molestase, Nefer-Netchem estudiaba con detenimiento cada uno de los gestos de la sacerdotisa)...Mírala- pensaba-, ahí sentada cual lánguida grulla, como si no supiera de que va la fiesta esta arpía, seguro que ha engatusado a Mesessaya con sucias triquiñuelas en ese viaje que ha hecho al templo del oráculo, claro, normal, si es que este muchacho ha sido siempre tan conformista...Yo aquí mostrándole pura miel y él venga a buscar sosas compotas, lo que hay que aguantar por todos los dioses, ¿y ahora qué hago?, piensa Netchem piensa...
-Hija...¿Hija mía?...¡Nefer-Netchem por Amón, despierta de una vez!-las voces del regente arrancaron a la joven de sus pensamientos...
-¿Qué te pasa? ¿te encuentras bien?
La joven se atusó la peluca...
-Si, si padre le escucho.
-Creí que estabas indispuesta nuevamente, será mejor que regreses con Mahu y las sirvientas, ellas te acompañarán en el baño y podrás cambiarte para la cena.
-Estoy bien padre mío, me gustaría quedarme contigo para preparar el viaje de mi amada madre, escucho atentamente...-la vocecilla de la niña era tan dulce como el timbrear de un cristal.
-Es que ya hemos concluído Nefer-Netchem- el faraón se dirijía a la joven.
Sorprendida, la hija del regente guió su mirada hacia la del monarca con la intención de decir algo, pero las palabras se quedaron heladas en sus labios y tragando saliva bajó la vista hacia sus manos.
-Creo que deberías hacer caso a tu padre prima mía, hoy ha sido un día duro para tí, y un buen baño resultaría de lo más reconfortante, te invito si así lo deseas a que te reúnas con tu nodriza y las sirvientas, dispones completamente de todas las salas de palacio, no en vano tu padre es el regente en vigor, el palacio, es también tu casa.
Seramun asentía satisfecho.
El tono utilizado por el monarca no dejaba lugar a dudas, la invitación se convertía así en sentencia, debía abandonar la sala.
Con un lento movimiento, la joven Netchem se levantó del taburete, y tras inclinarse ante el rey y echarle una mirada de reojo a la sacerdotisa se despidió de los presentes diciendo:
-Con su permiso, me retiro en este instante.
-Nos veremos en la cena, prima.Que el baño sea benéfico para tu Ka.

MERESANJ
04-06-2005, 03:21 PM
-¡¡Gusarapa despreciable!! ¡¿pero quien se ha creído está desgraciada?!, ¡robarme mis favores de mala manera! ¡quitarme lo que por derecho de sangre me pertenece!...-las voces de Netchem resonaban en la sala del baño.
-Por todos los dioses mi preciosa niña, !baja más la voz que van a oirte!- Mahu suplicaba desesperadamente a la jovencita a la vez que tres de las cinco sirvientas intentaban a duras penas enjabonar el lindo cuerpo de la joven, quien con sus aspavientos descontrolados y sus tremendas sacudidas había dejado más agua fuera que en el interior de la amplia pila.

-¡Voy a sacarle los ojos y tirárselos a los perros Mahu! te prometo que no dejaré musaraña alguna sin ahogar con tal de que esta necia se aparte de mi camino (1).
-Muy bien, muy bien gacela mía, ahoga todas las musarañas que quieras, yo misma te las proporcionaré si es necesario, ¡pero te pido por favor que ceses tu griteríos, porque a este paso van a venir los guardias de todo palacio alertados por tales berridos!-el tono de Mahu ya rozaba la súplica...
-Tienes razón Mahu, como siempre, tienes toda la razón, esta no es manera de actuar para la futura Gran Dama de Egipto, he de contener mis emociones...¡¡Y tú, rata de río!!- dijo volvíendose a una de las pequeñas sirvientas- ¡no me frotes tan fuerte la espalda que me vas a arancar la piel por todos los demonios!- (volaban las esponjas...).
Una vez concluído el baño, pasaron a una estancia muy amplia y decorada, concedida a Neferet como aposento para pasar aquellos días.
Las cinco camareras se afanaban con las telas de lino...
-Secadme bien ¡por el amor de los dioses!, que luego se me reseca la piel, y tú- sentenció señalando a la más pequeña de todas- acércame ese tarro de ungüento perfumado y esmérate en el masaje, estoy rodeada de ineptas, recuérdame Mahu que pida a mi padre un cambio de siervas, estas me ponen nerviosa.
-Si mi dulce flor-dijo la nodriza aproximándose a la joven con un cepillo de negro crin.
-Salid todas fuera, menos tú que tienes que terminar el masaje-dijo Mahu.
Al instante, las infantes camareras se apresuraron a recojer los enseres utilizados en el baño y en desbandada desaparecieron por la puerta cerrándola suavemente tras de ellas.
-Ahora debo hablarte- Mahu se sentó en una silla baja que colocó al lado de la amplia cama en donde se encontraba extendida de espaldas la joven Netchem, recibiendo el masaje de manos de la última de las desdichadas camareras...
-Claro Mahu, te escucho- respondió Netchem ya mucho más relajada.
-Esta noche cenarás con el faraón, estarán también tu padre, varios miembros de la familia real, y alguno de los principales sacerdotes...
-¡¡Y ella Mahu, y ella!! !no te vayas a olvidar a la arpía!- la pobre sirvienta apartó las manos de un respingo...
-Bueno, bueno Netchem, y ella también, claro, por ello es una invitada del rey.- Mahu mantenía un leve tono, tenía que tranquilizar a la joven, el éxito de todos aquellos años de preparativos estaban en juego.Aquella noche, era crucial...

La música sonaba por todo palacio, acondicionada para el gran banquete real, la estancia principal de los jardines había sido puesta a punto para la esperada cena.Presidiendo una larga mesa preparada para servir a más de cien invitados, se encontraba el faraón, a su lado, la bella sacerdotisa Nefer resplandecía como nunca, con apenas un fino colgante que representaba la figura de la diosa Bastet y una larga túnica roja transparente, la preciosa joven era el centro de todas las miradas...Nefer-Netchem hizo su entrada, bajando unos cuantos escalones que conducían hasta el patio, se colocó frente al monarca y su acompañante y realizó una graciosa reverencia, con una amplia sonrisa dijo dirijiéndose a Mesessaya:
-Espero que el soberano de las Dos Tierras, y su hermosa amiga, disfruten de esta maravillosa velada, pido discupas por mi actitud esta tarde, sin duda estaba cansada, las horas de tristeza hicieron mella en mi comportamiento, pero ahora me encuentro mejor, el baño ha resultado espléndido.
-Me alegro mucho prima, toma asiénto prontamente si así lo deseas, empezaremos en breve.
La joven Netchem se acomodó en una silla alta con patas de gacela, justo al lado de su padre, y de un general de la guardia real, el faraón y compañia, le quedaban justo a su derecha.
-Que los dioses sean testigos felices de esta cena, y que la velada transcurra dulce y apaciblemente entre mis seres amados- dijo Mesessaya.Esta noche tengo una gran noticia que anunciaros, pero lo haré en los postres, pues su sabor me resulta aún más dulce que el de los propios higos y dátiles confitados que van a servirnos.- Dicho ésto, el rey dirigió una tierna mirada a su amada, quien ruborizada bajo los ojos hasta el plato que comenzaban a servirle.
-Ruborizate cuanto desees sacerdotisa, dentro de poco el único color que acudirá a tus mejillas será el pálido velo de la muerte, te veo sumerjida en natrón, así ahorraremos gastos, pueden aprovechar el de mi madre...- mientras Netchem se deshacía en maquinaciones, aplastaba con su mano izquierda la pechuga de una tierna codorniz que un camarero había dejado sobre su bajilla...
La cena transcurrió sin complicaciones, todos los presentes disfrutaban de los alimentos y los caldos, de excelente calidad del Delta, llegó la hora de los postres, el faraón se puso en pié:
-Es mi deseo anunciar ahora la noticia que os tengo preparada- el faraón cogió de la mano a Nefer e hizo que esta se colocara a su lado.- Es para mi un placer presentar esta noche en la corte a la que en breve será la Gran Esposa Real, Nefer, la justa en verdad y en belleza,sacerdotisa de Amón, será la Gran Dama de Egipto, y soportará conmigo el peso de mi mandato, confío en que todos la améis como yo lo hago, y que aceptéis de buen grado mi decisión.
Se hizo un profundo silencio en el patio, seguido de una alegre jauría de gritos y aplausos de los allí presentes.
En este mismo instante, Seramún se levantó de un salto, y dejando caer hacia atrás la silla en la que reposaba, dijo alzando la voz:
-Permitidme el inciso majestad, pero eso que acabáis de decir, es completamente imposible a la vez que viola cualquier ley actualmente establecida.
El faraón dirijió una grave mirada a su tio, y con la más profunda voz que su temprana edad le permitía dijo:
-¿Y porqué razón es imposible Seramun?
-Porque tu padre, el Gran Ramsés, ya concertó tu matrimonio mucho antes de partir hacia su lugar entre los dioses del firmamento.- el tono del regente era tranquilo y convencido.
-¿Y cual es esa decisión que mi padre tomó por mi, y que yo desconozco, regente?- el corazón de Mesessaya aceleró su ritmo, aquello era imposible...
-Es mi hija Nefer-Netchem, y no cualquier otra mujer, la que debe ostentar el título de Gran Esposa Real pues tal fué el deseo de su padre .
Un murmullo ensordecedor pobló la atmósfera en ese momento...
-Que traigan los documentos Matzuk- dijo Seramún lanzándole una mirada retante al sacerdote real.Este, cabizbajo, se incorporó de su silla sin valor para enfrentarse a los ojos del joven faraón, quien sintiéndose traicionado, le clavaba la mirada...

(1) La utilización de las musarañas era muy común en los antiguos papiros de magia egipcia.Se ahogaban en agua con tres gotas de leche para conseguir que la víctima bebiese el preparado y conseguir así su muerte.

Yax Pasaj
04-06-2005, 04:08 PM
Todavía tenía libre acceso al palacio, sin necesidad de solicitar audiencia con el príncipe heredero, pero sabía que esa situación estaba pronta a terminarse. Una fuerte opresión, fruto del dolor que iba a causar a Messesaya, se había instaurado en su corazón. Aún así no se podía desobedecer la voz de dios. Osarsef caminaba con paso lento y tenso a través de aquellas galerías en las que tanto tiempo había pasado antes de dedicarse al estudio en el templo de la ciudad de Iunu.

Mientras caminaba al encuentro con Massesaya, los recuerdos golpeaban su mente, justo en el centro del pecho. Pero no lograban encontrar una vía abierta hacia su espíritu, porque éste pertenecía ahora a dios. Los que lo veían pasar contemplaban la figura de un hombre fuerte, con seguridad en sí mismo. Además, se había aseado y vestía un simple faldellín del más puro lino blanco del país del Nilo, y unas sandalias de fibra que eran casi nuevas. No necesitaba nada más para que todos supieran, lo que le conocían o los que sólo habían oído hablar de él, que se trataba de un personaje de alto rango. De un poderoso entre los poderosos.

A pesar de que conocía los riesgos de entrar en el palacio tebano, había venido porque debía hablar con Massesaya, que ya era casi faraón. Quería explicarle que él no era un rebelde,y comprobar por sí mismo si Seramún le había dicho la verdad. Estaba intentado no encontrarse con Matzuk antes de hablar con el príncipe, ya que quería que su trato con el heredero no fuera contaminado por el sacerdote de Amón. ¿Realmente era Matzuk el alma de una conspiración? Lo tenía ya todo y era un hombre mayor. ¿Qué motivo podía tener para traicionar al hijo de Ramsés, al que tan bien había servido?

La verdad era una necesidad del corazón de Osarsef. Sólo la verdad.

Además venía con otra intención. Y era ésa la que le tenía tenso como las cuerdas de un arpista. Traía un mensaje del dios para Messesaya.

- Espera aquí, maestro Osarsef –el comentario del maestre de cámara le sorprendió, hundido como estaba en un mar de cavilaciones-. El príncipe se encuentra paseando con su amada Nefer. No creo que tarde mucho.
- Bien…¿su amada? –había tardado más de un grano de arena en percatarse-. ¿Tiene Messesaya una esposa?¿se ha casado ya?Pero…yo no sabía nada.
- Maestro divino, no todavía no es su hermana de corazón. Pero parece que esas son sus intenciones –el hombrecillo, que se tocaba con una peluca espléndida, señal de su rango en palacio, era un viejo conocido de Osarsef. Parecía querer añadir algo más. El sacerdote le animó con la mirada, pero no consiguió nada, así que se decidió por preguntar directamente. A veces se consigue más de esta manera, pero aquello era el palacio, el nido de toda confabulación; entre esas paredes ser directo era un signo de mala educación.

- Puedes irte, no necesito que me hagas compañía, Senem. Ya espero aquí al príncipe.

Taja
04-06-2005, 11:47 PM
..Todos los grupos de plañideras que habia en la ciudad y algunos mas que vendrian en los dias proximos,estaban en la villa del rio.Sus lamentos y el de los habitantes de la casa se dejaban oir desde una distancia considerable .
En los proximos setenta dias recorrerian todos los rincones de la ciudad,las aldeas mas cercanas,los caminos de una y otra orilla,gritando su desconsuelo y su dolor por la perdida de la dama Netchem.
Los hombres de la familia dejaran crecer su vello facial y las mujeres descubriran un solo seno asi mostraran a todos su duelo.

El cuerpo de la desdichada Netchem habia sido lavado,envuelto en una sabana de lino y depositado en un lecho portatil .La procesión ,precedida por Seramun y su hija,un numeroso grupo de plañideras y el resto de habitantes de la villa..se dirigio hacia el embarcadero..embarcarón y cruzarón a la otra
orilla..



La tienda de la momificación estaba muy cerca del rio...en su puerta esperaba ya el grupo de momificadores..dejarón delante de ellos el cuerpo de Netchem...y aqui empezó la preparación para su ultimo y mas largo viaje...

Los sacerdotes con sumo cuidado cogierónel cuerpo y lo depositarón en una mesa alta...mas que mesa parecia un altar y como el era de piedra,unos canalones laterales servian par evacuar el agua del lavado y otros fluidos...

Un sacerdote en la cabecera empezó a salmodiar..a cada palabra que el hacía correspondía un acto de los otros tres embalsamadores...primero con gran cuidado limpiarón y depilarón el cuerpo....a continuación con un hierro largo y curbado que introducen por los orificios nasales hasta el cerebro extraen todos los sesos ,mientras uno hurga con el hierro otro vierte en el interior de las fosas nasales agua aromatizada ..para que la extracción del cerebro sea lo mas completa posible....

La letania va creciendo en intensidad a medida que va progresando el trabajo... con una piedra cortante de Etiopía ,hacen una incisión a lo largo del costado y retiran los intestinos ..sacan el corazon..los pulmones ...el higado..los riñones..el estomago....todos los organos son limpiados y purificados por separado con vino de palma y una segunda vez con sustancias aromaticas...

Sigue el ritual y las letanias del sacerdotes suben de tono,el ritmo se acelera...vuelven a su lugar el corazón y los riñones...rellenan el vientre de mirra machada..de canela..de hierbas aromaticas....

Una vez terminado este proceso cosen con sumo cuidado todos los orificios del cuerpo..y lo cubren completamente con natrón...

Recojen cuidadosamente con paños de lino todos los fluidos corporales y los depositan en un saco de piel negra...

Limpian con vino de palma el higado y lo depositan en un vaso con la representación del hijo de Horus ,Amset y bajo la protección de la Diosa Isis...

Siguen los rezos..

Limpian con vino de palma los pulmones y los depositan en un vaso con la reprentación del hijo de Horus ,Hapy y bajo la proteccióm de la Diosa Neftis..

Continuan los canticos...

Limpian con vino de palma el estomago y lo depositan en un vaso con la representación del hijo de Horus,Duamutef y bajo la protección de la Diosa Neith...

Siguen los rezos....

Limpian con vino de palma los intestinos y los depositan en un vaso con la representación del hijo de Horus,Quebesenuf y bajo la protección de la Diosa Selkis...

Sur..Norte..Este...Oeste....

El camino hacia el renacimiento ha empezado....

Yax Pasaj
04-08-2005, 12:05 PM
En ese espacio de quietud, más allá del ruidoso mundo de la corte y de la ciudad, mientras aguardaba la llegada del príncipe, el sacerdote repasaba mentalmente qué era lo que, realmente, le había llevado hasta ese punto.

Durante su juventud Osarsef fue un hombre competitivo. Había crecido en palacio, a la sombra de la familia del Faraón, y éste siempre le había tratado como un hijo. Pero no lo era. No estaba destinado a que su cabeza portara algún día la corona de las Dos Tierras. Aquello nunca le importó, ya que era un joven dotado de una natural bondad. Incluso en las pocas campañas militares en las que participó antes de retirarse a la vida sacerdotal se destacó por su misericordia. No fue cruel con sus enemigos; y cuando los generales le pedían permiso para cortar las manos y hacer el recuento, se lo prohibía.

Contaba con veinticinco años cuando Hathor le tocó con su mano. Se enamoró de la princesa Meriamón, una adolescente de delicados rasgos, doce años más joven que él. Al ser hija de una concubina del faraón no se pusieron obstáculos a ese amor. No lo hicieron los humanos, pero los dioses, o tal vez el mismo dios que ahora lo utilizaba como mensajero, le ordenaron seguir otro sendero. Meriamón murió, sin que los médicos supieran la causa. Nada podemos hacer por ella, dijeron. La contempló por última vez, sus rasgos de niña, tan delicados, un rostro ovalado con la boca pequeña y sonriente.

- ¿Por qué? –Osarsef susurró esta pregunta a la cámara vacía en la que esperaba la llegada del príncipe. Habían pasado casi quince años, pero el dolor estaba ahí, agazapado, como una bestia traidora.

Al día siguiente, sin esperar siquiera a los funerales de la que había sido su amada, el joven militar que era entonces buscó refugio lejos, lo más lejos que se pudiera. Y no sólo puso por medio la distancia física marchando al Norte del país, sino que levantó un muro aún más impenetrable, una coraza alrededor de su corazón. En realidad salió huyendo, pero no sabía entonces que no había huída de uno mismo.

Se recluyó en el templo del Ra en Iunu. Preguntó, indagó, incluso llegó a agredir a algunos de los hombres que intentaban consolarle. Tres años estuvo allí, sin responder siquiera a los correos de su familia, del mismo Ramsés, lo que suponía, y él lo sabía, un gran desafío al Faraón. Ahora sabía lo bien que se habían comportado todos con él. El mismo Ramsés se había limitado a esperar, lo había tratado como a un hijo querido.

Un día, otro igual a los anteriores desde la muerte del amor, Osarsef, sin saber el motivo, lloró. Sintió, tumbado en su lecho, la humedad en sus ojos. Y el mar interior que había crecido durante esos años, se desbordó incontenible, pero sin espasmos. Fluyó como el Nilo cuando discurre tranquilo. Supo que no había respuesta para el dolor. Y decidió que no quería saber nada más fuera de aquellos muros. Se quedó en el templo y aprendió la sabiduría de los siglos. Mantuvo los contactos con su familia, y a medida que el tiempo cicatrizaba el dolor, pasó largas temporadas con ellos. Conoció al pequeño Messesaya, con el que se llevaba casi veinticinco años, y fue para él como un hermano mayor, uno que lo quería por él mismo, uno que no competía en la vida de la corte.

En el Templo de Ra le descubrieron los secretos de la Naturaleza. Aprendió sistemas de escritura secreta reservada para uno pocos iniciados. Penetró en las fórmulas de las grandes edificios que se levantaban para la gloria del faraón y de los dioses. Y supo que la magia no es más que aquello que todavía no conocemos.

Por fin, le fue revelada la verdad. Una noche sin luna unas manos le despertaron quedamente.

-Sígueme, Osarsef –era el ayudante del gran sacerdote de Ra.- No hagas ruido, nadie debe vernos ni oírnos.

Detrás del sancta sanctorum penetraron por una pequeña puerta que no era visible si no se sabía a dónde mirar. Descendieron a las entrañas de la tierra negra. Tras atravesar varios corredores, alcanzaron la cámara que era su destino. Estaba completamente blanqueada con cal y no había más adorno que un pequeño altar de piedra en el centro. Al otro lado de este ara esperaba el Sumo sacerdote. Sólo estaban ellos tres.

- Has sido elegido para revelarte el mayor de todos los secretos, Osarsef –la voz del gran sacerdote tenía un tono solemne pero tierno-. Aquí no son necesarios los rituales, como puedes ver.
- Sí, maestro, la cámara está desnuda como la verdad.
- Hijo mío, tienes un gran talento –el sumo sacerdote hizo una pausa-. Por eso debes conocer que no hay más dios que un dios. Todos los demás son manifestaciones de la misma Unidad inmortal.

Las explicaciones prosiguieron casi hasta el amanecer. Y se repitieron estas reuniones durante muchas noches. Allí en el templo solar, en la más antigua de las ciudades, Iunu, la santa, se sabía que sólo existía un dios. El faraón Ajenatón había intuido la verdad, pero a él no se le había revelado el secreto en toda su grandeza.

Osarsef se había convertido en el depositario de una gran verdad. Ahora era aquél dios el que le hablaba; aquel dios que no había tenido nombre, pero que hacía unos días la misma divinidad se lo había revelado: el Nombre Inefable de dios era el secreto de Osarsef.

Nieves
04-10-2005, 12:13 AM
La montaña Erta Ale se estremeció. En la cima, una depresión profunda, cuyo piso estaba formado de lava solidificada, se agrietó, y varias pequeñas columnas de humo brotaron por los respiraderos, formando una nube de gas sobre la cúspide que duró varios días, emitiendo un olor tan insoportable que los nerviosos etíopes y los animales que solían campear en sus verdes laderas, huyeron en pocas horas.

La erupción no tardó mucho, la cúspide de la montaña explotó en medio de un estruendo de mil elefantes corriendo en estampida, la enorme columna de humo y rocas incandescentes se elevó al cielo, queriendo alcanzar a los dioses, para caer luego en lluvia de cenizas candentes y lava derretida por un lado de la montaña, formando un río implacable y mortal, hasta hundirse en medio de siseantes ruidos en el lago eterno, vientre creador del río de vida, y allí esperó, concentrando sus gases letales, listo para salir a tomar venganza de la humanidad en cuanto el cielo enviara la tormenta que lo llevaría al gran río.

El monzón estival llegó temprano aquel año, con vientos huracanados, la lluvia azotó por días interminables las laderas del volcán y arrastró con ella todos los venenos hacia el lago, que pronto rebasó sus capacidad y en un acto de liberación, rompió las fuentes que lo contenían y fluyó sin freno por el río, convirtiendo sus azules aguas en líquido espeso de lodo rojo y cenizas envenenadas.

Los vientos llevaron hacia la frontera sur de la Tierra Negra, hasta el gran templo de Ramsés y Nefertari, unos nubarrones densos y muy negros que amenazaron a la pequeña formación rocosa. Allí, desafiantes, cuatro gigantescas estatuas sentadas en sus tronos de piedra miraban el infinito , proclamando la gloria de un faraón que fue tan grande que se creyó más grande que los propios dioses.

La lluvia azotó con furia las silenciosas imágenes, gotas enormes caían constantes, pero las rocas no se humillaron, entonces, con estruendo ensordecedor, de las negras nubes salió un relámpago directo a una de las orgullosas cabezas. La piedra se quebró, y la cabeza cayó a los pies de la estatua, partida en dos, el rostro y la corona separadas, en simbólico augurio.

Matzuk terminó sus ritos matutinos, aquellos habían sido unos penosos días, después de entregar el cuerpo de la noble dama a los embalsamadores, él se dedicó por completo a cumplir las ceremonias rituales, escribir las letanías que se debían entregar a la noble dama para su viaje al más allá, verificar la ornamentación y el trabajo de los orfebres, los artesanos, tantas cosas.

Hoy descansaría y continuaría con su labor en los funerales, cuando el cuerpo estuviera listo para su vida en el Amenta. Tanu ya tendría preparada para entonces una tumba pequeña que Seramun tenía reservada. No era necesario preocuparse por ello.

Aquella mañana sentía una opresión en el pecho y una zozobra, una especie de presentimiento de que las cosas no estaban bien, parecía que el caos se adueñaba del aire, del río, del mundo entero. Por alguna razón se sentía inquieto, supuso que se debía a la inesperada visita de Osarsef, con todo el dolor de la familia y todo lo que se tenía que hacer, no había podido sentarse a hablar con él y averiguar que deseaba.

Pero sus presentimientos tenían distinto origen, al recinto entró un sacerdote con cara de angustia.

-¡Gran Sacerdote, un mensajero viene con noticias del sur, algo terrible!
-¿No me puedes decir tú mismo?

-Esto lo debes oír por ti mismo, mi señor..

-Iré enseguida, dame mi túnica, pronto.

En la estancia destinada a recibir las ofrendas, esperaba un hombre, que se arrojó al piso apenas vió al gran sacerdote.

-¡Mi señor, terribles noticias te traigo en ésta hora!

-Habla ya! ¿Qué ha pasado ahora?

-El Gran Templo de Ramsés, la gloria y guardián de la frontera del sur, mi señor, un rayo cayó sobre una de las cabezas y yace en el suelo a los pies de la estatua, y para mayor castigo, el desierto se ha levantado y cubre totalmente la entrada al templo, solo sobresalen dos cabezas, y el templo pequeño ha desaparecido bajo una montaña de arena. Los sacerdotes apenas han podido escapar para enviarte la noticia.

-Vete, no me digas más.

-Sí, mi señor, lamento ser portador de tales noticias...

Luego que el mensajero se marchó entre reverencias, Matzuk se dejó caer pesadamente en su sillón, el rostro descompuesto y pálido, las manos presas de un incontrolable temblor. Los sacerdotes corrieron a abrazar sus pies.

Aquella tormenta fuera de época solo tenía una razón, Seth reinaba.

Aquello era, los dioses habían castigado a la Tierra Negra con el caos, se había cometido sacrilegio y nadie había sido castigado, el trono estaba vacío y nadie se ocupaba de mantener el orden. La desgracia se ceñía sobre sus cabezas.

MERESANJ
04-10-2005, 09:59 AM
La noche transcurría apacible, los dos jóvenes paseaban juntos por la terraza superior de palacio, mientras un fresco viento comenzaba a levantarse...

-¿Tienes frío mi bella Nefer?- preguntó Mesessaya para romper el incómodo silencio que desde hacía rato trancurría entre ambos-.
-No faraón, estoy bien- la joven sacerdotisa esbozó una fugaz sonrisa, en un intento de no dejar ver al rey que sus ojos se llenaban de lágrimas por momentos, y acercándose al pasamanos de piedra continuó diciendo...-Creo que de todas formas es mejor así Mesessaya, los dioses han actuado a través de tu padre y hemos de aceptar su decisión, negarnos a acatar lo establecido por la divinidad no conduciría más que a la desgracia, nadie puede escapar a su destino.
-Me niego a creer que mi padre el Gran Ramsés concertase anticipadamente mi matrimonio con mi prima, jamás me impuso nada a ese respecto, me concedió una gran libertad para escoger amigas.Además, sabes bien que ese no es ni mucho menos el procedimiento acostumbrado, te recuerdo que todavía no me han hecho entrega de ese documento fantasma, Matzuk no se ha presentado todavía y esto comienza a exasperarme sobremanera, me dá la impresión de que a mi alrededor se urden tramas de la peor intención, las sombras me visitaban en la noche, pero nunca pensé que Matzuk pudiese...

De pronto, un temblor inesperado sacudió los cimientos de palacio, breve, pero perceptible, apenas unos segundos habían bastado para que seis guardas nubios se presentasen rápidamente frente a los jóvenes esgrimiendo sus lanzas, uno de ellos preguntó al rey:
-Majestad, ¿se encuentra todo bien?-la expresión del nubio era de sorpresa.
-Sí, si, estamos bien- Mesessaya agarró de la mano a la sacerdotisa- vamos Nefer, continuaremos la conversación dentro, hay algo que no marcha bien.
Los soldados siguieron a la pareja hasta las amplias estancias del rey, pero antes de llegar a la puerta se cruzaron con un excitado maestre de cámara:
-¡Por todos los dioses majestad!, hace horas que os busco- al real maestre le faltaba el aire.
-Pues acabas de encontrarme estimado Senem ¿qué tan urgente es lo que te conduce hasta mí?, espero que no sea ese leve temblor lo que ha provocado este estado de nerviosismo- el faraón adoptó un suave tono irónico-sabes tan bien como yo que la tierra se revela en mil formas desconocidas.
-Mi señor, hace tiempo que Osarsef os aguarda en la cámara conjunta a vuestros aposentos, por lo que dice tiene algo muy importante que comunicaros.
El joven frunció el ceño en un sincero gesto de extrañeza:
-¿Osarsef? ¿a estas horas de la noche ha venido a verme a palacio?, ciertamente hoy están ocurriendo muchas cosas extrañas Senem, debe de ser un día nefasto en el calendario, debían habermelo comunicado esta mañana...En fin, ahora mismo me reuniré con él, aguarda aquí un momento Maestre, he de despedirme primero:
-Hermana mía, como ves hoy no nos dejan conversar tranquilos, lo que tú y yo hemos de tratar es de una importancia mayor, te pido en consecuencia que medites a propósito esta noche y mañana nos encontraremos en los jardines para el desayuno, quiero mostrarte como está el estanque, recordar nuestra dulce infancia, ¿te parece bien bella mia?- Mesessaya acariciaba tiernamente las delicadas manos de la sacerdotisa.
-Me parece bien faraón, esta noche realizaré tres ofrendas al dios para que el camino por el que optemos sea el justo y el correcto.
-Te veré mañana entonces hermana.
-Hasta mañana entonces...- la joven se alejó cruzando el pasillo hasta el fondo, y aguardando hasta perderla de vista, Mesessaya se giró hacia el Maestre...- vayamos a ver a Osarsef, Senem.

Taja
04-10-2005, 05:00 PM
..Mahu no había permanecido ociosa,en los dos ultimos dias ,la actividad en la villa del rio había sido incesante.Preparar como se debía el ajuar funerario de la dama Netchem,requería su tiempo.De la parte espititual ya se ocuparía el gran sacerdote,pero había otras cosas que solo ella,Mahu,podía hacer.

Con gran cuidado y ayudada por dos sirvientas,vaciarón dos grandes arcones de madera y fuerón colocando en su interior,cuidadosamente plegada,la ropa interior de su señora..luego siguierón con hermosas tunicas del mas fino lino de un blanco resplandeciente y finamente plisadas...capas de lana...hermosos cinturones de cuencas vidriadas de distintos colores..hermosas sandalias de fina piel de gacela..toda clase de hermosas telas para vestirse en su nueva vida...

En una bonita caja rectangular con una tapa doble,y ornamentada de dibujos haciendo cenefas de capullos de loto,abiertos unos cerrados los otros,pintados en color rojo y azul;introdujerón todos los utensilios de cosmetica que la dama Netchem había utilizado en esta vida...El interior de la caja,compartimentada ,contenía ya,varios vasos de alabastro y céramica barnizada de azul cobalto que contenian kohol negro y verde.Un pequeño mortero de alabastro que servia para moler natrón rojo y sal del norte,mezcla que servía para suavizar la piel.Un frasco de loza vidriada conteniendo finisimo polvo de alabastro,que habilmente mezclado con natrón,sal y miel servía para embellecer el rostro..peines...espejos...paletas para la mezcla de los cosmeticos...pequeños pinceles y palitos de marfil..pinzas..

Su cama..su tocador..las sillas y taburetes...su juego de senet...su reposa cabezas...treinta y seis cajas conteniendo diez respondientes cada una..treinta y seis capataces para cada diez respondientes...con esto quedaba asegurado que la dama Netchem no debería hacer ninguna tarea desagradable y sería servida tan dignamente en su nueva vida como lo había sido en la antigua... Platos,vasos ,jarras,jarrones,bandejas,abanicos de hermosa plumas de pajaros desconocidos...

Un sinfin de collares y brazaletes de brillante cobre que casi parecía oro,pasta vidriada dando forma a flores y motivos geometricos combinados en distintos colores,hacían de estos collares una explosión de color...pulseras para las muñecas..para los tobillos..anillos con todo tipo de piedras ...

Amuletos y estatuillas de diosos que habían acompañado a la dama Netchem desde su infancia ,la acompañarian tambien en el renacimiento a su nueva vida.

Mahu,era muy meticulosa..ya casi todo el ajuar estaba listo..solo quedarían pendientes las provisiones para la mesa de ofrendas y el posterior banquete funerarío,pero para eso había tiempo suficiente.

El dia ya declinaba,cuando un extraño presentimiento se apoderó de Mahu..algo se estaba removiendo en las entrañas de la tierra... un ronco rumor parecía salir de los abismos mas profundos..sobresaltada miró a su alrededor..nadie parecía haber percibido nada,todos estaban finalizado las tareas que tenian encomendandas.Mahu no perdía nunca los nervios,pero algo estaba pasando,y ese algo no era nada bueno...

Rapidamente fue hacia una casa que estaba cerca de la entrada disimulada en el muro,que en tantas ocasiones su señor Seramun,su fiel Ipuy y ella misma,habian utilizado para sus asuntos nocturnos.Entró en ella y cerró la puerta desde el interior para que nadie pudiera entrar..la estancia no era muy grande..estaba formada por una unica pieza,no tenia ventanas,habia cestas y sacos en el rincón mas alejado de la puerta,alguna sillas viejas amontonadas..parecía una estancia llena de trastos...Mahu,fue al lugar en el que estaban las cestas,con gesto decidido las fue apartando..en el suelo y cubierta por unas esperas,que apartó de un manotazo,había una trampilla..la levanto con facilidad y cogiendo una tea ,que habia en una hornacina de la pared ,la prendío con los rescolodos que se había procurado en traer de la casa,a la tenue luz pudó ver los peldaños hechos en la tierra,consolidados con lajas de piedra parecian perderse en las entrañas de la tierra.

Con paso firme y sin ningun temor,Mahu,empezo a bajar los escalones,no fuerón muchos..a unos cinco metros por debajo de la supercie de la casa que tenia encima ,había una pequeña gruta..no mas de dos personas podrían estar en ella ,las paredes recubierta de piedra estaban pintadas de un rojo intenso asi como el techo..con la tea que amenazaba de apagarse,prendio dos pebeteros con mechas de lino y llenos de aceite de palma,que dierón algo de luz al siniestro recinto.En una hornacina de la pared y brillando a la tenue luz había una imagen del Dios Shet,toda ella de oro,resplandecía con una luz terrible...alrededor de la imagen había restos de ofrendas..Mahu se posterno ante el dios,de una caja que había bajo la hornacina extrajo un frasco,introdujo un dedo en su interior,quedo mojado de un liquido muy espeso pasó el dedo por su lengua y frotó sus encias..volvio a cerrar el frasco y esperó que el dios hablara...

Yax Pasaj
04-12-2005, 07:20 AM
- Perdóname, Príncipe – Messesaya había abierto sus brazos firmes y su sonrisa franca al ver a este hombre que podría haber sido su hermano mayor. Pero cuál había sido su sorpresa cuando Osarsef se había postrado a sus pies, solicitando su perdón.
- Levántate….me da vergüenza que tú estés ahí, a mis pies, cuando me alegro tanto de verte, sobre todo en estos momentos tan difíciles – el joven heredero, se inclinó sobre el sacerdote, tomándolo de los fuertes hombros, y le instó a incorporarse -. Tú eres más de mi familia que los de mi propia sangre, Osarsef. Y ahora te necesito porque los dioses están rugiendo. La tierra tiembla y extraordinarios acontecimientos se suceden. Los presagios son funestos, y tú eres un hombre sabio que siempre me ha querido. Necesito tu ayuda…hermano.

Osarsef sabía que estaba ante el heredero de las Dos Tierras, pero él sólo veía al muchacho que era Messesaya. Su muchacho. Quién sino él podía cuidarlo, ahora que su padre había muerto…Y, sin embargo, allí estaba por mandato divino, para traicionarle. Osarsef no pudo reprimir un quedo gemido, tal era el desgarro de su espíritu. No podía hacerlo, y, no obstante, ese era su deber. Durante un momento imaginó el futuro, un tiempo en el que él aparecería ante todos como el hombre que había traicionado a su familia por fanatismo. Sí, sin duda ese sería el veredicto de las generaciones venideras.

- ¿Te sucede algo Osarsef? – el joven había intuido ese gemido-. ¿Por qué te arrodillabas ante mi y solicitabas mi perdón? Sabes que en privado no soy amigo de estas parafernalias, necesarias sólo para que el pueblo nos respete. Además, ¿perdón? –Messesaya sonrió, con esa boca ancha y espontánea-, ¡ con la cantidad de travesuras que tú me has perdonado a mí! ¿Recuerdas aquella ocasión…?

Mientras el heredero a la corona recordaba una aventura que ambos habían compartido, Osarsef recuperaba la calma necesaria. En el camino desde el Delta había preparado su discurso; lo había ensayado y repetido en voz alta varias veces. Normalmente su oratoria era buena, incluso cuando improvisaba pero hoy era distinto, hoy…

- ¿En qué piensas…? –la voz del príncipe le devolvió a la realidad.

Paseaban juntos por el borde de un estanque que había en palacio. Como la hora era avanzada, no había nadie a la vista, aunque ambos sabían que algunos guardias se ocultaban en la noche, protegiendo la vida de Messesaya. La luna era suficiente para ver donde ponían sus pies.

- Messesaya…-comenzó el sacerdote.
- ¿Vas a hablarme de esa supuesta rebelión que encabezas?

Sí, el joven tenía el fuego de los faraones. No tenía miedo.

- No es ningún motín,¿quién te ha dicho eso?
- Da igual cómo lo sé. Cuéntame de qué se trata….

- A eso venía.

- …pero no olvides que necesito tu ayuda ante los dioses y los hombres.

- La Tierra ha temblado, Messesaya.

- . Lo sé. Es el Caos, que intenta destruir a mi país.

- No exactamente. Es el dios que habla por su boca antes de hacerlo por la mía. Traigo un mensaje de dios.

- - ¿De qué dios, Osarsef? –el príncipe había detenido su paseo y ahora intentaba desentrañar los misterios del alma de aquel hombre que tenía ante sí. Pero la luna se ocultó tras una nube, y el rostro del sacerdote fue una sombra más.

Yax Pasaj
04-12-2005, 07:21 AM
¿Tenía que hablarle Osarsef de que sólo dios era dios y de que no hay otro sino Él? Increado, creador. El Dios sin Nombre. El silencio se apoderó de ambas figuras, el tiempo se detuvo y el mundo dejó de moverse. Ambos percibieron un nuevo rugido bajo sus pies.

- Debe haberse levantado una buena tormenta en el Amduat, ¿no crees?- bromeó el príncipe.

Messesaya…Messesaya, qué gran faraón vas a ser, pensó el sacerdote.

- Sólo reconozco un dios, y este me ordena que me vaya. Has de dejarme marchar con los hombres del Delta…

- ¿Marchar…y con qué hombres? No te entiendo, hermano. No puedes abandonarme en este momento, te necesito a mi lado.

Dios, dame fuerzas para ser un traidor en tu nombre. El pensamiento de Osarsef fue contestado por un nuevo movimiento en el suelo. ¿Era esa una respuesta?¿qué quería decir?

- Messesaya, no soy un rebelde. Tú serás el faraón, pero yo debo seguir mi propio destino, y está lejos de aquí. Los hombres que construyen Pi-Rameses son extranjeros en su mayor parte, y su dios les ordena que se pongan en marcha.
- Sí, todos esos asiáticos…pero…pero yo no los he esclavizado, ellos son los que vinieron a nuestro país para vivir en paz, y nosotros lo hemos tolerado. ¿Ahora quieren marcharse?¿y tú que tienes que ver en todo esto?

Tras un momento de duda, el hombre mayor se explicó, sabiendo que cada una de sus palabras era una herida que infligía a su querido muchacho. Le contó lo suficiente sin hablarse de lo que los sacerdotes de Iunu le habían revelado.

- Ya sabes, príncipe, que la religión de Atón fue prohibida, porque causó graves daños en el país. Yo no deseo irme de las orillas del padre Nilo, abandonar sus juncos, las abejas zumbantes, el saludo de los zorros a la Luna…no es mi deseo, pero ha de hacerse si no quiero provocar una nueva etapa de sangre y ruina.

Para que Messesaya comprendiera el sacerdote se había decantado por una pequeña mentira, por hablarle de la religión de Atón que tan mal vista estaba aún en las Dos Tierras. Osarsef era consciente que el dios que le hablaba no era Atón, pero aún no había decidido revelarle su Nombre. Para esto, aunque el sacerdote no lo sabía entonteces, habían de pasar años y penurias. La divinidad exigía ofrendas dolorosas a quien le servía.

- Por esto creo que lo mejor es abandonar el país con todos aquellos que deseen seguir la nueva senda –concluyó el hombre maduro
- Es un camino incierto el que te propones, Osarsef….seguir a un dios sin saber su nombre –el heredero reflexionó durante unos momentos, dudaba entre la necesidad que sentía de complacer a este hombre que le era tan querido, y la suya propia, él necesitaba de Osarsef. Pero, claro, se dijo, si le obligo a quedarse conmigo en la corte en contra de su voluntad, ¿serviría de algo?-. Tu ruego es que te deje marchar con varios miles de trabajadores ¿no es así? Hum…he de pensarlo, quédate conmigo unos días y seguiremos hablando…-era una forma de ganar tiempo, porque éste se le escapaba de las manos.

En el momento de despedirse,cuando ya Osarsef se había alejado unos pasos, y su figura era casi invisible, el muchacho le espetó:

- ¿Sabes que tengo proyectado casarme?

Esto detuvo al sacerdote, que había esperado evitar el tema. Había sufrido quince años de dolor , un tiempo que le había conducido hasta aquí, sin terminar de acabar de reponerse por completo de su pérdida.

Volvió sobre sus pasos:

- Lo se Messesaya. ¿Quién es ella?
- Su nombre es Nefer, y es una hermosa mujer que he rescatado del templo de Amón. Creo que yo voy a ser un objeto de adoración más asequible –el joven no había perdido su sentido del humor-. Además por alguna extraña razón siento que ella me ama. ¿No es curioso?
- Todo en los lances entre un hombre y una mujer jóvenes resulta extraordinario, príncipe. Es uno de los grandes misterios de la vida de los hombres. Afecta por igual a nobles que a artesanos , a ricos y pobres. Yo lo sé bien.

Concentrado como estaba Messesaya en sus propios sentimientos no se percató de esta última frase, porque el príncipe no sabía nada de los amores trágicos de este hombre con el que compartía un momento de intimidad, era demasiado joven.

- También yo la amo.

Osarsef guardó silencio, porque esperaba algo más.

- Pero existe un problema…-la voz del joven se tornó como la noche que los rodeaba, oscura-. Según parece la última voluntad de mi padre es que hiciese mi esposa a la hija de mi tío Seramun. Es hermosa, sin duda, pero no la quiero. Sí, sí, ya sé lo que estás pensado, que me debo a mi país. Pues bien, ¿acaso no puedo hacer de mi prima mi segunda esposa? Padre tuvo muchas esposas, y aún más concubinas. Y es mi voluntad que Nefer sea la Gran esposa real. ¿No cuenta más mi deseo que la voluntad de mi padre, ahora que está muerto? El mundo es de los vivos –Messesaya elevó su mirada a la noche estrellada.

Supo Osarsef que estaba pensando en que su padre, Ramsés, estaba allá arriba, transformado en una nueva estrella radiante, su Aj era ya luz pura, brillo estelar, fuego en el firmamento. El joven elevó una plegaria íntima y silenciosa a esa estrella que había sido su padre, rogándole por que le ayudase en este trance, al fin y al cabo él era su sucesor.

- Principe…- la voz tierna de Osarsef acompañó las humedades que recorrían las mejillas del joven. Es tan joven, pensó el sacerdote. Por qué he de hacerle este daño, por qué….

- Es tarde, Osarsef, mejor nos vamos a descansar.

Taja
04-12-2005, 04:38 PM
...Mahu se levantó con lentitud..su cuerpo enjuto estaba bañado en sudor..su mente todavía estaba perdida en los abismos en la que la poderosa droga la había sumido...Miró a su alrededor con la visión turbia..las imagenes que había visto en su trance estaban impresas en su retina..Mahu por primera vez en su vida estaba aterrorizada..En ese mismo momento tembló la tierra,tuvo que apoyarse a la pared de la pequeña estancia y entonces ocurrió algo espantoso..La hornacina en la que estaba la estatua de Seth pareció cobrar vida ..estaba iluminada por un resplandor rojizo,que parecía salir del interior del dios,al ritmo del temblor de la tierra la estatuilla se movía de derecha a izquierda..el ritmo iba creciendo muy deprisa y del interior de la misma estatua parecio que salia un destello de luz brillantisima...y con el estallido de un trueno la estatuilla del dios Seth quedo partida...

Mahu no daba credito a lo que con los ojos del alma habia visto..y lo que acababa de suceder en su pequeño santuario subterraneo,tenia que ver con las visiones que habia tenido.Cuando cayó en el trance y su ba abandonó su cuerpo ,voló hacia un lugar que no conocia,en ese lugar una montaña de fuego arrasaba cuanto encontraba a su paso,los pajaros caian muertos,los animales se asfixiaban por las emanaciones de los gases de la montaña.un rio de sangre amenazaba ahogar todos los habitantes de la tierra...a la misma velocidad que llegó,la visión desaparecio..y en su lugar vio un mar de arena como no había visto nunca..ahi se desmayo..y al despertar..el temblor de tierra y el rayo que había destruido al que hasta ahora había sido tu dios...pero ahora sabía que algo mas poderoso estaba por llegar....!

Con cuidado fué a cojer la estatuilla para envolverla pero se quemó toda la palma de la mano derecha y los dedos de la mano izquierda..la estatua estaba ardiendo..!

Apagó las luces de los pebeteros..subío tambaleante los escasos peldaños..cerró la trampilla..disimuló cuidadosamente la entrada a la estancia secreta...y salío al exterior..

La salida al exterior,a pesar del calor que hacía,la refrescó.respiro anhelante,tranquilizó su corazón..tenía que hablar lo antes posible con Seramun...

MERESANJ
04-12-2005, 06:42 PM
Ya amanecía, la luz solar comenzaba a introducirse levemente por entre las finas telas de lino ocre que cubrían la amplia terraza de los aposentos reales del joven rey Mesessaya.El gorjeo de un pequeño grupo de abubillas que se habían istalado en una de las ventanas extrajo de sus sueños al faraón...De pronto, tres golpecitos en la puerta...

-Adelante- dijo el rey mientras se incorporaba del lecho.-
-Con su permiso majestad, ¿podemos pasar?- una dulce niña de poco más de diecisiete años apareció en la estancia seguida de otras cinco jovencitas no menos hermosas, tocadas únicamente con un faldón rosado que dejaba ver más de lo que escondía, una corta peluca trenzada y varios brazaletes en tobillos y muñecas, procedieron a ocupar los puestos que, cada mañana, les correspondían ceremonialmente.-

La más joven de todas, de piel morena y grandes ojos claros, portaba un gran cuenco dorado con dos esponjas traídas expresamente del Gran Verde, se dirijió directamente a una de las salas contiguas, la habitación del baño, y tras llenar con parsimonia una amplia pila de alabastro esparció diversas sales en su interior.Mientras tanto, otras dos se afanaban en preparar las túnicas y la peluca que ese día tenía previsto ponerse el faraón en tanto que la restante mezclaba ciertos aceites perfumados en un pequeño recipiente con forma de pez...
-El baño está listó-canturreó la pequeña.-
Mesessaya, que hasta entonces había estado observando la escena, se acercó lentamente a la pila y dejó caer la túnica que le cubría.Tras el baño, tres procedieron a secarle, mientras las restantes aguardaban junto a una silla de madera oscura importada de nubia, la única que había en toda la habitación, con preciosos reposabrazos en forma de garras de león, la túnica y las sandalias aguardaban al rey del Alto y Bajo Egipto.
-Mi señor parece felíz esta mañana-la adolescente que había entrado primera era Merit, la jefa de las camareras del rey, ella supervisaba todos los movimientos de las jovencitas y se encargaba de atender los preparativos del baño y la vestimenta de cada mañana.
-Sí Merit, hoy es un día importante para mí y para Egipto, es el día en que nombraré a mi Gran Esposa Real- el faraón, con la mirada perdida en la terraza, se dejaba acicalar...-
Una vez estubo todo listo, Mesessaya se levantó de su silla y dejó marchar a las camareras, como siempre las sonrisas bien servían como despedida, ni un murmullo, ni una voz, a pesar de su corta edad las niñas cumplían eficaz y atentamente cada una de sus funciones.
-Merit...- el faraón se apresuró a la entrada y cojiendo tiernamente a la jovencita por el antebrazo dijo- gracias por todo...
La hermosa sirvienta esbozó una sonrisa y bajando la cabeza cerró la puerta tras de sí.Mesessaya salió al gran balcón y desde allí observó los jardines que se extendían ante sí, una gran felicidad invadió su corazón y un inesperado cosquilleo le recorrió la espalda, respiró hondo y girando sobre sí mismo, se dirijió a la puerta de entrada, "Nefer me espera, mi hermana me espera en nuestro estanque...", y con este pensamiento, fué descendiendo las escaleras que conducían al amplio patio.

MERESANJ
04-12-2005, 07:58 PM
Mesessaya caminaba entre los árboles del jardín, a pocos metros del estanque, el faraón pudo ver la silueta de una mujer, inmediatamente pensó en Nefer, pero echando un segundo vistazo, se dió cuenta de que sin duda aquella no era su amada, sino Netchem, que tocada con una larga y complicada peluca y ataviada con un velo azul oscuro muy ceñido, paseaba al rededor del pequeño lago...Sin detenerse, Mesessaya alcanzó a su prima:
-Netchem- el faraón no ocultó en su tono la extrañeza que le producía encontrarla allí.-
La joven se volvió hacia el rey...
-Feliz día majestad ¿cómo estáis esta mañana?, hermoso amanecer sin duda ¿no creéis?-mientras hablaba, Netchem jugueteaba entre sus manos con un nenúfar rosado...-
-Hermoso y felíz sin duda prima, ¿no habéis visto a Nefer?-
-¿Nefer?- la bella muchacha hizo una pausa mostrando meditación,- pues no, no la he visto lo siento, ¿a caso la andáis buscando?...-
-Anoche quedé con ella en que nos encontraríamos en el estanque, y en lugar de a ella te encuentro a tí...¿cómo es esto?-
El rostro de la joven hizo una mueca de extrañeza, y retrocediendo un paso contestó:
-Tengo por costumbre darme un baño de buena mañana alteza, siempre acudo aquí a esta hora cuando tengo oportunidad de estar en palacio,- con un rápido gesto apenas perceptible, Netchem tiró de un alfiler del que prendía el velo por su hombro derecho y éste cayó flotando al suelo, dejando su cuerpo desnudo a la vista.-
Mesessaya tragó saliva, y desvió sus ojos hacia una acacia cercana, pero la preciosa morena le aguantaba la mirada:
-¿Buscas algo Mesessaya?- una amplia sonrisa se dibujó en los rojos labios de Netchem ("mírame, vamos, ¡mírame!...")
-No busco nada Netchem, observaba simplemente como florece esa acacia- el tono del rey era tranquilo, pero la mirada esquiva traicionaba su respuesta...-
-¿Entonces?- preguntó Netchem- ¿no me acompañas en el baño?...-
Mesessaya dirijió entonces la mirada hacia su prima:
-No, no, prefiero esperar a Nefer.
-Muy bien, como prefiera su majestad- dicho lo cual la preciosa se volvió, y de espaldas al rey, se introdujo lentamente en el agua...-
Mesessaya paseaba tranquilamente alrededor del estanque ojeando aquí, después allá, y de vez en cuando, dirijía su vista a la morena, que nadaba grácilmente entre los lotos, al fin, decidió sentarse frente al lago.Tras unos minutos, los suficientes como para asegurarse que había captado la atención del faraón, salió del agua sin prisa alguna, no sin antes haberse cerciorado bien de que su salida quedaba, estratéjicamente, justo en frente de la real ubicación de Mesessaya... ("Veámos de qué pasta estás hecho querido primo..."):
-Vaya, hace fresquito aquí fuera- mientras hablaba de este modo, Netchem acariciaba su cuerpo a modo de secado...-
-Mhm- Mesessaya volvió a apartar su mirada, esta vez dirijiéndola hacia el cielo,- al menos no lloverá ("¿al menos no lloverá?, vamos Mesessaya, es tu prima, por todos los dioses que tonterías estás diciendo?)...El joven gobernador sacudió por dos veces la cabeza y cuando volvió a abrir los ojos, se encontró con que su prima estaba inclinada frente a él, y dando un respingo dijo:
-!Por Amón prima, qué susto me has dado!-
Una risita dulce salió de Netchem que, divertida, se complacía en la escena.
-Vaya vaya majestad, desconocía que una simple joven pudiese asustar al rey del Alto y Bajo Egipto ¿cómo es eso?- la bella se acicalaba esta vez la peluca...-
-Quise decir que me has sorprendido, no te he visto acercarte y...-las palabras del rey salían ya a trompicones, en un inútil esfuerzo por salvaguardar su dignidad de hombre.
-Netchem continuaba riéndose melodiosamente.
-Claro, claro, es normal que te sorprenda mi presencia, ya que no paras de evitar mirarme...¿no te parece primo?- e inclinandose hasta tocar con sus manos los pies de Mesessaya la niña continuó diciendo:
-Quizás sea que al faraón de Egipto no le agarada esta visión que le ofrezco...-
-No creo..Quiero decir que...-el desconcierto del rey era ya desastroso, la pirámide de su credibilidad se desmoronaba por momentos.-
-Entiendo...Entonces, quizás sea que si le gusta ¿es así?-la jovencita sonreía de modo absoluto.-
-Me gusta, quiero decir que, es agradable, está bien, es...-
Con un rapidísimo movimiento, Netchem se colocó sobre el rey y posando su mano sobre su pecho acercó su rostro al del joven...("Lo logré, ya eres mío Mesessaya..."), y acercándose hasta que sus labios se tocaron, besó al rey.

En ese instante, apareció Nefer, que debido a una excesiva parsimonia en sus libaciones llegaba tarde a la cita...Lo que vió en ese momento hizo estallar su corazón en mil pedazos, y sintiendo que toda su sangre se le helaba en las venas quedó petrificada ante la escena que sus ojos le espetaban, el tiempo se detuvo en su mundo y todo ruido exterior cesó bruscamente, en un intento de decir algo, la sacerdotisa entreavió sus labios, pero todo esfuerzo fué inútil ya que las palabras morían tal cual llegaban a su mente, sin hacer ningún ruido, Nefer dió media vuelta y a paso rápido desapareció por donde había venido...

Nieves
04-13-2005, 12:11 PM
En el río, la vida tiene sus momentos apacibles, y también sus momentos de tragedia.

Un cocodrilo puede ser fácilmente confundido con un tronco enredado en las cañas de papiro o flotando con los nenúfares, y entonces, de improviso, en un movimiento rápido y certero puede atrapar un brazo y sacudiéndolo violentamente de un lado a otro, arrancarlo desde el hombro.

Heri bajó por el barranco hasta un pequeño lugar, a orillas del río, donde solía esconderse y a la vez observar el movimiento de las embarcaciones. Nada se escapaba de aquella mirada acostumbrada a escudriñar los diferentes tipos de barcos y sus pasajeros. Aquella que se hundía más allá de la línea de flotación llevaba alguna estatua o piedra de alguna clase, a juzgar por los pasajeros, obreros que entonaban canciones alegres y vestían solamente un faldellín llevando los torsos al descubierto. Aquella otra, de un rico comerciante, al que se podía ver, sentado en su alta silla con sombrilla, en la proa, vistiendo de pies a cabeza con un traje de lino de varios colores. Aquella otra, tal vez un poco sospechosa, sin nadie en la proa, visiblemente sobrecargada y los marineros silenciosos, sin cantos ni gritos.

Heri se dispuso a observar mejor, pues una enorme roca le impedía la visión con el ángulo de la barca que se deslizaba veloz río arriba, sus velas desplegadas aprovechando al máximo el viento. Sus piernas desnudas se hundieron en las aguas cristalinas. Apartó con una mano las plantas de papiros y en ése momento, el cocodrilo que esperaba pacientemente, cerró sus fauces en el bronceado brazo de Heri.

El guardia lanzó un alarido de dolor, el cocodrilo lo tenía firmemente cogido por el antebrazo y lo sacudía para arrancárselo. Heri hizo acopio de sus fuerzas y con la otra mano agarró su cuchillo; sin dudar, lo enterró en uno de los ojos del saurio. El cocodrilo aflojó un poco las mandíbulas y Heri aprovechó para dar un fuerte tirón, con el que logró liberar su brazo. Las hileras de colmillos le dejaron profundos y sangrantes desgarrones en los músculos del antebrazo. El dolor había dado paso a un entumecimiento que le permitió tener fuerzas para subir el barranco. Allí, se amarró el brazo con una cinta de cuero y emprendió el largo camino hacia las necrópolis. Sentía oleadas sucesivas de sudor frío y fuertes pulsaciones en la cabeza, parecía que zumbaban mil abejas en sus oídos y el brazo se estaba entumeciendo desde el hombro. La sangre manaba en intervalos, manchando su faldellín y haciendo surcos por sus piernas hasta los pies.

Tanu estaba en la complicada tarea de borrar las marcas y grabados de las paredes de una pequeña tumba, indicando la profundidad del grabado, para adaptar el nombre a la nueva propietaria, cuando un joven aguador, vino corriendo hacia él clamando por su atención. El chico se arrodilló a sus pies y le suplicó por la vida de su hermano, Tanu se sorprendió.

-¿Quién es tu hermano y qué ha hecho?

-¡Heri el vigilante, mi señor! Sálvalo, pronto, ven conmigo!

Dos hombres se ofrecieron a acompañarlo, y junto al muchacho emprendieron veloz carrera por la pendiente hacia el río.

A la escasa sombra de una roca, se podía ver un hombre tirado en el suelo, los hombres de Tanu lo sostuvieron mientras el sacerdote lo examinaba, había perdido mucha sangre, las pupilas estaban dilatadas y no respondía a los llamados. Ordenó que lo cargaran, y los dos hombres lo sostuvieron lo mejor que se podía y regresaron al campamento, Tanu le indicó al chico que se adelantara y que las mujeres estuvieran listas con agua caliente y telas limpias.

Al llegar, lo colocaron en la litera del sacerdote y él le lavó bien las heridas, con un afilado cuchillo quitó jirones de piel y músculo que colgaba, el vigilante se estremecía entre fiebre y escalofríos. Lo desinfectó con zumo de cebollas y cerveza. Con rápidos movimientos, le suturó los músculos con un delgado hilo hecho con tendones de gato y luego cosió la piel, con delicadeza.

La gran familia de Heri se turnaba, unos corrían a continuar trabajando en la tumba y otros venían a ver. Un chico fue enviado a avisar a la esposa de Heri. Esta se ocupaba de sus labores en la humilde casa. Vivían en una pequeña casa cuadrada, de una planta en el valle de los artesanos. Toda la familia de Heri era cantera o artesana y su vida transcurría en las tumbas del valle del silencio. Heri había preferido convertirse en guardián, pues desde muy pequeño correteaba por aquellos parajes y se llevaba muy bien con los sacerdotes del templo, estos lo habían recomendado con el Gran Sacerdote y ahora era los ojos y oídos del anciano en las necrópolis.

Tanu trasladó al herido hasta el templo de los colosos, suplicó a Amón para que salvara la vida del guardia, entonó sus plegarias, quemó incienso y los familiares de Heri trajeron todo lo que tenían para que los sacerdotes realizaran una gran ofrenda en el altar del dios.

Al mediodía, Heri despertó del sueño profundo, vuelto a la vida. Su esposa lloraba a su lado, sosteniendo la mano sana de su esposo en su abultado vientre, donde el fruto de su amor profundo y sencillo, crecía y se preparaba para venir a un mundo de humildad y servicio.

Los guardias del templo avisaron a los familiares que dieron vítores y danzaron de alegría, dando gracias a Tanu, ahora considerado un médico milagroso, de enorme reputación.

Tanu salió rumbo a las necrópolis, seguido de un ejécito de trabajadores, habiendo dejado en manos de los sacerdotes al enfermo. Le embargaba un sentimiento nuevo, nunca antes había puesto en práctica sus conocimientos de medicina, y se sorprendía de la reacción de los trabajadores. Se daba cuenta de que sin proponérselo, se ganaba su respeto y admiración.

Nieves
04-13-2005, 03:38 PM
Sed-Ra tenía listo su informe, tras varios días siguiendo a Seramun por todos lados, incluídas las visitas a la barcaza de recreo. Una noche que observó a Seramun con el infame Ipuy, llevando varios fardos pesados a una barca que se dirigió río abajo. Siguió al regente noche tras noche, algunas veces le perdía la pista, entonces se iba directo a la barcaza.

La jovencita que viera la primera noche lo mantenía informado, era una criatura preciosa, de piel blanca como la leche, pequeña y delicada, completamente depilada de pies a cabeza, dueña de unas manos suaves y acariciadoras que lo hacían estremecer cuando ella lo tocaba.

Entendía perfectamente que cualquier hombre quisiera estar con ella, sabía danzar y cantar, los cascabeles de su risa los llevaba grabados en la memoria, y su recuerdo lo acompañaba en aquellas frías noches junto al río, observando como el regente y sus amigos se divertían bebiendo y cantando.

Aquella jovencita se había convertido en su espía, por eso sabía cada vez que Seramun iba a la barcaza y desde la muerte de su esposa, la había visitado varias veces.

Con el asunto de la muerte y lo ocupado que estaba Matzuk con los preparativos funerarios, había esperado para entregar su informe..

Sed-Ra rodeó los muros del templo moviéndose como un felino, pisando tan suavemente que no hacía ningún ruido. Llamó con leves toques en la pesada puerta de madera. El guardia el templo lo reconoció y lo dejó entrar. Esperó al Gran Sacerdote en su recinto particular.

Matzuk había dedicado todo el día y parte de la noche a ofrecer sacrificios a todos los dioses, recitar letanías y encantamientos. Puso en práctica todas las fórmulas que estaban escritas, desde tiempos antiquísimos, para agradar a los dioses. Después de haber realizado todo lo que estaba en sus manos, no se sentía tranquilo, pero sí en paz consigo mismo.

El resto tenía que ser realizado por el faraón, la coronación debía realizarse antes de lo previsto, Seramun continuaría como co-regente y todo marcharía bien, el matrimonio con Nefer –Netchem se realizaría sin demora, antes de la coronación o al mismo tiempo, dependía del joven.

Messesaya…. ¿Qué pensaría el príncipe? Una joven como Nefer la sacerdotisa, de sangre de nubios, imposible que fuera reina de Kemet, madre del primogénito. Pero si él la amaba, podía ser su segunda esposa. Ningún faraón sufrió nunca por estas cosas, pues su vida era la Tierra Negra, mantener el orden y el balance. Continuar la estirpe de su padre. Los placeres personales quedaban en segundo lugar. Y mujeres para complacerlo había de sobra. Los tiempos que corrían no estaban para enojar a los dioses. Y su padre era ahora un dios, Messesaya tenía que comprender.

Entró en su estancia y encontró entre las sombras al guardia Sed-Ra.

-Te ocultas, Sed-Ra, aquí nada te amenaza.

-No quiero ser visto, y estos días que he seguido al regente Seramun, puede haber visto mi rostro al reflejo de la luz. Si alguien le avisa de mi presencia aquí, sería peligroso.

-Haces bien, dime; ¿Tienes algo importante que contar?

-El regente envió varios fardos muy pesados la segunda noche que lo seguí. Los embarcó en un navío que iba para el delta. Estaba en compañía de Ipuy, un conocido traficante muy relacionado con los saqueadores de tumbas. Y hace cinco días sostuvo en palacio un encuentro con un sacerdote de Heliópolis pues lucía un pectoral adornado con un buitre.

Matzuk miró con atención al guardia, un muchacho valioso sin duda. La decisión de seguir a Seramun en aquellos momentos había sido muy oportuna.

-Ya sé quién es ese sacerdote. Dime algo más, ¿Dónde estaba Seramun el día en que apareció muerta su esposa?

-El día anterior estuvo en su reunión con el sacerdote de Heliópolis y esa noche la pasó en un lugar de placer, una barcaza frecuentada por algunos nobles, y aunque las veces que lo seguí no se quedó allí hasta la medianoche, en esa oportunidad bebió mucho vino, estaba muy alegre celebrando algo y se quedó hasta el amanecer. Yo lo seguí hasta los muros de la villa, y te puedo decir, mi señor, que no pudo asesinar a su esposa, porque estaba muy ebrio y sus criados lo llevaron a cuestas porque no se tenía en pie.

Matzuk se quedó pensativo, daba por descontado que Seramun había envenenado a su mujer, ¿Qué otra persona tendría motivos para hacer algo así, a costa de perder su corazón en las fauces del monstruo Ammit, cuando Anubis lo encontrara de un peso superior a la pluma de Maat?

La maldad, algo intangible, pero capaz de hacer que los hombres cometan los actos más perversos, creyendo que van a lograr sus propósitos, sin saber que todo lo que se consigue con maldad, se escapa entre los dedos como la arena del desierto. Con ella no se logra nada en esta vida y menos en la otra.

-Has hecho un buen trabajo, Sed-Ra, te has ganado una gratificación - El sacerdote le tendió un pequeño saco de piel, anudado con un delgado hilo dorado. El joven lo tomó y lo ocultó en su cinturón.

-Eres muy generoso, mi señor, ¿Debo continuar mi vigilancia?

-Es necesario por algunos días más, mantenme informado de las reuniones con el sacerdote de Heliópolis, debo saber de qué hablan.

-Así será, mi señor- Sed-Ra se inclinó y salió de la estancia con su andar sigiloso.

El Gran Sacerdote se quedó solo en su estancia. Por lo amplios ventanales se podía ver el cielo adornado de estrellas. ¿Qué era aquello, un relámpago acaso? Se veía un reflejo de color rojizo en las lejanas nubes, parecía un relámpago, pero no se disipaba.

Lo estuvo observando un rato, también sentía un rumor en el suelo bajo sus pies. Seth se manifestaba en aquellos relámpagos inusuales. Una corriente bajó por su espina dorsal, el anciano se estremeció.

Papiros de épocas muy antiguas relataban historias terroríficas, épocas de hambre y gran mortandad, de canibalismo y desesperación, las madres arrojaban a sus pequeños al Nilo para que Hapi los protegiera en su seno de ser despedazados por los hambrientos hombres y animales. Hambre producida por la sequía, el Nilo dejó de alimentar hombres y bestias, el desierto devoró la Tierra Negra.

Yax Pasaj
04-14-2005, 06:19 AM
Tras su encuentro con el príncipe, Osarsef había disfrutado de unos días de calma. El ambiente cortesano, los frescos estanques, las bellas mujeres, las risas que se oían detrás de los muros, todo ello había contribuido a relajarlo. La presión del dios había disminuido un poco. ¿Sería porque la divinidad también descansaba?

Al día siguiente de la entrevista con Messesaya, fue a parar a un pequeño lago artificial, alejado del bullicio de las salas de los edificios principales que conformaban el palacio, que era también sede del instrumento más poderoso de poder: la burocracia. Los arquitectos habían decorado con exquisito gusto aquel húmedo rincón en el que Osarsef se había refugiado del calor del sol de mediodía. Parecía que hubieran conseguido crear un Nilo artificial. Tres canales, cada uno de formas distintas, serpeaban desde algún lugar del río e iban a parar al estanque. El lugar aparecía cubierto por juncos y flores, incluida el bellísimo loto, del que había varias especies. Todo un logro de los jardineros, ya que era realmente complicado trasplantar esta hermosura sin que se muriese a los pocos días.

En un rincón a la sombra, casi oculto del todo a la vista por unas cañas que estaban inmóviles, como todo a esa hora, el momento de más calor del día, Osarsef se sentó, apoyando su espalda contra el muro que cerraba aquel paraíso de quietud.

No deseaba hablar con dios... ni con ninguno de sus conocidos. Sólo cerrar los ojos y sentir la paz. Sí, sentir la paz en su alma torturada. Qué alivio sería.

No llevaría sentado ni lo que se tarda en beber una jarra de agua fresca –había varias vasijas distribuidas por la zona, para que el sediento pudiera sumergirlas en el agua y saciar su sed; el sacerdote había tomado una de estas derramando el agua fresca por su cuello, empapando su torso firme y atractivo-, cuando se escucharon quedos gemidos. Parecía que alguien llorase, pero de forma tan suave y dulce que semejaba un trino más de las aves que habían hallado allí su escondite.

Se incorporó un poco, y alcanzó a vislumbrar, muy próxima a él, una figura pequeña, y tostada. Tras un momento de duda, estiró su cuerpo un poco más y vio una criatura delicada y preciosa…

- Meriamón…-susurró un estremecido Osarsef. ¿Acaso dios le devolvía a su amada desde el reino del más allá?

La muchacha se sobresaltó un poco. Había percibido el aliento de Osarsef, y lo había hecho como una caricia. Los ojos de ambos, de la niña tierna y del hombre desgraciado, se enlazaron. Lo que esos ojos se dijeron, en un instante fuera del tiempo, es algo que les pertenece sólo a ellos, una intimidad que no debe ser violada.

Osarsef comprendió enseguida que se debía de haber quedado algo amodorrado y que su sueño se había confundido con la realidad. No, no era su desaparecida Meriamón. Esta joven tenía la piel tostada, pero se percibía que era su tinte natural, no un producto de la exposición al fuerte sol.

El hombre se incorporó:

- Estás llorando niña –el rostro de ella mostraba dos lágrimas que parecían suspendidas en sus mejillas. Qué hermosa estaba-. Ya decía yo que esta agua con la que me he refrescado parecía más pura y tierna que la de nuestro río. Tú llanto la purifica –el tiempo recluido en el templo había entumecido la galantería de Osarsef, pero parecía tan dulce aquella niña.... lo que el sacerdote transmitió con su mirada era mucho más tierno que todo lo que su boca pudiera intentar decir. Las palabras no eran necesarias.

Así lo sintió ella. Confió en un hombre desconocido, porque le ofrecía lo que necesitaba en este momento: consuelo.

- Mi nombre es Nefer.
- ¿Vives en palacio?
- Sí…desde hace poco.
- Ya…¿quieres contarme lo que te sucede? –Osarsef se había sentado en el suelo de tierra fresca, junto a ella, que parecía aún más pequeña y delgada al lado del sacerdote, cuyo cuerpo seguía siendo el de un soldado.

La joven titubeó un instante, pero en seguida se alivió:
- He visto al hombre que amo besar a otra mujer.
- Pobre niña, te entiendo –la envolvió con su brazo, apoyando la cabeza de ella contra su pecho desnudo. Una lágrima se deslizó desde la mejilla de ella y resbaló por el torso de Osarsef-. Entiendo tus penas…¿Es tu marido?
- No, aún no, pero me prometió que sería su hermana del alma.
- Tal vez no la ame a ella, y sólo se tratase de un beso…Sí, ya sé que eso te parece un mundo, una traición imperdonable, pero un beso no hace amor. ¿Él te ama?
- Ya..ya no lo sé –las palabras salían entrecortadas con sollozos quedos.
- Tal vez deberías comprobarlo, ¿no crees?¿cómo se llama él?¿vive aquí en palacio?

Nefer dudó, pero algo más allá de si misma le decía que podía confiarse a aquel extraño. Sí, mucho mejor contarle todo a este hombre que no a uno de los del séquito del príncipe. Qué sola se encontraba sin amigos en ese mundo que le era desconocido.

- Se llama…Messesaya…

Hubo un momento de silencio. Él despegó la cabeza de la niña de su pecho y la contempló , ambos rostros tan cerca que podía verse reflejado en los ojos de ella. Tenía que haberlo intuido. Era la amada de su muchacho, aquella que Messesaya quería convertir en su Esposa Real.

- Yo soy Osarsef…no sé si me conoces o has oído hablar de mí.

La niña no pudo disimular su sorpresa, y su boca se entreabrió en un gracioso gesto. Era él, el hombre del que su amado príncipe le había hablado como si se tratase de un ídolo. Pero…pero no parecía como los demás, un cortesano. Aquel hombre era tierno, dulce…y poderoso a la vez. Nefer notó la fuerza que crecía en el pecho del hombre.

Y le contó sus penas, mezcladas con un torrente de lágrimas.

Taja
04-14-2005, 04:44 PM
..Mahu no sabía que pensar de lo ocurrido en las últimas horas,su mente estaba confusa,en parte debido a la poderosa droga que había ingerido y en parte a la conmoción que le había producido la destrucción de la estatuilla del dios Seth....

..Se encaminó a sus dependencias de la villa,allí pudo refrescarse,recomponer su peinado,..cambiar su empapada tunica,perfumarse ligeramente..al ver el cesto de fruta que tenía sobre una mesilla al pie de su cama..sintío una punzada de hambre..cogío unos datiles y los comío con apetito,bebío un poco de agua con miel..y se apresuró en salir ; tenía que llegar a palacio antes de que Seramun desapareciera en la noche...

..Durante el camino,montada en un asno y acompañana por un mozo de las caballerizas de su señor,tuvo tiempo para acordarse de Nefer-Netchem,la preocupaba lo que su amada niña pudiera hacer,su impaciencia y su sed de poder podian hacer peligrar todos los planes de su padre.

..Una vez llegada a palacio se dirigío rapidamente a los aposentos de Seramun,en diversas ocasiones ,al atravesar los largos corredores de palacio,le dío la impresión que alguien la observaba,que alguien la estaba siguiendo..desecho estas ideas,y sin llamar entró en las habitaciones de Seramun...

..Dos sirvientas estaban vistiendole,a una mirada de Mahu se inclinarón ante su señor y se apresurarón a desaparecer...

..Mahu..,que sorpresa verte en palacio..!creí entender que te quedabas en la casa del rio,a que se debe tu visita..? y a horas tan intempestivas..?-

..Mi señor..han ocurrido cosas terribles..y creo que un gran peligro se cierne sobre vos..- En pocas palabras le contó todo lo sucedido en el lugar secreto y las visiones que había tenido.

..Si Mahu,si..tienes razón..algo esta ocurriendo..y no precisamente lo que yo queria que ocurriera.Esta tarde ha venido a visitarme Ikhy..te acuerdas de él..?..-

..Señor,os referis al sacerdote inspector en el templo de Iunu,y que os informa de todo lo que en él sucede..?-

..El mismo,mi fiel Mahu..-

..Pero es muy peligroso que venga,aqui,a palacio si alguien le viera..supongo que tendra poderosas razones para exponerse de esta manera..-

..Ya lo creo que las tiene..ya lo creo..tiene que ver con la visita de Osarsef a palacio..no se que se trae entre manos este estupido..el pacto con las gentes de Pi-Ramses era claro ..no moverse de la ciudad hasta que ,yo al mando del ejercito fuera hacia alli para sofocar la supuesta revolución..y a partir de ahi hacerme con el poder absoluto..Nefer-Netchem casada con el cretino de mi sobrino sabría muy bien como dejarlo fuera de todas las decisiones..pero ahora parece que Osarsef tiene iniciativa propia...Ah..Ah..Mahu..estoy furioso...furioso..- Seramun había ido enrojeciendo a medida que hablaba,su respiración se volvía entrecortada y empezaba a jadear.

..Señor..mi señor..sentaos..relajaos..- Con manos expertas,Mahu,empezó a masajear las sienes de su señor,con gran suavidad le obligo a tumbarse en su cama,se acercó al tocador..cogió un paño de lino..lo empapó en agua y se lo puso en la frente a su señor .

..Calmaos,mi señor..asi ..asi ..esta mejor..respirad..profundamente..eso es..asi..muy bien..os sentis mejor..?..-

..Si..estoy mejor..pero cuado te cuente lo que me ha contado Ikhy,sere yo el que tendra que calmarte..Parece ser que hace ya algunas semanas,Bak el Sumo sacerdote del templo de Iunu,aleccióno al incordio de Osarsef en los secretos del dios verdadero...ya sabes toda esa boñiga de vaca del dios unico,creador de todo lo existente,pensaba que ese tema lo teniamos ya muerto y enterrado ,olvidado para siempre.Desde los tiempos del hereje no se habia visto otra vez un resurgimiento igual..Osarsef lo ha tomado todo al pie de la letra y cree que ese dios le ha elegidó a él para no se que ...Ah..Mahu..Seth nos ha abandonado..-

..Mahu había quedado como hipnotizada escuchando a Seramun,las antiguas creencias que creia olvidadas por el paso de los años volvian a su mente,las antiguas crencias que su madre le contara de pequeña y en las que habian creido profundamente sus padres parecian volver de un tiempo muy lejano.

..Mahu..necesito algo de diversión..creo que ire a un lugar encantador a orillas del rio..ja..ja..ja..si es lo que necesito diversión y amable compañia..mañana vere las cosas con mas claridad..Si se me busca en palacio..estoy enfermo..no dejes entrar a nadie..haz que me acompañen dos sirvientes..si mañana vere las cosas con mas claridad..-

..Y una vez mas Seramun se perdío en la noche..

Yax Pasaj
04-15-2005, 06:37 AM
- ¿Se puede saber qué es lo que pretendes? -Seramún estaba furioso, pero no alzaba la voz. En su rabia semejaba, más bien, una serpiente que silbaba amenazadora. Pero el hombre que se encontraba en pie frente a él estaba construido de un material distinto, forjado en el templo del sol, en Iunu. Ciertamente, allí le habían enseñado a comportarse ante los ofidios más peligrosos, entre cuyos miembros se contaban algunos ejemplares de la especie humana. Se los conocía como los hijos de Seth. Osarsef permanecía tranquilo, con esa calma que se siente justo antes del amanecer. Sabía que la serpiente que tenía ante sí era de las más venenosas, pero qué es la vida sin riesgo-. Teníamos un acuerdo para compartir el poder y ahora estás aquí y hablas nada menos que con ese chiquillo que pretende ser el rey- prosiguió Seramún, paseando nervioso de un lado a otro de la estancia.

Estaban en la casa del regente. Éste había pensado que aquel lugar era más tranquilo que su propio despacho en palacio, porque en la corte parecía existir un invisible ejército de oídos que se escondían en los lugares más insospechados. Seramún lo sabía bien, al fin y al cabo tenía a su disposición una buena parte de esos confidentes profesionales repartidos por todo el país, que utilizaba en provecho propio cuando le convenía.

Al ver que Osarsef estaba allí de pie sin moverse y sin decir nada, intentó tranquilizarse y cambiar de estrategia. Detuvo su inquieto paseo justo ante el sacerdote, éste era tan alto como él -y eso que Seramún poseía una nada despreciable envergadura-, pero allí donde el regente era magro, el otro mostraba una constitución naturalmente fornida. El conspirador tío de Messesaya no pudo evitar pensar que aquel hombre parecía más una persona que se hubiera dedicado al ejército que a la vida contemplativa de los religiosos.

- Disculpa mi brusquedad, Osarsef -sonrió, intentado ganarse la confianza del otro-, seguramente ya sabrás que mi querida esposa ha fallecido recientemente y no he asumido aún esa pérdida...Tantos años juntos no se puden borrar por una muerte repentina. En estos días pierdo los nervios continuamente. Al menos me queda mi hija Netchem -posó una de sus manos similares a las garras de un ave de presa, sobre el brazo de Osarsef-.

- Lamento tú pérdida, Seramún. Recuerdo a tu mujer de mis estancias en palacio. Aunque nunca había estado en tu casa -realizó una pausa antes de proseguir-. Creo que tu hija muy hermosa ,según dicen. He oído en palacio que es más que probable que se convierta en la Gran Esposa Real. Si es así, sinceramente te felicito.

- Sí...aunque, desde luego, esa decisión depende enteramente de los dioses...

- Supongo que Messesaya , tu sobrino, también tendrá algo que decir al respecto -le interrumpió el sacerdote. Estaba tanteando las posbilidades de la dulce Nefer, aunque sabía que una boda con Netchem, que era la prima del príncipe sería mejor vista en la corte.

- Desde luego, desde luego...aunque es todavía muy joven y anda perdido entre esos terribles sacerdotes de Amón que desean controlarlo para conservar y aumentar, si es que eso es posible, su poder sobre el pais. Precisamente ese fue el motivo de mi viaje hasta el Delta, como recordarás -hábilmente Seramún había retornado al punto que le interesaba, pero con un tono mucho más amistoso y apaciguador-. Seguramente en la corte ya habrás oído los rumores de una conspiración para arrebatar el poder a mi sobrino- hizo una pausa, al tiempo que escanciaba un poco de vino, un lujo que sólo se podían permitir los muy ricos, y se lo ofreció a Osarsef-. ¡Y esos funestos presagios! La violación de la tumba de mi hermanastro Ramsés, que Osiris lo haya acogido, y estos temblores de la tierra...

- Los he notado.

- Por cierto, ¿has hablado con el Sumo Sacerdote de Amón?

- ¿Matzuk? Pues no, la verdad. Pero supongo que pronto me llamará...

- Y eso ¿por qué? - Seramún lograba controlar la tensión, aunque era evidente para el sacerdote la situación en que estaba esa serpiente...¡acorralada!-. Ya sabes que creo que es él el que ha tramado todo esto...

- ¿También los temblores? -preguntó con sorna Osarsef.

- Quién sabe de lo que son capaces estos nigromantes. Tú mismo, Osarsef, como sacerdote de Ra, tendrás conocimientos que nos son vedados a los demás - a Seramún, se le ocurrió entonces que tal vez había subestimado a aquel pariente suyo-. Tú...¿tú serías capaz de provocar algo así?

- ¿Tú qué crees?....- Osarsef, conscientemente, se demoró antes de proseguir. Sembrar la duda en el interlocutor sobre los conocimientos de uno mismo es uno de los pilares para conseguir el control de la situación-. No obstante, qué importa ahora eso -sí , que se quedase con la incógnita de cuáles eran sus poderes reales.

- Bien...-¿quién es realmente este hombre?, se preguntó Seramún-, ¿qué me dices de nuestro acuerdo?¿Sigue adelante?.

- Desde luego...siempre estaré dispuesto a eliminar cualquier peligro que amenace a Messesaya -¿y si ese peligro procede realmente de mí?, indagó Osarsef dentro de su propia conciencia-.

- Bien, bien...me alivia oírtelo decir -el regente no era ningún estúpido. Se había dado cuenta de la respuesta evasiva del otro. Sí, derribaría a los enemigos de Messesaya, pero no se había pronunciado sobre quién consideraba que era ese enemigo-. En tu reunión con el príncipe...¿le hablaste de nuestro encuentro?

- No, no lo encontré necesario - todavía , claro está. Aún tengo que averiguar de dónde viene la amenaza, reflexionó Osarsef.

- Bien, Osarsef, seguiremos viéndonos estos días...¿vas a estar mucho tiempo en la corte?

- Todavía no lo sé.

- De cualquier manera, antes de marcharte avísame, por favor.

Seramún acompañó a su invitado hasta el jardín que adornaba la parte delantera de la casa y lo despidió allí. Cuando regresó al despacho privado, sumido en intentar desentrañar lo que el sacerdote pretendía, se percató de que Osarsef no había probado el vino. ¿Pensará que lo voy a envenenar?

Tengo que moverme con prudencia, desde luego. Tal vez debo postponer un poco más mis movimientos. Además, tengo todavía un arma de lo más eficaz...si Netchem consigue convertirse en Gran Esposa Real, me resultará más sencillo controlar el poder y a Messesaya...siempre y cuando, claro, me quite de en medio a ese entrometido de Matzuk.

- Señor -era uno de sus servidores- un emisario real os espera en la puerta principal. El príncipe os convoca a palacio.

- Comunícale que ahora mismo salgo. Iré caminando, trae un parasol y acompáñame. ¡Deprisa! -debo obrar con inteligencia. La paciencia no es una de mis virtudes, pero no importa, el tiempo juega a mi favor. Matzuk es viejo, pronto lo enterraremos, y ya haré yo lo posible porque ese acontecimiento se adelante un poco. Y luego el príncipe será todo mío. Lo único que tengo que impedir por ahora es que se case con esa sacerdotisa. Espero que mi hija esté haciendo bien su trabajo.

Poco tiempo después entraba en la estancia en la que el príncipe le esperaba. Pero éste no se encontraba solo. Allí estaba tambien el Profeta de Amón, Matzuk.

- Pasa, pasa, Seramún - le invitó Messesaya-. Tenemos asuntos graves de los que hablar.

La angustia se apoderó del regente. ¿Le habían descubierto?

- Tenemos que hablar de Osarsef -continuó el sucesor al trono de Egipto-. Está realmente muy extraño. Os he llamado a ambos, a Matzuk y a ti, porque sois las dos personas que mejor podéis aconsejarme. Ya sabéis que yo...-titubeó, porque era el futuro faraón, ¿sería una debilidad confesar algo así?- yo siento un gran cariño por Osarsef, porque es para mí el mejor de mis hermanos. Por eso necesito vuestro consejo.

Messesaya les describió todo lo que había sucedido entre él y Osarsef. en aquel cuarto de palacio ambos hombres discutieron sobre la decisión que el príncipe debía adoptar. Curiosamente, y por una vez, el regente y el Sumo Sacerdote coincidieron.

- ¡No puedo hacer eso! ¡Se trata de un hombre que podría ser mi hermano! -exclamó Messesaya.

- No, no es tu hermano, señor -sentenció Matzuk, mientras Seramín asentía con la cabeza-...es un egipcio, uno de tus súbditos. Aunque llevara tu propia sangre tú te debes a los dioses de Kemet.

La discusión prosiguió. El nombre de Osarsef se pronució en aquella estancia una infinidad de veces. Tantas que lentamente y mientras el sol iniciaba su viaje nocturno, el nombre se deslizó por todo el palacio, se elevó hacia el firmamento ya casi del todo apagado, y se propagó desde el Sur hasta el Norte del país. ¡Cuánta gente creyó oír desde algún lugar invisible el nombre de Osarsef! Pero seguramente todo fue un mal sueño que padecieron esa noche.

Nieves
04-17-2005, 01:36 PM
Luego de una noche de insomnio y preocupación, Messesaya tomó un rápido baño reparador, asistido por sus sirvientes personales, que lo secaron, perfumaron y le cubrieron las caderas con un faldellín. Después de despedirlos, caminó por su habitación nerviosamente, no había visto a Nefer en todo el día anterior, tampoco había acudido a cenar en su compañía y los sirvientes volvieron con la noticia de que estaba enferma y no quería contagiarlo.

Le envió a sus médicos, pero no los recibió, tampoco quiso verlo ni aceptó las viandas con higos y granadas que recogiera él mismo esa mañana. Qué extraño le parecía aquello. Nefer-Netchem lo requería a cada ocasión, no se zafaba de ella, andaba por los pasillos como loca dando órdenes y cambiando los cortinajes y demás objetos, flores frescas y adornos nuevos aparecían en las habitaciones por donde él pasaba.

Tenía una rara sensación de estarse asfixiando. Todo alrededor comenzaba a presionarlo. Su tío Seramun, Matzuk y ahora Osarsef, motivo de discusión y recelo. De pronto estaba harto de las cosas que le decían: que había conspiraciones para arrebatarle el trono, que debía casarse con su prima, que su padre lo dejó organizado así, que rebeliones, que grupos de fanáticos de no sé qué religión olvidada, harto, harto…. Y por si no fuera poco, Nefer no quería hablar con él, no entendía qué la podía haber molestado así.

Su mirada vagó por la estancia en búsqueda de algo en qué ocupar su mente, y fue a detenerse en sus arcos y flechas. Allí lo esperaban, compañeras de aventuras y peligros. ¡Eso era! ¡Se iría de cacería! ¡Lo olvidaría todo y a todos! Palmeó dos veces y un chico apareció desde atrás de los pesados cortinajes.

-¡Manda y obedezco, mi señor!

-¡Corre, Paheri, avisa a mi guardia, me voy de cacería! ¡Que preparen mis armas y mis barcas, pronto!- La alegría de vivir retornó a su semblante, todo había cambiado.

Volvieron los sirvientes y le colocaron su camisa de lino, sus fajas y tirantes de cuero, el collar, su nemes, sus pulseras de oro en muñecas y tobillos. Una vez que estuvo listo, salió del palacio rumbo al embarcadero por los pasadizos secretos que lo conectaban directamente con palacio, no quería que nadie le impidiera su cacería aquel día.

La barca del príncipe, con sus estandartes y adornos reales, se deslizó velozmente llevada por la brisa río arriba. A bordo, Messesaya sentado en su silla, revisaba parsimoniosamente sus lanzas, arcos y flechas, asistido por el fiel Paheri. Una barca más lo acompañaba, con los flecheros nubios, prestos para cualquier cosa. Navegaron varias horas hacia la zona donde solía cazar.

En un meandro del río, una familia de cerdos de río nadaba pacíficamente. Eran unos seres rechonchos, de torpes movimientos y mirada bovina, los machos adultos medían más de cuatro metros de largo y tenían la altura de un hombre. Los más grandes fácilmente podrían pesar cuatro toneladas, y exhibían unos impresionantes colmillos de más de cuarenta centímetros. Eran animales herbívoros, pero capaces de atacar y partir una embarcación en dos si se les molesta, ocasionando la muerte de los ocupantes.

Sumergidos en un barrizal cerca de la orilla de una isla en medio del río, los señores de las aguas dulces se sumergían de vez en cuando. El brutal volumen de estos toneles vivientes les permite flotar cómodamente sobre las aguas. Cuando se sumergen, mueven sus voluminosos cuerpos con la gracilidad de una rechoncha sirena.

Los poderosos animales controlaban la totalidad del río, imponiéndose a los muy numerosos cocodrilos.

Los cocodrilos se agrupaban en los bancos de arena de las orillas de la isla, permanecían inmóviles, aprovechando al máximo los rayos del sol, para recuperar el calor perdido durante las horas de oscuridad. Completamente quietos con las fauces abiertas, exhibían sus hileras de afilados colmillos, que pequeños pajarillos blancos y grises se encargaban de escarbar en busca de restos de la comida nocturna de los saurios.

Protegida por una cortina de plantas de papiros, la barca real, con extremada lentitud, se acercaba a los cerdos de río, sabiendo perfectamente que al sentirse amenazados, los enormes animales podían volcarla fácilmente y lanzarlos al río, donde podían morir aplastados. Los animales los ven llegar y por los momentos, son tolerados. Consiguieron aproximarse a unos dos metros del grupo, formado por unos sesenta individuos.

Los flecheros nubios desembarcan en la isla y desde la orilla, entre las anchas hojas de las palmeras dum y las plantas de papiro, vigilan las reacciones de los animales. En caso de peligro, debían arrojarles flechas y piedras con el fin de desviar la atención del grupo de cazadores.

Aprovechando la tranquilidad que reina en el grupo, Messesaya elige con cuidado a su presa. Un impresionante animal que debía ser el mismo Seth en persona. Se sintió como Horus vengando a su padre Osiris. La sangre se agolpó en las venas de sus tensos músculos, el corazón le golpeaba el pecho como un tambor. Alzó el brazo armado sobre su cabeza y con un rápido movimiento, arrojó con todas sus fuerzas la lanza directo al costado delantero del voluminoso hipopótamo. El arma atravesó la gruesa piel de color grisáceo y perforó el músculo, entre los omóplatos hasta los pulmones. El berrido de sorpresa y dolor del animal alerta a todo el grupo, que enfurecidos, cargan contra la barca, pasando unos encima de los otros, lanzados en tropel indescriptible de cuerpos convertidos en una masa arrolladora.

Los guardias egipcios enarbolan sus lanzas y se aprestan a proteger a su soberano, mientras en la orilla, los guardias nubios lanzan piedras y flechas, al tiempo que gritan con todas sus fuerzas y agitan las aguas con sus pies para tratar de llamar la atención de los enloquecidos animales. Messesaya, presa de la adrenalina, sordo a los gritos de sus guardias, sostiene su arco y arroja certeras flechas al animal más próximo, que se hunde, herido de muerte, bajo el peso del resto de sus congéneres, los cuales arremeten contra la barca, haciéndola oscilar peligrosamente. Los cazadores envían una lluvia de flechas a los cuerpos que se sumergen y vuelven a atacar, mientras dos guardias sostienen al príncipe por las correas de cuero de su faja, y tratan de que se proteja en la cabina de madera de la proa, pero Messesaya evita la cabina, afinca firmemente las piernas en las cuerdas de proa, y tensando su arco, arroja flecha tras flecha con la ayuda de Paheri, el muchacho que le alcanza las afiladas armas.

Los hipopótamos, en una embestida golpean un costado de la barca que se estremece fuertemente y varios hombres salen despedidos, a duras penas se sostienen de las cuerdas del velamen. Pero el infortunado Paheri cae por la borda, hacia la masa que se retuerce sin control, el muchacho es arrastrado por los enormes animales, preso entre los resbalosos cuerpos, grita desesperado, en angustioso pedido de ayuda, pero es sumergido una y otra vez, sin que nadie pueda rescatarlo.

-¡Socorro, mi señor!- logra gritar el muchacho en un momento en que su cuerpo atrapado entre dos grandes animales le permite un poco de aire.

Messesaya mira la escena lleno de estupor, en otras oportunidades no se arriesgó tanto como ahora, pero en aquel momento, sin pensar en nada, cortó con su cuchillo una de las cuerdas del velamen y arrojó un extremo al joven, inclinándose por la borda en peligrosa maniobra.

-¡Proteged al príncipe!- los cazadores gritan advirtiendo el peligro.

Los guardias saltaron a sostenerlo, pero tarde ya, las embestidas de los enfurecidos animales, lanzaron a Messesaya por los aires, yendo a caer en las fangosas orillas de la isla, infestadas de cocodrilos, que alertas por la batalla de los hipopótamos, se acercaban a ver que les tocaba en la masacre. Los soldados nubios corrieron en desesperada carrera lanzando palos y piedras a los cocodrilos. El príncipe se levantó del fango, todavía aturdido por el golpe, lleno de barro de pies a cabeza, sus piernas se hundían en la movediza mezcla de arena y barro, dificultándole la huida, los saurios enfocan su atención hacia él, se acercan reptando velozmente por entre los papiros.

Messesaya , indefenso, se apresta para defenderse solamente con su cuchillo. Los hombres de su guardia saltan por la borda y caen a su lado, uno de ellos, con su cuerpo, intercepta el ataque de un enorme cocodrilo, que cierra sus escalofriantes mandíbulas con aterradora ferocidad en el musculoso hombre. El hombre grita y se agita, sus compañeros tratan de salvarlo, profiriendo gritos y arrojando palos, pero un golpe dado por el enfurecido cocodrilo alcanza a Messesaya en una pierna, que cae al suelo sin fuerzas para sostenerse. Los hombres corren a protegerlo. Llega un gran grupo de cocodrilos. Uno de ellos coge la presa por la cabeza e intenta llevárselo tirando fuertemente con sus mandíbulas. Otro le arranca una pierna. Los demás también quieren participar en el festín. Han olvidado por completo a Messesaya, ocupados como están en disputarse los despojos humanos. Los nubios llegan en tropel armados con largas lanzas y mantienen alejados a los saurios mientras los guardias egipcios arrastran al príncipe con ellos, aprovechando el momento que les ha proporcionado el sacrificio de su compañero.

Los guardias de la otra barca rescatan al resto de los hombres, y abandonan la barca real, que a merced de los hipopótamos, es bamboleada sin control, hasta hundirla en las aguas del río. Los cocodrilos se disputan restos de carne pertenecientes a hombres y a hipopótamos, atacándose entre sí con feroces mordidas, en una orgía de sangre y frenesí.

A bordo, Messesaya solloza, su cuerpo juvenil se agita y se estremece al recuerdo de la masacre.

-¡Insensato! ¡Imprudente! ¡No eres un dios!- se recrimina a sí mismo, ante la mirada de sus hombres que lo compadecen.

Le dan a beber vino y lo cubren con una manta, sosteniéndolo fuertemente y evitando que mueva la pierna, que se ve hinchada y amoratada. Messesaya cae en un estado de sopor, agitándose de vez en cuando, su mente divaga y repasa una y otra vez los sucesos. La imagen de Paheri aplastado entre los enormes cerdos de río, su mirada fija en él, seguro de que lo rescataría. Su fiel guardia despedazado como una res entre las fauces de los saurios. No podía soportarlo.

Nieves
04-17-2005, 02:46 PM
Los rayos del sol desaparecían rápidamente huyendo de las sombras que amenazaban envolverlos con su manto de oscuridad. Una solitaria barca navegaba lenta y triste río abajo, dejando que la corriente la arrastrara. A bordo , en el castillete de proa no se veía a nadie, ni un estandarte anunciaba a quien pertenecía, pero en la orilla, el gran sacerdote Matzuk la observaba con semblante sombrío.

Atracó en el puerto destinado a los barcos del palacio. Matzuk se acercó apresuradamente en compañía de un cuerpo de guardia y un equipo de médicos que saltaron de inmediato a bordo en búsqueda del herido, al que se llevaron en una camilla.

El grupo de cazadores esperaba con la cabeza baja la reprimenda.

-¡Capitán Sethos!- Rugió con una voz todavía poderosa, capaz de hacer temblar las piedras.

-¡A sus órdenes, mi señor!- El capitán se adelantó al grupo y se arrojó a sus pies, con la frente pegada al piso de piedra.

-¿Cómo es posible que hayas puesto en tal peligro al hijo de Ramses, el Hijo del Sol, tu señor?

-Mi señor, complací al príncipe sin pensar en las consecuencias.

-¡Tu deber era avisarme! Al menos podías llevar un grupo de hombres expertos, tres equipos de guardias, o la barca real de guerra, ¡No! Tu insensatez te llevó a escoger la barca de paseo. ¡Una tonta embarcación que solo sirve para cruzar el Nilo, no para ir de cacería!-matzuk temblaba de ira, conteniendo los deseos de aplastar la cabeza del capitán con su pie.

-Mi señor, no tengo excusa. El príncipe no quería alertarte y tomamos la que estaba ya preparada para partir.

-¡Esto es imperdonable! Eras responsable por la vida y salud del príncipe, en estos tiempos de caos no podemos exponer al futuro señor de Kemet a la desgracia, por lo tanto, pagarás con tu vida tal imprudencia. ¿Tienes algo que decir?

-Tú voluntad es la voluntad de los dioses, que así sea. Mi vida a cambio de la del príncipe es una justa decisión. Recuerda a otros que ya se me adelantaron, Paheri, el guardia Bek, y dos nubios.

-Que así sea, capitán Sethos. ¡Guardias, lleváoslo a las mazmorras, y a éstos también, a todos ellos!

Los guardias del Gran Sacerdote de Amón obedecieron con pétrea expresión, apresaron todo el grupo de cazadores y los llevaron con las manos atadas a la espalda a las mazmorras, donde los criminales esperaban por las órdenes de ejecución o perdón del regente o de Matzuk

Taja
04-17-2005, 08:14 PM
..La llegada del faraón herido causo una conmoción tremenda en palacio.La noticia corrio veloz,como el viento del desierto,por todas las estancias del templo,primero y de palacio despues..en cuestión de pocas horas la noticia llegó a las calles de la ciudad y de allí se propagó como el fuego por todo el reino..y por donde pasaba dejaba su rastro;un rastro de temor y de inquietud que hacian presa en todos los estamentos de la sociedad.

..Nefer-Netchem,al saber lo ocurrido voló al lado del faraón acompañada de Mahu.Este habia sido trasladado a sus aposentos,la pierna herida tenía mal aspecto..los medicos se afanaban alrededor del faraón herido limpiando las numerosas heridas superficiales que se había producido Messesaya en el transcurso de la caceria.El joven era presa de una alta fiebre que los medicos no se explicaban,la pierna no presentaba ninguna rotura de sus huesos,pero los daños en la rodilla eran importantes,las multiples heridas,a pesar de no ser mortales,tenian su riesgo al haber estado en contacto con las aguas cenagosas,el peligro era grande para la vida del faraón.

..La mente de Messesaya era presa del delirio..Nefer-Netchem,se dío cuenta de la oportunidad única que tenía..sabría aprovecharla...!

.. Mahu..ve a mis aposentos..trae mi arcón de ungüentos..!Vosotros apartaos del faraón..seré yo la que cuide de él..-

..Pero Dama Nefer-Netchem..los responsables de la salud de Messesaya,Salud,Fuerza y Vida,..somos nosotros..- intentó protestar uno de los medicos.

..Lo se ..lo se..no debeis preocuparos por eso mi padre,el regente,os dará las ordenes oportunas al respeto,y dadas las circunstancias,yo estoy mas cualificada que vosotros para cuidarle..vosotros elevar vuestras plegarias a Amón para que su salud vuelva pronto..yo se cual es su mal y se como curarlo..y ahora ..por favor salid..!..-

Al oir la mención que hacía ,Nefer-Netchem,de su padre ..todas las posible reticencias de los sacerdotes-medicos desaparecierón..parecian temer mas a Seramún..que a la posible muerte de su faraón..!

Cuando los sacerdotes hubierón abandonado la estancia,entre reverencias y plegarias,Nefer.Netchem empezó a dar ordenes a dar ordenes.

..Solo necesitaré la ayuda de mi nodriza,Mahu,vosotras esperareis a las puertas de los aposentos,dia y noche quiero a dos de vosotras dispuestas para traer todo lo que necesitemos..nadie..oid bien..absolutamente nadie,fuera de mi padre,el regente,y Mahu..debe de entrar en estas estancias.Si alguien mas quiere entrar,le hareis esperar respetuosamente y me avisareis a mí inmediatamente....recordad bien..nadie...esta claro..? -

Las muchachas asintierón silenciosamente,y salierón presurosas de las habitaciones.

Al quedar sola Nefer-Netchem,se acerco a la cama en la que el maltrecho joven deliraba..de su boca se escapaba un aliento entrecortado..la fiebre era alta y la tumefacción de la pierna se había hecho mayor,tomando un repulsivo color violaceo.Con manos inusitadamente expertas palpó la zona herida,sonrió satisfecha..como los medicos habían dicho los huesos no estaban rotos..las pequeñas heridas se veian limpias y no eran motivo de preocupación..La fiebre sabía como contrarestarla y sabía tambien como hacer que no despertara hasta que ella quisiera.

..Ah..mi querido..Messesaya..estas en mis manos amor..mi dulce amor..no temas tu vida no corre ningun riesgo..pero..lo vamos a poner dificil..verdad querido..?..gracias a tu estupida idea de salir de caceria..vas a convertirme en tu salvadora..si..querido..yo..Nefer-Netchem..salvare tu vida..Ja..ja..ja..,la verdad no hay nada que salvar...pero eso..ja..ja..ja..no lo sabe nadie mas que yo ....ja ja ja..!..-

Mahu entró en las estancias reales,llevaba con ella el cofrecillo de ungüentos ,detras una sirvienta con bandas de lino,y otras dos que llevaban recipientes con agua y dos jarras de vino.Ordenó que dejaran todas las cosas cerca de una mesa cercana a la cama del herido y las despidío.

..Bien mi niña..que pretendes hacer..?-

..Mahu..la oportunidad es unica..Messesaya esta conmocionado,la pierna tiene dañados los tendones de la rodilla,tiene fiebre alta el padre Ra le ha entrado en la cabeza y hace que su boca diga cosas que es mejor que nadie
pueda oir ..tu y yo nos ocuparemos que cuando despierte todos digan que yo Nefer-Netchem salvó la vida del dueño de las dos tierras..-

La joven y su nodriza sabían muy bien lo que tenian que hacer.En un brasero que dispusierón a los pies de la cama quemarón incienso mezclado con mirra.Mahu con manos expertas cortó tiras de las sabana de lino y con ellas hizo varios emplastos con las hierbas que sacó del cofrecillo de Nefer-Netchem ,machacó perejil,romero,salvia, y menta y lo humedecio con vino,con ellos los puso delicadamente en la rodilla de Messesaya.Mientras tanto la joven se aplicaba en lavar meticulosamente con vino las heridas.Luego en un mortero machacarón granos de comino y corteza de sauce lo aclararón con agua,lo filtrarón con una tela limpia y prepararón una bebida.Con sumo cuidado levantarón ,entre las dos la cabeza de Messesaya y muy despacio le obligarón a ir bebiendo el preparado.

Pasarón las horas y el efecto del brebaje se hizo notar la respiración se fue haciendo mas regular y profunda y parecía que el enfermo descansaba.

..y bien,mi querida niña,el enfermo no corré peligro ..como haras para salvar su vida..?-

..Recuerdas el elixir que compramos al sacerdote del pais de los dos rios que fluyen al reves..?..es poderoso y tu lo sabes,con él y a pequeñas dosis haremos que el ka de Messesaya duerma los dias que nosotras queramos,para todo el mundo diremos que la fiebre no desaparece y que no despierta ,las plegarias en los templos tienen que ser constantes de eso se ocupara padre...por cierto...ves a buscarlo..tenemos que hablar..haz tambien que nos traigan algo de comida,agua fresca y fruta..sobre todo quiero sacerdotes en la puerta que no dejen de hacer plegarias y recitar las oraciones..-

Cuando Mahu hubo salido,Nefer-Netchem,se desperezo la noche había sido larga se acerco al rostro dormido de Messesaya y besó sus labios...

nefertari7
04-18-2005, 01:50 PM
... habian pasado largas horas desde que el principe llegara a palacio, todo el mundo estaba pendiente de su delicada situación, aquella fiebre no bajaba, Mahu la nodriza de Nefert-Netchem informaba a cada uno de los sirvientes de la situaccion.

...En todos los templos se oia una unica oración, imploraban a sus dioses la pronta recuperación del joven soberano, eran tiempos oscuros para el pueblo egipcio y todos lo intuian aquel caos se apoderaba cada vez más de ellos.

Pasaron varias horas más hasta que Seramun acudió a la llamada de su hija.

- Por todos los dioses!!! que a ocurrido?- Seramun se sorprendia de la noticia, a pesar de que era el cotilleo de toda la ciudad.
- Padre ya estas aquí!- Nefer-Netchem corrio abrazar a su padre - ha sido espantoso.... una caceria... la fiebre- la muchacha intento contar todo lo ocurrido a su padre sin dejar de exajerar a la vez que le ponia en su conocimiento su perverso plan.
- Debes andar con pies ligeros querida hija, todo el pais esta pendiente del principe, debemos tener mucho cuidado...- advirtió a su hija .
- No te preocupes padre he dado orden de que nadie entre sin mi permiso en esta estancia, puedes estar tranquilo Mahu me informa de lo que ocurre en palacio- Nefer-Netchem estaba orgullosa de si misma por fin tendría a Messesaya para ella sola y podria manejarle a su antojo.
- Ahora debo marchar a ver a Matzuk, ese estupido sacerdote!!! tendre que hablar con el, esto servira para tenerle alejado de palacio, asi tu podrás tejer tu plan con gran perfección. ten cuidado hija- con un suave beso en la frente Seramun abandono la sala.

Recorrio los pasillos que llevaban a la puerta principal de palacio, alli le esperaba su sequito, a punto de partir sonaron las trompetas alguien llegaba a palacio, cual fue su sorpresa que el anciano sacerdote se adelantaba a sus planes.

- Matzuk!!! que grata sorpresa, ahora mismo me dirigia al templo para .....
- Donde estabas Seramun? se supone que eres el regente del principe y deberias saber cuanto pasa en palacio- la voz de Matzuk retumbaba en el patio, nadie habria la boca,el silencio ahogaba.
- Tuve varias reuniones.......
- No me importan tus absurdas reuniones a saber con quien y para que- el sacerdote no queria oir ninguna palabra más. Dió media vuelta y subio rapidamente las escaleras.
Seramun sabia que se dirigia a las estancias del principe , no podia dejarle debia entretenerle aunque sabia perfectamente que seria imposible.
- Matzuk deberiamos hablar, no te preocupes por Messesaya tiene los mejores cuidados mi hija se encuentra a su lado .....- un intento de retenerle pero fué en vano, el sacerdote se negaba a oirle.

Matzuk estaba apunto de entrar en la sala cuando Mahu apareció sigilosamente, no podia dejarle entrar, no debia...su preciosa niña llebaba acabo en el interior su malefico plan. Todos sus intentos fueron en vano el sacerdote abrio de par en par la sala seguido de sus acompañantes , encontrando solamente a Nefer-Netchem al lado del principe.

Al verle ,la joven se levanto bruscamente llevandose entre las manos el pequeño frasquito e intentando esconderlo pero era demasiado tarde Matzuk se habia percatado de ello.

Taja
04-18-2005, 04:22 PM
..La brusca entrada de Matzuc,en las estancias reales,sobresalto a Nefer-Netchem,inconscientemente trató de ocultar el frasco de aceite oloroso que tenía en las manos.

..A que viene que estes tú aqui Nefer-Netchem..?..donde estan los medicos reales..?..- el anciano sacerdote estaba realmente furioso.

..No os altereis,noble Matzuc,comprobad vos mismo,el principe descansa..- la respuesta de Nefer-Netchem fue dada con humildad y como siempre el sortilegio de su voz y sus dulces maneras hicierón su efecto.

El sacerdote se acercó al yacente Messesaya ,el joven parecía sumido en un profundo sueño,su respiración era profunda y regular;vio que tenia emplastos recien puestos en la rodilla tumefacta,toda la pierna y parte del muslo tenian un color purpura,las diferentes heridas que tenía por todo el cuerpo estaban limpias y no tenían señales de la temible infección;solo en el hombro izquierdo,donde había una herida mas profunda había sido necesario unir los bordes de la herida con crín de caballo,tambien se veian algunos emplastos de pan de cebada descompuesto.No le parecío ver nada incorrecto en la forma de tratar las heridas.Tocó la frente y la cara del faraón,había fiebre ,y el color de la piel era algo macilenta..no parecía haber nada de sospechoso,entonces recordó el gesto de Nefer-Netchem al entrar él en la estancia.

..Que era lo que le estabas dando al faraón cuando yo entré..-

..Mi perfume favorito,Matzuc,..que otra cosa podría ser..noble sacerdote..?..-diciendo lo cual le alargó el bote sin tapón ,para que pudiera olerlo.

..Bien Nefer-Netchem...yo..- Matzuc no pudo acabar su frase,un violento temblor de tierra,amenazó con derribarlos al suelo,los pebeteros derramarón al suelo su aceite,los muebles se agitarón y las diversas mesas que había en la estancia esparcierón por el suelo cuanto en ellas había.Se resquebrajarón las paredes de adobe y fuerón al suelo las sutiles cortinas de lino y cayerón las esteras de palma que servian de persianas.El temblor duró solo unos instantes,cesó de repente y al cabo de unos momentos,y antes de que pasase la conmoción del primero,un segundo y mas intenso los llenó de terror.

Los daños ocasionados esta vez fuerón cuantiosos,en el gran templo de Amón se había roto un estatua de Ramses,y eran numerosas las estatuas que habían sido despedidas al suelo..la tierra tenía grietas profundas en ellas hombres y bestias habían sido tragados..los canales de irrigación se había descompuesto y las aguas corrían a su libre albedrío..pero estas eran cosas que podían ser solucionadas..y una vez mas la vida volvería a tener su equilibrio natural...

Los dias pasarón, las huellas del temblor se iban borrando con rapidez,la vida recobraba su rutina..solo el temor y el descontento iban creciendo de forma paulatina en el corazón de los egipcios,los rumores sobre la salud del faraón no hacían mas que acrecentar el creciente malestar.

En palacio,Messesaya,no se había enterado de nada.Sumido en un sopor intermitente,del que parecia despertar solo para que Nefer-Netchem le obligara a comer y beber ,el principe era totalmente ajeno a lo que sucedia a su alrrededor.Las plegarias de los sacerdotes ,a las puertas de sus aposentos no habian dejado de oirse ni un solo instante.El cuerpo de Messesaya dejaba ver lo que la falta de alimento,adecuado a su juventud,y la falta de ejercicio habian hecho en él.Tremendamente delgado,con profundas ojeras bajo sus hermosos ojos negros,los pomulos sobre salián en su macilento rostro,parecia haber envejecido..

..Mi niña..mi niña va siendo hora ya,tienes que ir reduciendo la dosis de droga..como te enseño el sacerdote de ojos rasgados....tiene que despertar ya..mi niña..es el momento..-

..Si Mahu,ya es el momento..-

Y asi fue..en un par mas de semanas,la salud de Messesaya parecío mejorar,su memoria estaba turbía no recordaba casi nada de lo sucedido,la realidad de la dramatica caceria se confundia en su mente con los extraños sueños en los que habia vivido los ultimos treinta dias,una solicita Nefer-Netchem no hacia mas que colmarlo de atenciones y se desvivia por atender todas sus necesidades..y cuando la ansiedad..la falta de algo que no sabía explicar..se hacía acuciante..allí estaba ella..con su refrescante bebida..que apaciguaba el fuego que ardía en su interior y que él no sabía por que se había apoderado de su cuerpo...

Yax Pasaj
04-19-2005, 05:52 AM
Mientras en palacio el temor por el accidente del príncipe se extendía con la fuerza del Simún, Osarsef, ignorante de todo, caminaba a través de la arena y las lajas afiladas que sobresalían en ocasiones. Esa mañana al levantarse, mientras el joven Messesaya decidía ir a cazar, el sacerdote había marchado hacia la parte occidental, con la intención de que una buena caminata le despejara la cabeza. Una estancia demasiado prolongada en la corte embotaba hasta el sentido del humor.

Un hombre atormentado por los dioses, o por los sinsabores de su propia conciencia, no es raro que decida buscar la ayuda de estos parajes desolados. Un lugar como el desierto invita al recogimiento y la reflexión. Tal vez porque el hombre se sabe pequeño y abandonado en medio de aquella inmensidad, donde todo, hasta la muerte, se relativiza.

Subió por una colina próxima a la montaña Tebana. Cerca se levantaba un poblado de artesanos y obreros que tenían trabajo en los valles que se abrían, como heridas profundas, al pie de la gran montaña. En aquellos lugares es donde los reyes y otros principales personajes gozaban de la tranquilidad de un largo período de descanso. En uno de esos espacios abiertos, celebraban un banquete eterno algunos hermanos de Messesaya que no habían tenido fortuna en el país del Nilo.

Osarsef caminaba protegido por una larga túnica que le protegía incluso la cabeza de los fuertes golpes del sol. Aquella prometía ser una jornada especialmente castigada por el astro. Pensaba que el Más allá tenía que ser algo más que lo que aquel valle seco mostraba. Había leído en algunos escritos que se conservaban en el templo de Iunu que el lugar de los elegidos recibía el nombre del Mundo del Río. Así tenía que ser, un precioso valle donde la tierra fuese espontáneamente fértil, con árboles de mil frutos que no necesitarían de la mano del hombre, porque estaban allí para servirles. Incluso tuvo la fantasía de imaginar una familia de leones jugueteando con unas recién paridas terneras. Sí, el Nilo celeste debía de ser algo así. Pero ¿seguirían existiendo las clases sociales?¿el rey, los nobles? Así se lo habían explicado,pero se negaba a creerlo. En un mundo como el del Río -el Río de los Ríos, cuyo reflejo se alcanzaba a ver algunos meses al año partiendo en dos la bóveda del firmamento- no había razón alguna para las diferencias sociales. En las orillas de aguas cristalinas, todos serían monarcas.

Sumido en cavilaciones semejantes que le ayudaban a distraer su atención de los problemas inmediatos, encontró una gran vara en el suelo. Parecía una rama notablemente recta de sicomoro. Pero por allí no se veía árbol alguno. La tomó en su mano derecha y comprobó enseguida que tenía la altura y grosor adecuados para su complexión, siguió su camino apoyándose en aquel bastón que le llegaba hasta la base del cuello.

Caminó sin rumbo fijo, allí donde le quisieran llevar su pies y su mirada perdida, por ese dédalo de barrancos y cañones. Sus pensamientos por fin se concentraron en los acontecimientos de los últimos días. Llevaba ya un tiempo en la corte y aún no sabía cuál era su destino. ¿Por qué estaba allí?

Las preocupaciones son malas auxiliares del tiempo. Cuando se quiso dar cuenta se encontraba bastante lejos de la ciudad. Bueno, no importa, se dijo, será una noche más que pase con el cielo por cubierta, y no la puede haber mejor. En su formación como sacerdote de Iunu, había tenido que pasar algunas temporadas en la soledad de lugares como este. La falta de agua no le mortificaba especialmente, estaba acostumbrado a realizar este tipo de sacrificios.

Tras comprobar que no había escorpiones ni serpientes, se acurrucó en un recoveco de la pared de uno de los barrancos. Los mismos ropajes que le habían servido para protegerse del sol, ahora lo hacían del frio de la noche.

Apoyó su espalda contra la tierra que constituía la pared del barranco y alzó sus ojos al firmamento ya oscurecido. Podía ver una estrecha franja, porque se había resguardado en un valle profundo y angosto.

Aspiró profundamente. Varias veces. Comenzó relajando su cuerpo, empezando por las parte inferior, los pies. El reposo de los músculos era necesario para entrar en el estado meditativo que necesitaba. A medida que lo conseguía, sus sentidos se volvían más agudos, hasta el punto en que empezó a sentirse uno con el todo que le rodeaba. No quería dormirse, sino formar parte de la creación, aunque se dió cuenta de que el sueño intentaba vencerlo...bajó los párpados...antes de hacerlo, percibió allá, muy arriba, el brillo intenso de una estrella...y...

- Osarsef -era una voz grave, seductoramente intensa, ni de hombre ni de mujer, y de ambos a la vez. Al tiempo que la oía, el sacerdote que seguía recostado en el mismo lugar del desierto, percibió un aroma delicado, indistinguible, similar al de un estanque florecido-. ¡Mírame! -la voz había sonado autoritaria, pero sin gritos ni estridencias; era un tono que requería obediencia y que sabía que sería obedecido-.

- ¿Quién...? - el sacerdote abrió los ojos. O eso creyó. Se encontraba en uno de esos momentos en que no estamos seguros de estar despiertos, tal vez sigamos dormidos y soñemos con nosotros mismos al despertar.

Una luz intensa, estelar, envolvía la mirada de Osarsef. Todo era Luz. Sabía que de mirar así el sol se habría quedado ciego. Pero, increíblemente, aquella luminosidad no le molestaba lo más mínimo. Al cabo de unos instantes incluso le pareció que aquella luz tenía una forma definida...como si se tratase de los pétalos de una gran flor de fuego blanco que se extendían enormes por todas partes, envolviéndolo. ¿Sería posible que algo tan brillante también fuera lo que producía el aroma que penetraba fuerte en su nariz, invadiendo con su fragancia todo su ser?

-Osarsef -repitió la voz- contempla mi rostro...

Y en aquel lugar un hombre perdido y solo desgarró el velo del tiempo. Contempló el presente, y vio como retrocedía...hasta llegar a su infancia. Tenía unos dos años y se había caído al río, en el momento del inicio de la estación de la Crecida. Fue arrastrado por las aguas y depositado en el negro fango de la orilla, tras haber atravesado una manada de bueyes de agua. Estuvo allí varias horas, sin que los cocodrilos le prestaran la menor atención excitados como estaban por la crecida. En su visión, el sacerdote Osarsef, viendo por sus ojos infantiles, contempló unas manos amorosas y preocupadas que lo rescataban.

- Hapy le ha salvado de las aguas -oyó decir a una voz de mujer que supo era la de su madre.

La visión desapareció para ser sustituida por un torbellino, un remolino de luces. Y siguió retrocediendo más allá en el tiempo, sintió como era concebido en el vientre de su madre. Y siguió viajando hacia atrás, hasta que se encontró sumergido en el Océano Primodial. Sacó la cabeza fuera, a la superficie, jadeante, como si ese agua que no era agua le inundase los pulmones, y cuando lo hizo, allá arriba, pudo observar que una gran figura lo llenaba todo. El Creador.

Mientras se mantenía a flote vio el rostro divino. Pero aún fue más allá: le fue revelado el Nombre Inefable del Creador. Eran cuatro letras, que debía conservar en el mayor de los secretos; suponían los pilares de todo poder. Se grabaron a fuego en su corazón, y entonces aulló de dolor.

Y con el grito, abrió los ojos de nuevo, en ese barranco próximo a Tebas. Tenía el pecho jadeante. Pero no había sido un sueño, ¿o sí? No estaba seguro de haberse quedado dormido. Su consciencia fue adquiriendo mayor presencia de lo que le rodeaba, y se percató de que conocía aquellas cuatro letras de poder.

-Dios -no debía pronuciar en voz alta su nombre secreto- sé lo que tengo que hacer. También sé que muchos sufirán conmigo. Pero...¡sea!

Y tomó el camino de la ciudad.

Nieves
04-19-2005, 05:34 PM
Una vez más, Matsuk cruzó el Nilo. Solitario y pensativo, erguido y majestuoso. Una vez más se dirigió al templo del oeste. Los sacerdotes lo recibieron en los escalones de piedra.

-¡Te esperábamos, Gran Sacerdote, voz de Amón!

-Llevadme a las necrópolis, debo hablar con mi hijo.

-Tu carruaje está listo, mi señor.

Luego de recorrer el camino, el valle se abre paso tras la montaña sagrada. Allí Tanu se afanaba en cumplir los trabajos de ése día. Al ver llegar a su padre, dejó todo y corrió a recibirlo, arrodillándose en el piso y bajando la cabeza.

-Bienvenido seas, padre.

Matzuk le tocó la cabeza y mirando alrededor le dijo:

-Veo que has trabajado duro, se ve un gran avance desde la última vez que estuve aquí. ¿Cómo está el guardia Heri?

Tanu se levantó y juntos comenzaron a caminar hacia la tienda.

-Ha mejorado mucho, el brazo está inútil, pero no lo ha perdido, y ha regresado a su trabajo de vigilante a pesar de que debía descansar.

Tanu palmeó dos veces y un chico entró a la tienda, sacudiendo y limpiando el polvo que siempre se acumulaba, y asegurándose de que no hubiera serpientes bajo las mantas. Matzuk entró seguido de su hijo, y se sentaron en unas bajas sillas de papiro trenzado. El chico trajo unas bebidas refrescantes y se marchó en silencio.

Tanu observó a su padre detenidamente. Parecía ser el de siempre, pero su semblante no era el mismo, arrugas profundas se marcaban en su augusta frente. No recordaba haberlas visto antes, sus ojos no lo miraban con la terrible expresión con que solía darle órdenes.

-Te noto muy cansado, padre.

-Sí, desde el accidente del príncipe no consigo descansar. La hija de Seramún se ocupa de él. Ha demostrado tener unos insospechados conocimientos de magia, domina las pócimas y los aceites milagrosos. Lo cual es lo que más me preocupa. Sabes que averigüé que Seramun no asesinó a su esposa.

-Si no fue él, entonces, ¿Quién?

-Sospecho de su propia hija. Ella y Mahu están juntas todo el tiempo, si no fue una fue la otra, pero en común acuerdo.

-Mahu y Seramun también pasan mucho tiempo juntos…

-Es verdad, Mahu podría seguir órdenes de Seramun, pero ése es el problema, Seramun no tenía motivos para deshacerse de Netchem, le aguantó tantos años su carácter, hacía lo que quería estando casado con ella, no ha ganada más libertad ahora, y había preparado todo para llevarla al palacio. Me consta que Seramun la quería, a su manera, pues ha sufrido con su partida. Si Mahu le dio el veneno fue por orden de Nefer-Netchem, no de Seramun.

-¿Cómo permites entonces que una joven así de peligrosa se haga cargo de la salud de Messesaya?

-Nunca he actuado sin pensar bien, Tanu, aprende eso. Ella no le hará daño al príncipe, piensa casarse con él. Messesaya puede protestar todo lo que quiera, pero ésa es la esposa que le escogió su padre. Nefer-Netchem lo sabe, no necesita darle nada para obligarlo. Pero si le hago ver a la pequeña víbora que sospecho de ella, entonces sí la creo capaz de enviarme con mis ancestros, puede colocar algo en mi comida y no lo sabré, así de sutil es ella.

-¡Entonces corres un gran peligro, padre!

-He venido para asegurarme de que sigues correctamente las indicaciones que te dí para la construcción de la tumba. No debes preocuparte por mí, si debo partir al Amentu, lo haré con alegría, pues he servido a mis dioses con devoción y nada pesa en mi corazón. La tumba debe ser como te indiqué, y nadie debe saber de su existencia, así nos aseguraremos de que Ramsés tenga un lugar digno de él para la vida eterna, sin que nadie perturbe su sueño.

-¿Vamos a sacar a Ramsés de su tumba para traerlo aquí? Padre, claro que Seramun se enterará…

-No si lo hacemos como yo te he indicado, también construirás un espacio para Messesaya allí, y lo mantendrás en secreto. Esta tumba solo debe ser conocida por sacerdotes de reconocida lealtad. No puedes confiar en todo el clero, pues a todos los mueven distintos intereses, no sabes cuántos. Llegado el momento, sabrás quiénes son. Para mí solo existe la seguridad de que Ramses y su hijo descansen a salvo de profanaciones y de ambiciosos como Seramun. Los otros hijos de Ramses descansan en la gran tumba que construí. Cien habitaciones se prepararon para ellos, y los ladrones la profanaron y robaron, no pude hacer otra cosa que hacer un canal del río para inundarla y llenarla de cieno en la crecida, para que no continuaran maltratando a las momias. Fue terrible para Ramsés, ver los cuerpos de sus hijos esparcidos en el piso de las cámaras. Así sellé la tumba permanentemente. Ramsés no lo supo, o me hubiera mandado a limpiarla, pero así está mejor, para siempre enterrada. Nadie la descubrirá jamás, ni construirán sobre ella, porque es puro lodo endurecido, no querrán hacer las bases de una nueva tumba sobre ésa clase de suelo.

-Seguiré tus órdenes y trataré de mantener el secreto. Sé que cuento con el silencio de los trabajadores por ahora, pero no sé hasta cuándo.

-Estos hombres son los mejores, los escogí personalmente, casi todos son familia de Heri, en ellos puedes confiar. Trátalos con justicia y ellos te serán fieles siempre.

-Me preocupas al hablar de ésa manera, padre, parece… extraño, no sé…

-Tienes que estar preparado para todo, Tanu, hijo mío. Esta vida no es para siempre, ni es importante. La vida que importa es la que tendremos después, eterna, perfecta, sin preocupaciones ni privaciones, el Amenti, donde seremos siempre felices, jóvenes, fuertes…. En estos días he tenido indicios de que algo terrible viene contra el país. Temo que sea tan terrible como los antiguos testimonios que nos dejaron los ancestros. He visto señales en el cielo, luces y relámpagos, y en la tierra también hay señales, el suelo se estremece y los dioses callan. Los oráculos permanecen mudos, y mis oraciones no tienen respuesta. Quise apresurar la boda de Messesaya con su prima, coronarlo de una vez para que pudiera comenzar a traer el orden de nuevo, y conjurar la amenaza que se cierne sobre la Tierra Negra, como es su deber, pero con este accidente que ha ocurrido por la imprudencia del príncipe, veo que los designios de los dioses son definitivos…. Peores cosas vendrán…Mis huesos están viejos y tal vez no lo soporte, hijo mío, por eso he venido a verte…

La idea de que su padre podría no estar a su lado para aconsejarlo en los duros momentos por venir, le ocasionó un estremecimiento que le recorrió desde la nuca hasta los talones. De pronto su pecho fue presa de una congoja terrible y las lágrimas acudieron a sus ojos sin poder controlarlas, volteó la cara para que su padre no viera debilidad en él.

Matzuk observó a su hijo. Dorados por el sol los lisos cabellos castaños, la piel bronceada donde resaltaban tensos músculos. De enormes ojos claros, hermoso como un dios, se parecía tanto a la mujer que lo había cautivado en sus tiempos primaverales, cuando recorría el mundo con la armada de su señor, en guerras y conquistas. La bellísima joven que quiso venir con él y murió al dar a luz a su único descendiente….

El anciano sacerdote suspiró, y pretendió no haber visto los enrojecidos ojos de su amado hijo.

-Osarsef también es una preocupación, siento que anda en algo extraño. Todos los días desaparece por horas. Hasta ahora ninguno de mis rastreadores ha podido seguirle el rastro.

-Padre, Osarsef deambula por esta orilla del Nilo. Al amanecer, Heri lo ha visto en una pequeña embarcación, desembarca en un lugar oculto por las palmeras y se aleja por el desierto. Luego regresa en la tarde y vuelve a Waset. Heri no lo ha seguido por temor a que lo descubra, y le tengo prohibido que se aleje demasiado del campamento….

-Sí que es extraño....- Matzuk se sumió en sus profundos pensamientos una vez más, mientras su hijo aguardaba en respetuoso silencio.

-Es mejor que retorne a Waset, hijo mío.

Padre e hijo se despidieron, esta vez con un abrazo que ninguno de los dos esperaba.

Nieves
04-19-2005, 07:35 PM
Las chicas del harén le habían avisado que el príncipe había salido de cacería, entonces, Nefer aprovechó para caminar por el gran estanque del palacio.. persiguiendo un recuerdo...buscando una respuesta...encontrando un dolor...

Mientras estaba sentada allí, le llegaban los sonidos producidos por su rival, con su linda voz de niñita mimada, dando órdenes y actuando como la gran esposa real. ¿Tan segura estaba? ...Entonces nada tenía ella qué hacer allí...Un sollozo profundo acudió a sus labios, pero lo silenció de inmediato.

Se levantó en cuanto los sonidos de los pasos de Nefer-Netchem se acercaron, y fue a ocultarse tras las enormes columnas. Sin hacer ruido se deslizó hacia el pasillo más próximo, como hiciera el día anterior, cuando el dolor bajó hasta su alma y se apoderó de ella, cuando todos sus sueños se volvieron arena que la brisa del desierto lleva de un lado a otro, sin materializarse nunca en un solo lugar, sin forma, sin sentido.

Por una puerta pequeña usada por los sirvientes, salió del palacio, sin decirle nada a nadie. Caminó rápidamente por las calles de la ciudad, los hombres le pedían la buenafortuna y algunas mujeres hasta se acercaron para que besara a sus hijos en la frente. Sus ropas de sacerdotisa atraían a los desventurados. Ella sonreía tristemente… quién más desventurado que ella .… mal podría ayudar a nadie si no se podía ayudar a sí misma.

Llegó a las orillas del río, allí esperaban barcas pequeñas y ligeras, por alguna joya la podían llevar, claro, ese brazalete de oro, sí, ése mismo con incrustaciones de piedras rojas... el que Messesaya le regalara cuando le pidiera que fuera con él al palacio, aquella tarde en las necrópolis... cuando ella creyó en él y su corazón le dio un vuelco en el pecho... cuando le dijo que sí, dispuesta a adorarlo toda la vida, a dar a luz a sus hijos, todos los que quisiera, todos los que se necesitaran para asegurar la perpetuidad de la dinastía de Ramses... ¡Desdichada! ¿Cómo pudo ser tan ilusa?

Río abajo, horas después, anochecía, la pequeña barca la dejó en una isla bordeada de palmeras dum, el barquero le dijo que allí había un templo, en medio de la espesura. Con paso decidido, emprendió el camino entre la tupida floresta como si hubiera estado muchas veces allí. La cubrió la oscuridad que reinaba bajo las anchas hojas, un ambiente fresco que tuvo un efecto de bálsamo para su alma atormentada.

Se detuvo. Bajo las palmeras apenas se podía ver algún trozo del cielo lleno de estrellas, pero ahora un claro se abría delante de ella, la luz de las antorchas se reflejaba en un edificio cuadrado no muy alto, un templo. Se dirigió a la entrada, una puerta de madera más ancha en la base que en la parte superior. De la nada, un sacerdote le salió al paso y le preguntó quién era.

-Soy Nefer, sacerdotisa de Sejmet, vengo a buscar refugio y a ofrecer mis servicios.

-Pasa, pequeña Nefer. Avisaré al sacerdote del templo de tus intenciones.

Nefer se encontró en un amplio salón, con el techo sostenido por enormes columnas decoradas con esculturas de una diosa con cabeza de gato. Se parecen todos los templos, pensó ella, aunque este es mucho más pequeño que el templo donde vivía. La distribución es casi la misma, por allá los nichos del dios del templo, acá donde se guarda su ropa, allí donde se cambian los sacerdotes. Suspiró.

Un hombre surgió de una de las habitaciones, vestía una túnica muy blanca, amplia y sujeta a la cintura con un cinturón amarillo, tenía la afeitada cabeza cubierta con una peluca. Nefer se arrodilló en el pulido piso, bajando la cabeza hasta el suelo.

-Te he visto llegar en una barca, y te esperaba, pequeña.

-Agradezco que me haya recibido, soy Nefer, sacerdotisa de Sejmet...

-Y yo soy Tafnaj, el sacerdote de este templo dedicado a Bastet. Te quedarás con nosotros, querida niña, hasta que desees. Levántate y ven conmigo….

Esa noche, la noticia de que el príncipe había tenido un acciente llegó al templo, Nefer pensó en correr a su lado, pero su maltratado orgullo no se lo permitió. Intuía que Nefer-Netchem estaría constantemente al lado de Messesaya, y entonces ella… ¿Qué podría hacer allí? Pero estuvo rogando a los dioses por la vida de su amado toda la noche, y cuando la débil luz del naciente dios sol iluminó la estancia del santuario, allí la encontró el sacerdote Tafnaj. Le confió los motivos de su desesperada oración.

Los días pasaron en el apacible templo, Nefer cumplía con diligencia sus labores, concentrándose en ellas durante el día, pero en las noches, acudía al santuario a rezar.

Alquel día, el sacerdote del templo le dijo que había sido llamado a una reunión importante en el palacio, los sumos sacerdotes de todos los templos debían acudir ante el príncipe Messesaya, que recuperado ya de su accidente, debía prepararse para asumir sus deberes como soberano.

-Eres bienvenida en mi barca si quieres ir, pequeña sacerdotisa, nadie osará molestarte en palacio en mi presencia.

-Entonces iré contigo, mi señor, necesito verlo una vez más…

Yax Pasaj
04-21-2005, 06:38 AM
Osarsef abandonó la sala de audiencias, con el rostro en alto y el cuerpo irradiando una nueva energía que parecía brotar de él. Tras una columna que imitaba una flor de loto con los pétalos abiertos, emergió la sombra de una figura grácil y pequeña.

- ¿Qué ha sucedido ahí dentro, Osarsef? –preguntó Nefer. La muchacha se había refugiado en un templo alejado de Tebas lo suficiente para no sentir el dolor que le producía la vista de su amado príncipe, pero lo bastante próximo para poder acudir ocasionalmente. Había sido nada más que una casualidad que esa mañana hubiera decidido pasar de nuevo por la corte. Tenía todavía la entrada franca, porque los funcionarios de palacio aún no conocían cuál iba a ser la decisión final del príncipe.
- Nefer…Nefer, he de marcharme – el tono de Osarsef era de dolor contenido, pero al mismo tiempo una fuerte determinación se presentía en su expresión-. El príncipe me ha confinado a la ciudad de Pi-Rameses.
- ¡Oh! Cómo puede ser…si tan bien hablaba siempre de ti.




Esa misma mañana el chambelán de palacio le había despertado de su sueño profundo. Era todavía muy temprano.

- El príncipe te ordena que te presentes ante él cuando el sol esté en lo alto. Toda la corte está convocada en el salón del trono. No te retrases.

El momento ya había llegado. El sacerdote se incorporó y dedicó más tiempo del habitual a sus abluciones. A medida que el sol ascendía desde el horizonte, la tensión estiraba sus músculos, desentumeciéndolos, logrando que su mente se despejara. El dolor es inevitable, se dijo. Y ese era el momento del sacrificio.

Se vistió con un sencillo faldellín de lino y con unas sandalias de fibra de papiro. Aunque llevaba el pelo muy corto, como era la moda, se anudó una gruesa banda de lino alrededor de la cabeza, para evitar que el sudor le cayese en el rostro mientras estaba delante del trono. Al fin y al cabo, los nervios producen estos molestos efectos en los instantes más inoportunos.

Mientras caminaba hacia la sala de audiencias, iba realizando ejercicios de control de la respiración. El dolor es inevitable, se repetía mentalmente. Y más vale llevarlo con dignidad. Mi destino se cumplirá en el día de hoy.

Entró en el salón donde esperaba reunida la corte. Fue consciente de que todas las miradas se posaban en él. El torso poderoso se movía acompasadamente al ritmo de la respiración pausada. El aprendizaje de sacerdote servía para estas cosas.

Tal vez habría unas dos docenas de personajes en aquel salón. Le abrieron paso por el centro, justo frente al lugar donde le esperaba Messesaya, sentado en un trono de madera de ébano negro y electron. Se había pintado profusamente los ojos y los labios, para disimular los síntomas de su reciente accidente, del que aún no estaba del todo recuperado. En la pierna se percibía claramente una oscura tumefacción.

A la derecha del príncipe, de pie, se situaba Seramún, el regente. Un poco más alejado, casi perdido con los demás miembros de la corte, Matzuk contemplaba el rostro de Messesaya; se preguntaba si el muchacho estaría a la altura de lo que habían decidido.

Dos noches antes, Seramún y él se habían reunido con el príncipe para tratar el asunto de Osarsef. Por primera vez habían estado de acuerdo los dos, el regente y el Sumo Sacerdote. Messesaya se había resistido, y cuando los despidió, con las estrellas ya bien altas, no estaba seguro de cuál sería la decisión final del heredero de la corona del país.

En realidad Matzuk estaba preocupado. Fue precisamente el siguiente amanecer a esa sesión privada cuando Messesaya había salido de caza y tenido ese accidente. Hasta esa misma mañana no lo había llamado para que fuera a sus habitaciones particulares. Cuando llegó, ya estaba allí Seramún. También Nefer.Netchem.

- Pasa Matzuk – el príncipe estaba levantado, aunque cojeaba un poco-. Esta mañana he convocado a la corte. Osarsef se presentará ante mí, y Seramún será mi Voz.

Ante la muda pregunta del sacerdote, el príncipe continuó:

- Será como vosotros decís.

Sí, sin duda algo había cambiado en Messesaya. Los ojos le brillaban como por efecto de la fiebre. Pero no era sólo eso, había algo más, un cambio más sutil, tal vez la expresión del rostro, o esa nueva dureza de la boca…

Ahora, en el salón de recepciones, en presencia de toda la corte, Matzuk, observaba a aquel muchacho que sería el próximo Faraón. En esos momentos lo parecía. El rey de Egipto.

Osarsef se postró en el suelo, delante del príncipe y esperó. Al poco se escuchó la voz de Seramún.

- El príncipe habla hoy por mi boca. Ponte en pie, Osarsef –el sacerdote lo hizo y dirigió sus ojos puros no al que le hablaba, sino directamente al rostro de Messesaya. Ya no parece el mismo muchacho de hace unos días. Su expresión es inexcrutable, pensó.

Hubo un movimiento imperceptible de los asistentes.

- Osarsef, el príncipe desea que expongas públicamente tu petición. Habla, te escucha.

El sacerdote tomó aire. Fue breve, porque sabía que la decisión estaba tomada desde hacía días.

- Príncipe, Luz del País del Río. He recibido una revelación. Permíteme que me vaya con los trabajadores del Delta que deseen acompañarme –un murmullo se extendió por los asistentes.
- ¿Cuál es esa revelación? –inadagó Seramún.

Osarsef esperaba la pregunta.

- Sólo hay un dios.

-¡Silencio! –exclamó el regente. Había que mantener el control. Bien, pensó Seramún, este Osarsef desvía la atención de mi persona. Es el momento de hacer ver que es la causa de los males que asolan al país-. Eso es herejía, un sacerdote de Iunu debería saberlo. Las calamidades asolaron nuestro país cuando se mantuvo esa terrible idea. Está claro que los dioses están castigándonos de nuevo. ¿Qué dices a eso?

- Sólo existe dios…y para evitar esos males a los que te refieres pido al príncipe que me deje marchar con todos aquellos que lo deseen.

- No podemos dejar que se vayan todos los trabajadores –sentenció Seramún- El príncipe no lo permite.

En ningún momento los ojos de Osarsef se habían desviado del rostro de este desconocido que estaba sentado en el trono de las Dos Tierras.

- Debe hacerlo…- la voz del sacerdote se elevó por encima de los presentes. Pareció crecer aún más. El fuego estaba a punto de romper las barreras de la carne mortal. El silencio se apoderó de todos los presentes.

- ¡Cómo osas….! – la indignación de Seramún parecía auténtica. Como buen político dominaba el arte del engaño. Tenía que representar un papel y lo hacía a conciencia.

- No es una amenaza, no te confundas, Seramún. Es una advertencia. De no dejarnos marchar la calamidad se abatirá sobre el país.

Esto ya resultaba intolerable.


Osarsef fue consciente de que las miradas de Seramún y del Sumo Sacerdote se cruzaron durante un breve instante. Estaba preparado.

- Sabíamos de tu iniquidad, Osarsef, pero el príncipe en su benevolencia había decidido darte una nueva oportunidad, ya que eres de la familia real. Pero has insultado a los dioses y hemos visto que no te arrepientes de tu maldad- aquí el regente hizo una pausa dramática, qué gran actor era. Elevó una décima el tono de su voz-. No soy yo el que habla sino el sucesor del gran faraón Ramsés, que lo hace por mi boca. Esta es la decisión real: quedas confinado en la ciudad de Pi-Rameses junto con tus seguidores. Se te prohibe utilizar el nombre de Osarsef; tu nombre será borrado de todos los documentos en los que aparezca.

- Todo hombre necesita un nombre por el que se le invoque. Podéis borrar el de Osarsef, porque mi verdadero nombre me ha sido revelado.

Era un desafío sin precedentes a la autoridad real. Seramún iba a tomar la palabra, cuando el príncipe abandonó su inmovilidad, levantando el brazo derecho.

- ¿Cuál es tu nombre entonces? –quiso saber Messesaya.
- Soy… el que fue salvado de las aguas.
- Pues por ese nombre serás conocido a partir de ahora… Moisés.

Tras un silencio incómodo, el sacerdote imploró por última vez:
- Príncipe, deja que abandone Egipto, concédeme esa gracia.

Messesaya lo miró francamente. El maquillaje ocultaba sus sentimientos, pero su alma estaba recomponiéndose. Si se hubiera encontrado en la soledad de sus estancias, las lagrimas hubieran hecho su aparición, porque allí, en esos momentos, estaba condenando a una persona a la que quería, que le había enseñado y protegido….Pero el accidente y la posterior convalecencia habían cambiado algo en su ánimo. Todos venían a criticar a los demás, parecía que no podía fiarse de nadie. Se había abierto paso la idea de que estaba solo, de que el poder encierra una sentencia de absoluta soledad. Y él era el poder del País de las Dos Orillas. Por encima de Messesaya, sería el Rey de Egipto.

-Retírate…Moisés. Cuando abandones esta sala te dirigirás de inmediato a Pi-Rameses, y allí estarás hasta que se cumpla el final de tus días –en su pensamiento se había camino la idea de que tal vez, sí, tal vez, Osarsef vendría a él, y podría perdonarlo, incorporarlo de nuevo a su corazón, como uno de sus amigos…un amigo del faraón. Sea cual sea el dios que me escuche, a él le ruego en estos momentos de dolor que me devuelva a Osarsef.

El fornido sacerdote retrocedió hacia la puerta sin dar la espalda al trono. Sabía que volvería a ver a Messesaya, cuando éste ya fuera faraón. Y también sabía que una guerra de poder se abatiría entre ambos. Pero este hombre ya no era Osarsef, éste había muerto. Ahora un nuevo poder se alzaba en Egipto.

Y como si sus pensamientos se hubieran vuelto transparentes, el príncipe habló:

- Y recuerda…Moisés…que lo que se le hace a Egipto se me hace a mí…porque yo soy Egipto.




Moisés tomó la delicada mano de Nefer en una de las suyas, grandes y poderosas:

- Messesaya no lo sabe, pero la desgracia caerá sobre Kemet. No te quedes en la ciudad. Márchate a algún sitio tranquilo.
- No quiero quedarme sola –le respondió ella, con sus ojos grandes implorando ayuda.

Moisés, viendo a aquella joven tan tierna, pensó que todo aquello no era sino un nuevo comienzo.

Taja
04-21-2005, 04:19 PM
Seramún y su hija,Nefer-Netchem,una vez terminada la audencia real,se reunierón para hablar..el mejor lugar era la villa del rio...lejos de palacio..y lejos de las orejas que parecián escuchar en cada rincón.

Comodamente instalados bajo un tupido emparrado y con el estanque de limpidas aguas..lleno de refrescantes plantas acuaticas...con una mesa bien proveida de toda clase de viandas..con vino de la mejor cosecha del delta...padre e hija,solos,despues de los largos dias encerrados en palacio,con la enfermedad de Messesaya y las turbias conspiraciones de Osarsef.....se mirarón y al unísono,padre e hija estallarón en una carcajada demencial...!

Afortunadamente,para ellos,nadie los vío ni oyó..la fiel Mahu se había ocupado de ello...por que de haberlos visto reirse de aquella manera hubieran huido llenos de espanto,pensando que sus señores se habian vuelto locos..

Ya mas apaciguados,empezarón a comer de forma displicente..

-..y bien ,padre,..para cuando sere nombrada gran esposa real..?..creo que mi docil primo esta ya apunto ...no crees..?..-

-..Ah..mi pequeña..tu pobre madre estaría orgullosa de tí...!..-

-..Tu crees..que madre aprobaría TODO lo que he hecho..?..-

-..Pues claro,mi pequeño loto azul,..¿por que no iba a hacerlo..?..-

-..No se...solo era una idea..-

-..En cuanto a tu pregunta..habra que esperar..no mucho pero primero tenemos que llevar a tu madre a su eterna morada ,recuerda que todavía quedan unos dias de luto..por cierto esta barba ya empieza a molestarme..pica como mil abejas..- diciendo esto,Seramún se dedicó a rascarse la barba,que durante los dias de luto, había crecido considerablemente,dandole un aspecto mas siniestro de lo habitual.

-..Ja.ja..ja.. la verdad,padre,tienes un aspecto de lo mas peculiar..-

Con paso felino,Nefer-Netchem,se levanto de los cojines donde estaba comodamente instalada,lentamente y mirando fijamente a su padre,sin dejar de sonreir y ronroneando como una gata en celo se acercó a su padre .

-..Tus rameras de la casa de cerveza...te satisfazen convenientemente..o necesitas que tu pequeña..practique lo que hiciste que Mahu me enseñara..-

-..Tienes el poder de todos los dioses en tus manos ,en tu mirada,en tu fina piel ..eres mi mejor obra...,Nefer.Netchem...mi pequeña..mi amada...Todo el poder de las dos tierras estará pronto en nuestras manos..-

Seramún alargó un brazo y con el rodeó el fino talle de su hija..y su boca ansiosa buscó la de ella.

Nieves
04-21-2005, 08:16 PM
El poder...Un trono...Por su causa se cometen tantas atrocidades...

Nieves
04-21-2005, 08:35 PM
...La luz huye de las sombras...

Taja
04-22-2005, 04:12 PM
..Habian pasado los dias necesarios.En La Plaza Pura,el soporte del Ka de la Dama Netchem estaba listo para proceder al ritual de embalsamamiento.

El cuerpo una vez limpiado con abundante agua y sin ningún resto de las sales en las que había estado inmerso los últimos cuarenta dias,empezó a ser cubierto con ungüentos perfumados hasta que su piel,acartonada por efecto del natrón,empezó a suavizarse y relucir.

En la mesa de embalsamamiento seis sacerdotes;el sacerdote lector en los pies es el encargado de dirigir las largas plegarias necesarias para el largo proceso de vendage;un sacerdote con una mascara del dios Anubis ,en la cabezera,sera el encargado de,con su magía,revivir el corazón;dos sacerdotes a cada lado son los encargados de vendar los miembros,uno a uno ...

Las vendas de lino estan preparadas,las mismas sabanas que sirvierón para llevar a Netchem servirán ahora para vendar su cuerpo,en ellas se han escrito todas las formulas rituales de protección necesarias para que sus miembros lleguen intactos a su nueva vida.Los tarros de óleos y resinas de sicomoro estan listos.Los pebeteros con sustancias olorosas desprenden su aromático humo.

Tres sacerdotes musicos marcarán con sus instrumentos de percusión el ritmo del ritual.

..Y empieza el ritual mas antiguo..el ritual de conservación...empieza el ritmo cadencioso...la voz del sacerdote lector va indicando con precisión,a los otros sacerdotes,las partes del cuerpo que han de ser vendadas....los dedos de los pies...los pies....las piernas.....el vientre...las nalgas.....el torax...los brazos...los dedos de las manos...las manos.....la ritmica cadencia de musica y la voz con las formulas repetitivas...el humo del incienso y de la mirra...los olores de los ungüentos que se aplican al cuerpo...hacen que la atmósfera en el lugar se haga pesada..los sacerdotes parecen actuar en trance...el sacerdote con la mascara de Anubis sigue todo el proceso recitando su propia letania.....

..Colocad el ungüento en la cabeza y esta sobre la tela....con cuidado que no se mueva...para no mover a los dioses que hay en ella.....colocad su rostro hacia el cielo..como lo tenía antes...!

Con esta oración finaliza el primer vendado....ahora hay que envolver todo el cuerpo..colocando entre las telas los amuletos adecuados...Y vuelven a empezar...las oraciones...la musica ritmica...llegán a la altura del corazón...el sacerdote con la cabeza de Anubis coloca sobre él un hermoso amuleto , un escarabeo de lapislazuli,ambar y oro ,y recitando las palabras sagradas anima al corazón muerto a renacer para siempre al lado de los dioses....!

Una hermosa mascara de yeso recubierta de finisimas laminas de oro, reproduciendo los rasgos de la Dama Netche,es colocada sobre la cabeza vendada..la ceremonia toda a su fín...!

En la antesala de la Plaza Pura esperán dos sarcofagos de madera,el uno cabe dentro del otro ,y ambos estan profusamente decorados..el nombre de su propietaria...el nombre de su faraón...los titulos que poseia..toda una vida para ser reproducida en otra de mejor...allí sera introducido el cuerpo para ser entregado a la familia y ser llevado a su morada de eternidad.

Taja
04-24-2005, 04:42 PM
Desde unas horas antes que Ra ascendiera en toda su plenitud,una procesión de barcas,que salian del embarcadero de la que fuera la morada en la tierra de la Dama Netchem,había trasladado,a la orilla occidental, el ajuar que le serviría para su nueva vida.Este era depositado enfrente de la Plaza Pura,donde estaban finalizando los rituales.
Allí se estaba ,ya,formando la comitiva.Grupos de plañideras de todas las edades esperan para ocupar sus lugares en ella.Desde el Templo de Amon han sido comisionados seis sacerdotes del Ka,y un sacerdote lector,encargado de dar las ordenes oportunas en cada momento del ritual.Como sacerdote Sem,y dado que la fallecida no tenía hijo varón,actuara el anciano Matzuc por decisión propia y pese a la oposición de su hijo que teme por su salud que se deteriora día a día.

El trineo con la capilla en la que serán depositados los dos sarcofagos espera,
tiran de ella cuatro magnificos bueyes,han sido limpiados y purificados,sus pieles relucen,sus cuernos estan adornados con cintas de colores y en su cuello lucen collares de flores,cuatro,seran tambien,los encargados de guiarlos.

Todos los sirvientes de la villa del rio estan allí,las mujeres con trajes de lino blanco y azul un pecho descubierto;los hombres, sin afeitar desde el fallecimiento,usan faldellines blancos y sus frentes estan ceñidas por bandas de lino blancas y rojas.
En las ultimas barcas han llegado toda clase de viandas,panes de todos los tamaños y clases,pasteles,frutas,anforas repletas de patos en salmuera,anforas de cerveza de vino,saquitos llenos de cereales,de semillas,tarros de miel..y todas las verduras recien recolectadas .Dos barcas mas llevan una gran cantidad de collares tejidos de flores,de hojas de olivo,de hojas de palmera...Todo esta dispuesto...!

En la ultima barca y con los primeros rayos del sol,van Seramún y la hermosa Nefet-Netchem,Mahu les acompaña.El aspecto de padre e hija es de lo mas formal,sus rostros apesadumbrados son la viva imagen del dolor,nada en ellos haría pensar que en su corazón anida la mas vil de las serpientes y que su veneno esta pronto para actuar y eliminar cualquier obstáculo que se interponga entre ellos y el poder absoluto.

Los sacerdotes de la Plaza Pura sacan el soporte del Ka de la Dama Netchem,la familia lo recibe,y es depositado en el interior del primer sarcofago,este a su vez en el segundo,y ambos en la capilla que espera en el trineo.
La comitiva se pone en marcha lentamente,tres sacerdotes del Ka la abren con un grupo de plañideras lanzando alaridos desgarradores,llorando y tirandose polvo y cenizas.

Sigue el trineo ,los hombres que se ocupan de los bueyes animan a estos en su andar con sus cánticos y sus palabras de animo:
-..Adelante...adelante...con fuerza..con fuerza...adelante...adelante...vamos al occidente... al bello occidente...adelante...adelante...-

Cuatro sirvientes en unas angarillas llevan el cofre con los Cuatro Hijos de Horus.

Cuatro sirvientes tirando de un trineo llevan la bolsa del Tekenu.

Grupos de plañideras les rodean llorando y repitiendo el nombre de la Dama Netchem.

Matzuc,ataviado con la piel de leopardo, perfectamente depilado y purificado, y en una silla de mano ,sigue a este cortejo.Tras de él Seramún y su hija a pie.Con ellos un grupo de cantoras de Amon,amigas de la difunta,y resto de familiares.Suenan los sistros y las plegarias son continuas.

-..¡Que Amon sea glorificado..!
-..¡Que Anubis te acompañe..!
-..¡Que Osiris te reciba..!

Tras de ellos la comitiva adopta un aire mas festivo,muebles,cajas,y mas cajas,angarillas repletas de comida,flores,bebidas..asemejan atareadas hormigas llenando de alimento su nido.

Penosa es la marcha hasta el lugar elegido para la eterna morada de la Dama Netchem,la empinada cuesta ha obligado a los hombres del trineo a llevar a hombros los pesados sarcofagos..todo el mundo esta sudado y cansado,pero no por eso cesan las plegarias de los sacerdotes ni el llanto de las plañideras...

Por fin llegan,la morada esta en el Valle de las Bellezas,enfrente de la morada de la amada de Ramses,pero algo mas baja..los ultimos toques estan siendo dados por los obreros..en la entrada se ha dispuesto el lugar para el festin funerario..el sarcofago se deposita de pie en la entrada....las viandas en las mesas preparadas al efecto...todo el ajuar es entrado en la morada directamente por los sirvientes.

Llega Matzuc...y comienza el ritual de abrir los sentidos para que el Ka de la Dama Netchem pueda ver,oir,comer,sentir,hablar,andar...en su nueva vida...

El sacerdote lector va recitando las acciones...el sacerdote Sem despertando cada sentido...se purifica con agua lustral...se inciensa...se vuelve a purificar....!

Matzuc llega a la cara de la Dama Netchem,pintada en el sarcofago,es el punto culminante de la ceremonia...con un dedo de oro simula un corte en la pintada boca..!

-..Abre tu boca....abre tu boca...para que puedas disfrutar de las ofrandas que te hemos traido...abre tu boca...abre tu boca..-

El sarcofago es introducido en su morada..depositado en el interior de otro,esta vez cuadrado,antes de cerrar las tapas,se depositan collares de flores,se hacen libaciones...se cierran las tapas...y el sarcofago es recubierto con una fina tela de lino...a su lado se deposita el cofre con los hijos de Horus,en el rincon mas alejado y escondido se deposita la piel negra del Tekenu...las flores y los collares se depositan sobre ellos.. todos van saliendo...dos sacerdotes del Ka,que desde este momento se haran cargo cada dia de los rituales,son los encargados de borrar con escobas de palma todas las pisadas que hayan quedado en el suelo....!

Una vez todos en el exterior la morada es cerrada y sellada,los sellos de Anubis,guardian de la necropolis,seran mudos testigos de que nadie entre en ella.

En la explanada,se procede a preparar el gran banquete funerario,un ternero ha sido ya sacrificado,la pata delantera derecha junto a las mejores viandas,ya estan en el interior de la cerrada tumba,el resto es asado alli mismo para el consumo de toda la comitiva...todos se preparan para comer hasta hartarse...todo para la mayor gloria del Ka de la Dama Netchem..que su nombre sea recordado eternamente por siempre....!

Un sonido de trompetas y el andar ritmico de un centenar de hombres,hacen enmudecer a los reunidos...dos porta estandartes reales hacen su aparicion,tras de ellos la guardia del faraón..y una silla de mano con trono de oro y piedras preciosas..un jefe de ceremonias se dirige hacia el lugar donde Seramun y su hija presiden el banquete funerario.

-..Seramún...traigo ordenes del Faraón,Vida Salud y Fuerza,tu hija es requerida a palacio,la silla y la escolta es para ella..-

Padre e hija se miran profundamente a los ojos,con esa mirada se dicen que han vencido,no necesitan hablarse.
Dignamente y con una gracia infinita,haciendo una leve inclinación ante su padre,Nefer-Netchem,se dirige hacia la silla que los portadores han dejado en el suelo..los miembros de la comitiva se apartan respetuosamente a su paso,algunos se inclinan profundamente,otros besan el suelo...saben que ella es la elegida.....!

..Y Nefer-Netchem sube a la silla que la lleva hacia su destino...!

nefertari7
04-25-2005, 02:17 PM
.... Messesaya no habia podido acudir al funeral de su tia, la dama Netchem, aun no habia recuperado sus fuerzas, sentia molestias en la pierna y todos le aconsejaron que se quedara en palacio,descansando.

Con los primeros rayos de luz de la mañana, el joven soberano acudió a orar por el alma de su tia,a pesar de no poder acompañar a su tio y prima en esos duros momentos,habia decidido implorar a los dioses por su eterno descanso. Cuando murió su madre, Netchem se encargo de el y de su padre,Ramses.La perdida de su madre hizo que el faraon enfermara pero gracias a ella recupero su fuerza y resurgio de sus cenizas; debia mucho a esa dama.

Mientras paseaba por el jardin, no dejaba de pensar en Nefer, su amada;¿donde estaria? ¿que abria pasado para que escapara de palacio?. Matzuk le explixo que la joven habia retomado su camino como sacerdotisa que los dioses así lo querian,y que ella no era digna de ocupar el trono a su lado, insistio en que aquel lugar le pertenecia a Nefer-Netchem.... eso le desconcertaba ,tanto habia amado a esa joven.... tantos sueños habian construido juntos.... le alentaba saber que se encontraba bien y que a pesar de no convertirse en su esposa real , la guardaria para siempre en su corazon con la esperanza de volver a verla algun día no muy lejano,esa esperanza le mantenia vivo.
Existia otro problema aún más doloroso para el joven principe,la traiccion de Osarsef... como pudo atreverse a faltar a los dioses...un unico dios!!....- Messesaya miraba al cielo en busca de alguna respuesta, ya no creia en nadie todos le estaban abandonando,hasta el pobre Matzuk agotaba sus ultimas fuerzas intentando remediar tanto dolor en torno al futuro del joven faraon de Egipto.

Por todas estas circunstancias Messesaya habia tomado una decisión, debia ponerse al frente del pais cuanto antes, era hora de tomar las riendas del pais... por eso mando a su guardia personal en busca de Nefer-Netchem, habia decidido tomarla como esposa para honrar a su padre el todo poderoso Ramses y en agradecimiento a su tia Netchem, a pesar de no ser de su agrado.

Mirando a su alrededor, decidio que cambiaria de residencia, aquel lugar le traia demasiados recuerdos, necesitaba cambiar de aires,comenzar aquella nueva etapa de su vida fuera de aquellos muros; penso en varios lugares pero el que más le reconforto fue la ciudad de Pi-Ramses, si, alli podia intentar olvidar a Nefer y podria a la vez tener vigilado a Osarsef, a pesar de convertirse en un hereje , Messesaya no podia olvidar que por sus venas corria la misma sangre y sentia la obligación de intentar salvarle de su locura.

Mientras el joven principe retomaba su vida, la joven Nefer-Netchem hacia su entrada en palacio, su guardia fue en su busca para informarle que la joven le esperaba en su habitación.

Messesaya respiro profundo, se levanto del pequeño estanque donde se habia sentado para descansar su pierna.... y hundio sus largos dedos en el agua, dibujando un pequeño corazon en las tranquilas aguas se despidio de su amada Nefer. Levanto la cabeza y en compañia de uno de sus guardias empredió el camino hacia su destino.

MERESANJ
04-25-2005, 03:06 PM
El momento había llegado.El joven faraón repasaba mentalmente cada una de las palabras que diría a la que pronto sería su Gran Esposa Real, la Gran Dama de las Dos Tierras, con el paso más acelerado que su todavía entumecida pierna le permitía, cruzó el largo pasillo que conducía a sus estancias, y haciendo una corta pausa frente a la misma puerta la empujó suavemente sin llamar...De inmediato reconoció el azmizclado heliotropo que inconfundiblemente anunciaba la cercana presencia de Nefer-Netchem, efectivamente, de pie, justo al lado de la mesa de ofrendas, la pequeña morena aguardaba al faraón:

-Que los dioses acompañen tu Ka Mesessaya- la dulce voz de Netchem aparentaba una leve pesadumbre que el rey relacionó con el todavía caliente funeral de su madre.
-Hola Netchem ¿cómo te encuentras?.
-Estoy bien primo, simplemente algo cansada, me disponía a tomar un baño justo antes de que tu guardia me instase a visitar tus aposentos...
-Si, si, yo mismo he dado la orden de que se me avisase de tu regreso, tengo algo importante que comunicarte hoy Netchem, y espero que los dioses aprueben mi decisión- Mesessaya giró sobre sí mismo, y adoptando un aire de resignación comenzó a pasear lentamente por la estancia...
-Como bien sabes prima mía, Nefer ha abandonado el palacio, y dado que pronto tomaré las riendas de mi reinado en solitario como me corresponde, es mi obligación la de nombrar ante el pueblo una Esposa que soporte conmigo el peso de la corona- Mesessaya hizo entonces una pausa, para asegurarse de que la joven prestaba absoluta atención.
-Te escucho- respondió Netchem con una media sonrisa contenida.
-Bien, bien...En conclusión Nefer-Netchem, te elijo a tí para ocupar el lugar principal a mi lado en el trono, tú serás mi Gran Esposa Real, confío en que aceptes la responsabilidad que eso implica, y que puedas asimilar tus funciones con la máxima entrega y el más puro rigor- Mesessaya que miraba fijamente a los ojos de su prima, mantenía un tono autoritario que pegaba muy poco con el precario estado físico en el que se encontraba en aquellos momentos.

Tras un breve silencio, Netchem se inclinó ante su rey sin mediar palabra, tras lo cual se acercó a él y tomando sus manos entre las suyas respondió:

-Será para mí un honor poder acompañar tu reinado primo mío, no dudes de que tu elección es la más acertada, no en vano tu propio padre el Gran Ramsés ya vió en mi las aptitudes necesarias para soportar el cargo que tan gentilmente me ofreces.Acepto todo lo que ello implica, y me entregaré en cuerpo y alma para servirte... ("pero tú querido primo, me entregarás primero la tuya...") y con la mente divertida en este pensamiento, Netchem abrazó al que pronto sería su esposo, al mismo, que dentro de pocos días, le ofrecería su propia vida en bandeja de plata...("Lo logré...").

Taja
04-26-2005, 04:58 PM
Las aguas se habian retirado..la tierra negra y fecunda esperaba la simiente,una nueva estación comenzaba...y con ella la ceremonia ancestral..en la que Messesaya,al igual que sus antepasados,se convertira en Horus,en el Hijo de Ra...en Dios...en el dueño y señor de las Dos Tierras...en Dios...!

Tres dias en el Templo de Ra en Iunu,habian servido a Messesaya para purificar, no solo el cuerpo si no tambien la mente.Junto al Gran Sacerdote Bak,había paticipado en todos los rituales,había preparado la ceremonia,había dados ordenes , que habian sido pregonadas por todo el territorio, para que la representación de todos los templos ,con sus dioses locales y sacerdotes ,los representantes de la Doble Casa,escribas reales,hacendados,enfin todos los estamentos de la sociedad del pais,incluidos los mas bajos,acudierán a la gran celebración.

En el gran patio con columnas del templo,y bajo las columnas del lado occidental, se ha dispuesto una tarima sobre la cual han colocado el trono,baldaquines con cortinas de papiro y lino dan sombra al conjunto,portadores de abanicos y portaestandartes a su alrededor.Siguiendo un minucioso protocolo van siendo colocadas las personalidades,primeras en llegar y mas alejadas del trono las de menor importancia,las ultimas en llegar seran las de mayor importancia y estarán mas cercanas al faraón.En el exterior del templo ,la guardia nubia rodeando la totalidad del recinto han creado un pasillo entre los muros del templo y la multidud que se preve acudirá.

Messesaya está listo,su enjuto, pero fuerte otra vez ,cuerpo ha sido depilado en su totalidad ,su piel brilla por efecto de los ungüentos,sus profundos ojos negros parecen aun más profundos al estar pintados con khol negro,un sencillo faldellín plisado de un blanco deslumbrante ciñe su cintura,un cinturón de oro, del que cuelga un rabo de toro, completa su vestimenta.Sandalias de papiro en sus pies,pulseras de oro en sus muñecas y brazos,un collar de oro y turquesas con un Horus en el centro cubre su pecho,la cabeza desnuda.

Al son de las trompeta,apostadas en los terrados del templo,empieza a salir la procesión desde el interior del santuario;los sacerdotes salen en fila de a dos ,se abren unos hacia la derecha otros hacia la izquierda,quemando incienso,y derramando agua lustral por el suelo,dan la vuelta a todo el recinto;llegan a la puerta del Sur y forman ante ella dos grupos,todas las miradas se dirigen a la puerta opuesta,la puerta por la que Messesaya hace su aparición...el silencio es sepulcral...va acompañado por el Gran Sacerdote de Amón,Matzuc,y por el Gran Sacerdote de Ra,Bak,los tres primeros profetas de cada templo estan con ellos....detras un grupo de treinta sacerdotisas tocando sistros y collares de cuentas..acompañan a dos sacerdotisas ataviadas,una como Isis,como Neftis la otra...quedan a la espera en la penumbra del santuario con las puerta a medio abrir.

Con paso firme ,Messesaya,se dirige, por el centro del patio siguiendo una alfombra de flores y hojas de palma al lugar dode esta el trono,sube y queda de pie...Matzuc y Bak se situan uno a cada lado..los seis profetas son portadores en unas bandejas de oro de los sagrados atributos reales.

El silencio y la expectación es absoluta.Cerca del trono Seramún busca con la vista a su hija,esta inquieto no sabe nada de ella desde que la corte se trasladó a Pi-Ramses primero,y a Iunu luego, para los festejos de la coronación...no ha podido ni hablar con la fiel Mahú...su inquietud va en aumento cuando ve la cara de satisfacción de la cabra vieja de Matzuc...el sol le incomoda..tiene sed..y la pesada peluca no hace mas que aumentar su malestar....ah..Nefer-Netchem...amada mia..mi pequeña...mi amor...donde estas..?..por todos los dioses de la Eneada...!

A una indicación de Bak,sube al estrado el primero de los profetas,en la bandeja lleva la corona blanca simbolo del Alto Pais..sube el segundo con la corona roja simbolo del Bajo Pais....Messesaya se sienta en el trono...Bak con gran cuidado une las dos coronas,la una dentro de la otra...las muestra a toda la concurrencia y con gran solemnidad las coloca en la cabeza del faraón.Los otros profetas suben...el cayado de oro..el flagelo....el anillo real con su sello...los protocolos reales con los cinco nombres del faraón..todo es entregado al Faraón.

Messesaya se levanta,su aspecto es imponente...y en ese momento todos los presentes se arrodillan ante su Faraón y besan la tierra....!

Suenan otra vez las trompetas,los presentes se levantan...y desde la puerta del santuario sale una segunda procesión..las sacerdotisas tocando los sistros y collares acompañan a las representantes de Isis y Neftis..del grupo de sacerdotes que estan en la puerta sur se destacan dos que llevan un pilar de madera..lo llevan hasta delante del trono...y esperan la llegada de las sacerdotisas....Isis con un ramo de flores de loto se coloca al lado derecho del pilar...un ligero murmullo de la multitud impactada por la belleza y el porte de la joven hace que Seramún, se espabile de la modorra que le esta agobiando,y mire en dirección de la joven....Neftis con tallos de papiro entre sus brazos se aproxima y se coloca a la izquierda del pilar..en ningun momento las jovenes se han mirado...van con la vista al suelo,totalmente volcadas en el solemne acto....son ajenas a la expectación que su presencia a suscitado...a una indicación de Matzuc..las sacerdotisas cesan de tocar sus instrumentos..las dos jovenes se giran hacia el pilar y enrollan sus respectivos ramos a su alrededor..finalizan la operación atando los dos extremos en un nudo...al hacerlo sus manos se tocan...y sus miradas se encuentran...Isis siente una oleada de furia que hace que sus manos tiemblen y le falte la respiración...Neftis siente un frio interior como si su corazón quisiera dejar de hablar...Nefer-Netchem...Nefer....las dos cara a cara..pero la ceremonia debe de seguir...!

Los dos sacerdotes cogen el pilar con los simbolos de las dos tierras..suben al estrado y lo colocan detras del trono del Faraón.Isis y Neftis se situan junto a el.

Al estruendo de las trompetas se abre la puerta del sur,el carro de guerra del Faraón entra en el recinto,este deposita el flagelo y el cayado en una bandeja que le tiende un sacerdote y se dirige a su carro...sube en el,su ayudante le tiende su arco y una flecha..el Faraón lo tensa y dispara una flecha hacia el norte,una hacia el sur,otra al este y una ultima al oeste...la muestra de su poder universal.

Messesaya, conduciendo personalmente el carro sale por la puerta del recinto, en ese momento un clamor impresionante le recibe,la guardia nubia golpea sus escudos con sus lanzas,el resto de los efectivos del ejercito le aclaman y el pueblo que apenas puede verlo estalla en un griterio ensordecedor...la Maat ha sido restablecida...el Faraón,depositario del poder,ha sido bendecido por los dioses....y Messesaya da una vuelta completa alrededor del recinto sagrado simbolizando de esta manera la protección,total y absoluta,que el monarca otorga a su pais.

Yax Pasaj
04-27-2005, 07:45 AM
Era el más joven componente de la guardia nubia de Messesaya, apenas contaba con diecisiete crecidas y llevaba menos de un año desde que había sido reclutado. Herub había nacido a la sombra de uno de los fuertes que los egipcios habían levantado en la frontera con su país, la Tierra de los Nubios. Sus padres mostraban su orgullo cuando Herub se marchó a Uaset para ser entrenado y entrar a formar parte de la tropa de elite que era la guardia del faraón. Sí, podía imaginarlos allá, en su pueblo, presumiendo ante los vecinos de que su pequeño era ahora un guardia del rey.

El entrenamiento estaba siendo duro. Herub, recién salido de la adolescencia, era delgado y fibroso. Su mayor virtud como guerrero no era la fortaleza física, sino la rapidez. En las carreras largas solía quedar siempre entre los ganadores.

Tras varios meses de ejercicios y disciplina militar aquella era su primera guardia. El oficial al mando de su unidad le había encomendado la vigilancia de aquella especie de paraíso, el estanque florido y fresco al que solían retirarse los miembros de la familia real o los Amigos del Faraón a los que se les había concedido ese privilegio, aquel lugar donde se habían encontrado Nefer y Osarsef, aunque esto no lo sabía el joven guerrero, ni le importaba. Distribuidos por aquella zona había otros tres guardias nubios, todos con varios años de experiencia. La idea era siempre mezclar a los recién llegados con guerreros adultos para fomentar el aprendizaje y no disminuir, al mismo tiempo, la seguridad del recinto.

Aquella era su primera guardia, qué orgullo, qué alegría la de sus padres cuando pudiera contárselo….Una viscosa humedad envolvió la garganta de Herub, y se derrumbó, degollado, todavía con la sonrisa iluminando un rostro que no era aún el de la muerte. Ni siquiera se había dado cuenta de que ya era casi un cadáver. Un hombre silencioso y ágil se había arrastrado hasta alcanzarlo por la espalda, le había levantado el mentón con una mano mientras con la otra la sajaba el cuello. La sangre brotó potente, regando el suelo fértil de aquel paraíso que se iba a anegar de sangre.

Apu era el Comandante de la Guardia Nubia. A diferencia del joven Herub, su agilidad había dejado paso a un cuerpo más pesado, fornido, fuerte. Frisaba ya la cuarentena…cuarenta años ya desde su primer vagido en este mundo. Descansaba, sin poder dormir, en un cuarto que se abría a una terraza baja sobre el estanque donde Herub agonizaba. Esa noche estaba nervioso, tenso, sin tener una clara idea de las causas. Se conocía bastante bien como para hacer caso omiso a los avisos de su instinto.

Decidió tomar un poco el fresco de la noche. Era lo mejor cuando no se lograba conciliar el sueño. Se desentumeció y, desnudo como estaba, salió a la terraza, hasta llegar a su extremo, que se abría sobre el jardín donde varios de sus hombres montaban la guardia.

Desde esa altura pudo verlo todo. Las sombras no eran lo suficientemente grises como para confundirse con la noche, y pudo contemplar como sus guardias eran asesinados por una tropa silenciosa que reptaba entre los juncos del estanque.

- ¡A las armas! –gritó con voz grave y potente-. ¡A las armas! ¡Nos atacan!

Mientras daba el aviso, pudo ver que aquello era un ataque organizado por una mano experta. Sus guardias, hábiles en la vigilancia, habían caído sin poder emitir siquiera un sonido. Los asaltantes no eran unos cualquiera. Y aquello era el palacio real. El príncipe había sido coronado ese mismo día, y ahora descansaba en sus habitaciones. Las fiestas por la coronación se posponían hasta el día siguiente. Desde luego ese era el momento oportuno para un ataque, nadie esperaría un atentado contra la vida del Faraón el mismo día de su elevación al trono de las Dos Tierras. Las defensas estaban bajas contra los enemigos internos porque Maat guardaba la casa de Egipto.

Apu corrió, ya despierto del todo, hacia el interior de su cuarto, y tomó su cuchillo nubio, el arma oficial de toda la guardia. Él mismo había decidido que esa especie de machete largo era la mejor arma posible para la custodia del faraón, ya que la guardia no entraría en combate en la propia capital del Nilo. Era un arma apropiada para la lucha cuerpo a cuerpo, cuando había que detener o apresar a alguna persona o grupo alborotador.

Vestido sólo con el machete volvió a su puesto de observación en la terraza. Sus hombres salían del cuarto de descanso de la guardia. Contaba allí con diez guerreros al mando de un oficial experto. Vio como los nubios, sus hombres, salían con su faldellín de piel de pantera moteada, el escudo casi rectangular, pero redondeado por arriba para no estorbar los movimientos de los hombros y la cabeza. Estaban construidos en madera y cubiertos con varias capas de piel de bóvido. En uno de los ángulos inferiores de los escudos toda la guardia llevaba grabado a fuego el símbolo de la diosa Sejmet, ese era su emblema, que portaban con orgullo.

El oficial intentaba ordenar a sus hombres en una sola fila delante de la única entrada a palacio desde el estanque. Era amplia, pero se podía defender bien.

Sin embargo, cuando Apu miró hacia el otro lado del estanque vio que sus hombres iban a morir irremediablemente. Con un estruendo, uno de los muros que protegían aquel paraje se derrumbó, y por entre los escombros se abrió paso una compañía, más de cincuenta hombres, completamente equipados para el combate y en perfecta formación militar. A ambos lados del cuadro guerrero había portadores de antorchas que iluminaban el camino. Y por detrás de todo, pudo distinguir a la luz de una de las teas, al general Sejem, el hombre que estaba a cargo de vigilar, precisamente, la frontera con Nubia.

Sejem era uno de los de la línea dura, y tremendamente ambicioso.

Estaba claro que aquello era una guerra. La guerra había estallado y él, Apu, era el responsable de la vida del joven rey. Había que moverse deprisa.

Sejem había mandado a unos cuantos hombres a eliminar a la guardia, y ahora que se sabía descubierto, entraba con toda la fuerza del ejército para tomar el poder.

Apu divisó a un grupo de arqueros. Quiso avisar a sus hombres, que todavía se estaban organizando, todo había sido demasiado rápido e inesperado, pero apenas había abierto la boca, cuando las flechas surcaron el aire y acertaron en varios de los guardias nubios.

- ¡Hacia dentro, deprisa! –rugió Apu, mientras, desnudo y con el machete en la mano, corría a reunirse con sus hombres, por dentro del edificio.

El oficial comprendió lo que su comandante quería. Si entraban dentro del palacio podrían resguardarse de los arqueros, y al mismo tiempo tomar posiciones en la puerta pero por dentro. Era mucho más fácil de defender, porque la puerta sólo permitía el paso de cuatro hombres a la vez. Los soldados atacantes tendrían que luchar también de a cuatro. Con ello, Apu pensaba igualar un tanto la descompensación numérica.

Al llegar junto a sus hombres, tuvo que esquivar los dardos que caían sobre el suelo de la estancia. Los guardias, con el oficial al frente, estaban divididos en dos grupos a ambos lados de la puerta, protegidos por los muros.

Apu asomó la cabeza. Ya no caían flechas, y pudo ver como la formación militar se aproximaba, con los sables curvos preparados para el combate. Fue consciente de que sus hombres podrían aguantar durante un tiempo, pero al final serían rebasados por puro agotamiento.

Tenía más guardias distribuidos por las distintas estancias palaciegas.

Le indicó al oficial que lo dejaba al mando y que debía resistir hasta que él regresara con los refuerzos. Y se lanzó corriendo al interior para reclutar a sus nubios.

Unos minutos después, jadeante y sudoroso, escuchó los sonidos de una reyerta, las armas estaban hablando también en el seno del palacio. Encontró a varios de sus hombres muertos, algunos degollados, y otros que habían podido presentar alguna resistencia. A medida que se adentraba en las salas se dio cuenta de que sus hombres habían reaccionado, ya que pasó cerca de cadáveres de soldados que no pertenecían a la guardia nubia.

Se detuvo para recuperar el aliento y pensar. Mientras lo hacía, en la sala de al lado, pero sin que lo vieran, entraron varios soldados, no eran de los suyos. Se giró justo en el mismo instante en que un esbirro lanzaba una estocada contra él, llevaba un puñal curvo. Apu se retorció, y el filo de la daga abrió una pequeña herida en su torso, nada de gravedad, pero sintió el fuego del dolor. Aprovechando que su atacante había perdido el equilibrio al no haber encontrado su cuerpo, Apu empujó con su hombro, y su madurez y fortaleza, descompensaron al otro, que perdió pie. Intentó recuperar el equilibrio, pero ese fue en espacio en que el nubio le clavó su machete en medio del tórax, retirándolo con fuerza. El esbirro caía moribundo. Apu lo sostuvo, amortiguando el impacto del cuerpo en el suelo, para que los soldados que estaban en la sala próxima no lo oyeran.

Salió corriendo. Descendió unas escaleras estrechas y se sumió en un pasadizo que daba a una capilla de Amón, el Oculto. Era un santuario que utilizaban los sacerdotes que residían en palacio. Tenía una salida poco visible, un vano que se abría tras la figura de Amón. Pero como responsable de la seguridad de aquel edificio, él conocía todos los caminos. Volvió a ascender y emergió justo delante de las estancias del rey.

- Señor…-los guardias nubios que custodiaban esa zona estaban vivos, pero preocupados. Sabían que tenían que salvaguardar con las suyas la vida del faraón.

- ¿Cuántos sois? – espetó Apu.

- Veinte hombres, comandante –replicó el oficial al mando-. ¿Qué está sucediendo?
- Quieren matar al Faraón. Es el ejército. Debemos marcharnos y hacernos fuertes fuera del palacio.

Los nubios franquearon la entrada de su comandante a las estancias reales. Todos los hombres de la guardia le siguieron.

- Messesaya – habían llegado al dormitorio. Apu, como custodio de la vida del faraón, tenía gran confianza con él, y no había tiempo para formalismos- el general Sejem ha traído a sus tropas y está atacando el palacio. Son muchos más que nosotros, hemos de huir.

Junto a Messesaya se encontraba Matzuk. Al oír la lucha, el Sumo Sacerdote, se había dirigido de inmediato junto al nuevo Faraón.

- Cierto, Señor, debemos marchar y ocultarnos hasta saber cuál es el verdadero alcance de la revuelta. Tenemos que averiguar si una parte del ejército aún te es fiel.
- ¿Y Nefer-Netchem? –indagó Messesaya.

Seramún y su hija esperaban en su casa. Lo sabían todo, puesto que había sido el regente el organizador de este golpe de fuerza.

Nieves
04-27-2005, 06:17 PM
Esa noche, Nefer-Netchem dormía en las habitaciones que le correspondían como gran esposa, al lado de Messesaya, en el real palacio de Iunu. No había necesidad de más protocolo, Messesaya la había requerido como esposa y su padre había dado su consentimiento.

Seramun se deslizó tras los cortinajes como la serpiente que era, entró a slas habitaciones reales y la despertó con suavidad. Nefer-Netechem resbaló bajo las sábanas si hacer ruido, Messesaya dormía profundamente.

Ambos, padre e hija, salieron por los jardines, la conjura estaba dada, en pocos momentos, el grupo del general Sejem, contratados con el tesoro funerario de la tumba de Ramsés, atacarían el palacio y de acuerdo a lo dispuesto, Messesaya debía morir en el asalto.

Matzuk tenía el sueño ligero, sobre todo si se encontraba en Per-Ra, nunca le había gustado aquel lugar del país. Cuando andaba con Ramsés, los asaltos nocturnos, las revueltas y todos los problemas siempre tenían su origen por aquellos lados.

Esta noche en particular, trataba de descansar, ya el heredero había sido coronado, sin problemas por parte de Seramun. Hasta el último momento temió que el insidioso ser encontraría la forma de impedir la coronación, pero tal vez el hecho de que Nefer-Netehem se casara con el faraón, había obrado para calmar sus ansias de poder. Sentía que ya había cumplido con su promesa.

El viejo sacerdote escuchó un sonido extraño, sobre el croar de las abundantes ranas y se incorporó de inmediato en su lecho. Apenas se colocó su túnica, salió descalzo. Las habitaciones de Messesaya estaban al cruzar un pasillo, un par de guardias se mantenían en pie ante la puerta de madera de cedro. Allí estaban, aun así, Matzuk corrió hacia ellos. Los guardias estaban a punto de cerrarle el paso cuando los gritos del jardín se oyeron en todo el recinto. Matzuk entró apresuradamente, encontrando a Messesaya ya levantado, tras él entró Apu, capitán de la guardia, junto a un pequeño grupo.

-¡Pronto, corred, mi señor! ¡Guardias, sacad al faraón a salvo!

-¡Matzuk! ¿Qué está ocurriendo? ¿Dónde está Nefer-Netchem?- Messesaya inquiría mientras corría por los pasillos del palacio, desnudo como estaba.

Todos iban rumbo a las cámaras subterráneas.

-¿Quién sabe dónde estará ella, mi señor? ¡A las galerías, pronto!

Entraron todos en un oscuro túnel, disimulado tras unos cortinajes. Tocando las paredes en la oscuridad, corrieron hasta ver el reflejo de la luz de la luna al final. Los guardias salieron primero, previniendo una emboscada. Luego, Matzuk y el faraón los siguieron. Entraron en la espesura del bosque pantanoso que rodeaba el palacio, llegando hasta uno de los miles de canales de riego que se forman en la zona del delta.

Matzuk pensó en la posibilidad de correr por aquellos pantanosos lugares hasta encontrar una barca de pescadores, pero no sabía la magnitud de la traición.

-Messesaya, detente! Ya no podemos correr más.-Los guardias y Messesaya se detuvieron y retrocedieron hasta ocultarse tras las gigantescas hojas de las palmeras. La luz de la luna creaba formas fantasmales en la orilla del canal.

-Pero no podemos quedarnos aquí, pronto amanecerá y nos cogerán,-Messesaya recuperaba el aliento, a la vez que revisaba su rodilla adolorida.

-Tengo una idea, pero es necesario que te quedes aquí solo, no tardaremos mucho.

-No podemos dejar al faraón solo, Gran sacerdote, -Dijo Apu- yo te acompaño y haré lo que sea, pero Baka se queda cuidándolo.

-Es más fácil pasar desapercibido sin un guardia tras uno, pero es mejor que te quedes tú con él. Messesaya, escucha con atención: si yo no regreso al amanecer, te vas al puerto, con los primeros rayos de Ra, vendrán los campesinos, te mezclas con ellos, no les digas quién eres, pide que te lleven al puerto. Toma, esta joya bastará-le dio uno de sus anillos- una vez allí, cualquier barco que vaya rumbo Waset te llevará como remero, debes pasar desapercibido.

-¡Sin ti no voy a ningún lado!

-Es por tu bien, mi señor. Mi hijo Tanu te recibirá y te cuidará como yo mismo. Ponte mi túnica, rásgala un poco, es mejor que se vea rota y sucia.

Se separaron en la oscuridad. Messesaya se ocultó aun más en la espesura, tratando de cubrir su desnudo cuerpo con la túnica de Matzuk, rasgándola y atándola alrededor de su cintura, el capitán Apu aprovechó para revisar la herida del torso y contener la sangre.

Matzuk y los guardias se devolvieron por donde venían. En la entrada del túnel, tres soldados portando las insignias de la frontera, estaban parados a la luz de una antorcha, tratando de seguirles el rastro.

Maestro en éstas cosas, el anciano tomó la espada Baka y se acercó por un lado, caminando como un gato entre la maleza. Dos de los guardias se acercaron de frente a los traidores, mostrándose a la luz. Uno de los rebeldes preguntó en voz alta:

-¿Qué buscáis, guardias de Amón?

-Eso les preguntamos a ustedes, chacales del desierto.

Ante tal respuesta, los soldados sublevados cargaron contra los guardias, pero Matzuk sorprendió a uno de ellos por detrás, con agilidad impensable para sus años. Blandió la pesada arma y le cortó la nuca a uno de ellos, separando su cabeza, que cayó hacia delante soltando una pluma de sangre. Los guardias aprovecharon el desconcierto de los otros dos para atravesarlos allí mismo. Cayeron entre gritos de agonía a los pies de Matzuk. Este los revisó cuidadosamente, escogió a uno de ellos y le indicó a uno de los guardias que lo llevara a la espesura para esconderlo, mientras él se internaba seguido por los demás en el túnel del palacio.

En el palacio se libraba una batalla sangrienta, los guardias del templo y del palacio se habían unido para enfrentar a los soldados rebeldes, pero éstos los superaban en número, Matzuk se abrió paso con la espada como pudo hasta las habitaciones del faraón, una vez allí, tomó las insignias reales, los brazaletes y el sello del nuevo faraón, los metió en una bolsa hecha con las mismas sábanas y se la entregó a Baka.
-Corre y colócale estas vestiduras al soldado que escogí. Tiene un cuerpo parecido a tu señor, desfigura su rostro con tu espada y procura que todos te vean a su lado, defendiéndolo. Si es necesario, debes morir por él, ¡Júralo!

-¡Lo juro, mi señor!

Ambos salieron por los jardines, los sacerdotes de Amón se trenzaban en una batalla perdida en los pasillos del palacio, las espadas ensangrentadas sobresalían de los cuerpos mutilados. Matzuk y Baka lograron entrar de nuevo a un pasillo que los llevó al túnel secreto. Tras los cortinajes, esperaron en silencio hasta que no hubo nadie, y luego se escabulleron por el túnel sin hacer ruido.

Baka se fue a cumplir su cometido, y Matzuk corrió en la oscuridad, hasta donde esperaba el joven faraón y Apu.

-Messesaya, soy yo.

-¡Matzuk, temía que ya no vinieras!

-No te preocupes por mí, mi señor, veo la luz de mis últimos días. Vamos, Ra está por aparecer en el horizonte, debemos llegar al puerto de inmediato.

Agachando su cuerpo lo más que podían, caminaron en el barro, hundiéndose hasta las rodillas en el espeso fango de las orillas de los canales.

Matzuk se acercó a un desprevenido campesino que no los vió venir y lo golpeó en la cabeza con un palo. Se apoderaron de su pequeña embarcación y remaron a toda prisa por los tortuosos canales hacia el puerto.

Nieves
04-27-2005, 10:00 PM
Baka y Dyedi desvistieron al soldado rebelde y lo vistieron con las ropas del faraón. Le colocaron los brazaletes que obstentaban los cinco nombres del faraón. Con la espada le desfiguraron el rostro y con el cuchillo le afeitaron la cabeza, le colocaron el nemes y las insignias de la cobra y el buitre. En sus manos le colocaron el anillo con el sello real. Cargaron con él, corriendo por la espesura, y pronto fueron vistos por los soldados rebeldes que celebraban en los alrededores del palacio su victoria.

Ambos guardias se aprestaron a defender al supuesto rey. Los soldados rebeldes vieron la figura que trataban de ocultar y se abalanzaron contra ellos.

La lucha no duró mucho, el valiente Baka y su compañero Dyedi cayeron bajo las espadas de los rebeldes, defendiendo el cadáver de un traidor, solo para hacer más eficaz el engaño.

La noticia de que el faraón había fallecido corrió como el relámpago por toda Per-Ra, llegando a los ansiosos oídos de Seramún. El ya estaba preparado, llevaba tanto tiempo planificando aquello que no tenía duda de salir victorioso. Preparó una proclama que leyó al mediodía en el salón del trono, ante los representantes de los Nomos y la familia, explicando que se había descubierto una conjura para asesinar al faraón, que él había mandado a venir a los soldados para tratar de defender al joven, pero que habían llegado tarde, varios sacerdotes de Amón dirigidos por el Gran Sacerdote Matzuk habían cumplido sus negros propósitos y habían asesinado al rey, su propia hija había sido testigo de cómo el sacerdote le había clavado su daga ceremonial en el pecho a Messesaya mientras dormía.

Para probar sus palabras, mostró ante todos los presentes la daga ensangrentada, que ostentaba el símbolo y el nombre de Matzuk. Era una pena que el traidor hubiera escapado en la confusión pero no tardarían en encontrarlo.

En las profundidades del palacio, alguien lloraba sin poderse contener, las sombras le daban algo de privacidad, pero no le daban consuelo.

Nefer encontró el mecanismo que le permitía entrar en los subterráneos, sin ser vista. Allí, en el recinto reservado para el tratamiento específico del faraón, un cuerpo descansaba desnudo, lavado y perfumado, esperando por los preparadores, que lo vestirían y tratarían de disimular la horrenda herida del rostro para poderlo llevar a los funerales.

Se acercó con el rostro bañado en lágrimas, no podía creerlo, aquello no podía ser, la desesperación la dominaba, no importaba que perteneciera a otra con tal de que estuviera vivo.

Sus manos recorrieron uno de sus brazos con ternura infinita, hasta que sintió algo extraño, una cicatriz cerca del hombro. No, Messesaya no tenía ésa cicatriz. Se fijó mejor en aquel cuerpo, la barbilla, las orejas, no, no era él. Suspiró de emoción, revisó el cuerpo de una manera más minuciosa: ….el pecho musculoso como su rey, firmes los muslos, largas las piernas, las espaldas anchas, sí, pero no era él, ¿Dónde estaba el golpe de la rodilla?…
Escuchó unos pasos apresurados y se ocultó tras las inmensas columnas del altar.

-Míralo bien, te dije que no era el rey, ¿ Ahora me crees?

-No me importa quien sea, Jufare, no seré yo el que le va a decir al regente Seramún que lo engañaron. Además, si este no es, eso solo quiere decir que hay la esperanza de que el joven rey esté vivo en algún lugar.

-Pues entonces estamos cometiendo sacrilegio, enviando a este no sé quién en nombre del Hijo del Sol al Amenti para convertirlo en Osiris.

-Tal vez es mejor que decirle al regente que alguien lo engañó y entonces se inicie una gran cacería por toda la Tierra Negra buscando al verdadero faraón.

Nefer se quedó escuchando hasta que tuvo la seguridad de que los sacerdotes no iban a avisar a Seramún. Entonces salió de los subterráneos a toda prisa.

Taja
04-28-2005, 04:22 PM
Mahu no había vuelto a ser la misma desde el dia en que su dios se partío en dos ante su atónita y asustada mirada.Conservaba, aun sin curar del todo,la quemadura que se hizo al recogerlo del suelo.En la palma de su mano derecha había quedado una marca que tenía forma de loto,o al menos eso le parecía.

..Mahu..!..despierta..!..se puede saber en que estas pensando..?..quiero que me depiles ...no que me saques la piel a tiras como una ternera...!..Ay..! me haces daño...pero que te pasa..?..-

..Lo siento mi niña..!..perdona..no ha sido nada...voy a hacerte un masaje con aceite perfumado de olibano..y no me pasa nada...han sido muchas emociones,han pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo...y ya empiezo a estar vieja...demasiado trajín...si no te rias..no te rias...-

..Tu nunca seras vieja Mahu...ademas el dia de la coronación de ....ja..ja..ja..no llegó a ser mi marido...y soy ya una desconsolada viuda...ja..ja..aja..no te parece divertido..?-

..Niña..callate...pueden oirte..y causaría mala impresión que alguien te escuchára..-

..Bien..bien..si..tienes razón..pero a que es divertido..?..Padre es un genio..!..y yo tambien ..la verdad ..por cierto..sabes algo de donde ha podido meterse la segunda esposa ,de mi difunto marido, cuyo nombre sea borrado de este mundo..?..-

..Nadie sabe nada, ha desaparecido;se la ha buscado por todos los rincones de palacio,incluso hay barqueros buscando entre los canales,se ha buscado tambien en los templos pero nadie la ha visto..-

Mientras hablaban,Mahu masajeaba el cuerpo de la hermosa Nefer-Netchem,la joven en unas semanas había dejado atras su adolescencia y su cuerpo había florecido y se habia convertido en el de una mujer,sus senos habian adquirido una turgencia de fruto en sazón,sus labios una carnosa sensualidad y la languidez de su mirada era una promesa de placeres ocultos.

Mientras Mahu atendía a su adorada niña y cuidaba su cuerpo,Seramún,escondido y tapandose con las cortinas que daban al jardin,la observaba..como el avaro observa su tesoro..hubiera deseado ser él , quien frotará el cuerpo adorado,él el unico en poder verla desnuda ,él el unico en recibir sus favores...Tenia que ser cauto..astuto..por que sabía que su adorada..podía volverse contra él...al fin y al cabo era su hija..no..?...el viejo fantasma volvio a surgir..bien sabía el que no era hija suya..era hija del odiado Faraón muerto..era hija de Ramses....pero él Seramún...la había convertido en lo que era ahora...un ser sin escrupulos de ninguna clase,ávido de poder y de placer ...si..tendría que ser muy cauto...muy astuto...!

Nieves
05-01-2005, 07:19 PM
Las fuerzas armadas del imperio estaban conformadas por dos cuerpos, con guarniciones en el Alto y Bajo Egipto. Ramsés había creado cuatro ejércitos bajo la protección de cuatro dioses: Amon, Ra, Seth y Ptah.

La infantería se organizaba en compañías de 250 hombres integradas en infantes y arqueros, cada compañía portando un estandarte con el nombre de algún dios.

El ejército también estaba conformado de un grupo de marina, con barcos equipados con lo mejor de la arquería, y los mejores remeros. Cada barco tenía su capitán y toda la marina era comandada por un almirante.

El ejército de Seth, era el encargado de mantener la frontera nubia, y había sido el elegido por Seramún para que hiciera el asalto al palacio donde se alojaba el nuevo faraón. El capitán Shetos, hombre curtido y estratega brillante, había cumplido su parte, tomó el palacio en medio de la noche, sus hombres le reportaron que habían encontrado al joven rey cuando huía con sus guardias, al parecer ya estaba muy mal herido, así que lo que hicieron fue rematarlo.

Entregaron el cuerpo al templo, donde fue recibido por los sacerdotes. El capitán Shetos se aprestó a recibir los honores que le correspondían por su brillante acción, como le había sido prometido, de ahora adelante le correspondería mandar al ejército entero, solo recibiría órdenes de Seramun, quien sería el nuevo faraón.

Seramun tenía diferentes planes, el resto del ejército estaba en alerta, apenas se recibieron las noticias del ataque, las compañías del ejército del Delta,se pusieron en camino, por el río, remontándolo desde Pi-Ramses en ligeros navíos, hacia Iunu. Shetos estaba acampando en el palacio, sus hombres acampaban en los alrededores, y muchas de sus compañías venían bajando por el río, desde el asentamiento de Nubia.

Shetos había olvidado una máxima de guerra muy importante: La victoria de ningún modo debe hacernos relajar la vigilancia. Quienquiera que relaje la vigilancia se expondrá a perder la victoria obtenida.

Los marines del Delta desplegaron varias escuadras de combate en el puerto. La escuadra de marinos bajo el estandarte de Isis comienza su avance hacia el palacio, desembarcando cerca de éste. Las tropas llegan a los alrededores de Iunu sin contratiempos. Mientras tanto, la otra escuadra, bajo el estandarte de Horus toma posiciones en un recodo del río.

Como no hay objetivos a la vista no se producen enfrentamientos de inmediato. pero a media tarde, en el momento oportuno, el grupo que venía por tierra lanza un ataque por los flancos del ejército rebelde que acampa alrededor del palacio.

En el puerto, las barcas ligeras de Horus inician el ataque al grupo de barcos del ejército de Seth que bajan por el río, quienes están desprevenidos pensando que el ejército del Delta está de su lado. Las barcas ligeras de Horus se lanzan en un ataque rápido y una lluvia de flechas obliga a los rebeldes a replegarse y acercarse a la orillas del Nilo para desembarcar y atacar desde una posición más cómoda.

Las tropas desembarcadas han quedado en una posición inmejorable para el contraataque, mientras sus barcas más pesadas arrollan a las ligeras de Horus, pero sin conseguir dañarles. A continuación los rebeldes atacan con un huracán de lanzas a las barcas del Delta, hiriendo a muchos de los guardias egipcios.

En respuesta , la compañía de Horus lanza flechas incendiarias que queman varios de los barcos de los rebeldes, logrando una cortina de humo que impide a los rebeldes ver las maniobras de desembarque. Sorprendidos por la cortina de humo los rebeldes se aprestan para la defensa a orillas del río. El ataque de la compañía de Horus es terrible, los rebeldes son abatidos y los marinos del Delta se proclaman victoriosos sin perder un solo hombre.

Mientras, en las colinas que rodean el palacio se ha iniciado una lucha sin cuartel, pero incomprensiblemente nadie consigue abatir a sus rivales. Las cosas se han puesto muy complicadas para el ejército de Isis. Una de las más mortíferas tropas de choque ha quedado detenida y se ve imposibilitada para continuar su avance. En el lado rebelde las cosas no van mucho mejor, el ataque sorpresivo les ha ocasionado muchas bajas y tan solo los guerreros nubios parecen tener alguna posibilidad de mantener la posición. Alcanzar el río parece imposible, así que, hay que eliminar todos los marinos que se pueda.

Los guerreros nubios avanzan cautelosamente, aprovechando la cobertura que les da el espeso bosque de palmeras que rodea al palacio, pero a costa de perder de vista las colinas. Por ellas se acercan a todo correr las tropas de Horus. Ahora las tropas de Isis no pueden dejar escapar la oportunidad de aplastar a los horribles traidores. Rodean el bosque de palmeras y los guerreros nubios quedan en medio del campo de batalla, cercados por todos los flancos. Son abatidos por el nutrido ataque de ambas escuadras.

Todo está perdido para los rebeldes del ejército de Seth. Sin embargo si todavía es posible inflingir algún daño, la sed de venganza obliga. Lanzándose contra los barcos de Horus, un grupo de sobrevivientes de los barcos nubios que no resultaron dañados, demuestra el por qué de su letal fama, y consigue quemar varias de las ligeras naves del ejército del Delta, logrando huir por el río. Un triste consuelo para una desigual carnicería.

Nieves
05-02-2005, 06:13 PM
Al amanecer, el trío se acercó a los barcos mercantes que pululaban en el puerto.

La noticia del asalto nocturno al palacio se comentaba entre los hombres con grandes demostraciones de asombro, se llevaban las manos a la cabeza, y rogaban a los dioses llenos de temor.

Apu logró hablar con el capitán de un navío mercante que tenía un cargamento de cebada y trigo para Waset. El capitán accedió a viajar en tales condiciones de inseguridad, porque aparte de que la carga se arruinaría si esperaba más tiempo, le aseguraron que el anciano que los acompañaba era un mago hechicero experto en conjurar los malos espíritus y que se encargaría de protegerlos durante el viaje de cualquier mal designio de los dioses. Los remeros sentían temor y no encontraron muchos dispuestos a emprender el viaje, Apu y Messesaya se ofrecieron para completar el equipo.

Cubiertos solamente con taparrabos, los dos hombres se acomodaron en las galeras de los remeros en silencio, procurando ejecutar su trabajo lo mejor posible, y el sacerdote Matzuk se dedicaba a entonar fórmulas mágicas y recitar encantamientos para conjurar los malos espíritus de las sombras.

Al día siguiente, se encontraron a un grupo de barcas de guerra que navegaba río abajo. Hoscos y sombríos, los capitanes de las barcas de guerra saludaron al capitán del barco mercante. Este les devolvió el saludo con un sobresalto en el pecho.

Matzuk, en cada puerto que paraban, entretenía a los niños de los poblados con exhibiciones de trucos de magia y adivinanzas. A Messesaya se le ampollaron las manos, hasta sangrar, y el dolor en los músculos de los brazos y piernas se le hacía insoportable. En las noches, el sacerdote le aplicaba ungüentos y le daba masajes hasta que se dormía. El resto de los remeros se burlaban de él, pues se daban cuenta de las manos delicadas y manicuradas del joven. Lo tomaron por un bailarín de palacio que había huido de algún esposo celoso.

Por consejo de Matzuk, ni Mesesaya ni Apu hablaban durante el día, pero en las noches, al atracar para pasar la noche, se alejaban los tres después de cenar, para planificar las acciones que deberían tomar al llegar a Waset. Apu se recuperaba rápidamente de su herida, que al pasar los días había cicatrizado con ayuda de emplastos de hierbas y pócimas, que Matzuk conseguía a cambio de encantamientos en los poblados. El capitán aprovechaba para entrenar a Messesaya, que desde sus días en Waset había descuidado su formación militar y el entrenamiento con las armas.

El cuerpo del adolescente Messesaya iba quedando atrás a causa del rudo trabajo de remero que realizaba. Los músculos de sus brazos se desarrollaban, y se le estaban formando unas espaldas anchas y fuertes, al tiempo que su rodilla se sanada por completo, y sus piernas se fortalecían.

Escogieron un lugar solitario para pasar la noche, cuando ya llevaban más de quince días de recorrido. Desde las orillas del río se podían ver enormes columnas en ruinas recortadas contra el firmamento.

Matzuk le mostró a Messesaya las imponentes columnas que quedaban en pie de lo que un día había sido la ciudad más imponente del imperio.

-Esta es la ciudad maldita, la levantó uno que no se puede decir su nombre.

-¿Por qué cuando bajamos a Iunu no nos detuvimos aquí, Matzuk?

-Es que tampoco esta vez deberías estar en este lugar, está maldito. Está prohibido para los reyes venir aquí en persona, pues en este lugar se levantó una ciudad que estaba gobernada por uno que desconoció a los mismos dioses, que renegó de su herencia y se dedicó a profesar inconfesables ritos de adoración, negó la existencia de los dioses y mandó asesinar a los sacerdotes de los templos. Por eso su nombre no perdurará, ni fue recordado en la lista de los reyes que tu padre escribió en el sagrado templo de Osiris. Tu padre mandó equipos de hombres a desmantelar esta ciudad hace muchos años, otros lo hicieron también.

Recorrían las gigantescas ruinas, que la arena y el tiempo amenazaban con devorar.

-Aquí hay un enorme altar, Matzuk, y unos grabados, ¡Mira! Muestran a un extraño faraón adorando al sol, ¿Acaso no adoramos al sol nosotros también?

-Sí, lo adoramos como manifestación de Ra, este faraón lo nombraba de distinta manera, como los nombres de las épocas insondables del tiempo olvidado, cuando no existía Osiris y el caos reinaba en la tierra. Sus seguidores han sido erradicados de la Tierra Negra, por eso me perturba la actitud de Osarsef, pues al parecer ha sido instruído en esta herejía y ahora quiere tener una cofradía para continuar en esta creencia.

-Hasta ahora no comprendía sus motivos.... Pero, Matzuk, este fue un gran faraón, edificó esta magnífica ciudad. ¡Mira que hermosos dibujos, que losas del piso tan bien dibujadas, que hermosas estatuas, tan fieles al cuerpo humano!

-Tan horrendas querrás decir, mi señor, ¿Acaso quisieras ser recordado para toda la eternidad con el vientre hinchado y con pechos como una mujer?

-¿Era así en verdad? En Waset, en el Ipet-Isut he podido ver algunas estatuas parecidas.

- Sí, algunas estatuas de este faraón se han conservado en el templo, pero solo nos podemos referir a él como "el sin nombre". La extraña forma de su cuerpo bien pudo ser un castigo de los dioses, y los artistas se vieron en la necesidad de representarlo así, no pudiendo disimular su deformidad.

-¡Jajajaj!! Matzuk, pero si me acabas de decir que aunque tengamos el vientre como un tonel , debemos ser representados perfectos!!

-Estas cosas son serias, mi señor, no está bien que te burles de los designios de los dioses.

-No, no me burlo, Matzuk. Solo pongo en evidencia algunas cosas, ¿ Quién es dueño de la verdad, después de todo?, Tal vez este faraón tenía razón y también Osarsef, y solo exista un dios, el sol que domina de manera implacable nuestras vidas.

-No blasfemes, mi señor. Ahora estoy más convencido que nunca de que los antiguos sacerdotes tenían razón: los faraones no deben venir aquí, este lugar ejerce una maléfica influencia en vuestro joven corazón. Debemos irnos ya...

En silencio, Messesaya siguió al viejo sacerdote por lo que quedaba de unos amplios escalones de piedra, hasta llegar a la barca. Fantasmal a la luz de la luna, quedaban atrás las ruinas de una ciudad grandiosa como ninguna, desmantelada, perdidos su pilares, sus obeliscos, sus preciosas losas decoradas que formaban el piso de un magnífico palacio, donde en otros tiempos se arrodillaban emisarios que venían de muy lejos a hablar con un irreverente faraón. Toda una ciudad enterrada bajo el desierto implacable que la arrancaba sin piedad de la memoria de los hombres...

Nieves
05-02-2005, 06:47 PM
Acamparon en un lugar solitario a orillas del Nilo...

MERESANJ
05-03-2005, 12:27 PM
La noche caía sobre el desierto, Moisés se encontraba orando en el interior de su tienda de campaña, sentado sobre sus rodillas y con la frente apoyada en sus manos sobre el suelo.Un hombre de más edad que el le acompañaba silenciosamente sus plegarias.Aguardaban la llegada de algunos de sus seguidores, los últimos acontecimientos le empujaban a tomar rápidas decisiones, la inesperada revelión había precipitado sus planes...Se escucharon voces en el exterior, y acto seguido, una mano apartó la espesa tela de la entrada de la tienda:

-Que "Elohim" guarde tus pasos Moisés, y lo mismo para tí también, Aarón- saludó un canoso anciano que encabezaba el grupo visitante.
-Yahvéh siempre me acompaña, Geváh- respondió Moisés incorporándose.

El viejo Geváh, de pequeños ojos y piel morena era el patriarca de la tribu Leví, cuyas raíces eran puramente egipcias, como las de casi todos las tribus hebreas.Desde hacía varios meses, los jefes de varias tribus se reunían en aquel lugar del desierto, no muy lejos de la ciudad, para recibir las enseñanzas del Tabernáculo a través de la voz de su guía Moisés, quien debía realizar grandes esfuerzos en aquellas reuniones ya que tan sólo comenzaba a dominar la lengua hebrea.Por esta razón, su verdadero hermano Aarón asistía continuamente a las asambleas; para velar por una buena y fluida comunicación entre los llamados "hijos de Israel".

-Veo que últimamente Aarón y tú pasaís largo tiempo juntos- interpeló Geváh con una extraña sonrisa.
-Yahvéh ha sido bondadoso conmigo y me ha devuelto a mis hermanos, Geváh, no hago más que disfrutar de su compañía y aprender de su sabiduría.
-En ese caso, esperemos que las lecciones sean productivas Moisés...-Tanto el jefe Leví como los otros patriarcas, eran todavía reticentes a seguir ciegamente a un hombre que, a pesar de haber sido iluminado con la presencia de Dios, no dominaba la lengua hebrea.
-Como sabreís todos, el faraón ha sido asesinado en la revuelta de palacio, estos hechos me llenan de dolor, Yahvéh no necesita de la sangre para imponer su reinado, El gobierna por sí sólo sobre todos los seres, no es el hombre el que dá la vida la hombre, por lo tanto, tampoco tiene derecho a quitarla.- En el interior de sí mismo, Moisés sabía que era muy posible que Mesessaya consiguiera espacapar al asalto, las palabras de Nefer tan sólo vinieron a confirmar lo que ya suponía, el cuerpo sin vida que presentaron al pueblo no era el del joven faraón.Pero todos aquellos pensamientos no podía exteriorizarlos, nadie podía saber que el faraón vivía, porque tarde o temprano Seramún se enteraría, y haría todo lo posible para terminar defininitivamente con su vida...Ahora el principal problema era el regente.Bien sabía Moisés que él era el instigador de un oscuro plan, en el que también estaba implicada su hija, si estos dos factores se unían su estrategia de salida se vería en graves dificultades, tenía que ser cauteloso ¿presentarse ante la corte y anunciar sin petición la marcha de su pueblo, o tomar directamente la iniciativa y abandonar tierra egipcia?...

Nieves
05-06-2005, 01:29 PM
Matzuk, Messesaya y Apu llegaron a Waset.

Anochecía cuando desembarcaron, pero ya se sabe que el faraón mil ojos y mil oídos tiene… desde la orilla, entre las sombras, unos ojillos contemplan el arribo de la barca. Los remeros se dedican a sus labores de arriar las velas y aparejar el barco. No les pone atención, pero aquel viejo, con su porte altivo y su mirada penetrante... no, no se equivoca, el sacerdote Matzuk, es él. Ya le habían advertido que vigilara todas las barcas procedentes del Delta, pues el sacerdote, acusado de asesinar al faraón podría tratar de encontrar refugio en un lugar conocido como lo era el templo de Amon en Waset.

Tratando de pasar desapercibido, Matzuk y Apu decidieron separarse, Apu se iría directamente al valle del silencio con Messesaya al terminar de descargar el barco, mientras él se ponía en contacto con los sacerdotes del templo, con los cuales podía contar.

Una gran cantidad de personas se arremolinaban en el puerto, la barca era la primera que llegaba a Waset desde el atentado al palacio en Per-Ra. De inmediato, los comerciantes comenzaron su puja por los precios de los granos, en medio de la gritería propia de los mercados.

Matzuk subió los escalones de piedra esquivando un grupo de personas que se disputaba un enorme fardo de lino con granos de trigo. Estaba por llegar a la plaza cuando sintió que alguien lo asía fuertemente por el brazo, se debatió, pero no pudo huir, dos guardias reales le sostenían sin dejarlo escapar.

Messesaya, ayudaba a descargar la mercancía del barco, cuando en aquel momento las personas dejaron de prestar atención al cargamento y algunos corrían escaleras arriba. Con un mal presentimiento en medio del pecho, buscó con la mirada al sacerdote, y a pesar de la poca luz, consiguió reconocer los trajes de la guardia real. De un par de zancadas subió los escalones de piedra. Apu corrió tras él tratando de detenerlo, pero el joven estaba ya agarrando a un guardia por las correas de cuero que le cruzaban la espalda y de un jalón, lo derribó. El otro guardia soltó al prisionero, para sacar su espada y se volvió para atacar al joven, Apu llegó a tiempo para impedirlo, sosteniendo con todas su fuerzas el brazo armado, pero un soldado que apareció por detrás de él lo derribó de un golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente. Acto seguido, el soldado levantó su espada para asestarle un golpe mortal a Messesaya. Matzuk interpuso su cuerpo para evitar que el soldado cumpliera sus propósitos y detuvo el mortal golpe con su desnudo pecho. Mientras tanto, llegaban más guardias alertados por el espía. Messesaya recibió un fuerte golpe en los pulmones que lo dejó sin aliento por unos instantes, que aprovecharon los guardias para sujetarlo. Se necesitaron varios soldados para dominar al joven que se debatía como una fiera, le amarraron con cuerdas de cuero que le rodearon el cuello, y los brazos se los ataron a la espalda.

A través de una cortina de lágrimas de impotencia, Messesaya pudo ver como dos soldados se llevaban al Gran Sacerdote Matzuk. Sus brazos caídos a los lados del cuerpo eran arrastrados por las losas de piedra, y un reguero de sangre dejaba un rastro negruzco que era pisoteado por los curiosos. Un grito de león herido, que nació de lo más recóndito de su alma prendió en su pecho y explotó en su garganta como un huracán de dolor y desolación.

Lo arrastraron fuera de la plaza, completamente desolado, sin ánimos para luchar, con la mirada perdida y sintiéndose más solo que nunca.

Allí quedó el cuerpo inmóvil de Apu tirado en las losas de piedras del puerto.

Largos días estuvo Messesaya en las oscuras mazmorras, en silencio sepulcral, con el alma muerta. Durante la larga travesía por el río, Matzuk le había advertido que si Seramun era el que lo había mandada a asesinar, tendría que ser muy cuidadoso, el engaño les había hecho ganar un tiempo precioso, pero no podía arriesgarse a ser reconocido por algún espía del traidor... no podía dejar que el sacrificio del anciano sacerdote fuera en vano...

Nieves
05-07-2005, 12:30 PM
Matzuk, Messesaya y Apu llegan a Waset...

Nieves
05-07-2005, 01:15 PM
Seramún celebró su coronación, aun antes de realizarse el entierro del que creía Messesaya, en las necrópolis de Menfis. Con ayuda del clero de Iunu, se proclamó hijo legítimo del Gran Ramsés, y tomó como nombre de coronación el de Merenptah, para agradar a los sacerdotes del sagrado templo de Path.

Seramun volvió a la capital apenas le confirmaron la detención del viejo sacerdote. No cabía en sí de la felicidad, todo le había salido conforme a lo planeado: Se había deshecho del ridículo de Messesaya y del Gran Sacerdote de Amón, el último obstáculo entre él y el trono, pues el viejo jamás le hubiera dejado cometer tal sacrilegio de proclamarse hijo de su amado faraón.

Recuperó fácilmente el oro que le diera al estúpido de Sethos, con ese mismo oro se había comprado la voluntad de los sacerdotes de Per-Ra, y ahora era el faraón, hijo de Ramses el Grande, faraón por derecho de sangre.

Durante años se dedicó a ir eliminando uno a uno la numerosa descendencia de su prolífico hermano, procuró que la enorme tumba de los cien cuartos se llenara con todos ellos, para que ninguno viniera a disputarle su derecho, tantos años esperando que su viejo medio hermano se muriera y le dejara el trono, durante tantos años gobernó junto a él, seguro de su nombramiento como sucesor, para que a última hora, Ramses dejara a aquel niño como heredero, hijo de una de sus esposas menores.

Que estúpido Ramses, a su edad era imposible que engendrara ningún hijo, pero las cosas tenían que seguir su rumbo, su fingida aceptación de los designios de su decrépito hermano le había dado aquellos dulces frutos.

Y Nefer-Netchem, hermosa como la flor de loto, fresca y perfumada como un lirio, era la joya que le faltaba a su corona. Muchas veces, en la oscuridad, al lado de su difunta esposa, se imaginaba a la dulce jovencita desnuda en su cama, le temblaba todo el cuerpo y no podía dormir, al punto que se escabullía para sus escapadas nocturnas en la barcaza de placer, buscando en otros gráciles cuerpos lo que no podía obtener. Pero ahora, todo era maravilloso….

Oh! Waset, con sus templos hermosos, el río apacible y las tardes espléndidas, no había lugar mejor en todo el mundo.

La tumba que había mandado a construir, que todos creían era para Messesaya, sería la gloria de su reinado y un digno lugar para descansar toda la eternidad, cuando su alma abandonase sus cuerpo… pero no todavía. La vida es hermosa y los pajarillos cantan en los jardines de palacio, el estanque se llena de nenúfares floridos y un perfume exquisito lo inunda todo, los colores están más vívidos y todo le parece maravillosos, sus sentidos están más abiertos y por alguna razón se siente rejuvenecido, camina como en las nubes y siente unos deseos locos de sonreírle a todo el mundo… ¡ Es feliz, feliz, está enamorado y todos sus sueños se han vuelto realidad….!

Nefer-Netchem sale del estanque donde se ha estado dando su baño matinal, desnuda y perfecta como una estatua de Isis, el agua resbala por su cuerpo, delicadamente depilado, sin un rastro de vello en toda su blanca piel….

-Que Ra te ilumine en este día, Padre mío.. ¿Qué me miras? Tienes una mirada extraña...¿Quieres venir a bañarte conmigo?

Seramún sintió un nudo en la garganta….

Nieves
05-07-2005, 11:13 PM
Tanu caminaba como un león enjaulado a orillas del Nilo. "Heri ya debería estar aquí". Apu lo observaba y comprendía la impaciencia que atormentaba al joven sacerdote. Su túnica se agitaba en pequeños pliegues con la helada brisa del río, una profunda arruga en su frente le ensombrecía el semblante.

La luna brillaba en el firmamento. Con luz opaca iluminaba el desierto. Algunas nubes la ocultaban de vez en cuando en su paso hacia otras tierras, hacia otros ríos.

Un ruido de serpiente arrastrándose por entre los juncos les alertó, Heri salió como una sombra de las plantas de papiro.

-Aquí estoy, Tanu, vamos, la barca está lista y no hay nadie en la costa.

-Largas horas te hemos esperado, Heri, ¿Tienes todo lo que te pedí?

-Sin faltar nada.

Tanu se quitó la túnica que lo protegía del frío de la noche y la llevó sobre su cabeza, junto a Apu, se metieron entre las plantas de la fangosa orilla y se deslizaron suavemente hacia la pequeña barca que los esperaba. Esperaron pacientemente una gran nube oscura que cubrió el rostro de la luna. Se agarraron a los costados de la ligera embarcación hecha de papiros trenzados y dejaron que la corriente los llevara, como a la deriva, silenciosamente, como un cocodrilo acechando su presa. La barca flotó río abajo, y poco a poco, nadando a su lado, los hombres la fueron llevando hacia la otra orilla.

Una vez allí, amarraron la barca a unas plantas. Tanu y los demás se colocaron sus ropas nuevamente, los tres ajustaron unos enormes cuchillos en el cinturón que sotenía su faldellín, Apu mantenía cerca de su mano una pesada espada hierro, regalo de su superior cuando combatieron en las tierras de los dos ríos. Heri llevaba a la espalda su arco y flechas, se había ejercitado tanto que su brazo ya le servía para sostener el arco. Y Tanu llevaba a la espalda una abultada bolsa de piel.

Las mazmorras estaban ubicadas en las galerías subterráneas del templo de Amon, en la misma ciudad sagrada. Para llegar allí, se movieron como sombras, con la espalda pegada a los muros del perímetro del templo. En un nicho, un soldado cabeceaba de vez en cuando, Apu se deslizó a un costado y tiró una piedrecilla, apenas el soldado asomó la cabeza, se la quitó de un solo golpe con su espada. En la entrada a las mazmorras, una pesada puerta de madera del Líbano era resguardada por cuatro hombres.

Tanu sabía que hacer: se colocó la máscara de Anubis que llevaba en la bolsa, y los zancos de madera de las procesiones religiosas, Apu sacó un casco que tenía una lámpara de alabastro entre dos enormes cuernos, con una antorcha encendieron la vela y le colocaron el casco en la cabeza, cubriéndola con un pedazo de cuero, después se cubrió con una capa y subió a los hombros de Heri. Se deslizaron con la espalda pegada al muro, hasta llegar cerca a la puerta. Allí esperaron que la luz de la luna brillara en todo su esplendor.

Los soldados hablaban en voz alta, reían y bromeaban entre ellos, aficionados a los cuentos.

Una nube negra que cubría la luz de la luna se fue retirando empujada por los vientos, y el astro nocturno comenzó a iluminar dos gigantescos dioses que se acercaban a la entrada. Uno de los soldados se quedó paralizado. Los otros se voltearon a ver y gritaron llenos espanto, el mismo Anubis, con sus largas patas de chacal, venía del mundo de las sombras acompañado de algo horrible y luminoso.

Antes de que pudieran reaccionar y darse cuenta del engaño, Apu bajó de los hombros de Heri y arremetió contra los soldados, lo mismo hizo Heri, Tanu solo tuvo necesidad de colocarle la punta de uno de los zancos en la garganta a uno de los guardias para deshacerse de él.

Escondieron los cuerpos y entraron al recinto, bajando por las escaleras a todo correr, llevando una antorcha. Los laberínticos corredores los conocía Tanu desde pequeño, así que pronto llegaron a las mazmorras. En aquel lugar estaban detenidos los hombres que habían cometido delitos, mientras les tocaba audiencia con el juez, el cual decidiría el castigo a aplicarse en cada caso. Encontraron a Messesaya en una de aquellas celdas, encerrado junto a dos ladrones de tumbas.

Los sacaron a todos de allí, para no dejar pistas. Los ladrones se mostraron agradecidos con sus libertadores, y se ofrecieron para seguirlos adonde fueran. Salieron del recinto, dejando la puerta cerrada y los cuerpos de los guardias ocultos. Corrieron por la avenida al lado de los muros del templo y se fueron como llegaron, nadando al lado de la barca, dejándose llevar por ésta río abajo. Llegaron a la otra orilla, y después de hundir la barca con los disfraces, se fueron sin dejar rastro por las dunas del desierto, hacia Pa Demi, donde la familia de Heri les daría refugio.

Nieves
05-07-2005, 11:49 PM
El dios Anubis en persona desde las profundidades del mundo de las sombras...

Taja
05-08-2005, 08:59 PM
..Mahu dormía...con un sueño pesado..inquieto...en su mente las antiguas enseñanzas de su madre se mezclaban con las creencias aprendidas en la corte.Sus conocimientos de magia eran poderosos,y ella lo sabía..por eso esta noche se había decidido a tomar una pocima para potenciar los sueños.En los ultimos dias estaba inquieta,eran demasiadas las cosas que habían pasado y no todas eran de su agrado...su inquietud se había acrecentado con los extraños sueños que poblaban sus noches.

Maat...!..Maat...!..has desaparecido....has abandonado las dos tierras...!...el caos y el desorden se volveran a apoderar del pais...hambre...enfermedades..dolor...dolor...much o dolor...sangre..sangre en las manos...sangre...sangre...que lo inunda todo.....!..un grito pugna por salir,un grito que viene de lo mas hondo..de las profundidades...!

Mahu se despertó,el grito no había llegado a salir,pero la angustia que le había producido el extraño sueño,la había dejado empapada en sudor frio y pegajoso.Temblando se levantó,la luna iluminaba tenuemente su habitación.Atravesó la pequeña estancia,contigua a las grandes dependencias de su adorada niña,tenía miedo de haber llegado a gritar y con sus lamentos despertadó a Nefer-Netchem.

La joven dormia profundamente.Mahu se acercó al lecho y con una sonrisa en los labios tapó el desnudo cuerpo,con una delicada sabana de lino.Siguiendo la antigua costumbre se sentó en cuclillas a los pies del lecho.Repasó mentalmente el extraño sueño,eran ya demasiadas veces que se repetía.Siempre era lo mismo:destrucción y muerte.Algo terrible estaba por ocurrir y era su deber procurar que a su niña adorada no pudiera sucederle nada.Las maquinaciones de su señor no le parecian adecuadas; una cosa era hacerse con el poder,cosa frecuente,y la otra era la extraña obsesión que tenía por su hija.A Mahu le repugnaba profundamente el comportamiento de Seramún.Tenía que protejer a su niña..tenía que saber que le deparaba el futuro...tenía que acudir a los antiguos ritos...tenía que arriesgarse..mañana..mañana...mañana....!

Al dia siguiente,despues de haber cumplido con sus tareas,disfrazada como una campesina y con su habilidad para pasar desapercibida,salío de palacio y marchó hacia el rio..allí cerca del mercado y del embarcadero había una gran actividad de mercancias..el trasiego de barcos era constante...unos descargaban..otros cargaban mercancias..unos iban rio abajo..otros rio arriba..mujeres ofrecian sus mercancias..comida y bebida para los pasajeros de los barcos...y cerveza y otras intimidades para los marineros sedientos de ambas cosas...Mahu perdida entre toda aquella marabunta de gente se dirigió a unas pequeñas embarcaciones que se dedicaban a pasar a las gentes a la otra orilla.Eligió la de apariencia mas humilde,concreto el precio:un pañuelo de lino fue suficiente para pagar con él la ida y la vuelta,el barquero satisfecho por su suerte estuvo de acuerdo en que fuera su unica pasajera y en esperarla en la otra orilla a que terminara con sus asuntos.Mahu sabía que podia fiarse de aquel hombre.

Una vez en la orilla occidental,dío instrucciones al barquero hacía donde debía dirigirse.El lugar al que se dirigian no parecía ser del agrado del hombre pero algo en el aspecto de Mahu,su resolución,su mirada ...hacían que el hombre se sintiera tranquilizado.En un recodo del rio,había un pequeño canal,le dijo al hombre que entrara por él..a unos cientos de codos de la entrada y entre una vegetación exuberante se veia,lo que parecía,una humilde agrupación de chozas de adobe..no se veia a nadie...se acercarón a un pequeño embarcadero..Mahu saltó con ligereza a tierra y le dío ordenes al hombre de esperar allí .Rapidamente se adentró en la desierta aldea...se adentró en el lugar donde los desterrados..los olvidados..los que no tenian nombre en vida ocultaban su exsistencia.

Taja
05-09-2005, 04:01 PM
La parte de la aldea que era visible desde el pequeño canal que la unía al rio,estaba totalmente desierta.Mahu,despues de pasar la primera hilera de casas que se podían ver desde el embarcadero,se encontró en una plazoleta en el centro de la cual se levantaba una edificación de piedra.La edificación tenía una forma realmente inusual,era redonda.De unos 20 codos de diametro,tenía una altura de unos 10 codos,en la parte superior tenía una pequeña valla de adobes que sustentaban una techumbre de cañas y ramas de palmera,no tenía ningún tipo de ventana,solo una pequeña apertura a ras de suelo,tambien redondeada,una estera muy tupida de papiro trenzado hacía las veces de puerta.Hacía allí se dirigío resueltamente Mahu.

Al llegar a la puerta se sentó en cuclillas y esperó.

-Mahu...Mahu...eres realmente tú..?-
-Si madre soy yo.-
-Entra..-

Con el semblante serio y con un gran respeto en todos sus movimientos,Mahu entró en la oscura estancía.Unas manos invisibles habían apartado la estera,dío unos pasos en la oscuridad y volvío a sentarse en cuclillas..esperó a que volvieran a hablarle.

-Muy grave sera el asunto que te trae despues de tantos años..-
-Si es realmente grave,va en ello la vida de la niña que nos fue confiada,las circunstancias han cambiado..-
-Algo he oido,si,Seramún no ha perdido el tiempo..-
-Tengo sueños...que no acabó de entender...hay algo que no controlo..algo que se escapa a mi entendimiento..-
-Que quieres de nosotros..?-
-Madre,quiero someterme al ritual,y quiero que seas tu mi guia..-
-Mahu...soy ya muy vieja..estoy ciega..apenas puedo sostenerme..Bayu es un buen discipulo será él quien te ayude..-
-No ..madre..esto solo nos atañe a tí y a mí..-
-Sea como tú quieres...no hace falta que te recuerde los peligros que corremos..verdad..?..-
-Lo sé,madre,lo sé ..pero es la unica manera que tenemos para saber cual es el camino..mi obligación es hacer todo cuanto este en mi poder para que a la Elegida no le pase nada..-
-Así sea...donde quieres que lo realicemos y cuando..?..-
-Tendra que ser aqui,madre,y lo antes posible..-

Mahu,salío a la luz del día que empezaba a declinar,rapidamente se dirigío hacía el embarcadero,barca y barquero estaban en el mismo lugar donde los había dejado..el hombre aprovechaba para pescar..y al parecer había tenido suerte..al ver aparecer a Mahu recogío sus anzuelos..con una amplia sonrisa le enseño los peces a Mahu..esta con una sonrisa le felicito..el pobre hombre estaba feliz....los dioses le habían favorecido...Ayudó a Mahu a subir a la ligera embarcación...y puso rumbo hacia Uaset..!

Mahu quedó sumida en profundas cavilaciones.

Yax Pasaj
05-10-2005, 07:34 AM
Nefer no temía por su vida. No era nadie. No suponía ningún riesgo para el nuevo gobernante del País del Río. Pero sabía que aquel cadáver no era el de Messesaya. Tal vez, si el que le había franqueado el paso a la Casa del Embellecimiento se iba de la lengua, ella representaría una amenaza real. Sabía que el faraón había conseguido huir de sus perseguidores. Pero ¿dónde se refugiaba el dios viviente de Egipto? La joven vio con su imaginación a un Messesaya herido, refugiándose en los lugares más inhóspitos para no ser descubierto. ¿Sabría Seramún que el faraón vivía?

La hermosa adolescente todavía guardaba en su corazón un tesoro de cariño para Messesaya, pero ya no era la pasión de antaño. Al fin y al cabo el faraón había elegido a otra para hacerla su esposa, y ni siquiera se había acordado de ella. Nefer tenía orgullo. La habían herido en lo más íntimo. Y de esa brecha había manado sangre y cólera, impotencia y lágrimas, y la mezcla había obrado el mismo milagro que un elixir, el milagro del apaciguamiento, de la madurez.

En la paz del templo Nefer buscaba un nuevo camino para su vida. Todavía no estaba segura de querer dedicarse para siempre al sacerdocio. Sus apenas diecisiete crecidas pugnaban con violencia dentro de su ser, impulsándole a vivir. Era la savia de la juventud, que se abría paso como una tempestad de alegría y vitalidad.

- Nefer – el joven acólito la había sorprendido, sumida, como estaba, en estos pensamientos-, Tihi te llama su presencia.

Tihi era el sacerdote de mayor edad y también el responsable de la casa del dios en la que se hallaba la joven. Nefer se incorporó y siguió al acólito a través del jardín en el que solía reflexionar. Atravesaron las estancias destinadas sólo a los sacerdotes, aquella parte del templo estaba vedada al resto de las gentes.

Tihi le esperaba en pie, paseando con la mirada perdida en una pequeña sala en la que cuatro esbeltas columnas rematadas en un flor de loto tallada en piedra, soportaban el peso de unas losas que cerraban los laterales del patio. La parte central se encontraba abierta, para dejar pasar la luz.

El sol todavía no había alcanzado su plenitud, pero el hombre ya mayor y con el cráneo rasurado –más que nada para que no notara su calvicie casi completa- se movía por la zona porticada.

- Muchas gracias, Senem –el tono de Tihi era dulce y suave como el de una mujer. Se comentaba que había nacido sin atributos sexuales masculinos, aunque su aspecto era el de un varón-. Nos dejas ahora ¿por favor?

Cuando se quedaron solos, el sacerdote tomó del brazo a Nefer. Su mano, delicada como la de un arpista, envolvía por completo el brazo de la mujer. Con un empuje suave, la condujo hasta un extremo en sombras del patio. Cualquiera que pasara por el centro abierto al sol, no los hubiera visto. Aún así Tihi hablaba en voz queda, nunca se sabe lo que puede suceder con los ecos.

- Nefer –comenzó cauto-, ¿has decidido ya lo que deseas hacer? Ya sabes que aquí tienes un lugar. Tu presencia es grata a toda la comunidad. No tengas prisa en decidir…

- Aún no lo sé, maestro –el rostro de la mujer era todavía el de una hermosa niña. Incitaba a la ternura, pero Tihi había comprobado que la tormenta estaba a punto de desencadenarse. Iba a ser una mujer con empuje, sin duda.

- La situación ha cambiado en el país. Seramún será proclamado faraón, sin duda, ya que Messesaya ha emprendido el camino hacia las estrellas para reunirse con Amón. No parece muy seguro dejarte ver por el palacio.

- Ya lo había pensado, venerable Tihi –hizo una pausa, y dirigió sus ojos oscuros de noche sin luna hacia el rostro del anciano-. Pero, aún así no estoy segura de querer continuar con la vida sacerdotal.

Desde luego que no, pensó el sacerdote. Tú estás hecha para el palacio. Tienes arrojo y energía, lo presiento. Veamos si mi intuición no me falla.

- No creo decirte nada que no sepas si te confieso que Seramún es un usurpador y que no cuenta con el apoyo del sacerdocio…bueno –se corrigió Tihi- salvo el de Set, seguramente.
- Lo se, maestro. Y te agradezco la confianza que depositas en mí al contarme esto. Pero ¿qué podemos hacer nosotros? Sólo orar, ¿no es esa la respuesta?

Tihi la cogió por los hombros. Apenas era más alto que la joven, así que sus ojos quedaron enfrentados.

- Rezar está bien, hija, pero los dioses requieren, en ocasiones, que les echemos una mano – una sonrisa pícara se abrió camino en la cara del hombre.

Nefer no supo que contestar, no entendía lo que le estaba pidiendo aquel hombre santo.

- Sígueme – le conminó.

Cerca de donde se encontraban se abría una pequeña puerta que permitía entrar en la más antigua zona del templo. Se dirigieron a las habitaciones de Tihi.

Antes de llegar a la estancia donde solía reposar el sacerdote, se cruzaron con varios otros que parecían estar allí como por azar, pero eran demasiados sacerdotes en aquella zona. Algo ocurría. La tensión nerviosa se apoderó de Nefer. Tihi le había sonreído así que no podía ser nada malo.

Cuando llegaron al umbral y antes de tener a la vista el dormitorio, Nefer supo de qué se trataba.

De pie, tapando casi por completo la vista del cuarto, un hombre en plenitud, fuerte, musculoso, un guerrero con el cuerpo cubierto de cicatrices…era Apu, el jefe de la guardia Nubia. A su lado, el hijo de Matzuk. Nefer lo conocía por haberlo visto en la corte alguna vez, pero no recordaba su nombre.

Como una pequeña gacela, la joven se abrió paso entre ambos hombres, separándolos con sus brazos delgados. Pero no, allí en lecho no estaba Messesaya. Era el propio Matzuk, que parecía no encontrarse muy bien. El Sumo Sacerdote de Amón se estaba muriendo. Era su hora, pero él se negaba a admitirlo, porque su tarea no había terminado. Matzuk sonrió al ver aquella aparición fresca que era Nefer.

La joven se arrodilló al lado del hombre postrado. Al fin y alcabo era el Sumo Sacerdote de Amón…y también un anciano desvalido. Por eso, en un instintivo acto de ternura, Nefer posó su mano fresca sobre la frente febril del moribundo.

Nadie hablaba en la estancia. El silencio era ya demasiado elocuente.

Nefer se fijó en que los ojos de Matzuk se movían, dirigiéndose hacia la entrada del cuarto. A ella le pareció que era un mensaje sin palabras.

Giró su cabeza, todavía acuclillada cerca del lecho, y, plantado en el umbral, vio a Messesaya. Su cuerpo húmedo indicaba que había estado bañándose en alguno de los estanques del templo. Los ojos de la joven se movieron rápidamente por el cuerpo del faraón, buscando alguna herida.

Las había, desde luego. Recientes cicatrices adornaban el cuerpo del muchacho. Pero todas estaban curando bien.

Messesaya se aproximó, y Nefer se postró, besando sus pies.

Taja
05-10-2005, 09:26 PM
La extraña aldea, hacia la cual se dirigián en plena noche Mahu y Ipuy,no estaba tan abandonada como parecía.Una cinquentena de personas,entre hombres y mujeres,seguian las enseñanzas de la Madre.Una mezcla de razas,predominando la gente nubia que venía de mas alla de los limites del imperio,gente que venia de Asiria,algun hitita,dos sacerdotes de extraños ojos rasgados,incluso había un hombre alto y delgado que decian venia de una lejana isla en medio del gran verde.A todos les unian unas mismas creencias,en las que la magia y la medicina,los dioses y los hombres,el cielo y la tierra ...se unian en un unico deseo: el dominio de la predicción y la curación .Para ello utilizaban todo tipo de drogas que habian experimentado en sus lejanos paises,ellos mismos o sus maestros.La fama de la Madre era ya legendaria,y hacia aquel lugar llegaban los discipulos mas aventajados de todos los lejanos lugares de procedencía.

Mantener a los egipcios alejados de aquel lugar,elegido por la fuerza que se desprendía de la tierra y por los signos celestes,no había sido tarea facil..pero al final la estrategia de que allí había gente enferma y loca dío sus resultados y podian dedicarse a sus tareas y enseñanzas con relativa seguridad.Además la Madre tenía conexiones con los sacerdotes de Amón que en alguna ocasión habian necesitado de su saber,incluso un discipulo aventajado,Senem,estaba en uno de los templos.

Mahu y Ipuy,llegarón amparados por las sombras..esta vez ningún barquero les acompañaba..nadie debía de saber que estaban allí.

Rapidamente y en silencio entrarón en la redonda casa de piedra..les esperaban...varios pebeteros con aceite de palma daban una tenue luz...en un brasero se quemaba incienso..Madre estaba en el centro de la estancia,sentada en una silla baja de respaldo alto y rodeada de cojines;era una mujer enjuta y muy menuda,de piel negra y arrugada,parecia desaparecer sentada entre tantos cojines,daba la impresión de un ser fragil a punto de quebrarse...sus ojos miraban más alla de todo y solo veián ya a través de su mente,pero cuando hablaba lo hacía con tal fuerza y era tal el poder que de ella se desprendía ,que no había voluntad que no se doblegara a sus requerimientos..Estaba rodeada de cinco de sus mejores acólitos sentados directamente en el suelo...cinco más permanecián cerca de la pared .

-Mahu..has traido todo lo necesario..?..Es Ipuy quien esta contigo..?-
-Sí Madre..es Ipuy que te presenta sus respetos..He traido todo lo necesario..-diciendo esto,Mahu,sacó de una cesta que llevaba Ipuy una serie de objetos.
-La camisa desgarrada y llena de sangre..de cuando Messesaya fué herido en la caceria....pelo y uñas de Seramún...de Nefer-Netchem la placenta y el cordón de nacimiento...la figura del dios que sacó fuego..-lo depositó todo en el suelo ante Madre.
-Mahu,te has purificado..?
-Si Madre..-
-Mahu,has ayunado..?-
-Si Madre..-
-Mahu,arrodillate ante mí ..Bayu tira las bayas al fuego...traed la bebida...empezad los sonidos ..que sean como el latir de nuestros corazones..- Las bayas de beleño empezarón a quemar,un espeso humo fue llenando la estancia al mismo tiempo que llenaba los pulmones de los asistentes al ritual.
-Mahu.bebe...bebe...la bebida de los dioses..bebe..Mahu..bebe..-

Lentamente,Mahu,fue tragando la espesa y amarga pócima.El ambiente,enrarecido por el humo..el sordo sonido de un tambor dando un ritmo de latido de corazón,el calor...,se iba haciendo más tenso a cada instante que pasaba.

Mahu empezó a entrar en trance..una sensación de ligereza la invadío..sus miembros parecian flotar,la temperatura de su cuerpo aumentó asi como los latidos de su corazón...el tambor parecia que seguía el mismo ritmo.De repente su ba salío de su cuerpo y se sumergío en el mar primigenío..flotó en él...sintió las aguas frias y pegajosas en su piel..las aguas tiraban de ella...no la dejaban avanzar....Mahu...Mahu...!...la lejana voz de madre la llamaba...Mahu...Mahu...el latido sigue el latido el te guia...!..Las aguas tenebrosas la soltarón y emprendío un vuelo hacía el cielo..la luz del dia la cegaba despues de la oscuridad del mar tenebroso...un palacio a lo lejos..Messesaya está en él...es faraón...a su lado un niño..es pequeño y debil ...no puede andar...una pierna esta enferma...pero es un niño hermoso y sonrie...sonrie...mirando hacia un estanque....hay alguien en él...una mujer hermosa..salpica al niño con agua...el niño rie..la mujer se da la vuelta y la mira a los ojos ..es Nefer-Netchem....el vuelo se hace mas rapido...es de noche..hay un templo...los sacerdotes hacen plegarias a Amón..algo grave sucede..planea sobre ellos y entra en una gran habitación...hay una cama...alguien sufre en ella...se muere..pero se aferrá desesperadamente a la vida...Mahu ..Mahu...salvame..salvame....hay tanto que hacer...Mahu..salvame..!..es Matzuc..Matzuc...no puede seguir con su vuelo...todo se está poniendo oscuro..el templo desaparece...y Mahu es arrastrada al pozo de la inconciencia.

Taja
05-11-2005, 08:24 AM
Cuando Mahu quedó inconciente los ayudantes de Madre entrarón rapidamente en acción.Recogierón el cuerpo caido de Mahu y lo tumbarón en unas esteras,rapidamente empezarón a masajearlo con aceite caliente,era primordial hacer que su sangre circulara,Bayu le tomo el pulso en varios lugares..la voz del corazón de Mahu apenas se oia.

La reanimación duro largo rato pero al fin dío sus frutos y Mahu se movío ligeramente y empezo a intentar hablar sin apenas conseguirlo.

-Haced que beba mucho liquido,dadle vino con miel y agua...eso la reconfortara.....Vamos Mahu...bebe...todo ha terminado ya...no te preocupes estas entre nosotros...tu peligroso viaje...ha dado sus frutos...y tú estas a salvo...Ahora taparla que su cuerpo recupere su calor.

La noche transcurria lentamente y Mahu empezo a abrir sus ojos,una gran lasitud invadia su cuerpo,lo peor estaba por venir,las arcadas no tardarón en aparecer...empezó a vomitar..en cada arcada parecía que eran sus propias entrañas que salian de su cuerpo...ya había pasado otra vez por la misma experiencia..y sabía lo doloroso que era...pero el dolor era bienvenido...era la unica forma de saber que estaba en el mundo de los vivos.

Pronto Ra haría su aparición tenian que terminar con el ritual.

Más recuperada Mahu se acerco al lugar donde habia dejado las cosas que trajó con ella.Envolvío en la camisa de Messesaya los restos corporales de Seramún y de Nefer-Netchem y los depositó en el brasero,avivó el fuego con hierbas aromaticas...y las pertenencias empezarón a quemar..la estatuilla del dios partido...fue depositada en el centro de un circulo hecho con yeso..entonces Madre por un lado y Mahu por el otro tirarón los huesos. Mahu tiró los blancos, Madre los negros.

-Mahu..estas segura que era Messesaya a quien viste..?-
-Si Madre era él..-
-Entonces Messesaya no ha muerto...esta en algún lugar escondido..está con amigos..-
-Matzuc...!..el poder del viejo sacerdote...es grande...ha sabido llamarte...todavia se acuerda...no se donde está..pero lo sabremos pronto..hay que hacer lo posible para acudir en su ayuda..-
-Pero ..Madre ..no entiendo lo que ha pasado...mis sueños nada tienen que ver con lo que he visto...-
-Si tienen que ver Mahu...tus sueños los veremos que sucederán...el pais sera sumido en la catastrofe...pero eso no importa demasiado..bien sé lo que esta pasando más alla ..los pueblos que vienen del mar..codician las riquezas de esta tierra...pero en tu viaje has visto la luz...el futuro...y ese futuro esta en Messesaya y en Nefer-Netchem...-
-Madre...como salvar a Nefer-Netchem...de Seramún..?-
-Para eso necesitaras a Matzuc..ella sera la que le salve...con tu ayuda claro..ahora dime que ves en la posición de los huesos..?..-
-Veo ..oh..!Madre..el fin de la dinastia del gran Ramses...su sangre desaparece..su linaje se extingue..solo hay una esperanza..tiene su sangre y la de Seth..es la Poderosa...pero ya nada sera otra vez como antes..-
-Mahu..tu misión es esa..cumplela pues...nosotros marcharemos de aqui..este lugar ya no está favorecido por la Madre Tierra..-

Ra apuntaba ya en el horizonte..Mahu y Ipuy..entraban en la villa del rio por el lugar tantas veces utilizado.

La misión de Mahu era terriblemente complicada,pero ella sabia que podia cumplirla,no sabia como pero lo haria... lo haria...! tambien sabia que Matzuc la esperaba...!..ella salvando al antiguo enemigo,la idea no dejo de hacerla reir...pero un terrible dolor de cabeza le recordó que primero tenia que descansar unas horas y tomar alguna medicina..luego ya se preocuparia de como encontrar al anciano.

MERESANJ
05-12-2005, 04:04 PM
La luna se exibía, blanca y luminosa, en el cielo oscuro, y el dulce olor del incienso, transportado por el cálido aire de la noche se hacía intenso y profundo a medida que se adentraba en palacio.Seramún, el ahora coronado como Meremptah, rey del Alto y Bajo Egipto, se hallaba postrado sobre su lecho en un profundo sopor...Hacía horas que sus colaboradores y escribas habían abandonado sus estancias tras una larga tarde de trabajo, en la que el nuevo faraón había dado orden de grabar sus cartuchos en todos los templos a lo largo y ancho del País, si su querido hermano usurpó a sus antecesores, él no iba a ser menos.

Se despertó sobresaltado, con la frente perlada en sudor y una fuerte taquicardia, sentía que el estómago se abría paso hacía su garganta...De un salto se abalnzó sobre la jarra de agua que tenía sobre una de las mesillas cercanas, y tras colmar su sed recuperó paulatinamente la estabilidad de sus latidos.

Algo no iba bien, algo fallaba, tenía el trono y el País del Nilo a sus pies, tarde o temprano poseería también a la bonita Nefert-Netchem sin embargo, sabía que aquello no colmaba su felicidad.¿Qué era aquello que le faltaba? ¿porqué tras tantos años de lucha no estaba satisfecho en aquella situación?...Debía encontrar la causa de su malestar y solventarla, aniquilar esa angustia que apresaba sus noches ¿dónde encontraría el problema?...De pronto, una idea repentina acudió a su mente, ahí lo tenía ¿cómo no lo había visto antes?, esos malditos gusanos, aquel pueblo bastardo preñado de avaricia y vanidad que pretendía pasar por encima de su trono imponiendo la libertad que en ningún caso merecían, esa raza mestiza y sucia, debía obedecer sus órdenes y dedicar su miserable existencia a servirle, a servirle a él y a todo Egipto, como siempre había sido, como todavía debía ser, hasta el fin de los tiempos...

"Tarde o temprano acudiréis a mi..." se decía, "...y entonces veremos quien dirije Egipto, y quienes son los que lo sirven, comeréis polvo si yo lo ordeno y beberéis los vientos si a mí me place, porque yo soy faraón, y el faraón, gobierna el Universo..."

Y pensando de este modo, el nuevo monarca se sumió de nuevo en sus sueños, sueños tintados de sangre, sangre hebrea...

MERESANJ
05-12-2005, 05:20 PM
Tras un breve refigerio, y realizadas sus matutinas abluciones, Seramún-Meremptah se dirigió rumbo a la sala de juntas, sabía que el día sería largo puesto que la tarde anterior ciertos temas no habían sido concluídos, estaba rodeado de ineptos, sin duda alguna las cosas deberían cambiar, era indispensable una renovación de sus emisarios, aquellos sacerdotes eran ya unos vejestorios, y habrían servido maravillosamente a su hermano, pero a él no le convencían en absoluto, demasiados "peros", demasiadas contestaciones, demasiadas negativas...Tan inmerso se encontraba el rey en tales maquinaciones, que no escuchó como Thamir, su más cercano y confidencial ayudante, reclamaba su atención desde una de las puertas que conducían a su gabinete...

-Mi señor, !mi señor!...!!Seramún¡¡

El monarca giró sobre sí mismo en busca de la voz reclamante.

-¡Aquí mi señor!- susurraba Thamir entre dientes...
-¿Thamir?, ¿¡pero cuantas veces he de repetirte que me llames Meremptah!? al final ofenderás al Dios, pues bien es sabido que a Ptah le place mi persona...-Seramún continuaba ensimismado en tal discurso, cuando se dió cuenta de que Thamir había desaparecido en el interior del gabinete.Una vez dentro, alguien cerró la puerta tras él, cómo no, era su colaborador, que con el máximo sigilo, se acercó al rey diciendo:
-Mi señor Ser...Meremptah, debo advertirle de que esta mañana su deidad tiene visita- El cuarentón, de pequeños y achinados ojos, se frotaba nerviosamente las manos y miraba insistentemente a la puerta, era uno de aquellos seres pequeños y menudos, con pinta de eminencia...-han llegado muy temprano y no he querido interrumpir su desayuno.
-¿De quién se trata Thamir?- por un momento el rey tembló esperando escuchar un nombre...
-Es Moisés mi señor, Moisés y un hombre de gran estatura que bien podría decirse le estiran por las noches...- si en ese instante el confidente hubiese tenido el poder de desaparecer bajo tierra, lo hubiese hecho sin duda alguna, pues bien sabía que la cólera de su dueño estaba a punto de encenderse.
-Moissséss- silabeó biperinamente Seramún- bueno...bueno.Gracias Thamir, has hecho bien en advertirme, hoy será un gran día, lo presiento...
La sonrisa del monarca heló la sangre del súbdito, quien viéndolo acercarse a la puerta, dió gracias a los dioses de todo el panteón por haberle salvado de una mala reacción.
-Por cierto Thamir- dijo el rey saliendo del gabinete
-¿¿Si mi señor??
-Haz el favor de quitarte esos estúpidos pelos de chivo del mentón, que pareces una cabra...
-Lo haré señor, lo haré...-respondió tapándoselos con la mano en un gesto repentino...


La gran sala de audiencias estaba completamente vacía, Seramún-Meremptah la cruzó en dirección al trono, con la firme intención de sentarse para recibir a sus inesperados invitados...Ya ensayaba su discurso, en lo que otra voz lo extrajo de su pensamiento...

-Hermosa mañana Seramún- el profundo eco resonó en toda la estancia, perdiéndose en el pesado silencio de la habitación.Tras una gran estatua del dios Amón aparecieron dos figuras que inmediatamente reconoció el soberano.Tal y como había dicho Thamir, el hombre que acompañaba a Moisés era colosalmente grande...Cubiertos por túnicas rayadas y coloridas, los dos visitantes se aproximaron hasta el trono donde se encontraba el rey...
-Deberías saber, "Moisés", que mi nombre ahora es Meremptah, este nombre agrada al dios, quien...-nuevamente el discurso delirante de Seramún se vió interrumpido por una inesperada tos proviniente del gran portón de entrada, allí estaba Thamir, que habiéndose afeitado según las órdenes de su amo, regresaba acompañado por otros cinco sacerdotes con cara de pocos amigos.

-Adelante Thamir, adelante...
-Con su permiso majestad- agregó solemnemente el delgaducho.

Y volviéndo su atención sobre Moisés, Seramún continuó diciendo:

-Dejémonos de parsimonias Moisés, sabes bien cómo has de llamarme, así que evítame las molestias y dirígete a mí como debes.-Dicho lo cual, el rey se aposentó en el trono, colocando ambas manos en los reposabrazos de dorada madera del mismo.
Moisés tomó aire, y cerrando los ojos en un gesto de paciente resignación se dispuso a comenzar la asamblea:
-Como sabes, Meremptah, he tomado las riendas de mi nuevo destino, y por orden y voluntad de Dios, te ruego dejes salir al pueblo hebreo de Egipto, pues hemos de dirigirnos a nuestras tierras, tal y como se nos ha dicho.-tras estas palabras, el silencio reinante hasta ahora en la sala tomó un nuevo pesar, haciéndose espeso y agobiante para todos los que en ella se encontraban...
-Moisés, Moisés, Moisés...Sin duda la picadura de algún bicho del desierto ha hecho mella en tu lengua, porque o bien no te he entendido, o no comprendo a que Dios haces referencia...-el tono jactoso del monarca era bien perceptible, una vez más, Moisés respiró hondo, y armándose de valor continuó su petición.
-Sabes bien a qué dios me refiero, te ruego nuevamente que dejes marchar a mis hermanos y hermanas, ya nada podemos ofrecerte aquí, es lo mejor para todos, hemos de seguir las órdenes que..-la atronadora voz de Seramún segó las palabras de Moisés...
-¿¿¡¡Ordenes??!! !¿QUÉ ORDENES MOISÉS?! ¡SOY YO Y NO TU MISERABLE DIOS QUIEN DÁ LAS ÓRDENES EN ESTE MUNDO MALDITA SEA!! comienzas a irritarme...El cuerpo del rey se crispó sobre su asiento agarrándose férreamente a los reposabrazos.Thamir y los demás sacerdotes dieron un respingo, y sobresaltados apenas respiraban...
-Sera...-Moisés corrigió prontamente- Meremptah.Como ves, mis palabras son suaves y mi actitud correcta, no creo necesario alzar la voz en esta junta, pues no por gritar más poseemos más razón...-De nuevo el faraón intervino en el discurso...
-No te permito- dijo entre dientes Seramún- que me des lecciones en mi palacio, ni dentro ni fuera de estas paredes, tus palabras son más válidas que las mías, porque tú, "Moisés", has ensuciado tu estirpe arrejuntándote a estas gusarapas que llamas "hermanos" y por ello, no mereces ni un sólo instante más de mi tiempo.Te digo ahora, "Moisés", que ninguna de tus peticiones será atendida, y mucho menos aceptada por el faraón, que en este caso, soy yo mismo, en consecuencia, debes saber, que para mí no significas nada, y desde este momento te considero uno más entre miles, tu cometido será servirme hasta el final de tus días, y tras de tí lo harán tus hijos, y los hijos de tus hijos, hasta el final de los tiempos.

Se hizo nuevamente el silencio, y Moisés sentenció:

-A la vista de Dios queda, que he hecho todo cuanto he podido para comportarme correctamente, tus palabras serán recordadas por siempre, tu actitud será juzgada por Él, y será Él mismo, y no yo, quien imponga su voluntad en esta tierra.- y dandole la espalda, se dirigió lentamente hacia el portón de salida, acompañado por su hermano, mientras Seramún, presa de la rabia, apretaba sus mandíbulas como la fiera babeante dispuesta a atacar a su presa...

-Esto no quedará así Moisés, pagarás tu osadía y contigo, todo tu miserable grupo de sapos, sal inmediatamente de mi palacio, y que tu dios todopoderoso te acompañe siempre, porque te digo, que lo vas a necesitar prontamente.

Pero Moisés y su acompañante ya no escuchaban al faraón, quien haciéndo un ansioso gesto con la mano, hizo acercarse a Thamir hasta el trono en el que seguía plantado:

-Que no salgan vivos de mi palacio Thamir-masculló Seramún agarrándo a su servidor por el cuello de su chilaba...!¡Por Seth, APRESÚRATE TE DIGO!!

Y el enclenque intendente salió disparado como alma que lleva el viento...

Taja
05-14-2005, 02:40 PM
Mientras en la sala de audiencias tenía lugar la confrontación de dos voluntades poderosas...en otro lugar de palacio había otra confrontación no menos poderosa.

Mahu hablaba con Nefer-Netchem.Al principio la joven escuchaba con displicencia,pero al ir avanzando Mahu en su relato la atención de la joven se hacía más viva...a medida que Mahu relataba todo o casi todo lo relativo al nacimiento de la joven..de su educación..de lo que se esperaba de ella...El semblante de Nefer-Netchem iba cambiando...pasando de una ligera atención al principio a una, cada vez más,expresión de profunda reflexión.Mucho era lo que tenía que contar Mahu..y mucho fue el tiempo que empleo en ello...ni una sola vez fue interrumpida por la joven.

Cuando Mahu finalizó su relato y calló,Nefer-Netchem continuó sumida en sus reflexiones..tenía los labios apretados..jadeaba ligeramente..los ojos,velados por sus largas pestañas,eran apenas visibles..todo su cuerpo estaba en tensión..parecia una leona a punto de atacar.

Cuando habló lo hizo con una voz que más parecía un susurro.

-..Me estas diciendo que los que yo creía mis padres no lo son..?..Me estas diciendo, Mahu, que nací en el haren de palacio ..?..Me estas diciendo que Messesaya nació conmigo..?..Me estas diciendo que el que yo creia mi adorado padre me robó de alli para sus planes..?..Soy el producto de una venganza..?..-

Mahu,mirando fijamente a la joven,asentia con la cabeza a cada una de sus preguntas.

-..Me dices que Messesaya esta vivo..Matzuc herido de gravedad en algun rincón desconocido..y yo ..yo ..tengo que salvarle la vida ..para que él salve la mia..-

Mahu seguia asintiendo en silencio.

-..Mahu..que drogas has estado probando..?..por que creo que te han enloquecido..!..-
-..No mi niña,todo lo que te he contado es cierto..y....-Mahu dudó.
-..Por toda la Eneada divina,Mahu,...!..es que hay más ..?..-
-..Si,mi niña,hay más..!..En ti y en Messesaya hay la unión de dos estirpes poderosas,de dos lineas de sangre que se juntan en vosotros...Ramses y el Hereje odiado por Ramses...sois la unión perfecta..sois la salvación para un mundo que se acaba...debes confiar en mí,Nefer-Netchem,..debes confiar en mí..-
-..Confio en tí mi querida Mahu y tú bien lo sabes..pero creeme si te digo que todo lo que me has contado...parece más una de las pruebas que me ponias..que algo que ha pasado realmente...tengo que pensar,Mahu,tengo que pensar..-

El silencio envolvio otra vez la estancia,al igual que la noche empezaba a envolver al dia.

Cuando Nefer-Netchem habló....lo hizo con resolución.

-..Solo te hare dos preguntas..y quiero la verdad más absoluta..!..No me importan los tejemanejes de mi pa..de Seramún..ni sus disputas con Ramses..eso es agua pasada..y a mi no me atañe..solo quiero saber..quien era mi padre..quien era mi madre..y que fue de ellos..?..-
-..Tu padre fue Kamoseth,hijo querido de Ramses,tu madre Nofretankesenamon,descendiente de una hija de el Hereje..ambos murierón..tu padre en una caceria antes de vuestro nacimiento... tu madre de parto..dos criaturas fuerón demasiado para su debil constitución..-
-..Bien ..no quiero saber nada más del pasado..El futuro y las dos tierras es lo que importa..Hare cuanto me digas..-

Al oir estas palabras,Mahu,dejó escapar un suspiro de alivio...se arrodilló ante la joven y besó la tierra ante ella.

Taja
05-14-2005, 04:11 PM
El tiempo apremiaba.Senem siguiendo las instruciones de Madre se había puesto en contacto con Mahu.El anciano sacerdote no mejoraba de su herida en el costado,los cuidados y los rezos de los sacerdotes no surtian efecto.

Nefer-Netchem, pasado el impacto del relato de Mahu,y siguiendo las instrucciones de su nodriza y maestra se dispuso a seguir a Senem.Vestida enteramente de blanco,en una silla de mano que llevaban cuatro criados de confianza de Mahu y acompañada por el fiel Ipuy y un sacerdote nadie le impidio la salida de palacio.

El recinto de los dominios del dios Amon eran una ciudad en si misma.Las construcciones lo iban engrandeciendo año tras año.Era mucha la gente que trabajaba en su interior,en los talleres del oro ,en los graneros,en la casa de vida..y mucha mas la que trabajaba en el exterior...el trasiego era constante...solo en el interior de los recintos sagrados de los templos,donde solo podian entrar los sacerdotes había una cierta calma.

Una vez en el interior de los dominios,se dirigierón al templo de Mut,al sur del recinto sagrado de Amón.

Allí les esperaban,y sin demorarse ni un momento acompañarón a Nefer-Netchem a las habitaciones en las que estaba escondido Matzuc.

El anciano reposaba en una cama,en un estado de duermevela,susurraba palabras sin sentido.Al oir los pasos de gente aproximarse salió de su ensoñación,miró en dirección de los recien llegados...y sonrío al ver a la mismisima Isis envuelta en una blanca aureola que se acercaba a su lecho y refrescaba su frente al poner su mano en ella.

Nefer-Netchem no perdía el tiempo,siguiendo las instrucciones dadas por Mahu,y con manos rapidas y expertas limpió con vino la herida que el anciano tenía en el costado izquierdo.La espada parecía que no había tocado ningun organo vital,las propias costillas habían desviado la estocada hacia el exterior .El corte era muy aparatoso,pero se veia limpio y había sido convenientemente suturado; incluso los sacerdotes habían dejado un trozo de cañon de oca para que la herida pudiera drenarse. El problema era que parecia que no cicatrizaba.De su cofre saco un saquito, con su contenido expolvoreo la herida en abundancia.Dio instrucciones a los sacerdotes que bajo ningún concepto taparan la herida y que vigilaran constantemente para espantar los posibles insectos que pudierán posarse en ella.Dejó una jarra con un brebaje,para que se lo dieran al anciano dos veces al dia mezclado con miel,eso haría que descansara mejor y sin pesadillas.Recogio las telas con las que había limpiado la herida del anciano,y sin mediar palabra con los atónitos sacerdotes,desaparecío con la misma rapidez con la que había llegado.

No se podía perder el tiempo,una vez de vuelta a palacio,Mahu estaba ya esperando preparada.Con las telas sucias que trajó Nefer-Netchem hizó un muñeco,que tenía la remota apariencia de Matzuc,con una afilada piedra y siguiendo las indicaciones de Nefer-Netchem,le hizo un corte en el mismo lugar en el que tenía la herida el sacerdote.De una pequeña jaula saco una codorniz, con la misma piedra le cortó el cuello y vertio la sangre en el lugar que había cortado en el muñeco...con la misma rapidez hizo un corte en su mano, en el lugar que la estatua de Seth había dejado su marca,y vertio su sangre en el lugar que había vertido la del ave...Nefer-Netchem,mientras tanto había empezado una cantinela y un baile alrededor de Mahu...y mientras esto sucedia en palacio...En el templo de Mut..el sacerdote que vigilaba a Matzuc le parecio ver que la herida del anciano empezaba a cerrarse.

Agotadas Mahu y Nefer-Netchem se sumergierón en un reparador sueño.En la puerta Ipuy vigilaba para que nadie entrara en las estancias de la joven.

Lejos muy lejos la tierra parecia que queria volver a sacudirse..el temblor de tierra fue muy leve ...pero el miedo volvío a apoderarse de los habitantes de las dos tierras.

Nieves
05-15-2005, 12:23 PM
Messesaya estaba reunido con Tanu y Apu en la tumba que excavaban en el Valle del Silencio, lo que sería la tumba secreta que construía el joven sacerdote. Habían elegido este lugar como centro de reunión, pues allí no eran molestados por nadie, y eliminaban el peligro de que algún espía reconociera al joven faraón.

Messesaya, un poco desencajado por la preocupación, estaba sentado en un rincón del recinto. Frente a él, en una manta sobre el suelo de tierra, estaban los restos de la ligera comida que habían compartido. Los otros dos, prestaban atención a sus palabras.

-Dime, Tanu, ¿Qué has sabido de Matzuk?

-Los sacerdotes le cuidan en el templo de Amón, y parece que ha ido a verlo una mujer médico, experta en cosas de magia, que tiene fama de haber devuelto a este mundo a muchos que ya estaban en los campos de Iaru.

-Entonces me siento un poco más tranquilo por ese lado. Dile a Heri que me mantenga informado de cualquier cambio o mejoría que tenga Matzuk. Quiero saberlo enseguida.

-Así se hará, mi señor.

-Ahora, la otra cosa que debemos discutir es sobre lo que vamos a hacer. Son muy fuertes los rumores de que Moisés está desafiando al faraón. Los hebreos de Pi-Ramsés han dejado de trabajar. Me han dicho que tienen varios días que se preparan para partir con Moisés. Díganme cómo podríamos sacar provecho de esta situación.

Tanu meneó la cabeza en un gesto de duda.

-Yo creo que debemos esperar a ver que sucede. Los sacerdotes me han dicho que el problema es muy grave. La fuerza de trabajo que representan los hebreos es mucha, parece que suman más de 600.000 personas, y según tengo entendido, cuando los hebreos se instalaron en nuestro país, ellos se vendieron a los terratenientes a cambio de alimento, pues su país estaba asolado por la sequía y morían de hambre. Primero unos pocos, y después familias enteras se vinieron en los años siguientes, cuando se enteraron de las bondades de esta tierra, y de que el faraón les permitía continuar sus prácticas religiosas aquí. Los terratenientes los compraron a todos, y después comenzaron a pasárselos a los constructores. Esa es la razón de que tantas personas de esa raza estén trabajando en la construcción de nuestras ciudades. El faraón no les permitirá irse.

El capitán Apu tomó la palabra con su característica voz profunda y serena.

-Tengo entendido que los terratenientes están presionando al faraón para que no los deje ir, y también los capataces de las canteras y de las construcciones. Estos dicen que los hebreos no han pagado todavía lo que deben, pero yo creo que la verdad es que son los trabajadores más sumisos que hay, no originan problemas y se les paga con un poco de alimento.

Messesaya se sintió desalentado, sus planes no terminaban de cuajar.

-El problema para nosotros es que yo estaba contando con estos trabajadores, tenía la intención de convencerlos para que se nos unieran y junto a los obreros de Pa-Demi armar una huelga sin precedentes que nos ayudara debilitar a Merenptah, pero ahora, si este los deja irse, quedamos muy pocos. Y no es mucho lo que vamos a lograr así.

Tanu le colocó una mano en el hombro, tratando de darle ánimos.

-No creo que Merenptah los deje abandonar el país tan fácilmente. Y aun si eso ocurriera, el faraón necesitará una nueva fuerza de trabajo para sustituirlos. Convenceremos a los nuevos obreros.

Apu intervino para puntualizar:

-El faraón es dios, ningún faraón ha sido más respetado que Ramsés, y Seramún se ha hecho proclamar hijo de Ramsés, lo que complica las cosas. Será más difícil convencer a nuestra propia gente de que se nos unan contra él. Los hebreos son más fáciles de manejar, porque ellos no miran al faraón como a un dios, solo les importa su bienestar, y con unas pocas promesas de un día menos de trabajo y una ración extra al día, se pasarían a nuestro lado de inmediato.

Messesaya se quedó pensativo un rato, luego se levantó y colocó una mano sobre el hombro de Tanu:

-Esperemos entonces, de cualquier modo, algún cambio habrá de venir.

Afuera, las fuerzas de la naturaleza se preparaban para un enfrentamiento largamente demorado. Los vientos secos y calientes del desierto se encontraban con una inusitada corriente helada que venía del norte. En el sur, negros nubarrones se adueñaban del cielo, entre ramalazos de luz y truenos. Aun más lejos, despertaba de su largo sueño un gigante encolerizado.

Taja
05-17-2005, 10:35 PM
Nefer-Netchem estaba bañandose en el estanque de la villa del rio,el dia era más caluroso de lo normal para la epoca.Se había trasladado a la que fuera su casa, despues de haber curado a Matzuc.Necesitaba reflexcionar más profundamente sobre todo lo que le había contado Mahu.

Le parecía increible la historia que Mahu le contó,ella descendiente de un faraón maldito,odiado por Ramses y sus antecesores..no entendía el interes de Ramses en mantener la linea de sangre y juntarla con la suya propia.

Salío del estanque,una sirvienta le acercó una túnica que ella rechazó,dio ordenes de que le sirvierán bebida y de que nadie la molestara..sumida en sus cavilaciones se tumbó en una cama bajo el emparrado y se quedó adormecida.

Mientras tanto en palacio Seramún-Merenthap hacía buscar a la joven de la que nada sabía desde hacía dias..se estaba enfureciendo por momentos y cade vez que venian los sirvientes diciendo que no la encontraban añadia más furia.Fue el jefe de la guardia el encargado de decirle que no se encontraba en palacio pues se había trasladado a su antigua residencia.

El faraón se hizo trasladar a la villa del rio.Al llegar a ella y sabiendo donde estaría la joven dio ordenes de que nadie le acompañara al jardin.Al acercarse a donde estaba Nefer-Netchem agradables recuerdos llenarón su mente y su furia se fue apaciguando.La joven se había quedado dormida y no se percató de la presencia de Seramún,este se acercó a la cama y se sentó a sus pies,con ojos de propietario recorrío el hermoso cuerpo desnudo,una oleada de deseo recorrío todo su ser...era suya..suya..Padre..padre..es conmigo que ella tendra su descendencia...es conmigo que la PODEROSA tendra al faraón más grande de todos los tiempos...tus sacerdotes, padre, estaban equivocados..Messesaya..está muerto y yo ,Seramún,soy tu unico descendiente vivo...ya me he preocupado yo de que asi fuera...ja...ja..ja...padre he ganado..te he ganado...!..Asi pensaba Seramún cuando despertó Nefer-Netchem.

-..Mi querida y dulce pequeña...no me habias comunicado tu partida de palacio.-
-..Que haces aqui..Seramún..?-el tono era despectivo.
-..Seramún..?..desde cuando mi hija querida me llama con ese nombre..?-
-..Tu hija querida...?..desde cuando..soy tu hija querida...?.-Nefer-Netchem más que hablar escupía las palabras.

Seramún estaba confunso,no entendía la actitud de Nefer-Netchem.Miró a la joven con detenimiento,algo en su actitud le puso a la defensiva,alargó una mano para coger la de ella,pero la joven al percatarse se levantó con rapidez por el lado contrario de la cama,dejando esta entre los dos.

-..No te atrevas a ponerme la mano encima...no te atrevas a acercarte..no te atrevas siquiera a mirarme..yo no soy una concubina de tu haren..y ahora haz el favor de salir de mi casa y de mi vida..-

La furia ahogaba a Seramún,las palabras no salian de su boca..como era posible?..aquella insensata..osaba hablarle asi..a él..el faraón de las dos tierras...Unas ganas locas de coger el hermoso cuello entre sus manos,se apoderarón de él, apretarlo..apretarlo... hasta que quedara borrada esa altaneria que veia en su cara..Con rabia creciente se levantó y se acercó con las manos como garras ha cumplir su deseo...La joven no se movío...sonrío con desden al ver a Seramún en aquel estado....este paró en su ataque..en la mano derecha de Nefer-Netchem había aparecido,como por arte de magia,una afilada daga..la mirada que vío en los ojos de la joven le dijo que no dudaría ni un instante en emplearla.Con un rugido de rabia,Seramún,se marchó destrozando a su paso todo lo que encontraba en la pergola.

No lejos de alli escondidos y sin ser vistos,Mahu y Ipuy ,habian visto todo lo sucedido.Mahu respiró aliviada,Nefer-Netchem había hecho lo que de ella se esperaba.

MERESANJ
05-20-2005, 02:42 PM
No muy lejos de Palacio, otra importante asamblea tenía lugar a media tarde...

Moisés y su hermano Aarón se encontraban sentados sobre diversas esteras repartidas por el suelo de una pequeña y austera estancia que hacía las veces de sala de reuniones, aguardaban la llegada del resto, pues era allí, en la villa de unos de los más grandes jefes de la tribu Leví, donde cada tres días se congregaban los más altos patriarcas de los distintos clanes judíos.La tarde moría rápidamente, y los últimos y anaranjados rayos de sol penetraban suavemente por una de las ventanas que ventilaban la estancia.Moisés se incorporó de pronto:

-Hemos de tomar una decisión Aarón, Seramún no cederá a ninguna de nuestras peticiones, está claro que de ahora en adelante seremos perseguidos y maltratados, tú mismo has sido testigo del colmado odio que el nuevo faraón nos profesa.
-Entonces, Moisés, ya sabes lo que debemos hacer- respondió Aarón con una tranquila sonrisa-sabes bien que no necesitamos de su permiso para continuar nuestro camino, tan sólo el señor guía los pasos de su pueblo, Él nos guardará la espalda, porque sabe cuidar de sus hijos.Nuestro objetivo no era la concesión de salida, sino ponerle sobre aviso de lo que se avecina, nada más.
De pronto ambos callaron, Moisés volvió a sentarse frente a su hermano, quien sereno, le contempló el silencio.Un par de latidos después, Aarón, "el que es fuerte como una montaña" se aproximó a Moisés y puso su mano derecha sobre su hombro...
-Moisés, nada has de temer, porque Dios te eligió a tí y no a otro cualquiera para dirigir a su pueblo, Canáan nos espera, sé que cumplirás tu misión porque eres fuerte y valeroso, y por todo ello hermano, confío en tí plenamente, como confío en Yavéh.Eres el elegido, Moisés, ya no hay vuelta atrás.Pero decide pronto, porque Geváh está a punto de llegar y con él el resto de los "padres", y sabes tan bien como yo que esta noche esperan algo más que oraciones.

Moisés continuaba callado, escuchaba atentamente cada una de las palabras que su hermano le dirigía, pues las sabía cargadas de cordura y sabiduría, ¿porqué no habría sido Aarón y no él el escogido?, mil veces se había hecho esa misma pregunta, y mil veces más quedaba la misma sin respuesta...Y mientras ambos compartían nuevamente aquel silencio, los jefes de los clanes hicieron su entrada.Sus caras denotaban una digna preocupación, revestidos en sus amplias y coloridas túnicas fueron sentándose, uno por uno, en su lugar correspondiente, como cada atardecer.Fué Geváh, el más viejo de todos ellos, quien tomó la palabra:

-Y bien, Moisés, esperamos tu respuesta.

"Mi respuesta" se repetía Moisés pensativo, "mi respuesta"...Había llegado el momento, ciertamente sabía que aquel día llegaría, pero siempre creyó que para entonces, ya lo tendría todo claro, ya estaría todo atado, sin problemas, sin contraposiciones, evidentemente la situación no era la que él había pensado, le hubiese gustado poder dar buenas noticias, poder anunciar la inminente salida, esa misma tarde, ese mismo día, pero todo había salido mal, ¿en qué momento exacto había fallado? ¿porqué razón encontraba tantos obstáculos? todo aquello no fomaba parte de sus planes, pero es el señor quien dispone, y él, era tan sólo un emisario, así que había que decidirse, y pronto...

- Haced que preparen todo, porque en cinco lunas saldremos de Egipto-la voz de Moisés se hizo firme, pese a todas las contradicciones interiores que combatían en lo profundo de sus ser, ninguno de los presentes percibió duda alguna, ningún titubeo desmereció su sentencia.Tras un instante de silencio, se hizo un gran murmullo, que progresivamente fué aumentando, y con él, los aspavientos de los allí presentes...Fué de nuevo Geváh quien intervino:

- Moisés, temo no haberte entendido, quizás tu hebreo sea todavía parco, y por esta razón confundas las lunas con las quincenas, y las mismas con los meses, que hable pues Aarón, a quien seguro comprenderemos.
Pero Aarón no abrió la boca, miraba a Moisés satisfecho, sin duda aquel hombre a quien llamaba hermano era un ser excepcional, el señor demostraba así su sabiduría, otorgando valor y firmeza a quien escasos minutos antes dudaba de todo cuanto le rodeaba.
-Ea pues- repitió Geváh jactoso- está visto que sois tercos como bueyes, no hace falta jurar vuestra estirpe, porque es obvio, que compartís el mismo tronco.Que sea lo que dices Moisés.Saldremos en cinco lunas.
-Ni una más-declaró éste.

Dicho lo cual, cada jefe se acercó a Moisés para despedirse con un abrazo, y fueron saliendo en fila por la misma puerta de entrada.Una vez solos, Moisés respiró profundamente, sentía que había hecho lo correcto, como si una fuerza interior le hubiese impulsado a determinar su decisión instantáneamente...

- Yavéh ha hablado por tu boca Moisés, me siento muy orgulloso de tí.
- No debí haber dudado tanto Aarón, pero creo firmemente que la decisión es la correcta.
- Sin duda lo es hermano, sin duda lo es.
- Démonos prisa, hay mucho que preparar...

En ese mismo instante, cuando ambos se disponían a salir de la casa, un ruido extraño comenzó a surgir desde la calle, Aarón se aproximó a la puerta y agarrando el pomo de madera de la misma lo abrió rápidamente, lo que vió en aquel instante le llenó de extrañeza, innumerables ranas y sapos, de todas las formas y tamaños, bajaban a oleadas desde lo más alto del pueblo provocando un fuerte ruido gutural que aumentaba por momentos...fué tal el estruendo pasados pocos minutos, que Moisés se vió obligado a acercarse a escasos metros de su hermano porque era incapaz de comprender lo que decía desde la entrada...Sin entender muy bien lo que estaba sucediendo, el coloso hebreo dirigió una mirada interrogante a su hermano:


- Ya ha comenzado Aarón, hemos de darnos prisa...

Nieves
05-22-2005, 09:57 PM
Río arriba, una inusual crecida desplazaba el agua limpia y cristalina del Nilo. Lodo rojo proveniente de las rojas tierras del sur de Nubia, mezcladas con extrañas cenizas bajaban a gran velocidad con la corriente.

Hafer salió de su humilde vivienda llevando un gran cántaro en la cabeza; muy temprano, apenas los primeros rayos del dios sol asomaban por entre las palmeras, bajaba al río a buscar agua. Sus pies descalzos, acostumbrados a la labor de todos los días, se hundieron en el lodo. Un olor diferente y desagradable hirió su nariz; Hafer se inclinó para observar mejor aquello que flotaba… ¡Eran peces muertos! Al extender su mirada a la superficie del río, pudo ver como flotaban miles y miles de peces, con el vientre hinchado, bajando con la corriente, que tenía el color de la sangre.

Dirigió su mirada al cielo, las aves volaban muy alto, hacia el norte, parecían huir de aquellas aguas infestadas. Soltó el cántaro y corrió hacia su humilde casa, llamando a su madre. Desde las lejanas tierras de Nubia venía la noticia de que lo mismo les había ocurrido. Durante la noche el agua se había convertido en sangre, en agua impura que no la podían beber ni hombres ni animales.

A medida que los rayos del sol calentaban la superficie del agua, el olor desagradable se hacía más intenso. Los habitantes del río que podían escapar lo hacían. Millones de ranas y sapos huían y se metían en las casas. La corriente seguía su curso y la inmensa serpiente listada de sangre mordía el corazón de Kemet.

Como si los dioses se vengaran de los hombres, cual sino de maleficio y destrucción, coronaba el cielo una nefasta nube negra que amenazaba con descargar su ira terrorífica sobre los indefensos habitantes del valle.

A media tarde, el viento cambió. Dentro de la gigantesca nube negra una corriente de aire frío bajó y se encontró con una de aire caliente que subía; el encuentro atmosférico originó una lluvia de granizo como pocas veces sufrieron los habitantes de Kemet. Pedazos de hielo del tamaño de un huevo de oca se abatieron sobre las siembras, destrozando los delicados tallos de trigo y cebada. Los trabajadores de los campos corrían a buscar refugio. El clamor de miles de gargantas se alzó al cielo en búsqueda de respuestas. Los dioses no se conmovieron, permaneciendo quietos, indiferentes y silenciosos dentro de sus templos de piedra.

Yax Pasaj
05-24-2005, 11:55 AM
Los cadáveres yacían en aquel lugar remoto, alimento de hienas y de los buitres, porque ¿acaso estos animales no eran los representantes de dioses?¿no tenían derecho a alimentarse? La carne humana era sabrosa, un exquisito manjar, propio de las divinidades.

Por encima de ellos, en lo alto de las paredes del barranco por el que habían despeñado aquellos cuerpos ya muertos, un sacerdote de Seth se mostraba satisfecho por el trabajo bien hecho. Los soldados habían dado muerte a aquellos hombres, y él se había encargado de hacerlos desaparecer. La mejor forma de librarse de un cadáver es ofrendárselo a los dioses. Kemet tenía que recuperar las viejas costumbres, los ancestrales rituales de sacrificios humanos eran necesarios para que la sangre de los dioses se mantuviera viva y roja, para velar por todos los que vivían de los frutos del Nilo. Si, además, con esos sacrificios se conseguía el castigo de los culpables, se ganaba por partida doble.

El joven sacerdote alzó la vista al cielo. Ya habían aparecido los primeros carroñeros. Sus órdenes eran las de vigilar la depredación, hasta que sólo quedaran los huesos para secarse al sol.

-Vamos –inquirió a los soldados que le acompañaban- hemos de montar el campamento porque el sol es implacable y tenemos aquí para dos días hasta que el sacrificio se haya completado.

Caminaron una decena de metros hasta llegar a la pared de una colina, allí extenderían las telas para protegerse del sol.

Seth no era un dios cruel. Era duro, como el desierto al que había sido expulsado tras su derrota con Horus. Si no hubiera sido así, si la victoria hubiera estado de su parte, Egipto hubiera sido más grande, más poderoso. Hubiera dominado a los países vecinos de forma implacable. Porque con los enemigos, al igual que con los malhechores, sólo el lenguaje de la violencia era posible. Por esa dureza propia de su carácter, Seth había podido sobrevivir en los páramos desérticos. El desierto era duro, pero justo. Como su señor Seth.

La pena de muerte debía ser instaurada para el bien de todos. Eliminar a todos aquellos que no servían a su país era un deber cívico. Además, ese castigo servía para ofrendar un sacrificio querido por los dioses, el de la sangre humana. Se había hecho con los reyes, cuando un monarca era abandonado por los dioses y se quedaba sin vigor, era sacrificado para colocar uno nuevo en su lugar, un nuevo rey vigorizado por el derramamiento de sangre de su predecesor.

¿Qué de malo tenían los sacrificios? Nada. Al contrario, eran beneficiosos por un motivo u otro. Así la sangre se mantenía pura y al pueblo en la obediencia de quienes eran sus amos.

El sacerdote se tumbó a la sombra mientras los soldados disponían el campamento.


La mañana del día anterior había recibido órdenes del Sumo Sacerdote de Seth.

-Los enemigos del Faraón deben ser aniquilados. Ni siquiera su ka debe sobrevivir. Debes acabar con ellos de una forma discreta y rápida.

Estos enemigos no eran otros que Messesaya y su grupo de amigos. Los espías habían obrado milagros y conseguido averiguar el paradero del que se creía muerto desde los disturbios que habían conducido a Seramún al poder.

-Messesaya vive y está protegido por sus amigos. Si lograra hacerse de nuevo con el poder, volvería a imperar el reinado de los dioses débiles. Este es el momento de Seth, nuestro momento. Debemos vengar la afrenta sufrida en silencio durante tanto tiempo. El reinado de Horus se acaba y los antiguos dioses deben tomar el lugar que les corresponde. El faraón se ha puesto bajo la advocación del dios alfarero, el que creó al hombre, Ptah. Pero Ptah es una deidad creadora únicamente, necesita de un brazo ejecutor que pueda mantener al hombre por encima de las demás criaturas.

-Y ese es el gran Seth –respondió el joven sacerdote.

-Este es nuestro momento y de nosotros depende aprovecharlo. Como sabes Seth es un señor que sólo ayuda a los que se ayudan. En nuestras manos está el devolver Kemet a sus antiguas costumbres.

-Dime lo que he de hacer – el rostro del sacerdote expresaba una determinación inequívoca. Para él el sacrificio de su vida era la mejor ofrenda que se podía hacer a Egipto. Para qué vivir si no podía ser útil.

-Meremptah me ha comunicado que Messesaya tiene previsto reunirse en secreto con el traidor Moisés, maldito sea su nombre –explicó el Sumo Sacerdote-. Moisés piensa marcharse del país y arrastrar con él a los hebreos…

-No lo entiendo –interrumpió el sacertote-, ¿acaso no están contentos de que los dejemos habitar en el Delta?¿no les satisface que los alimentemos con nuestro padre Hapi?

-Según parece ha sido el mismo Moisés el que los ha corrompido. Bajo la excusa de un nuevo dios, que encima se atreve a calificar como de único, lo que en realidad pretende es fundar un nuevo país, y erigirse como su rey. Y esos estúpidos le han creído. ¡Nunca disfrutarán de una vida tan amable como la que aquí tienen!

El Alto Sacerdote de Seth hizo una pausa para beber algo de cerveza. Un calor sofocante secaba el ambiente.

-Lo cierto –continuó- es que se trata de una gran multitud…que puede convertirse en un ejército…
-Un ejército de desharrapados en todo caso.
-Cierto, pero introduciría un factor de inestabilidad y de desorden. Mejor atajarlo desde el principio.

Se enjugó la garganta con un nuevo trago de cerveza.

-Bien, el caso es que sabemos el camino por el que Messesaya se va a dirigir al encuentro de Moisés.
-¿Cómo…?
-Seth nos ha ayudado – en realidad, lo que había sucedido es que los hombres de Meremptah habían seguido a Nefer-netchem, después del desplante que ésta le había dado, y habían conseguido averiguar el paradero de Matzuk, al que ella seguía cuidando. El viejo sacerdote se había negado a hablar, incluso cuando lo sometieron a tortura. Pero también estaba allí Nefer, que era como una hija para el anciano. Los soldados comenzaron a torturarla, desfigurando su rostro, y Matzuk no había podido resistir más esa gran pena. Lo había confesado todo.


Con un grupo de soldados fuertemente armado y de probada fidelidad, el joven sacerdote de Seth se encaminó al encuentro del grupo de evadidos. Apostados en una zona desde se podía ver sin ser vistos, acecharon la llegada de Messesaya. Venía acompañado tan sólo de dos hombres.

El ataque los cogió totalmente por sorpresa. No hubo batalla. Fue sencillamente la ejecución de una sentencia emitida por el dios en la tierra, Meremptah.

Luego trasladaron los tres cadáveres a un lugar despoblado, al desierto, del que era dueño y señor el dios Seth, y allí los ofrecieron en sacrificio a los carroñeros.

En el fondo del barranco, los buitres se atracaban con la carne de Messesaya, Apu y Tanu.



La noticia le fue transmitida a Meremptah por el Alto Sacerdote de Seth.

-¿Qué hacemos con Matzuk y Nefer? – le preguntó el adorador del dios rojo.

El que antaño había sido conocido como Seramún apenas dudó.

-Matzuk será un jugoso sacrificio para Seth, ¿no crees? El Alto Sacerdote de Amón… Dejadlo en el desierto, atado, y a merced de las alimañas. Contemplad su muerte y luego venid a informarme.

-En cuanto a Nefer….

-Sí, Nefer…es una bonita mujer, tal vez no quedaría mal como concubina real…

-Divino faraón, debo decirte que ya no es tan bonita…

Meremptah enarcó las cejas en una muda pregunta.

-Los guardias tuvieron que persuadirla de que su colaboración era lo mejor para el país –terminó de decir el sacerdote.
-Bueno, que le vamos a hacer…dejadla en algún templo perdido, cerca de la frontera con Nubia, donde no moleste y tenga tiempo para reflexionar sobre su vida. Puedes retirarte.


Ya en la soledad de sus habitaciones Meremptah estaba contento. Ahora le quedaban dos asuntillos menores, según lo veía él. Pensaba que Nefer-Netchem ya no se resistiría ahora que no tenía más apoyo que él. La convertiría en su concubina, y si ella le complacía lo suficiente tal vez accedería a hacerla su esposa. Al fin y al cabo, aunque no era hija suya, la había educado él, y seguro que sabría ver las ventajas de someterse a su voluntad.

El otro tema era el de Moisés. Este sería más difícil de resolver. Había todo un ejército de obreros a su alrededor. Algo se le ocurriría sin duda.

Pero ahora era el momento de disfrutar con su victoria.

Nieves
05-24-2005, 03:14 PM
Después de tan catastróficos eventos, Moisés proclamó que habían sido obra del único dios, el dios de los hebreos, y que las cosas se pondrían peor si el faraón no lo dejaba irse con su gente.

Merenptah consultó a sus sacerdotes, y estos no pudieron darle una razón que explicara el agua que parecía sangre, la invasión de ranas, el granizo. El clamor de las personas pidiendo que se restableciera el orden universal atormentaba al faraón desde el amanecer hasta el anochecer. Tomó una decisión: Moisés podía irse con sus hebreos, que se fueran lo más pronto posible.

Para quitarse de encima al pueblo hambriento, les dijo que el culpable era Moisés, que al irse él, se acabarían las desgracias y el orden sería restablecido. Los nobles corrieron a sus casas y sacando joyas y oro en cantidad, se la entregaron a Moisés para que pudiera abandonar Tierra Negra de una vez y se estableciera bien lejos, desde donde nunca más volviera a la tierra de los faraones.

Como si las palabras de Merenptah tuvieran un efecto mágico, los pobladores de las riberas del río pudieron ver como bajaban aguas limpias que limpiaban las aguas infestas. En todas partes se celebraba con gran algarabía el retorno del orden, y en el delta, los nobles entregaban a prisa sus riquezas a los hebreos, para que se pusieran pronto en camino. Estos recogían todas sus cosas mientras esperaban al mesías: a Moisés.


Messesaya se dirigía al encuentro con Moisés, era necesario hablar con él y saber realmente cuáles eran las intenciones del sacerdote, porque sacar de Egipto a tal cantidad de personas, llevándolas a un lugar incierto, parecía no tener sentido. Con tal cantidad de oro recibido, se podía armar una revuelta y tomar el poder por la fuerza, él Messesaya, le aseguraría a Moisés un lugar para que pudiera vivir cómodamente en compañía de los hebreos. Aquella noche, Messesaya, Apu y Heri a bordo de una barca, navegaron silenciosamente en dirección a la isla donde se realizaría el encuentro. Allí en el pequeño templo de Bastet donde estaba recuperándose Matzuk.
Una gran ansiedad se adueñaba de ellos, presentían que les amenazaba un gran peligro...

Apu se acercó a Messesaya.

-Mi señor, no veo las luces del templo, es muy extraño.

-Tranquilízate, Apu, hay mucha espesura, y desde aquí no podemos ver nada, espera hasta que atraquemos.

-Mi deber es advertirte, mi señor, si caes en manos de los guardias de Merenptah puedes darte por muerto, ya sabes que no tiene intenciones de respetar tu vida, y tu sueño de volver al trono terminará aquí.

-Entonces, esperaremos a bordo a que amanezca, no nos arriesgaremos a entrar en la espesa selva en esta oscuridad.

Dejaron de guardia a Heri, y se recostaron sobre unas cuerdas en el piso del barco, junto a los remeros, que también descansaban.

Messesaya fue sacado bruscamente de su sueño, la barca había oscilado hacia un costado. De un salto se levantó, sosteniendo su espada. Apu y Heri ya estaban alerta, en tanto que los asustados remeros corrían por la borda.
La barca osciló todavía más, escorada. Se hundía.

-¡A tierra, Messesaya, corred!-gritaba desesperado Apu.

Todos se precipitaron por la borda, lanzándose a las aguas poco profundas donde estaban atracados. Llegaron a la orilla, y pudieron ver como la barca casi hundida, era arrastrada por la corriente.

-¡Traición!- gritó Apu, de repente, cuando el acero de un guardia lo atravesó.

Heri corrió a interponer su cuerpo entre un guardia y el joven faraón, recibió el hierro en su pecho desnudo.

Los guardias de Merenptah saltaron desde las palmeras. Se abatieron sobre Messesaya, que se debatía valientemente tan solo con una espada.

Un sueño... una pesadilla...

El mundo dejó de existir y las sombras de la muerte lo arroparon con su oscuro manto. El nombre del último y verdadero hijo del Gran Ramsés, no quedaría escrito en las paredes de piedra para la eternidad. Ningún muro cantaría sus victorias sobre los enemigos de Kemet. Su cuerpo joven y vigoroso quedó tendido allí en la arena mojada, entre nenúfares y lotos. Caído a los pies de los guardias que debieron haber dado la vida por él.

Nieves
05-24-2005, 03:54 PM
Tanu recibió las terribles noticias. A medianoche, un joven sacerdote del templo de Bastet, le contó cómo los guardias asaltaron el templo, asesinaron a Matzuk y le tendieron la emboscada al joven.

El dolor del sacerdote le destrozaba el alma. Todo estaba perdido, su padre, el joven faraón…pero no debía abandonarse al dolor, aquella misma noche emprendió el viaje a la isla, en compañía de los obreros del valle del silencio.

Al amanecer, siguió a los guardias que desechaban los cadáveres en el desierto como si de ladrones se tratara. Abandonados al sol y a la acción de las hambrientas aves carroñeras.

Esperó hasta que se hubieron marchado, con ayuda de los obreros, recogió los cuerpos y los trasladó a las necrópolis.

En el templo del oeste, el de los colosos de Amenophis III, los sacerdotes recibieron los cuerpos y en secreto procedieron a la momificación. Los cuerpos estaban muy dañados, pero el rostro del joven estaba bien, la máscara real sería elaborada con toda fidelidad...

Diez años han pasado.

El reinado de Merenptah ha terminado. Un joven de nombre Amenmés, de dudosa procedencia, en complicidad con los sacerdotes de Amón, y de la propia favorita de Merenptah: Nefer-Netchem, lo ha derrocado. Durante una oscura y tormentosa noche, la real esposa ha vertido en la bebida del viejo faraón, los polvos que lleva desde siempre guardados entre sus joyas, esperando la oportunidad para ser usados.

Cumplidos los ritos, se ha enterrado al difunto faraón en la tumba que durante todos estos años ha estado construyendo.

El Gran Sacerdote Tanu-Sedneyel, Constructor de la Tumba, entra a media noche. Iluminándose con una lámpara de alabastro, se dirige a la cámara sepulcral. Allí está un inmenso sarcófago de piedra. Dentro descansa el faraón que han enterrado ese día. Se acerca a una de las paredes, donde se pueden ver cinco nichos, dentro de cuatro de ellos hay cuatro estatuas que representan a la familia del farón, sus hijos y esposa, pero en el quinto hay una hermosa estatua de Osiris. De pie.

El sacerdote se detiene frente a esta imagen y la rodea con un brazo. Incrustada en la espalda de Osiris, hay una piedra rectangular que sobresale. La empuja con un poco de presión y la estatua se mueve apenas unos milímetros. Entonces, con un toque suave, Tanu la empuja y la estatua se desliza sobre sí misma, junto con parte de la pared del fondo, permitiendo ver una pequeña habitación rectangular. Entra allí y la estatua vuelve a su sitio. Cualquiera que llegara hasta allí, se encontraría decepcionado, no había nada, solo cuatro paredes, el techo y el piso, sin salida. Con cuidado, Tanu coloca en una minúscula ranura cuadrada, de apenas dos centímetros de lado, una pequeña pieza de piedra que encaja perfectamente allí. Desliza suavemente una de las paredes, baja por unos escalones de piedra y llega al recinto. Ante él, se ilumina una estancia magnífica. Seis pilares sostienen el techo de la cámara, decorada con exquisitos pasajes del inframundo. Dividida en dos cámaras, en cada una de ellas, hay un enorme sarcófago de piedra, cada uno con sus respectivos cofres de oro.

Tanu se acerca a uno de ellos, deja un rollo de papiro sobre la tapa. Cierra los ojos y dedica una plegaria a su padre. Al salir, la estatua de Osiris queda firmemente en su lugar. Solo aquel que conociera el mecanismo, podría entrar, y si aún así, si lograran entrar a la cámara tras la imagen, al no poseer la llave, y tratar de salir, un alud de arena que está depositado en el techo, les caería encima sepultándolos allí. Sale de la tumba hacia la noche, la fresca brisa del desierto acaricia su rostro curtido.

Todo está hecho. Tanu ha cumplido.

Nieves
05-24-2005, 07:11 PM
Los siglos pasaron.

Los invasores se apoderaron de Egipto, los ladrones de tumbas saquearon todas las que encontraron, los aventureros vinieron al valle del silencio a perturbar la paz de los que allí descansaban. La tumba de un faraón fue descubierta, los saqueadores la dejaron deshecha, pues no encontraron muchas cosas, la mayoría de los adorno eran de madera pintada sin valor, pocas joyas. La máscara también era madera pintada. Quedó allí la momia de Merenptah en el suelo de la tumba, mientras los buscadores de tesoros se iban decepcionados. Los sacerdotes se la llevaron y la sepultaron de nuevo en otro lugar. La tumba fue olvidada, escombros de otros saqueos fueron arrojadas en sus pasillos, la entrada quedó tapiada y el tiempo continuó su viaje.

La dra. Irene Sánchez, recién graduada en arqueología, especializada en egiptología, recibió el nada agradable encargo de remover y clasificar los escombros encontrados en la entrada de una tumba. La tumba del faraón Merenptah. Saqueada desde tiempo inmemorial, no debía quedar nada importante por encontrar.

Con un pequeño equipo de hombres comenzó a sacar los restos de otras tumbas que los saqueadores habían arrojado allí.

Tras muchos días de trabajo, la magnífica entrada estaba el descubierto, bellísimas figuras de deslumbrantes colores, destacaban en medio del barro endurecido.
Trabajaron duro, hasta que la pared quedó limpia. Se podía ver el nombre del faraón en sendos cartuchos al lado de su imagen.

A Irene le llamó la atención los nichos de una pared, uno de ellos todavía contenía los restos de una estatua de Osiris de singular belleza, la admiró un rato y luego se dio cuenta de que la pared tras la estatua rota parecía haberse hundido de lado. Con ayuda de los obreros, la sacó de su nicho martillando la base. Entonces se fijaron que no salía la estatua sino que también parte de la pared, la removieron también, la dra se dio cuenta que había un mecanismo que hacía que la pared funcionara como una puerta, deslizándose sobre un eje, y dejando paso a una pequeña habitación, entró alumbrando la oscuridad de siglos con su linterna, no se llegaba a ninguna parte.

Los siguientes días, estuvo disimuladamente rondando el cuarto, y un día, se estuvo sola allí. Definitivamente tenía que averiguar la función de aquella habitación, pues no parecía que los saqueadores hubieran llegado hasta allí. Tenía el presentimiento de que había encontrado algo muy importante .
Fue tanteando la superficie poco a poco, hasta que encontró un pequeño agujero cuadrado de dos centímetros. Aquella noche en su hotel, revisó datos y objetos del museo del Cairo. Entre las cosas que le pertenecieron al templo de Amon en Karnak, había una pequeña figura de piedra representando a Osiris, pero que tenía la particularidad de que estaba terminaba en una prolongación bajo los pies como un obelisco diminuto.

Viajó de inmediato al Cairo y estuvo varios días tras Hassan, uno de los supervisores del museo. Por fin, obtuvo permiso, y pudo tomar las medidas exactas de la figurita. Con un artesano logró que le hicieran una réplica exacta. Apenas estuvo terminada, tomó el primer tren nocturno a Luxor.

En cuanto llegó, se trasladó hasta el valle. Los trabajadores no estaban en la tumba. Mejor así, le dijo al guardia que entraría a revisar que todo estaba bien y entró sola. Todo estaba igual, se ve que cuando no están los arqueólogos, los obreros hacen fiesta.

Buscó la ranura con la luz de la linterna e introdujo la punta cuadrada de la figurilla. Sintió como la pared cedía a la presión de la mano, con la emoción no había respirado. La pared se deslizó suavemente, dejando a la vista unos escalones de piedra que se internaban en la oscuridad.

Nerviosamente iluminó la oscuridad con su linterna. Se quedó de una pieza: aquello era una maravilla, el sueño de todo arqueólogo. Una tumba intacta. Un descubrimiento comparable al de Howard Carter. En el polvo que cubría el suelo, se podían ver las huellas de las sandalias de la última persona que estuvo allí. Las paredes resplandecían de colores brillantes. No había cajas enormes, como en la tumba de Tutankamón, pero sí dos magníficos sarcófagos. Alrededor varias mesas de cedro de un gusto exquisito, arregladas como para recibir a las visitas, dispuestos en forma ordenada cofres, bellísimas ánforas y jarrones llenas de aceite, vino, granos… Cantidad de estatuas y objetos dorados, dos capillas de fino albastro con los vasos canópicos... Una descolorida y polvorienta piel de leopardo cubría uno de los sarcófagos, encima de la piel se podía ver un rollo de papiro y un saquito, atados con un delicado hilo de oro. Los tomó y salió de prisa, dejando el resto como estaba.

Nieves
05-24-2005, 07:54 PM
En su habitación del hotel, la dra. Irene no podía contener la emoción, desplegó los frágiles papiros. Estaban escritos en hierático, con la hermosa caligrafía del Reino Nuevo. Se dedicó a traducir: “Tú que has descubierto el secreto de la tumba, atiende a la súplica que yo, Tanu Sedneyel, Gran Sacerdote Constructor, te hago. Le hablo a tu corazón, para que seas justo… "

El teléfono sonó, y la joven dio un salto. De mala gana tomó el fono.

-Hola! Es Javier, te llamo para invitarte a cenar.

-Esta noche no tengo hambre, Javier, mejor mañana.

-Nada, te espero en el lobby. He reservado una mesa para nosotros dos.

-Pero tengo muchas cosas que revisar.

-No acepto negativas, baja de inmediato, que tengo una noticia importante que discutir contigo.

-Está bien, solo un momento…

-mmm, Date prisa, no?

Irene no podía zafarse de Javier, por momentos ni entendía lo que le decía, la emoción le agolpaba la sangre en los oídos y no escuchaba nada.

-Irene, ¿Qué te parece?, el supremo ZH nos invitó a las excavaciones de una tumba en el delta, ¿Qué dices?, Vamos mañana.

-Ah?

-¿Pero dónde estás mujer? ¿Solo eso se te ocurre? Te digo que salimos mañana en el primer avión.

-Puedes ir sin mí… a la hora de la verdad, te habrá invitado a tí. Yo solo soy una recién llegada.

-¡Pero se trata de una excavación muy importante y es una invitación de ZH!

-Y este es mi trabajo. Hay unas pinturas bellísimas en las paredes. Si no las protejo ahora, las personas las terminará de dañar; estos egipcios son unos holgazanes, los dejé solos y no hicieron nada de lo que les dejé indicado.

-Jajajaj! Lo que pasa es que estamos en el Fest del Ramadán, tres días de fiesta tienen ya, creo que terminan esta noche.

-Entonces tengo mucho trabajo que hacer, me iré a descansar. A primera hora quiero estar en el valle, para ordenar los trabajos.

-Si lo quieres así, te estás perdiendo la oportunidad de tu vida.

-No importa, hay mucho que excavar en Egipto....

Apenas entró en su habitación, Irene cerró con seguro, colocó una silla contra la puerta y continuó descifrando los apretados signos.

"….le hablo a tu corazón para que seas justo y no te acuse en el reino eterno. Conserva estas piezas de oro, son tuyas por haber descubierto el secreto, pero no perturbes el sueño de mi padre ni del gran faraón Messesaya, que descansan en sus sarcófagos, deja que sus cuerpos permanezcan en el lugar donde los he colocado hoy, en el décimo año del reinado de mi señor Merenptah. Hoy, cuando la gran crecida inunda los campos, te cuento esta historia…”


El ruido en las calles era infernal, Luxor celebraba el último día del Fest del Ramadán, pero aquello no impidió que se concentrara en descifrar la trágica historia de un sacerdote y un faraón. Terminó de traducirla cuando los primeros rayos del sol entraron por su ventana. Sobre su cama quedaban varios libros que había consultado en los pasajes difíciles. Abrió el pequeño saquito. Sus manos recorrieron las magníficas joyas. Había un par de anillos, un collar, un brazalete y una delicada cadena para el tobillo. Con gesto resuelto, los tomó.

Aquella mañana no se veía a nadie en las calles. Seguramente descansaban después de una noche de celebración. Llegó a la tumba y los guardias dormían a pierna suelta. Los despertó para decirles que estaría adentro. Corrió a la entrada secreta, colocó de nuevo el rollo de papiros sobre la piel de leopardo del sarcófago del Gran Sacerdote Matzuk. Recorrió con la mirada aquel lugar magnífico, el sueño de cualquier arqueólogo. La fama y la fortuna al alcance de una llamada telefónica, pero las palabras de un antiguo sacerdote resonaban en su conciencia, ¿O era en su corazón?

Días después, Javier vino a ver los trabajos.

Se sorprendió al ver rejas de seguridad por todos lados, las paredes protegidas, la estatua rota de Osiris ya no estaba. En su lugar, una pared de ladrillos llenaba los nichos.

-¿Qué ha pasado aquí, Irene?

-Mandé la estatua al Cairo, y para que no se sigan cayendo a pedazos, he rellenado los nichos con ladrillos.

-¡Pero estás loca!, Eso no se hace. Debe quedar como estaba, exactamente…

-Vamos, Javier, si los nichos se derrumban, se dañarán los dibujos que están encima. Les colocaré una reja de protección a todo el lugar.

-Qué barbaridad, menos mal que no vino ningún inspector por aquí, si no estarías en un lío tremendo, jovencita.

-Déjame hacerlo, por favor, no cambio nada valioso. Hasta hace poco fue depósito de basura y a quién le importaba; lo mejor son los dibujos.

-Tienes razón, a quién le importa. Protege tus dibujos si quieres, Jajaja, de veras eras una soñadora. ¿Ahora sí vienes a almorzar conmigo?

-Claro, déjame terminar aquí y nos vamos.

Aquella tarde, los dos almorzaban en un pequeño restaurant a orillas del Nilo.

-Que hermoso anillo llevas, y el brazalete, no te los había visto.

-Son regalo de un amigo, por un favor que le hice.

-¿Qué clase de favor?, No será que tengo un rival acaso?

-Puede ser… puede ser, en todo caso no estás en condiciones de enfrentarte a él.

-¿Por qué no? Es muy rico, entonces?

-No seas bobo, solo es un amigo al que hice un enorme favor.

Al anochecer de aquel día, una barca cruzaba el Nilo. A bordo, una figura solitaria y sombría estaba parada en silencio. El capitán de la barca no se atrevía a interrumpir los pensamientos de su pasajera con su charla insustancial. La joven se acercó a la borda y dejó caer una pequeña figura con la forma de Osiris, que de inmediato se hundió en las aguas. Irene elevó una plegaria y se sentó.

Todo está hecho, Irene ha cumplido.

El Gran Sacerdote Matzuk y el que hubiera sido un gran faraón, Messesaya, hijo de Ramsés, serían los únicos que descansarían en el lugar que se había preparado para ellos, al lado de sus dioses, por toda la eternidad.

Nieves
05-24-2005, 08:28 PM
El que hubiera sido un gran faraón.

Nieves
05-24-2005, 08:33 PM
Un pequeño homenaje al que fue faraón de Egipto en Hollywood y tal vez en otra vida.

Nieves
07-11-2005, 05:21 PM
En las orillas del río, Tanu Sedneyel, contempla el lento discurrir de las aguas, con actitud ensimismada. Después de muchos años ha regresado a Waset donde el recuerdo de su padre, el Gran Sacerdote Matzuk, había sido un impedimento insalvable para retornar a aquella ciudad. Pero después de la muerte de Seramún, su deber primario para con su padre, era cumplir sus deseos. La noche anterior había dejado los papiros en la tumba secreta, y los recuerdos de aquellos días no lo habían dejado dormir.

Un nuevo faraón sería coronado pronto, los preparativos para la coronación se dejaban notar en todos lados, el ambiente festivo, las personas con sonrisas en sus rostros llevando mercancías a las barcas que esperaban en el puerto, el aroma a incienso y perfumes del mercado le llegaban despertando recuerdos dormidos en su memoria.

Un dolor de soledad le acompañaba en los días tibios, en las noches frías. Estos años los había pasado en la antigua Itchit-Tauy, la dominadora de las dos tierras, olvidado su esplendor de antaño, cuando era la capital del imperio. En la ciudad todavía subsistían algunos templos y alrededor varias construcciones de los habitantes que se negaban a irse del lugar. Ejerció allí su cargo de sacerdote constructor, ayudando a reparar los antiguos templos y el ruinoso sistema de acueductos. Emprendería el retorno al día siguiente, lo más pronto posible; mientras tanto, no quería estar en Waset. Con un suspiro, se levantó: había tomado la decisión de visitar la isla de Bastet.

Llegó casi al anochecer, la isla, fantasmal bajo los últimos rayos del sol, le dio una silenciosa bienvenida. Se internó en la espesa vegetación, siguiendo el camino hacia el templo. Los sacerdotes se movían aprisa, apilando y empacando momias de gato para la ceremonia de coronación. Tafnaj lo recibió con grandes muestras de alegría.

-Qué maravilloso verte de nuevo, Tanu, hijo mío!

-Saludos, Tafnaj. Aquí me tienes, he vuelto a este lugar a expiar mis culpas.

-No digas tal cosa, amigo mío, tú no tuviste la culpa de la desgracia acaecida a tu padre. Ven, acompáñame, que debo realizar mis abluciones y así lo hacemos juntos antes de cenar y me pones al tanto de dónde has estado.

Emprendieron el camino al patio interior, hasta la fuente sagrada y después de despojarse de las túnicas, se sentaron en los escalones de piedra, y con un cuenco, se lavaron concienzudamente.

-He estado en Itchit-Tauy, la antigua. Quería alejarme lo más que se pudiera de Waset y de todo lo que me recordara lo que ocurrió.

-Es curiosa la manera de reaccionar de las personas…

-¿Por qué lo dices, Tafnaj?

-Es que tú te alejaste lo más posible, y Nefer no quiso alejarse ni un remen del lugar en que falleció el príncipe.

-¿Está ella aquí, entonces?

-Si, tú te fuiste y ella permaneció. Tampoco su estado le permitía ir más lejos, con el rostro desfigurado, y con el fruto de su unión con el príncipe en su vientre…

Tanu no cabía en sí del asombro.

-Me dejas perplejo, Tafnaj, ¿Nefer esperaba un hijo de Mesesaya?

-Sí, nació unos pocos meses después de ella se refugió aquí. Por allí debe andar, es un chiquillo de nueve años, se parece mucho a Messesaya, sabes? Nefer no quiso que saliera nunca de la isla.

Tanu dejó que su memoria repasara todos los recuerdos dolorosos que le atormentaban, mientras se colocaba su túnica y acompañaba al sacerdote Tafnaj al comedor.

Taja
07-12-2005, 11:32 PM
Los ultimos años pasados los había sabido aprovechar,y de que manera,Nefer-Netchem.Con la inestimable guia de la fiel Mahú se había sumergido en un mundo desconocido hasta entonces por ella.Su aprendizaje fue largo y difícil,pero al final dio sus frutos.

De la mano de Mahú y de Madre aprendió los misterios de la antigua religión..la primigenia...la de los ancestros..la que era tan antigua como la misma tierra...y se convirtio en su sacerdotisa más aventajada.Sus ansias de saber y de experimentar no tenian limite, aprendía cada día más...y no solo aprendía,si no que sabia utilizar adecuadamente las enseñanzas que recibía.

En la corte era la Gran Esposa Real de Seramún,a todos dejo maravillados con su porte,una vez más supo aprovechar los dones que la naturaleza le había dado,y a todos cautivó.Ahora en su papel de viuda real estaba de lo más convincente y todo el mundo alababa su entereza y la dignidad con la que había presidido todas las ceremonias.Pero eso era solo una pantalla,había esperado el momento para vengar la muerte de Messesaya,y al final lo había conseguido.En los ultimos años había aprendido a amarle,no como debe de amar una mujer a un hombre,si no como una hermana.El recuerdo de los festejos de su coronación estaban aun nitidos en su pensamiento.

En esos pensamientos estaba perdida,cuando alguien entró en sus estancias.

-Buenas noches mi niña..-

-Ah..eres tu Mahú..?...me has sobresaltado....!..Nunca me acostumbraré a esta manera tuya tan silenciosa de moverte..!..-

-Estabas muy lejos..¿verdad?..-

-Si mi fiel Mahú,estaba muy lejos.Pensaba en mi hermano y esposo,pensaba en que él nunca supo la verdad,pensaba en la crueldad de Seramún..pero eso ya no tiene importancia ¿no te parece?..Por cierto ¿que haces tú aqui y a estas horas?..-

-Venir a traerte una noticia..muy..muy buena..!..-

-Tal como estan las cosas,con el incordio de Amenes maquinando la sucesión,cualquier cosa puede ser una buena noticia..-

-Nuestras orejas en el templo de Bastet han oido muchas cosas..mi niña...muchas cosas..!- Mahú se sonreia con cierta malizia.

-Buenas noticias del templo? ...vamos cuenta ya...y deja de sonreir de esa manera...pareces un gato relamiendose ante un cuenco de leche..Vamos Mahú cuentaló ya..!-

-Tanu,el hijo de Matzuc,ha vuelto.Le han contado que Nefer dío a luz al hijo de Messesaya..-

-Tanu..en Waset.Apenas recuerdo su cara,pero era fiel a su padre.Tanu..podría ser ..Mahú tengo que verle y hablar con él.Pero es importante que nadie sepa nada.¿Te ocuparas tú de preparar la entrevista?.Tanu....Si podría ser una solución a nuestros problemas..-

-Problemas..?..¿Cuando has tenido tú problemas?..-Tal como había entrado,Mahú salío de la estancia.Estaba satisfecha,quizá las cosas aun se podrían arreglar.

Nieves
07-13-2005, 12:34 PM
Cenaron junto a los demás sacerdotes, Tafnaj hablaba de manera inconexa de los episodios de revueltas y alzamientos que se habían suscitado por doquier durante el gobierno de Merenptah. Tanu escuchaba sin prestar mucha atención, estaba distraído observando el patio, pues le había parecido ver una figura, tal vez una sombra, que se había ocultado rápidamente tras una columna.

Luego de la cena, se dirigió un poco ansioso al patio central. No, nada, silencio; pero el camino de piedra que salía del patio se internaba en la oscuridad hasta el río, él sabía bien esto. Con lento caminar, se dirigió allí. Se decepcionó al no encontrarla. El sacerdote buscó una roca y descansó allí su humanidad. El río se veía oscuro y peligroso, los cocodrilos debían andar de cacería por allí, en aquella noche sin luna; solo el reflejo de la inmensa cantidad de antorchas del templo iluminaba las crestas de las pequeñas olas que iban a besar los escalones de piedra.

Se imaginaba a su padre tal vez recuperándose de sus heridas, sentado en aquel mismo lugar, contemplando el mismo río, no así las mismas aguas. Trataba de recordar la última vez que habló con el anciano sacerdote, pero solo le venía a la memoria recuerdos de su infancia, el tiempo en que su padre alto y fuerte lo sostenía de la mano y lo llevaba al templo de Amón, para comenzar su educación. Adusto y duro, imponía su presencia un temor que hacía que todos alrededor corrieran a cumplir sus mandatos sin discutir. Solo él conocía aquella risa franca y abierta que le dispensaba cuando regresaba de sus correrías por los alrededores. No pudo reprimir un estremecimiento al recordar de pronto el daño que había sufrido su cuerpo, un dolor reprimido tantos años salió a la superficie y dejó su muestra en las lágrimas que caían por su rostro curtido de años de trabajo al sol.

La mano en el hombro le sobresaltó. Se volteó para encontrarse con una mujer envuelta en una manta que le ocultaba el rostro.

-Nefer… Te buscaba…

-Tanu, amigo mío, tantos años sin ver tu rostro. ¿A qué has venido?

-He cumplido la última voluntad de mi padre, dejé en su tumba una plegaria. Debí hacerlo hace años, pero la tumba no estaba lista cuando me fui de aquí.

-Es cierto, los hombres del valle supieron mantener el secreto de lo que estaban construyendo. Yo asistí al momento en que tu padre y Messesaya fueron trasladados a su sepulcro definitivo.

-Gracias por haber estado, a mí me fue imposible. Solo anoche reuní valor para ver esos sarcófagos. Mañana partiré de nuevo, y tal vez no vuelva jamás.

-Es una pena, ahora que Merenptah ha muerto, podrías volver a convertirte en sacerdote constructor, tal vez hasta alcances el lugar que te mereces en el templo de Amón.

-No está en mi mano tomar esa decisión... Háblame de ti, Nefer, supe que tenías un hijo…

-Sí, está en la sagrada capilla, cumple sus tareas. Estoy tratando de que se convierta en sacerdote.

-¿Por qué un sacerdote? ¿No es acaso hijo de un faraón? A estas horas, ya debería estar en el palacio, con el resto de sus primos. Merenptah no está para hacerle daño.

-¡No quise ese destino para él!¡Su cabeza no ha sido moldeada para llevar ninguna corona, ni quiero que sepa quién fue su padre!

Tanu trató de observar el rostro de la mujer a través del velo que lo cubría, pero solo la amargura de su voz le traía algún recuerdo de aquella dulce sacerdotisa que él conocía.

-Es su derecho, Nefer. No puedes contra su destino, un día lo sabrá y deseará pertenecer a su estirpe.

-¡Jamás! ¡Solo si me muero primero!

Nefer desapareció entre las palmeras. Tanu comprendió que las cicatrices de Nefer eran más profundas de lo que pensaba, le habían alcanzado el alma y el corazón; con fuerza de toro embravecido, su odio había crecido en su pecho todos estos años, en la soledad y reclusión de la isla de los gatos.

Nieves
07-14-2005, 11:55 PM
Tafnaj se acercó a Tanu al verlo entrar en el patio, con paso rápido.

-¿Te encontraste a Nefer?

-Sí, y mejor no lo hubiera hecho, creo que la alteré. No me podía imaginar que los años no hicieron nada para suavizar su rencor contra la familia sagrada.

-Debes tratar de comprender, no solo perdió al único que amó, sino al desfigurarle el rostro, le quitaron la posibilidad de que otro hombre se acercara a ella, o cuando menos, así lo piensa ella. No ha dejado que nadie la vuelva a ver, ni siquiera yo, que limpié sus heridas.

-Debió estar muy mal, para guardar tanto rencor. Yo solo tengo dolor, no odio a nadie. Podría ayudarla.

-No creo que quiera ayuda de nadie. La reina varias veces ha tratado de acercarse, pero ella no la ha recibido. Al principio temíamos que quería entregarle el niño a Merenptah, pero si así fuera, con enviar a los guardias hubiera bastado para asesinarlo. Eso me ha convencido de que no eran esa las intenciones que la impulsaban a querer ver al pequeño, y ahora que el faraón ha muerto, de igual manera ella ha tratado de conocer al niño, y Nefer no lo ha permitido.

-¿Y cuáles son los motivos de Nefer-Netchem para querer ver al niño? Yo pensaba que ella odiaba a Nefer, y al saber que tenía un hijo de Messesaya, sería peor.

-Todo lo contrario. Es solo que Nefer no le cree. Y la verdad, no la culpo. Mucho ha sufrido por todo aquello que pasó. Ahora, amigo mío, te pido algo especial, como miembro de nuestra hermandad: quédate un tiempo más, no te alejes todavía, que te necesito. Tiempos oscuros se avienen contra el país, la situación no está clara en la sucesión y algunos sacerdotes del templo de Amón están a punto de idear un plan para quitarle poder a los faraones, este asunto es de lo más preocupante. Tal vez se nos pida actuar de acuerdo al juramento y quisiera contar con tu consejo.

-Si puedo ayudar, me quedaré un tiempo, pero sabes bien que soy de la manera de pensar de mi padre, la lealtad a la familia del dios está primero. No sé si te será de utilidad mi compañía o te hundirá.

-Entonces, te dejo descansar y que sea tu sueño el que te aconseje lo mejor; que duermas bien, hijo mío.

-Hasta que la luz sea, amigo Tafnaj.

Tanu se acostó en su litera de papiro, la luz de la lámpara dejaba ver una luz vacilante y amarilla. Una sombra se acercó a él, separándose de la pared.
Tanu observó con curiosidad al chiquillo, que lo miraba fijamente con enormes y negros ojos. Era sin duda el hijo de Messesaya: el mismo gesto altivo, la misma actitud desafiante, con una negra mata de cabello rebelde y alborotado coronando su cabeza no rapada, tal vez el único rasgo de Nefer en él.

Taja
07-15-2005, 05:12 PM
Las noches eran el mejor momento del dia para Nefer-Netchem.Al caer el sol y con la excusa de sus obligaciones como sacerdotisa,podía perderse en el recinto del Templo de Mut.Con el tiempo y la complicidad de Senen,se había familiarizado con el lugar,y había habilitado para ella unas estancias en el observatorio nocturno.Nadie podia molestarla,alli aprendió el lenguaje de los dioses,su habilidad dejó sorprendido a su maestro,sus ansias de saber eran insaciables.Con el tiempo aprendió,tambien a dosificarse en sus estudios.

El estudio de los dioses y diosas que poblaban el panteón de su pais,las plegarias y los tediosos rituales..no significaban nada para ella...simplemente los cumplia con una meticulosidad y fervor,que hacía que los sacerdotes y sacerdotisas que en ellos intervenian,hablaran luego en la corte de la gran piedad y religiosidad de la esposa principal.Pero en sus noches de vela y estudio,llegó a darse cuenta,como ningún gobernante anterior,del grandisimo poder que se ocultaba trás los muros del recinto de Amón.Poder que bien administrado sería de gran ayuda en un futuro..y ella había sabido como ganarse voluntades en él.

Aquella noche necesitaba meditar y aquel era el mejor lugar.Salió de las pequeñas estancias a la terraza.Los cuatro sacerdotes contadores y el sacerdote astrónomo estaban cumpliendo con sus obligaciones nocturnas.Enfrascados en contar las horas de la noche,que marcaban los rituales a seguir en el templo,ni se fijaron en ella.Siguiendo una rampa a la derecha de su habitación, subió hasta el tejado de esta.Las piedras del suelo y de la balaustrada estaban calientes,pero el aire perfumado que venia desde el rio era fresco y reconfortante.Y hacía pensar en que la crecida no se haría esperar...y despues de la crecida un nuevo faraón ceñiría la doble corona.

Alzó la vista al cielo,la conmovia intensamente la visión del sinfín de estrellas,había aprendido a distinguirlas con facilidad.Miró hacia el Bajo Egipto,sin dificutad,distinguió a Meskhetyu,un poco más abajo a Serquet.Solo faltaba la brillante Sepedet..pero en pocos dias estaría de vuelta y con ella Hapy.De repente a su izquierda se iluminó el cielo y una luz brillante y muy intensa se desplazo hacia su derecha y desaperecio.Otras veces había visto las estrellas correr ...pero algo de aquella magnitud no lo había visto nunca.
Bajo rapidamente y se unio a los sacerdotes,la visión les había sorprendido tanto como a ella...pero a unas palabras del sacerdote astrónomo,volvieron a su pesada tarea de contar el paso por el firmanento de las estrellas decanas.

Nefer-Netchem volvio rapidamente a la villa del rio,vivia allí desde el fallecimiento de Seramún.La llegar dio ordenes de que avisaran a Mahu,y de que le sirvieran comida y bebida.La noche sería más larga hoy,en algun lugar de su extensa biblioteca,había un papiro que hablaba de algo parecido.
Sabía que aquel suceso le estaba mostrando el camino a seguir...y el camino era el delta.

Era el momento de empezar a utilizar la información de la que disponia.La llegada de Tanu,facilitaba sus planes ...pero tendría que convencerle de sus intenciones...al igual que tenía que convencer a Nefer de que su hijo corría serios peligros en Wuaset,demasiada gente estaba al corriente del nacimiento de ese niño,y harían todo lo posible para destruirle...era hora ya de sacarlo del templo de Bastet y llevarlo a lugares más propicios...pero para eso necesitaba a Nefer.

Nieves
07-26-2005, 10:51 AM
-Eres tú mi padre?-le preguntó el chiquillo, sin preámbulos, muy serio y decidido.

-Primero debo saber quién eres, sino ¿Cómo te respondería con seguridad?- contestó Tanu, incorporándose con una ligera sonrisa.

El chiquillo pareció confundirse por un momento, solo un momento, enseguida replicó con toda la lógica de su edad.

-¿Acaso hay más niños en esta isla aparte de mí? Sabes quien soy, te he visto con madre y ella está llorando en los palmerales por tu causa, entonces, ¿Eres tú mi padre?

-Bien, tienes razón. Ya me imaginaba que eras el hijo de Nefer, y te respondo: es a ella a quien debes preguntar, y es solo de ella la decisión de responderte con la verdad.

-Si te pregunto a ti, es porque necesito saber, y de ella solo consigo evasivas. Lo que te pregunto es si eres tú.

Tanu observó al chiquillo atentamente, tratando de adivinar qué sentiría aquel niño a quien le habían ocultado su procedencia, pero que su instinto lo llevaba a preguntarle a un extraño lo que le ocultaba su madre. Por otro lado, la pregunta no entrañaba decirle su origen, así que respondió:

-No, yo no soy tu padre. Puedes tener la seguridad de que si lo fuera, no te habría abandonado jamás. Ahora dime tu nombre, que no lo sé.

-Soy Siptah, hijo de nadie-respondió el chiquillo sorprendiendo a Tanu por la amargura de su voz- Si conoces el nombre del que me dio la vida, te suplico que me lo digas.

-Ya que es muy importante para ti, te puedo decir que tu padre fue un hombre muy valiente, murió luchando por su vida y defendiendo su causa. Por amor a tu madre se enfrentó a su destino, y si no lo hubieran traicionado de la manera que lo hicieron, en este momento estaría contigo y no habría fuerza que lo separara de tu lado.

Siptah lo miraba con los ojos muy abiertos, cambió su expresión interrogante y acusadora por una de admiración.

-¡Lo conociste! ¡Tienes que contarme todo sobre él! ¿Fue un guerrero? ¿Un sacerdote como tú? ¿Dónde reposa su descanso eterno?

Mientras hablaba, el jovencito se había arrodillado frente a él. Tanu sentía que había abierto una vía de agua impetuosa que amenazaba destrozar toda la obra de canalización que Nefer se había empeñado en construir alrededor del infante durante tantos años.

Un suspiro salió de su pecho, y con una mano alborotó los rebeldes cabellos de aquella cabecita.

-Si te sigo contando, tu madre no me volverá a hablar, ¿Entiendes? Ella es la indicada para velar por tu bienestar, y estoy seguro de que si te ha ocultado estas cosas, es por tu bien.

-Nada me dirá…¡Pero tú sabes todo! ¡No le contaré a mi madre lo que me digas, te lo juro, sacerdote!

-Mi nombre es Tanu. Ya veremos qué pasa. Ve a dormir, que yo también necesito descansar. Mañana hablaré con tu madre de nuevo y veré qué puedo hacer.

-Aunque mi madre no quiera, haré que me cuentes todo.

Aquellas resueltas palabras convencieron a Tanu de que la voluntad de aquel chiquillo era inquebrantable, y se imaginaba las dificultades por las que seguramente había pasado Nefer para negarse a responder las andanadas de preguntas que le formularía toda la vida.

El chico se diluyó en las sombras, y el sacerdote se tendió en la cama, apoyándose en el cabezal. Imágenes sin control venían a su cabeza una y otra vez. Recordaba ahora perfectamente el rostro de Messesaya, confundido con el del pequeño, su mirada resuelta y su actitud pertinaz, tan seguro de sí, confiado y a la vez tan inocente.

Y Nefer, su rostro y el de su padre eran los únicos que no había olvidado. Cuán tremendas serían las cicatrices que llevaba aquella mujer. Le parecía ver la figura envuelta en el espeso velo, y tras ella, el dolor.
No pudo dormir.

Taja
07-26-2005, 10:08 PM
La actividad en palacio era frenética.La sucesión al trono no estaba resuelta y las diferentes facciones jugaban sus bazas intentando hacerse con el poder.El principe Amennose era uno de los más activos.

Tenía a su favor el ser descendiente directo del Gran Ramses,era su nieto,y parte del ejercito que le apoyaba.Era un joven apuesto,diestro en las artes de la guerra,ambicioso..muy ambicioso...y no solo ambicionaba la doble corona....ambicionaba aún más a la actual reina.Solo el clero de Amón no le era propicio,en el templo era donde Nefer-Netchem tenia sus partidarios,pues había sido muy habil en ganarse sus voluntades.

Desde la salida del sol hasta que el calor ya se hacía demasiado insoportable para quedarse bajo él,andaba Amennose montado en su magnifico carro de guerra.Daba vueltas alrededor del templo de Amón y enfilaba la gran avenida de esfinges que lo unia al Haren del Sur,delante de los enormes obeliscos y las colosales estatuas de su abuelo,maniobraba diestramente su carro.Acompañado por su guardia nubia, una corte de jovenes principes con sus armas relucientes,sirvientes y portaestandartes,formaban un cortejo formidable.Los sirvientes habían dispuesto tiendas donde poder calmar el hambre y la sed,y donde poder cambiarse las polvorientas vestiduras y refrescarse.

Nefer-Netchem,en su villa del rio y ajena a todas estas intrigas,atendía a los diferentes ministros.Las entradas y salidas de mensajeros eran constantes;y los ministros en su fuero interno maldecian la decisión de la reina de apartarse de palacio y obligarles a estos desplazamientos tan incomodos.

La visión nocturna de la estrella que corria no se apartaba de su mente.Toda la noche intentó buscar un relato que hablaba de algo parecido,pero no logro encontrarlo..sabía que aquello tenía un significado...pero no lograba dar con él.Esos pensamientos y la noche pasada en vela,hacian que estubiera algo distraida.

-Majestad..majestad..!..-el que reclamaba su atención era Bayu,su fiel ayudante asirio.

-Si,dime Bayu...estaba reflexionando..-

-Majestad el intendente de palacio reclama vuestra presencia en él,al parecer la actitud del principe Amennose no es todo lo correcta que cabría esperar..y él y sus amigos han dispuesto de las despensas y bodegas y..- no pudo terminar la frase,Nefer-Netchem de una fuerte patada mandó rodando hasta donde esperaba el pobre intendente el reposapies.

-Por una minucia domestica vienes a importunarme..?..Dale al principe lo que quiera...que coman y beban..él y sus amigos...¿acaso no estan llenas las despensas y las bodegas?...Por todos los dioses arreglate con el mayordomo.Lo que si quiero es que nadie tenga acceso a las habitaciones privadas de Osiris Merenptha ni a las mias...¿esta claro?..-

-El principe Sethnakht a solicitado veros majestad..¿ lo recibireis ahora?..-

-Siempre es un placer ver a Sethnakht,hazle pasar..-

-Majestad..mi reina...beso la tierra ante vos..-

-Bayu,haz que se retiren los sirvientes y los escribas,tú tambien puedes retirarte,da ordenes que nos preparen la comida en la glorieta del estanque..-

Cuando en la sala quedaron solos,Nefer-Netchem se levantó de la mesa en la que departia con los ministros,y con su mejor sonrisa se acerco a Sethnakht que esperaba algo apartado,le tendio sus manos que él tomó entre las suyas y besó con fervor,ella cerró los ojos y suspiró.Él la atrajó dulcemente y la beso largamente en los labios,las caricias empezaron a ser más osadas y apremiantes.

-Mi dulce amada,que largos los dias sin verte,que inutiles las noches sin sentirte..mi amada..- Con dulzura pero con firmeza Nefer-Netchem se apartó de su amante.

-Sethnakht..luego tendremos tiempo para el amor...ahora hay cosas que debemos resolver.Cuantos partidarios tiene detrás Amennose..?..-

-Bastantes..pero lo que más me preocupa es que la guarnición de Waset está de su lado,los ha comprado a casi todos...con oro y con promesas de más oro si es él el nuevo faraón...además tiene su propia guardia nubia.Soldados bien entrenados ,con mandos fieles a su persona y casi tan ambiciosos como él mismo.No hay que olvidar que es nieto de Ramses y tiene una hermana con la que continuar la dinastia.Si hace valer estos privilegios se hara con el poder y no se lo podremos impedir sin un baño de sangre..-

-Maldito ambicioso...que su nombre se borre...debí encargarme de él hace tiempo...Pero eso no tiene ahora remedio.El niño está seguro.?...la vigilancia en el templo es segura..?..-

-La gente es segura y totalmente fiel a nosotros..no te procupes de momento está a salvo..-

-Tú mismo lo acabas de decir de momento...de momento está a salvo.Hay que convencer a Nefer y lograr alejarlos lo más posible del avispero enfurecido en el que se convertira esta ciudad,aprovechando la coronación del nuevo faraón....Por favor no pongas esa cara,tú mismo lo has dicho no estamos en condiciones de oponernos sin un baño de sangre...soy paciente y tú tambien deberias de serlo..-

-Has hablado con Tanu..?..-

-Aún no,Mahu tenía que hablar hoy con él...Y ahora se acabaron las discusiones y las audiencias...nos vamos al estanque ...un baño refrescante..una deliciosa comida...buen vino del delta...y fuera preocupaciones..tú y yo solos..mi amor..-

Saliron de la sala por las ventanas que daban directamente al jardín y se encaminaron hacia la glorieta,mudo testigo de los momentos cruciales de la vida de Nefer-Netchem.

Nieves
10-01-2005, 06:02 PM
Las aguas cristalinas del río, fuente de vida, discurrían suavemente. Algunas barcas se acercaban al atracadero de la isla para dejar las provisiones del templo. Telas de lino para las momias de los gatos, esencias, ungüentos, frutas, grandes piezas de carne envueltas en hojas de palmeras. Todo para el consumo del templo, que el encargado anotaba escrupulosamente en los rollos de la contabilidad.

En las puertas del templo,Tanu observaba atento el ir y venir de los porteadores, y de acuerdo a su costumbre, de vez en cuando revisaba algún rollo de tela u olía la carne, supervisando la calidad de los alimentos.

Tafnaj lo llamó desde el patio.

-Tanu, ven a desayunar conmigo. Deja a los sacerdotes, que ellos se encargan de ése trabajo, amigo mío.

-Voy enseguida- El sacerdote respondió con una sonrisa, tomó unas flores frescas y siguió a Tafnaj por los corredores.

-Has pensado en lo que te dije? Te quedarás un tiempo? Al menos hasta que pasen los problemas de la sucesión y coronación.

-Sí, me quedaré un tiempo, Tafnaj. Me interesa el hijo de Nefer.

-Oh, es un chiquillo de una gran voluntad, te aseguro.

-Lo conocí anoche y me dí cuenta de ello. Será difícil de educar.

-Nefer es dura con él, y el chico responde bien, estudia con gran interés las palabras sagradas. Lo que no logramos es inculcarle la humildad y sencillez de la vida de un sacerdote.

-No tiene el carácter de un sacerdote, me parece un guerrero. Su sino se revelará a su tiempo y debemos permitir el camino de su espíritu libremente.

-Así será, es verdad. La reina cuenta con ello. Te tengo que avisar de la visita de la consejera de la reina, Mahu. Vendrá esta noche y se interesa en hablar contigo.

-¿Qué interés puede tener en hablar conmigo?

-Se trata de convencer a Nefer, para que permita la educación del niño en otro lugar, aprovechando que te tiene mucho cariño y confía en ti.

-Nada está en mis manos, Nefer no me escucha y tampoco quiero obligarla a nada que ella no desee.

Se sentaron en el piso, sobre las esteras de papiro, alrededor de las mesillas de comida.

Tanu es ocupó durante gran parte del día en ayudar con llevar el registro de momias de gato que se cargaban en las barcas, porque no podía estar sin hacer nada. Ya en la tarde, caminó hacia el palmeral, hasta la orilla del río, con el inconsciente deseo de ver a Nefer por allí. Al acercarse a la orilla, escuchó un chapoteo de agua, y se acercó sin hacer ruido.

En el remanso que se formaba alrededor de una enorme roca llena de signos sagrados, estaba ella, sumergida hasta las rodillas, con su larga túnica amarrada a los muslos. Nefer se inclinaba lavando algunas piezas de ropa. Concentrada en su labor, el velo que le cubría el rostro se abría y dejaba ver la marca blanca sobre la morena mejilla, de una ancha cicatriz que se extendía hasta la sien derecha, sobre el ojo.

La imagen de un cuchillo abriendo aquel surco en el bello rostro de la joven, hizo que el sacerdote se estremeciera. Ella volvió la cabeza, y sus ojos se encontraron. Nefer captó la mirada de conmiseración que le dirigiera Tanu, y se cubrió aprisa, con algo doloroso atenazando su pecho.

-No quiero que me veas, Tanu, por favor…

-Deja que te ayude a limpiar tus ropas.-le dijo él, al tiempo que entraba al agua.

-No, yo lo haré. Mi hijo tuvo algo de fiebre anoche y empapó sus ropas de sudor. Debo purificarlas.

-La fiebre siempre es de cuidado, Nefer. Sabes que soy médico, o era. Llévame a su lado y veré qué tiene.

-Vamos entonces, amigo mío.-Nefer escurrió el agua a las piezas de ropa, y las extendió sobre las hierbas de la orilla, asegurándolas con rocas.

Emprendió el camino hacia una choza anexa al templo, con su andar rápido y cadencioso.

Tanu caminó tras ella. En su mente rememoraba las muchas veces que la había visto caminando tras las dunas en el templo de Amenhetep El Magnífico, y todas las veces que quiso hablarle y las palabras no acudieron a sus labios. Entonces, su sino los llevó por corrientes diferentes en el río de su existencia. Barcas sin timón, a merced del capricho del viento en las henchidas velas, las vidas de los hombres se sometían a los designios de los dioses.

Taja
10-01-2005, 10:23 PM
Tanu se sentía furioso consigo mismo.Lamentaba profundamente haber provocado tal turbación en la joven.Lamentaba en lo más hondo de su corazón que ella hubiera mal interpretado su mirada.

A pesar de la terrible cicatriz la joven continuaba ejerciendo en él un poderoso atractivo.Su cuerpo estaba esplendoroso,y al seguirla hacia sus aposentos percibía el tenue perfume de su feminidad.Se sonrojo al sentir el deseo que sentía por ella.

Llegaron a la choza que compartía Nefer con su hijo.El lugar era amplio,y muy limpio.Esteras de hojas de palma amortiguaban la entrada de sol,y aportaban frescor a las estancias.Dos sirvientas estaban atareadas en las labores domesticas.Al ver llegar a su señora en compañia de Tanu,se apresuraron en traerles bebidas y algunas frutas.

- Creo que primero vere a tu hijo .Tiempo habra para tomar algo despues..¿te parece bien Nefer?.-

- Yo misma iba a pedirtelo,pero no deseaba que lo tomaras como una descortesía.-

- Tú jamás podrias ser descortes,soy yo que involuntariamente ha causado tu enojo.Yo Nefer desearía...- no pudo terminar la frase un grito procedente del interior de la vivienda hizo que los dos se apresuraran en entrar.

Una de las sirvientas corría hacia ellos hablando entrecortadamente.Nefer no esperó a saber que cosa quería decirle,corrió hacia una de las habitaciones que había al final de un pequeño corredor que llevaba a un jardin trasero.
Tanu la siguió temiendose lo peor.Entró en la pequeña habitación,Nefer estaba ya al lado de su hijo.El pequeño estaba tumbado de lado en su cama,sus ropas estaban empapadas de sudor,su respiración era apenas perceptible.

Sin vacilar Tanu se acerco al pequeño y apartó a su madre,con dulzura pero firmemente.

- Por favor ,Nefer,deja que vea a tu hijo.- sumisa la joven se apartó.

El sacerdote tocó la frente del chico,ardía,intentó cojer su mano pero no pudo,todo el cuerpo del pequeño estaba en una tensión inusitada.A pesar de que las ropas que tenía en la cama estaban mojadas por el sudor,el cuerpo ardiente del niño estaba extrañamente seco.Le habló,pero era inutil,Siptha,estaba sumido en la inconsciencia.

- ¿Que tiene?...¿que le pasa a mi hijo?...por Amón..!...¿que le sucede a mi hijo?...!.-

- Tranquilizate,Nefer,tranquilizate...está inconsciente a causa de la fiebre,es necesario que refresquemos su cuerpo.Dí a tus sirvientas que traigan agua,vinagre y trapos de lino.Que traigan tambien ropa limpia,hay que sacar toda la ropa mojada.Necesitaremos ,tambien ,abanicos.....necesitaré mi estuche de medecinas..¿puedes enviar a alguien a buscarlo?.-

La calma con la que Tanu le habló,insufló animos en la joven,que salió de la habitación para dar las ordenes oportunas.

Al quedar solo con el niño,Tanu,empezó a salmodiar plegarias,sabía que iban a necesitar toda la ayuda que les quisieran dar los dioses...el niño estaba muy grave.

Taja
05-11-2006, 09:26 PM
Para las lectoras empedernidas....con cariño :)

nefertari7
05-12-2006, 09:01 PM
Que tiempos aquellos eh Taja?.....;).....

Acabo de imprimermelo y creo que esta noche volvere a dar vida a Messesaya,Nefer...Matzuk...

Para quellos que aun no la habeis leido...os enganchara desde el principio........

Un besote capitana

Taja
07-31-2006, 10:18 PM
Hola...bueno aqui está...ya direis que os parece?...

amenhotep
08-01-2006, 06:30 PM
Hola... buenas....

Vais a continuar con la historia??, a mi me gusto mucho, la tengo toda guardada en el p.c. y tambien impresa,,, esperando con ansia poder disfrutar de las aventuras de todos los personajes....

Animo para las escritoras.....que vuelvan....que vuelvan......

Un abrazo

P:D: Animo a todos los que no la han leido, que lo hagan , engancha.....

SARAH
01-02-2007, 10:15 AM
Estás haciendo una buena labor reflotando temas tan antiguos. Es una forma de que los leamos y los conozca la gente más nueva para seguir opinando sobre ellos.
Se que es un trabajillo un poco duro pero, te animo a que sigas, repito que es una buena labor. Muchas gracias.

Delia-Nefer
12-11-2007, 08:42 AM
Es un placer leer esta historia...la subo para animar este cereal.