SARAH
09-22-2005, 10:21 AM
21 y 22 de agosto de 2005
Después de tantos nervios, llegó el gran día. Hoy tenemos que dormir una buena siesta pues esta noche no podremos dormir y la de mañana, ya veremos…
A las 00,30 horas, ya del día 22, salimos hacia Madrid, si prisas, haciendo parada en la mitad del trayecto para tomar un café. Dejamos en coche en el Aparcamiento de Larga Estancia de Barajas y esperamos 10 minutos el bus (hace frío), que nos lleva a la Terminal de Internacional.
Un poco despistados, recorremos dos veces el edificio, de un lado al otro, hasta que alguien nos informa que los mostradores de las mayoristas se encuentran un piso más abajo. Arrastrando nuestras maletas llegamos al mostrador de Iberojet y primera sorpresa: Está cerrado y tienen colocado un cartel que dice que vayamos directamente al mostrador de facturación (Palabras de la Agencia de Viajes: Cuando lleguéis a Barajas, el personal de Iberojet estará esperando para informaros de lo que tengáis que hacer……).
En fin, otra vez arriba y cuando localizamos el mostrador de Iberworld ya hay bastante gente esperando. Mientras esperamos en la cola, observo a la gente y más tarde me doy cuenta que la pareja que está detrás y la de al lado, serán compañeros nuestros en todo el viaje.
Después de tomar un desayuno, ya es casi hora de embarcar, son las 6,45 de la mañana y la noche se ha pasado volando.
A las 7,30, muy puntual, sale nuestro avión, no demasiado nuevo y con unos 160 pasajeros.
Despegamos y la tensión que me produce volar, me impide cerrar los ojos durante todo el viaje, a pesar del sueño y del cansancio.
A nuestros pies, mar, mar y más mar, parece que sobrevolamos alguna isla, que puede ser Córcega o Cerdeña,
Pasadas más de cuatro horas de viaje, volamos sobre el desierto hasta que al fin se vislumbra la gran serpiente verde que lo atraviesa: El Nilo y sus riberas. No me lo puedo creer, ya estamos allí. Aterrizamos en Luxor que tiene un edificio muy nuevo pero al lado veo la carpa de la que tanto he oÍdo hablar. Sólo hay otro avión en la pista, aparte del nuestro.
Al salir del avión, un sol de justicia y un calor tremendo. Esto es Egipto.
Entre un gran bullicio localizamos al representante de Iberojet y hacemos los trámites del visado y ya fuera del edificio localizamos al que será nuestro guía durante casi todo el viaje, Issam. Nuestro grupo Lo Mejor de Egipto lo formábamos ocho personas y ahí conocimos a 4 de ellas pues la otra pareja había llegado en un vuelo anterior y ya estaba en el barco.
Vamos con nuestros equipajes hacia el autobús y junto a él hay un ejercito de “maleteros” que pretenden cobrar un euro sólo por subir las maletas a medio metro del suelo.
Enseguida llegamos al barco, el Nile Plaza. Subimos directamente al salón con Issam para tener un primer contacto. Nos dice que vayamos al comedor y que allí, el representante de Iberojet, Mahmoud, nos sorteará los tres camarotes.
La primera impresión del Nile Plaza no es mala, el vestíbulo no está mál y el comedor y salón tampoco y las cabinas, muy normalitas pero limpias, pero no se corresponde ni de lejos a la categoría cinco estrellas, pero es lo que hay (Durante el viaje vi muchos barcos, muchos parecidos al nuestro pero cuando atracábamos en paralelo, hemos pasado por algunos con unos vestíbulos impresionantes, si llego a saber las diferencias, hubiera contratado la única categoría que había por encima de la nuestra, que sólo suponía 100 euros más, pero eso será para la próxima vez (que sí………… que pienso volver). La comida en el barco estuvo bastante bien y los postres, ni te cuento.
Bueno, pues llega Mahmoud, se presenta y nos sortea 3 cabinas. Tenemos suerte pues nos toca en la planta más alta y no escuchamos ningún ruido durante todo el viaje, peor suerte tuvieron nuestros compañeros, María y Tino, que les tocó casi a ras del agua, con las ventanas precintadas.
Un detalle es que el catálogo decía que el baño del barco tenía secador y no había rastro de él, así es que pedí uno en recepción y me dieron uno con el interruptor quemado y por supuesto no funcionaba (que pena no haberle hecho una foto) pues estaba para haberlo tirado a la basura hace tiempo.
Deshacemos parte de las maletas, nos damos una ducha y, a pesar del cansancio, salimos a inspeccionar. Subimos a la terraza, en la que hay una parte con toldos, mesas y sillas y otra parte al sol con tumbonas alrededor de la piscina. Eran las cuatro de la tarde y el calor era insoportable pero hicimos tiempo hasta las 6, hora en la que nos reuníamos con Mahmoud. Llegamos los seis que ya nos habíamos conocido y la otra pareja que había llegado antes. Mahmouh nos soltó el mitin, por supuesto intentado que contratáramos todas las excursiones opcionales. Teníamos prácticamente todo incluido y contratamos la visita al pueblo Nubio y le dijimos que las opcionales de El Cairo las haríamos por libre. Parece que no le gustó mucho la idea e intentó meter el miedo en el cuerpo con lo de la seguridad, detalle que no me gustó nada. Aúnque insistimos en que no contrataríamos, nos dio dos días para pensárnoslo. Por su cara se notaba que estaba contrariado y que lógicamente nuestra decisión iba en contra de sus intereses.
Nos pidió 35 euros por persona para propinas, que me pareció una pasada, teniendo en cuenta que en el barco, nos olvidábamos de las propinas pero en los hoteles, por ejemplo, los maleteros se hacían los remolones en la habitación, esperando propina y que les dices ¿Qué se pasen por el Nile Plaza y que Iberojet les paga? Esto me parece un abuso por parte de la mayorista pues no te dan la opción de dar las propinas por tu cuenta, te exigen los 35 euros por persona y dudo mucho que se repartan entre quienes se lo merecen, es más, dudo hasta de que lo repartan. En fín que la actitud de la mayorista en esta ocasión y en alguna otra que ya iré contando es lo único que te molesta de un viaje tan fantástico. Y aquí termina el primer día, con mucho cansancio, acostándonos a las 12 h. para levantarnos a las 4,30h. y comenzar la aventura.
Después de tantos nervios, llegó el gran día. Hoy tenemos que dormir una buena siesta pues esta noche no podremos dormir y la de mañana, ya veremos…
A las 00,30 horas, ya del día 22, salimos hacia Madrid, si prisas, haciendo parada en la mitad del trayecto para tomar un café. Dejamos en coche en el Aparcamiento de Larga Estancia de Barajas y esperamos 10 minutos el bus (hace frío), que nos lleva a la Terminal de Internacional.
Un poco despistados, recorremos dos veces el edificio, de un lado al otro, hasta que alguien nos informa que los mostradores de las mayoristas se encuentran un piso más abajo. Arrastrando nuestras maletas llegamos al mostrador de Iberojet y primera sorpresa: Está cerrado y tienen colocado un cartel que dice que vayamos directamente al mostrador de facturación (Palabras de la Agencia de Viajes: Cuando lleguéis a Barajas, el personal de Iberojet estará esperando para informaros de lo que tengáis que hacer……).
En fin, otra vez arriba y cuando localizamos el mostrador de Iberworld ya hay bastante gente esperando. Mientras esperamos en la cola, observo a la gente y más tarde me doy cuenta que la pareja que está detrás y la de al lado, serán compañeros nuestros en todo el viaje.
Después de tomar un desayuno, ya es casi hora de embarcar, son las 6,45 de la mañana y la noche se ha pasado volando.
A las 7,30, muy puntual, sale nuestro avión, no demasiado nuevo y con unos 160 pasajeros.
Despegamos y la tensión que me produce volar, me impide cerrar los ojos durante todo el viaje, a pesar del sueño y del cansancio.
A nuestros pies, mar, mar y más mar, parece que sobrevolamos alguna isla, que puede ser Córcega o Cerdeña,
Pasadas más de cuatro horas de viaje, volamos sobre el desierto hasta que al fin se vislumbra la gran serpiente verde que lo atraviesa: El Nilo y sus riberas. No me lo puedo creer, ya estamos allí. Aterrizamos en Luxor que tiene un edificio muy nuevo pero al lado veo la carpa de la que tanto he oÍdo hablar. Sólo hay otro avión en la pista, aparte del nuestro.
Al salir del avión, un sol de justicia y un calor tremendo. Esto es Egipto.
Entre un gran bullicio localizamos al representante de Iberojet y hacemos los trámites del visado y ya fuera del edificio localizamos al que será nuestro guía durante casi todo el viaje, Issam. Nuestro grupo Lo Mejor de Egipto lo formábamos ocho personas y ahí conocimos a 4 de ellas pues la otra pareja había llegado en un vuelo anterior y ya estaba en el barco.
Vamos con nuestros equipajes hacia el autobús y junto a él hay un ejercito de “maleteros” que pretenden cobrar un euro sólo por subir las maletas a medio metro del suelo.
Enseguida llegamos al barco, el Nile Plaza. Subimos directamente al salón con Issam para tener un primer contacto. Nos dice que vayamos al comedor y que allí, el representante de Iberojet, Mahmoud, nos sorteará los tres camarotes.
La primera impresión del Nile Plaza no es mala, el vestíbulo no está mál y el comedor y salón tampoco y las cabinas, muy normalitas pero limpias, pero no se corresponde ni de lejos a la categoría cinco estrellas, pero es lo que hay (Durante el viaje vi muchos barcos, muchos parecidos al nuestro pero cuando atracábamos en paralelo, hemos pasado por algunos con unos vestíbulos impresionantes, si llego a saber las diferencias, hubiera contratado la única categoría que había por encima de la nuestra, que sólo suponía 100 euros más, pero eso será para la próxima vez (que sí………… que pienso volver). La comida en el barco estuvo bastante bien y los postres, ni te cuento.
Bueno, pues llega Mahmoud, se presenta y nos sortea 3 cabinas. Tenemos suerte pues nos toca en la planta más alta y no escuchamos ningún ruido durante todo el viaje, peor suerte tuvieron nuestros compañeros, María y Tino, que les tocó casi a ras del agua, con las ventanas precintadas.
Un detalle es que el catálogo decía que el baño del barco tenía secador y no había rastro de él, así es que pedí uno en recepción y me dieron uno con el interruptor quemado y por supuesto no funcionaba (que pena no haberle hecho una foto) pues estaba para haberlo tirado a la basura hace tiempo.
Deshacemos parte de las maletas, nos damos una ducha y, a pesar del cansancio, salimos a inspeccionar. Subimos a la terraza, en la que hay una parte con toldos, mesas y sillas y otra parte al sol con tumbonas alrededor de la piscina. Eran las cuatro de la tarde y el calor era insoportable pero hicimos tiempo hasta las 6, hora en la que nos reuníamos con Mahmoud. Llegamos los seis que ya nos habíamos conocido y la otra pareja que había llegado antes. Mahmouh nos soltó el mitin, por supuesto intentado que contratáramos todas las excursiones opcionales. Teníamos prácticamente todo incluido y contratamos la visita al pueblo Nubio y le dijimos que las opcionales de El Cairo las haríamos por libre. Parece que no le gustó mucho la idea e intentó meter el miedo en el cuerpo con lo de la seguridad, detalle que no me gustó nada. Aúnque insistimos en que no contrataríamos, nos dio dos días para pensárnoslo. Por su cara se notaba que estaba contrariado y que lógicamente nuestra decisión iba en contra de sus intereses.
Nos pidió 35 euros por persona para propinas, que me pareció una pasada, teniendo en cuenta que en el barco, nos olvidábamos de las propinas pero en los hoteles, por ejemplo, los maleteros se hacían los remolones en la habitación, esperando propina y que les dices ¿Qué se pasen por el Nile Plaza y que Iberojet les paga? Esto me parece un abuso por parte de la mayorista pues no te dan la opción de dar las propinas por tu cuenta, te exigen los 35 euros por persona y dudo mucho que se repartan entre quienes se lo merecen, es más, dudo hasta de que lo repartan. En fín que la actitud de la mayorista en esta ocasión y en alguna otra que ya iré contando es lo único que te molesta de un viaje tan fantástico. Y aquí termina el primer día, con mucho cansancio, acostándonos a las 12 h. para levantarnos a las 4,30h. y comenzar la aventura.