| Los egipcios antiguos, como el resto
de la humanidad, adoraban las cosas y los seres, por dos razones básicas.
Esperar algún bien de ellas o evitar su mal e ira.
El dios del Templo de Kom Ombo era Sobek, con forma de Cocodrilo.
Se cree que fue divinizado porque los cocodrilos abundaban en esta
zona del Nilo.
Con el paso de los años, a la gente de este pueblo no les gustaba tanto ser asociados a un dios
que representa el mal, por eso, le agregaron otro dios, Horus, como hermano suyo y socio en
el culto del templo.
El estado de destrucción actual en el que se encuentra el templo,
está contemplado en el propio mito de este templo, pues cuenta la
leyenda que Sobek, el hermano malvado con forma de cocodrilo, maquinaba
contra su hermano, Horus, con forma de Halcón hasta echarle del pueblo.
La población, al ver su dios amado abandonar el pueblo, también partió
hasta dejar el pueblo completamente desierto. Sobek al querer reanudar
la vida en el poblado, resucitó a los muertos quienes en lugar de
construir destruían y en lugar de sembrar trigo, sembraban arena.
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