Ojo.gif

El faraón

Pauline Gedge ha publicado diversas novelas históricas, ambientadas en el antiguo Egipto, como La dama del Nilo , su primera novela, El faraón, El papiro de Saqqara, El templo de las ilusiones, la trilogía Señores de las Dos Tierras, en las que la frontera entre imaginación e historia es imperceptible, ya que se basan en una recreación de hechos históricos generalmente aceptados o, si acaso, en hipótesis conocidas con las que se podrá estar o no de acuerdo.

En la novela, el faraón Amenhotep IV o Akhenatón, hijo de Amenhotep III y de la reina Tiy, aparece en segundo plano, bajo la mirada de los personajes de su más inmediato entorno, su padre, Amenhotep III, su enigmática y bella esposa, Nefertiti, La bella ha llegado , sus infortunadas hijas, su influyente tío Ay, el general Horemheb, el equívoco Smenkhare, la dulce Kiya y, sobre todo, su madre, Tiy, la auténtica protagonista de la novela. En primer plano, una época en la que se adora a un sólo dios, Atón, amalgama de ensueños utópicos, intrigas, ambición de poder; época que apenas nace, comienza a morir. Tras el telón se vislumbra el pueblo llano que sufre y no comprende.

AkhenatónEl punto departida es la hipótesis de Velikovsky, según la cual el mito de Edipo, conocido por la tragedia griega de Sófocles, Edipo, Rey , se basó en la figura de Akhenatón. La hipótesis debe tomarse como tal, pero curiosamente, en el mito existen coincidencias con aspectos identificativos del antiguo Egipto que es imposible ignorar, como la ciudad egipcia de Tebas, la esfinge, la peste en Akhetatón y la sucesión de repetidas muertes en el seno de la familia real, y si tenemos en cuenta que Sófocles fue contemporáneo y amigo de Herodoto, padre de la Historia y gran narrador de leyendas egipcias, no es de extrañar que recogiera de éste los elementos del mito.

La autora adapta los elementos míticos a las necesidades novelísticas; así, el oráculo de Delfos del mito griego sobre el destino de Edipo, tendrá la voz de Amenhotep, hijo de Hapu, quien, al parecer no simpatizaba ni con la teología atoniana, ni con Tiy.

He estudiado dos veces la taza y he leído los presagios. No hay duda. Crecerá y te asesinará.

El tema parecerá escabroso a nuestra mentalidad moderna. Es dudoso que Akhenatón se casara con su madre Tiy, aunque este tipo de incesto era una práctica conocida en los estados asiáticos. Se trata de una hipótesis controvertida, al parecer basada en los relieves encontrados en la tumba de Huy, con escenas de una fiesta en el palacio de Akhetatón, en los que Tiy aparece, ataviada con la corona de dobles plumas, en un lugar preeminente, junto a Akhenatón, con la titulación de Madre del rey, Gran Esposa real , permaneciendo Nefertiti detrás, en un segundo plano. Sin embargo, este tipo de matrimonio no estaba permitido por Maat, por lo que sería un caso insólito en Egipto, aunque no era desconocido en Babilonia. Sí que está plenamente documentado que se casó con sus hijas, práctica seguida por Amenhotep III, su padre en su matrimonio con Sitamun y por Ramsés II.

A partir de esa premisa, no olvidemos que no examinamos un texto histórico, la trama se apoya siempre en datos documentados como, por ejemplo, y en la línea del mito de Edipo, está documentado que Akhenetón persiguió la memoria de su padre, tanto del terrenal, Amenhotep III, como del divino, Amón, si bien este hecho pueda tener otra interpretación. Por otra parte, la autora cuida de forma rigurosa la descripción del aspecto de los personajes, sus vestiduras, adornos, su manera de expresarse, hasta el punto que algunos detalles que pudieran parecer anecdóticos están plenamente documentados, como, por ejemplo, el aspecto de Mutnodjme, con su mechón de juventud y sus dos enanos, aparece en la tumba de Ay y otras tumbas de nobles en la necrópolis de Amarna.

No está documentado el suicidio de Tiy, transmutada en Yocasta, pero, de nuevo, de forma genial la ficción se entremezcla con la realidad: Ay corta un mechón de cabello de la suicida que entrega a Tutankhatón.

Ay se volvió a mirarla y al partir se preguntó si habría hecho bien en entregarle el mechón de pelo a Tutankhamón o si al hacerlo le habría regalado su propia fortuna. El pelo de los suicidas traía enorme suerte a quienes lo poseían.

Momia de TiyParece ser que en un principio Tiy fue enterrada en la Tumba Real de Amarna, donde se encontró un sarcófago de granito rojo con los cartuchos de Amenhotep III y de Akhenatón y más tarde fue enterrada en el Valle de los Reyes, en la tumba de Amenhotep III o en la enigmática KW 55, donde se encontraron varios objetos funerarios de Tiy.

Posiblemente, durante la dinastía XXI se trasladó su cuerpo a la tumba de Amenhotep II (Nº.35), donde Víctor Loret encontró tres momias en el suelo, que describió como de una anciana señora, un príncipe (¿Tutmosis?) y un joven que luego resultó ser una mujer (¿Sitamun?). La anciana señora, que aun conserva una espléndida cabellera, ha sido identificada como Tiy, ya que lleva el brazo izquierdo sobre el pecho, en la actitud de las reinas de la dinastía XVIII y se comprobó que el mechón encontrado en la tumba de Tutankhamón en un relicario que lleva el nombre de Tiy y una muestra de su cabello pertenececieron a la misma persona.

De manera parecida reconstruye el entierro del enigmático Smenkhare:

- Servidores de Ma'at - dijo Horenheb de repente, dirigiéndose a los sacerdotes sem-, el dios cuyo cuerpo estáis a punto de tratar aparenta ser varón por lo tanto, vosotros tenderíais a embellecerlo con las manos en los costados. Pero este Horus fue en realidad una mujer, amante de Osiris Akenatón. Por lo tanto, él hubiera deseado que lo colocarais en el fértro en la postura de una mujer, con el brazo derecho extendido pero el izquierdo doblado sobre el corazón, para que en el próximo mundo los dioses reconozcan su sexo. ¿Lo habéis comprendido?

Seguro que el lector lo ha comprendido.

En la tumba KW 55 se encontró un cuerpo de varón en la postura reservada a las reinas de la dinastía XVIII, con el brazo izquierdo sobre el pecho. Al parecer, el cuerpo pudo pertenecer a Smenkhare o a Akhenatón.

Sin duda el lector encontrará la misma técnica en muchos más episodios de la novela...

Enlaces recomendados