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Ptolomeos La dinastía ptolemaica, llamada así porque todos sus reyes recibieron el nombre de Ptolomeo, fue fundada por un general de Alejandro, Ptolomeo, quien desempeñó un papel importante en sus últimas campañas por Asia Menor. Era hijo de Lagos (por
lo que también se conoce como dinastía lágida), aunque, según un rumor no desmentido en su época, en realidad era hermanastro de Alejandro quien le tuvo gran consideración. Esta dinastía gobernará Egipto, desde la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C.,
hasta que pasó a ser una provincia romana en el 30 a. C. Ptolomeo se instala como sátrapa de Egipto, en nombre de los sucesores de Alejandro, Filipo III Arrideo y Alejandro IV, donde permanece al margen de las sangrientas luchas sucesorias, además de trasladar el cuerpo de Alejandro, que marchaba hacia Macedonia, a Alejandría donde fue sepultado.
Egipto prosperó bajo su mandato y el de sus sucesores, Ptolomeo II Filadelfos y Ptolomeo III Evergetes; más tarde, durante los siglos II y I a. C., cuando Roma comenzó a intervenir de modo creciente en los asuntos egipcios, Egipto inicia una
progresiva decadencia. La dinastía adoptó el incesto entre hermanos e intentó dar una imagen de armonía familiar, como se refleja en los nombres y títulos de los reyes: Filadelfos (amante de su hermano), Filopator (amante de su padre), Filometor (amante de su madre), pero, en realidad, a partir de Ptolomeo IV, en surgieron en su seno una serie de intrigas y asesinatos, como medio de alcanzar el poder.
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