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Los Valles de Egipto
Valle de los Artesanos (Deir el Madina)
El Oráculo 1
El segundo instrumento de justicia era el oráculo, presidido por Amenhotep I y su madre Ahmose Nefertari, venerados como dioses tras su muerte. Ellos con sus vaticinios determinaban las causas justas.
No está clara la razón por la cual Amenhotep I y su madre Ahmose Nefertari fueron deificados, convirtiéndose en patronos de la ciudad, ni el motivo por el que recibían culto en Deir el Medina. Realmente parece ser Amenhotep I el primer rey que decidió separar por vez primera su enterramiento del templo funerario para garantizar su anonimato y evitar las posibles profanaciones. Es probable además que este faraón fuera pionero en agrupar a un equipo obrero especializado pero sin embargo fue su sucesor, Thutmes I, el que los reunió en una ciudad junto a sus familiares.
El lugar escogido para la celebración de este acto de justicia divina era frente a su santuario, situado en las inmediaciones del templo Ptolemaico de Hathor en el propio Deir el-Medina. Aquí era donde guardaban la estatua de culto del rey, la imagen que debía ser transportada por sus sacerdotes cuando se celebraban las procesiones por la ciudad o por la orilla Oeste con motivo de festivales y oráculos.
Además su culto también se llevaba a cabo en pequeñas capillas erigidas por los artesanos y ubicadas en lugares estratégicos, es decir, entre las tumbas y en los caminos que éstos frecuentaban. El culto a Amenhotep I y Ahmose Nefertari se realizaba por parte de una serie de artesanos que actuaban como oficiantes en su tiempo libre. Este puesto pudo ser un privilegio de determinadas familias.
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