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View Full Version : La voz de Egipto. Homenaje a Naguib Mahfuz



Txukiya
10-18-2006, 12:22 AM
Sentí nostalgia de él...

http://es.wikipedia.org/wiki/Naguib_Mahfouz (http://es.wikipedia.org/wiki/Naguib_Mahfouz)

http://www.poesiaarabe.com/homenaje_mahfuz.htm (http://www.poesiaarabe.com/homenaje_mahfuz.htm)

http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/Naguib_Mahfuz.htm (http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/Naguib_Mahfuz.htm)



Naguib Mahfuz en el foro: 1 (http://www.egipto.com/cgibin/forum2004/showthread.php?t=1279), 2 (http://www.egipto.com/cgibin/forum2004/showthread.php?t=5876), 3 (http://www.egipto.com/cgibin/forum2004/showthread.php?t=5896), 4 (http://www.egipto.com/cgibin/forum2004/showthread.php?t=5877)

Txukiya
10-18-2006, 12:24 AM
Naguib Mahfuz murió el miércoles 30 de agosto de 2006 a los 94 años. El cuerpo del gran cronista egipcio llegó a su última morada al día siguiente en un cortejo fúnebre escoltado por quinientos militares.

El cadáver del hombre que retrató el espíritu del pueblo egipcio en sus novelas salió de su casa en el barrio cairota de Aguza para dirigirse a la popular mezquita de Al Husein. Su última voluntad de Mahfuz había sido que, tras su muerte, se rezara en este templo por cuyo entorno solía pasear. Sin embargo, el cortejo fúnebre llegó a la mezquita antes de lo previsto y, tras una breve ceremonia, la abandonó rumbo a la mezquita de las fuerzas armadas Al Rushdan, en Medinat Nasr, lo que impidió a los ciudadanos dar un último adiós al escritor. Tras la oración del mediodía, a las 13:00 horas (10:00 GMT), el féretro salió de la mezquita a hombros de cuatro militares que lo colocaron en un carro tirado por seis caballos negros para dirigirse al cementerio. La ceremonia de despedida fue dirigida por el jeque de Al Azhar, quien recordó que Mahfuz había servido a su país con armas propias: "con sus novelas".

El féretro iba acompañado por el presidente del país, Hosni Mubarak, y las principales autoridades políticas, religiosas y militares del país, y custodiado por quinientos militares de todos los cuerpos del Ejército, que presentaron armas en su honor.

La ceremonia le rindió un último homenaje, aunque faltó allí el protagonista de sus mejores novelas: el pueblo cairota, que gracias al despliegue de los “honores de Estado”, tuvo poca o ninguna oportunidad de acercarse a despedir al más grande de sus escritores.

Por él las calles de El Cairo se vistieron de luto. Los medios de comunicación de todo el mundo repitieron su nombre, en una encomiosa letanía que no tardó en culminar. Su biógrafo, Raymond Stock, declaró que Mahfuz "es el último de los pioneros. El último egipcio que hizo coincidir a Oriente y Occidente". El escritor egipcio Yusef al Quaid lamentó la muerte de Mahfuz quien, dijo, "vino al mundo únicamente para escribir. Tenía una capacidad increíble para crear, y creó toda su vida". "En mi generación todos tenemos en la sangre a Naguib Mahfuz. Es nuestro gran padre", había comentado el escritor Gamal al-Ghitani, uno de sus amigos más antiguos. “La voz de la conciencia”, “el padre del realismo social árabe”, “el padre de la prosa árabe”, “el número uno entre los novelistas árabes”, le llamaron también.

Pero él ya sólo pertenece a la memoria. A la de su pueblo, a la de quienes descubrieron el lado fascinante de su cultura a través sus escritos, a los que compartieron con él la lucha y se hicieron eco de sus reclamos por la paz y la tolerancia; a quienes compartieron noches enteras a la luz de la luna en las terrazas de los cafés cairotas que tanto amaba, hurgando en los misterios de la vida.

Por todos ellos y por cada uno de sus libros, la muerte no podrá borrarlo jamás de las calles cairotas.

Txukiya
10-18-2006, 12:29 AM
Mahfuz era un coloso de la literatura, a la que dedicó toda su larga vida, uno de los grandes narradores, en el mejor sentido de contador de historias, del siglo pasado. Aunque fue sin duda el gran retratista de la vida cairota y a pesar de que sólo salió tres veces en su vida de Egipto, su obra tiene vocación de universalidad por su capacidad para captar la esencia de lo que mueve a los individuos. Así lo vio la Academia sueca cuando le otorgó el Nobel de literatura como creador de «un arte narrativo árabe con validez universal». Repartió la dotación metálica del premio en partes iguales entre su esposa, hijas y el pueblo palestino.

Con él el mundo árabe perdió también a una de sus voces más lúcidas y certeras. Defensor de la libertad de expresión, los valores universales, la tolerancia y la convivencia entre las culturas musulmana y cristiana, Mahfuz fue un escritor comprometido. Fue uno de los raros intelectuales egipcios y árabes que aprobaron los acuerdos de paz entre Egipto e Israel en 1979, aunque se declaró totalmente solidario con los palestinos. Debido a sus posiciones sobre Israel, fue incluido en las listas negras de varios países árabes. En 2001 apoyó a un dramaturgo egipcio excluido de la Unión de Escritores porque él también era favorable a la normalización de las relaciones con Israel.

Apenas salió de Egipto, incluso su hija fue la encargada de recoger el premio Nobel. Su inspiración la buscó en libros y en las calles de El Cairo. La callejuela del barrio de al-Gamaliyya, donde nació, omnipresente en su obra, no es sólo una metáfora de El Cairo, de todo Egipto, sino de la comunidad humana en su totalidad, con sus pasiones, sus vicios y sus virtudes. Como escribió Nadine Gordimer, tenía «una cualidad que ha llegado a ser un curioso anacronismo en la existencia moderna: sabiduría». Su influencia ha sido tanta que los egipcios utilizan el nombre de Abd el-Gawwad, el patriarca de la trilogía, para designar a un hombre de doble vida y a un tirano que esclaviza a su esposa.


En 1988 la Academia Sueca decidió entregarle el premio Nobel al considerar que su "trabajo rico y complejo nos invita a reconsiderar las cosas esenciales de la vida. Nos presenta temas como la naturaleza del tiempo y el amor, sociedad y normas, conocimiento y fe, de una manera provocadora, evocativa y clarificadora".

Como hemos dicho, Mahfuz no asistió a la ceremonia en Estocolmo, pero envió un mensaje que se leyó en árabe e inglés, en el que en primer lugar se declaró "hijo de dos civilizaciones (...) La primera, de 7000 años de antigüedad, es la civilización de los faraones; la segunda, de 1400 años de antigüedad, es la civilización islámica".

Después hizo una crítica severa a la apatía con la que los países desarrollados miran la situación en África, Asia y Medio Oriente e hizo un llamado a los dirigentes del primer mundo a actuar contra la esclavitud y el hambre en África, la muerte y tortura de los palestinos, a salvar la herencia espiritual de los israelíes y a aquellas naciones endeudadas a causa de las rígidas leyes de la economía mundial.

Txukiya
10-18-2006, 12:37 AM
A finales de los 80, el jeque islamista radical egipcio Omar Andel Arman, actualmente en prisión en Estados Unidos por participar en el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York en 1993, emitió una condena de muerte en su contra acusándolo de “hereje” por una de sus novelas más famosas, Los hijos de nuestro barrio. Sentencia que estuvo al punto de ser ejecutada el 14 de octubre de 1994. Aquel viernes, como siempre, salió de su casa a media tarde camino de alguno de los bulliciosos cafés de El Cairo en los que se reunía con amigos para compartir unas horas de tertulia hasta bien entrada la noche cuando un integrista lo apuñaló en el cuello. En la agresión resultó afectado el nervio que transmitía la coordinación del movimiento a su brazo derecho. Con gran esfuerzo, aprendió a escribir con la mano izquierda en una letra irregular que parecía la letra de un niño, muy alejada del trazo firme y claro de antes. El agresor declararía ante la policía que ni siquiera había leído la novela 'Hijos de nuestro barrio', prohibida en Egipto desde su publicación en 1959, y obra por la cual el autor había sido declarado enemigo del Islam. Mahfuz, en cambio, declararía que los auténticos enemigos de Egipto y del Islam siempre han sido la pobreza, la ignorancia, las enfermedades y las dictaduras: «La democracia es la única solución. Tenemos que abrirnos. Cuantas más ventanas se abran, más logrará imponerse la voluntad del pueblo». Su moderación política y religiosa hacían de él uno de los pocos portavoces relevantes de la auténtica causa árabe: el derecho a un futuro de libertades y dignidad.

La agresión le dejó daños en la visión y la audición, así como la parálisis permanente del brazo derecho, lo que le imposibilitó seguir escribiendo por sí mismo-. Los achaques y las amenazas de los fundamentalistas le mantuvieron desde entonces prácticamente recluido en su hogar, con salidas esporádicas y controladas por la policía. Dos años antes de este atentado contra Mahfuz, los integristas asesinaron al escritor egipcio Farag Foda, férreo opositor al integrismo islámico.

En sus últimos años, a pesar de estar ciego y prácticamente sordo, Mahfuz concedía abundantes entrevistas en las que hablaba sin temor a criticar lo que no le gustaba y siguió colaborando semanalmente en la prensa casi hasta el final con breves artículos que dictaba : «Si la urgencia de escribir me abandonase algún día, me gustaría que ese fuese mi último día».

Los achaques de salud terminarían por conducirlo el 19 de julio de 2006 hacia el Hospital de la Policía de Al Aguza, en El Cairo, donde expelió su último aliento 44 días más tarde, cobijado por el calor de su esposa y sus dos hijas. Murió de un paro cardiaco. La salud del escritor egipcio se agravó después de sufrir a mediados de julio una caída, al tropezar con una alfombra en su apartamento de la ribera oeste de El Cairo, que le provocó una herida en la cabeza en la que recibió cinco puntos de sutura. Desde el pasado 14 de agosto se encontraba en la unidad de cuidados intensivos del hospital. El 23 de agosto fue intervenido quirúrgicamente durante dos horas y media debido a una úlcera de colon que comenzó a sangrar. Su salud empeoró los últimos días recientes por complicaciones renales y pulmonares; el martes 30 sufrió un primer paro cardiaco y fue reanimado. La causa de sus problemas de salud era en último término la debilidad propia de su edad, tan avanzada. Indicaron que estaba muy débil para poder ser tratado en el exterior, algo que tampoco le hubiera gustado al autor, al que nunca le agradó viajar. Finalmente, el miércoles 31 de agosto sufrió un infarto que acabó con su vida.

Ahora su voz apagada yace a orillas de una larga carretera, en un cementerio a 30 kilómetros del Cairo. Pero su silencio no es el vacío postrero que dejan los que callan en vida, sino el legado justiciero que hablará por él, que invocará lo que dijo, que denunciará como tantas veces él lo hizo, cada vez que alguien pronuncie su nombre, cada vez que alguien lea sus libros.

Txukiya
10-18-2006, 12:44 AM
Naguib Mahfuz nació en la capital egipcia el 11 de diciembre de 1911 en el barrio Al-Gamalyya. Hijo de un funcionario de bajo rango, fue el menor de ocho hermanos. Recibió una formación tradicional en una escuela del Corán, y adquirió un profundo conocimiento de la literatura medieval y arábiga mientras estudiaba el bachillerato. Una vez en la Universidad Rey Faruk I (hoy Universidad de El Cairo), donde estudió Filosofía, comenzó a escribir artículos para revistas especializadas, como "Al Mayal", "Al Yadid" y "Ar Risala". Con el fin de perfeccionar su inglés, en 1932 tradujo al árabe la obra de James Baikie "El antiguo Egipto". Terminados sus estudios, empezó a escribir ficción y publicó bastantes relatos en los años siguientes.

En 1938 publicó su colección "Susurro de locura". Entre 1939 y 1954, mientras trabajaba en el Ministerio de Asuntos Religiosos, publicó tres volúmenes de una proyectada serie de 40 novelas históricas ambientadas en el periodo faraónico. Con posterioridad abandonó este proyecto y se dedicó a escribir sobre temas sociales, al tiempo que elaboró varios guiones para el cine. A esta etapa pertenece, por ejemplo, "Principio y fin", que contó con la participación de un joven Omar Sharif.

Publicó cerca de 50 novelas, obras de teatro, cuentos cortos, cientos de trabajos periodísticos (hasta poco antes de su muerte publicó en el periódico “Al Ahram” columnas sobre temas políticos, literarios y sociales, que un amigo copiaba en papel cuando Mahfuz le dictaba) y una treintena de guiones cinematográficos.

En 1956, cuatro años después del fin de la monarquía en Egipto, publicó su obra emblemática La trilogía de El Cairo, integrada por las novelas Entre los palacios, El palacio del deseo y La azucarera, que narra la historia de una familia de clase humilde durante los años 1917 y 1944 en Egipto. Fue publicada por el régimen, por entregas en un periódico semioficial como Trilogía del Cairo y luego apareció en 1967 como libro, pero editada en Beirut. La trilogía fue crucial en la decisión de la Academia Sueca de otorgarle en 1988 el Premio Nobel de Literatura, lo que marcó su entrada triunfal en la literatura mundial haciéndolo acreedor al título de "padre de la prosa árabe".
En 1959 se publica por entregas Hijos de nuestro barrio, novela que aborda el tema de la fe y las falsas enseñanzas. Esta obra, que le valió el reconocimiento mundial, está prohibida en Egipto desde la publicación de varios fragmentos por entregas en un diario del país y tildada de blasfema por “representar de forma alegórica a algunos de los profetas” ya que la obra es una parábola en la cual aparecen personajes basados en Adán, Moisés, Jesús y Mahoma. Describe una época de grandes cambios sociales y políticos que se dieron en su país después del derrocamiento de la monarquía en 1952. Esta novela fue la causa del atentado que sufrió en 1994 y que lo obligó a vivir vigilado para prevenir cualquier nuevo ataque.

La crítica literaria divide el trabajo de Mahfuz en varias etapas, la primera termina en 1944 y se caracteriza por novelas de tinte histórico ambientadas en el Egipto de los faraones; la segunda comienza en 1945, cuando el novelista trata temas contemporáneos -en 1947 publicó El callejón de los milagros- y termina en 1957, fecha en la que finaliza la Trilogía de El Cairo. El ladrón y los perros inaugura una tercera fase, mientras que la cuarta, a la que se clasifica como "del absurdo", va de 1968 a 1972. La quinta fase concluye en 1992. En 2002 publicó Naguib Mahfuz en la estación de Sidi Gaber, una recopilación de textos dictados por él entre 1994 y 2000.

Mahfuz era el primer cultivador de la novela moderna en Egipto, considerado uno de los escritores árabes más innovadores. A lo largo de su carrera experimentó con la técnica narrativa y en especial, con el monólogo interior y la literatura del absurdo. Su obra orbitaba en torno al hombre y su impotencia para luchar contra el destino y las convenciones sociales.

Desde sus primeras obras, ambientadas en la época faraónica, hasta sus celebradas obras sobre El Cairo contemporáneo de barrios pobres y superpoblados , Mahfuz fue asumiendo a lo largo de su trayectoria el estilo que más se adecuaba en cada momento a su propósito: «El cambio es natural. Sartre dijo que el estilo es el hombre, pero el hombre encadena un período de su vida con otro, se transforma, por lo que el estilo no puede permanecer inmóvil». Aún así El Cairo, la ciudad de Mahfuz, solía ser tan protagonista de sus novelas como los personajes más importantes.
La fuente de sus historias fue siempre la vida del ciudadano medio del centro histórico de El Cairo. Pero además de su vena de cronista, Mahfuz fue adquiriendo cada vez mayor importancia como defensor de la convivencia pacífica entre las religiones.

flordeloto
10-18-2006, 03:20 AM
Txuqui...como siempre... magistral

Gracias

AGUADELNILO
10-18-2006, 06:54 AM
Txuqui.


sólo quiero decirte..........GRACIAS.

5Brujita5
10-18-2006, 06:58 AM
Precioso homenaje Txukiya.
Gracias
brujita

karmetateta
10-18-2006, 07:13 AM
Me uno a mis compañera: MUCHAS GRACIAS...recordar a personas cómo Naguib Mahfuz es siempre un gran placer....Gracias de nuevo.

ladychena
10-18-2006, 08:01 AM
Txuki, muchísimas gracias! :o

semiramis
10-18-2006, 10:51 AM
felicidades por estos posts :)

Txukiya
10-18-2006, 11:33 AM
Gracias a todas... sentí necesidad de adentrarme en su mundo, de recordarle... Perdón por no poner las fuentes de donde he sacado la información. Eran pequeñas noticias (sobre todo las de su fallecimiento) cuya información incluyo en el texto, están ahí de alguna manera.

¿Habéis buscado "Naguib Mahfuz" en el Google? Es triste... Casi todo son informaciones sobre su muerte... Por eso quise recordar su vida. Sus obras. ¿Qué os parece si cada uno ponemos un fragmento que nos haya gustado especialmente de alguna de sus obras? Sería una bonita manera de recordarle y hacer que quien no lo haya leído sepa cómo escribía.

Un saludo

Txukiya
10-18-2006, 11:39 AM
La noticia de su muerte. ¿Cuántas veces he leído su libro Hijos de nuestro barrio o El ladrón y los perros? No sé cuántas, pero si sé el sobrecogimiento que recibí, en octubre de 1994, cuando supe que Naguib Mahfuz, musulmán egipcio, uno de los grandes escritores contemporáneos, había sufrido un atentado.

Sus palabras, serenas, dibujaban aquel día caliente de El Cairo: "Salía de mi casa. Uno de los atacantes me tomó por detrás. Sentí las garras de un monstruo plantarse, con sus uñas, en mi cuello. Dos puñaladas. Escapé de ello después de siete horas de operaciones en el hospital. Continué durante semanas en el hospital, pero uno de mis nervios, seccionado, dejó mi mano derecha paralizada. Es la de la escritura. Necesite 18 meses de reeducación para trazar, de nuevo, unos caracteres legibles. Tuve que reaprender a escribir mi nombre. ¡Qué símbolo!...".

Impresionan esas palabras, son las de un premio Nobel de Literatura que acaba de morir a los 94 años de edad. Estaba casi sordo, casi ciego (como Homero) y, sin embargo, era el mayor representante de la literatura árabe moderna. Sin embargo, una fatwa le había condenado a muerte, a causa de la publicación, precisamente de Awlad heretna, en 1959, porque los personajes parecen diseñar, en la memoria, las personalidades de Moisés, Jesús y Mahoma. "Me prohibieron el libro, en Egipto, a pesar de que el país gozaba de formal libertad de expresión, acusándome de haber escarnecido al profeta".

La fatwa (dictamen o decreto emitido por un especialista de los textos de la sharia, bien séase un mufty o el profesor de una universidad esclarecida como Al Azhar o de un ayatolá eminente) se cumplió por la organización (después de la reedición autorizada del libro que era ya universal) Gamaa al-Islamiya.

Naguib Mahfuz registra, dolorosamente, el episodio del juicio de los responsables del intento del asesinato, con una reflexión que revela gran inocencia: "Mis agresores negaron haber leído el libro". El gran escritor olvida que, de haberlo leído, no habrían intentado matarle. Es una vieja lección de la vida.

Hijo de El Cairo, ciudad prodigiosa y terrible, jubilosa y densa, trepidante y paranoica, Mahfuz nunca pudo dejar de ser miembro de ese inmenso bazar en movimiento, con el Nilo y las pirámides no lejanas, que han tenido, en él, su paradigma e interlocutor.

Mahfuz, autor de decenas de novelas prodigiosas que abrieron el mundo a la cultura árabe y a esa ciudad (esa medina o madina), dice que nunca se recuperó bien del atentado. Añade que sufrió por los jóvenes que intentaron matarle y que fueron condenados.
Lo explica desde una fusión entrañable. Sufrió su condena porque ellos eran jóvenes y merecían vivir y le dolió, a su vez, por él mismo, porque nunca se recuperó de las lesiones que le hicieron convirtiéndole, casi, en un paralítico y un ciego. El gigante sobrevivió auspiciando la paz entre las religiones. Decía, antes de morir, que sus límites de sueño eran infinitos. Les dejo ese sueño.

http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/web_columnas.detalle?var=60261 (http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/web_columnas.detalle?var=60261)

flordeloto
10-18-2006, 11:54 AM
Txuqui...pelos de punta, lagrimas en los ojos, nudo en la garganta... así es como estoy ahora mismo después de leer:


Continué durante semanas en el hospital, pero uno de mis nervios, seccionado, dejó mi mano derecha paralizada. Es la de la escritura. Necesite 18 meses de reeducación para trazar, de nuevo, unos caracteres legibles. Tuve que reaprender a escribir mi nombre. ¡Qué símbolo!...".


Qué estremecedor..... cuanta verdad.... cuanto amor a su arte...

Gracias Txuqui..desde luego que eres un bendición que llego a este foro hace solo unos meses..... con esta HUMANIDAD y este AMOR AL CAIRO tan grandes que tienes, nos haces remover nuestras entrañas y nos abres los ojos y sobre todo la mente a lo que es Egipto

GRACIAS, Amiga

Gladyscecilia
10-18-2006, 01:03 PM
Gracias Txuquiya.

Palacio del deseo - Naguib Mahfuz.

" El señor Ahmad Abd el-Gawwad cerró la puerta tras de sí y atravesó el patio con pasos relajados, bajo la débil luz de las estrellas, mientras la contera de su bastón se clavaba en la tierra polvorienta cada vez que se apoyaba sobre él en su marcha tranquila. Esperaba con ansiedad, ya que su cuerpo estaba ardiendo, el agua fría con el que se lavaría la cara, la cabeza y el cuello, para mitigar –siquiera por un momento- el calor de julio y el fuego que abrasaba sus entrañas y su cabeza.
(...)
¿Qué haces? Quieres llenarte los ojos de ella, reconócelo. Quieres tener las dimensiones de su elástico cuerpo..., contemplar su sonrisa y su modo de bajar los párpados..., seguir las yemas de sus dedos teñidas con alheña. ¿Adónde va a parar todo esto? Nada de eso te había pasado nunca con las que la superaban en hermosura, en belleza y en renombre... Esto es doloroso, y más doloroso aún el que tú la quieras... No te mientas a ti mismo; tú la quieres hasta morir. "

Fragmanto copiado de:
El Poder de la Palabra (www.epdlp.com)

nefert-maat
10-18-2006, 08:47 PM
Como no voy a venir a este tema si Naguib Mahfuz es uno de mis autores favoritos y más queridos...muchas veces me he identificado con sus pensamientos y leer la biografía de su vida me ha hecho acercarme aún más si cabe....

Este parrafo ya lo copie pero dice tanto de él que lo vuelvo a poner...su preocupación por la gente y la sociedad egipcia que ha reflejado siempre tan bien en sus libros.

Me seria muy dificil verme obligado a alejarme de la gente, soportar una barrera de seguridad entre nosotros. Mi vida ha estado siempre entre ellos , no he recibido más que amor por su parte. Venian hacia mí cuando caminaba por la calle, me apretaban la mano y se interesaban por mi estado ¿Por qué voy a privarme de todo eso? ¿Por qué voy a ser privado del calor de los sentimientos humanos con los que la gente me ha rodeado durante tanto tiempo? No....no quiero cambiar mi estilo de vida...Y Dios que ha protegido si quiere protejer protejerá. Y si él quiere para mí el otro mundo, yo tambien quiero encontrarlo.
( Mon Egypte. Dialogues avec Mohamed Salmawy)


Un besazo ;)

Txukiya
10-18-2006, 09:47 PM
Pues si tú estabas así, Flor, imagínate cómo estoy yo después de leer lo que me has escrito... Gracias a ti, amiga.
Gladyscecilia y nefert-maat, prestas como siempre a colaborar, gracias de corazón.
Pff... hoy ha sido uno de los días más tristes de mi vida... Es maravilloso veros volcar sentimientos aquí... Por vosotros este foro es lo que es.

Un abrazo

Raquel29
10-18-2006, 09:50 PM
Este post siempre tendria que estar en primer plano en este foro.
Empece a leer sus libros cuando vine de Egipto....te ayudan a comprender la compleja sociedad de este fantastico pais!!!

Gracias Txyukiya por iniciarlo y por tus magnificas aportaciones


Saludos.
Raquel.

Gladyscecilia
10-19-2006, 12:43 PM
Estas damas nos enseñaron un Mausoleo en La Ciudad de los Muertos.

pels43
10-19-2006, 02:19 PM
Da Gusto Leer Temas Como Estos.....gracias Ixukiya

Txukiya
10-20-2006, 11:44 AM
Naguib Mahfuz Abd el-Aziz recientemente fallecido. El laureado escritor egipcio cumpliría 95 años este 2006, y su extensa y prolífica obra ha sido ponderada por muchos especialistas de diversos ramos, pero no todos han subrayado el valor e importancia de sus primeras novelas, todas ellas ambientadas en los tiempos de los faraones.

El 11 de diciembre de 1911 nació, en una modesta vivienda de la calle Darb el-Qirmiz, en el populoso distrito de el-Gamaliyya del Viejo Cairo. Naguib era el menor de siete hermanos, un número al que siempre se ha adosado un tinte mágico en las tradiciones de la tierra del Nilo.

Naguib, como otros niños musulmanes, comenzó su formación en la escuela coránica (kuttab) dirigida por el sheij el-Buhayri. Según ha confesado él mismo, poco es lo que recuerda de aquellos días tempranos de su niñez, fuera de la impresión que le provocó la revolución de 1919 contra los ingleses. Tenía siete años cuando recé una oración por la revolución. Una mañana me dirigía a la escuela primaria, acompañado por la criada. Andaba como si me llevaran a la cárcel. Llevaba en la mano un cuaderno, en los ojos una mirada de desánimo y en el corazón un ansia de anarquía. El aire frío me picaba en las piernas, descubiertas por debajo de los pantalones cortos. Encontramos la escuela cerrada, y al bedel diciendo en voz alta: “Debido a las manifestaciones, hoy tampoco habrá clase”. Una ola de alegría me invadió, trasladándome a las playas de la felicidad. Desde lo más profundo de mi corazón le pedí a Allah que la revolución durara por siempre. (De Ecos de Egipto. Pasajes de una vida, 19)

Su fábula

La ópera impresa de Mahfuz empieza con una novela llamada “Abaz al-Adqar” o “Ironía del destino” (traducida como “Destinos absurdos”); en español, su nombre ha sido transformado en “La Maldición de Ra. Keops y la Gran Pirámide”, intentando avisar al probable lector acerca de su argumento.

Este recurso no era ninguna novedad para los tiempos en que el libro salió de la imprenta; por el contrario, estaba en consonancia con un género entonces muy en boga y al que la crítica considera inscrito en la “tendencia realista” que emplearon ciertos autores egipcios en los años 20 y 30 del siglo XX. La primera novela que recurría al antiguo Egipto como marco de argumentación fue escrita en 1933 por Tawfik el-Hakim, bajo el nombre de “Awdat er-Rush”, “El retorno del espíritu”, que fue traducido como “El despertar de un pueblo”. Tanto el título como las frases que introducen sus dos partes están inspirados en el “Libro de los Muertos”, referidas al mito de Osiris, su desmembramiento por Set, y su reunión y renacimiento por Isis y Neftys. En verdad, el mensaje a los lectores era muy claro: Osiris era Egipto e Isis y su hermana el espíritu nacionalista que expulsaría al malévolo Set, quien representaba a los ignominiosos extranjeros, y restauraría el honor egipcio. El relato gira en torno a una familia media hacia el final de la Primera Guerra Mundial, pero en ningún momento se mencionan las circunstancias políticas ni la puja por la liberación que se estaba desenvolviendo paralelamente. Es más, la revolución de 1919 sólo está referida hacia el final del relato, pero despojada de toda connotación.

Escenario

Sin embargo, Naguib Mahfuz fue el primer escritor egipcio que usó de lleno el recurso del “escenario faraónico” para hacer críticas o dar apoyo a la situación socio-política imperante en su país en aquellos difíciles días. Un año antes de la apación de su novela, había traducido al árabe el libro de James Baikie, Ancient Egypt, “Misr al-Qadimah”, lo que le permitió familiarizarse con la larga historia faraónica, siendo el resultado de su paso por la universidad, en la cual se había fundado la Facultad de Egiptología hacia los años 20, y a la que había concurrido llevado por un genuino interés por el pasado de su tierra.
“Yo seguía asiduamente los cursos de la Facultad de Arqueología, y estudiaba todo lo relacionado con el período faraónico: la vida cotidiana, los métodos guerreros, la religión (…)” (Citado por Gamal el-Gitani, op.cit., 82)

Esa determinación de dedicarle su vida a la creación de una literatura egipcia faraónica no se vio cumplida en la realidad, pero cristalizó en casi cuarenta títulos destinados a novelar el pasado de su país, siempre con la perspectiva del encubrimiento, bajo la máscara de la antigüedad, de las realidades nacionales y de los temas que más le atraían de su sociedad. En este sentido, Ramón Sánchez Lizarralde ha comentado: “Mahfuz busca en el pasado un espejo en que puedan mirarse sus contemporáneos, naturalmente, un espejo deformante, no con las pretensión de ser fiel a la realidad de hace milenios, sino de buscar en aquella historia conflictos, virtudes y lacras que ayuden a interpretar el presente” (De su prólogo a “La batalla de Tebas”).

Las disquisiciones sobre la vida, la muerte y el Más Allá pueden resultar naturales en boca de los antiguos egipcios, pero, en el autor reflejan los sentimientos profundos de una sociedad contemporánea herida, “asesinada”, en lo más profundo de su “ser nacional” por el oprobio soportado bajo el gobierno extranjerizante.


http://www.nuevodiarioweb.com.ar/vernotasup.asp?seccion=&id_suplemento=9&seccion=Cultura&id_nota_suplemento=3062

Txukiya
10-20-2006, 11:53 AM
Gracias chicas: Pels, Gladys, Raquel...

En la misma página (http://www.nuevodiarioweb.com.ar/vernotasup.asp?seccion=&id_suplemento=9&seccion=Cultura&id_nota_suplemento=3062)del artículo anterior, se encuentra algo realmente interesante. Se trata de bilbliografía sobre Mahfuz, no de Mahfuz. Espero que os guste:

Barakat, H. Arabic Novels and Social Transfrmation en R. C. Ostle (ed.), Studies in Modern Arabic Literature, pp. 126-38. Londres, 1975.

Beard, M.-A. Haydar (eds.), Naguib Mahfuz. From Regional Fame to Global Recognition. Nueva York, 1993.

Elbendary, A. Naguib Mahfuz. A Life in Writing en Al-Ahram Weekly On-line n° 564. El Cairo, 2001.

Elena, A. Naguib Mahfuz y el desarrollo del cine egipcio; on-line en http://www.cervantesvirtual.com.

El-Enani, R. The Novelist as Political Eye-Witness: A View of Najib Mahfuz’s Evaluation of the Nasser and Sadat Eras en Journal of Arabic Literature n° 21 (1990), 72-86.

El-Gitani, G. Nayib Mahfuz yatadhakkar [Naguib Mahfuz recuerda]. Beirut, 1980.

El-Sakkout, H. The Egyptian Novel and Its Main Trends, 1914-1952. Cambridge, 1965.

El-Qa’id, Y. Defining the Times. Naguib Mahfuz Talks to Novelist Youssef el-Qa’id en Al-Ahram Weekly On-line n° 564. El Cairo, 2001.

Enani, M. M. (ed.), Naguib Mahfuz Nobel 1988. Egyptian Perspectives: A Collection of Critical Essays. El Cairo, 1989

nefert-maat
10-21-2006, 04:48 PM
El hecho de ser el menor de siete hermanos -cuatro chicas y cuatro chicos- con nueve años de diferencia respecto al siguiente le convirtió en el niño mimado de la familia, especialmente de su madre , a la que siempre se sintió muy unido, sobre todo después de que sus hermanos se fueran casando y su padre falleció. Sin embargo , se lamenta de que pasaba mucho tiempo solo.
Para él sus hermanos eran casi como padres y nunca jugó con ellos ni les contó sus secretos. De ahí que buscara amigos entre los chicos del barrio.

Como en todos los viejos barrios de El Cairo tambien en Gamaliyya se produjó el éxodo de sus habitantes hacía otras zonas más modernas. Su familia se trasladoa Abbasiyya, a una casa con jardín , en un barrio por el que circulaban muchos coches lo cual era signo de progreso.

Al principio se sentía muy contento con el cambio, pero pronto empezo a echar de menos a su viejo barrio y ni la belleza del nuevo lugar ni sus nuevos amigos consiguieron hacer que lo olvidara.
En lugar de integrarse a la vida de Abbasiyya convencía a sus amigos para que fueran con él al barrio en el que había nacido.
No pasaba ni una semana sin que lo visitaran.
Tambien le gustaba hacer excursiones por el Nilo, en barco de vela...
Recuerda que todos sus amigos sabían nadar menos él. Y un día estando solo en el barco mientras sus amigos nadaban a la luz de la luna ,le sorprendió un tremendo bombardeo: Era la época de la Segunda guerra Mundial.



Conocer como era, sus gustos, aficiones...nos ayudan a ver la realidad que tenía y que le marcó para siempre e hizo de él ese escritor que nos gusta....

Copiado de la introducción del libro "Espejos "

pels43
10-23-2006, 04:26 PM
Seguimos leyendo este interesante tema.....

NEFERMERY
10-23-2006, 06:36 PM
Hola a tod@s....
El otro día pasaba por El Corte Inglés en la sección de libros y de repente me encuentro con una mesa llena de libros...con un cartel que ponía "Homenaje a Naquib Mahfuz"
Me acordé mucho de vosotros.... :)

nefert-maat
10-24-2006, 09:34 PM
En la adolescencia empezó a leer novelas policiacas traducidas al árabe. Tambien le gustaban las peliculas de aventuras sintiendose fascinado por el heroísmo de algunos de sus personajes. Al mismo tiempo, leía las novelas sentimentales ylas adaptaciones occidentales de Mustafa Lutfi al-Manfaluti, así como las traducciones al árabe de las novelas históricas occidentales.

Tambien se interesó por otros aspectos artísticos como la arquitectura, la escultura, la fotografía y la música: asistió a clases de música en el Instituto Arabe de Música y aprendió a tocar el Qanún(instrumento musical parecido a la cítara)

Como la mayor parte de los árabes, amaba la música yse sentía fascinado por la voz del cantante egipcio Salih Abdul Hach. También idolatraba a Umm Kulzum, la famosa cantante , cuyo nombre puso despues a una de sus hijas.

Consideraba además que el estudio de la música era esencial para el conocimiento de la estética y la filosofía de la belleza pero al cabo de un año abandonó esta actividad para concentrarse en lecturas sobre ciencia y literatura...

Como vemos era un joven inquieto de gustos muy diversos y artisticos...

Sigo copiando de la introducción de Espejos.....editorial Cátedra....viene mucho de su vida y de su obra.....

un besazo ;)

Txukiya
10-27-2006, 11:29 AM
Nefert-Maat, estupendo, ya lo sabes ;)



En febrero de 2003 Naguib Mahfuz tuvo que ser hospitalizado. Tenía entonces 92 años y, sin haberse recuperado nunca de las puñaladas que le habían dado en 1994 unos terroristas islamistas, el único escritor árabe galardonado con el premio Nobel de Literatura no lograba vencer una fuerte gripe. Aún así, enviaba mensajes al diario cairota Al Ahram. En uno se mostraba “muy preocupado” por la guerra que Bush preparaba contra Irak. “Mi posición”, decía, “es muy clara: me opongo a Sadam y me opongo también a esta guerra. La guerra generará una cantidad enorme de destrucción, no sólo en Iraq, sino en todo el mundo árabe. Esto es algo que no necesitamos”. En otro de los mensajes transmitidos a Al Ahram, se preguntaba si el presidente del Gobierno español que jaleaba la posición belicista de Bush era el mismo que le había visitado no hacía mucho en su casa de El Cairo y le había dicho que España siempre sería amiga del mundo árabe. La respuesta era afirmativa: se trataba del mismo personaje, José María Aznar.

Mahfuz ha sido durante décadas un gigante literario y moral en el mundo árabe. Como escritor, Mahfuz era el gran retratista de la vida cairota del siglo XX, el maestro indiscutible del realismo egipcio y el mejor escritor en una de las lenguas más hermosas y más habladas del planeta. Como personalidad pública, era un baluarte contra los extremismos políticos —y en particular los supuestamente basados en creencias religiosas, sean éstas musulmanas, judías o cristianas— y un firme partidario de la coexistencia en Tierra Santa de dos Estados: el israelí y el palestino. También era un filósofo epicúreo. “Cuando veo mi vida en su conjunto, me pongo contento”, declaró en agosto de 1993 a Le Figaro. “El sentido de la vida”, añadió, “no es independiente de la vida misma. Vivir quiere decir comer, beber, dormir, amar, trabajar, pensar. Tal es el sentido de la vida”.

En noviembre de 1994, en el hospital cairota adonde le había llevado el atentado sufrido el mes anterior, Mahfuz citó el viejo proverbio árabe: “Los perros ladran, la caravana sigue su camino”. Desde entonces han pasado muchas más cosas horribles, incluídos los atentados terroristas del 11-S y el 11-M en Estados Unidos y España, la calamitosa invasión norteamericana de Iraq y la reactivación de los conflictos en Palestina y Líbano. Y no obstante, Mahfuz —casi ciego, con el oído muy duro, la lengua balbuciente y la mano derecha paralizada desde el atentado— siguió sosteniendo hasta el final que la caravana de un creciente diálogo universal de culturas, que consideraba el aspecto más interesante de la globalización, seguiría caminando. También continuó escribiendo; mejor dicho, dictando pequeñas historias o reflexiones. “Si las ganas de escribir me abandonan un día, deseo que ése sea el de mi muerte”, declaró en 1988.

Lo malo es que los perros no sólo ladran, sino que también muerden. Así que Mahfuz pasó su último período viviendo en El Cairo con protección policial. Sobre la cabeza de un escritor comparado con Flaubert, Tolstói o Balzac seguía pesando la fatua que lo condenaba a muerte por presentar de modo supuestamente irreverente a Moisés, Jesucristo y Mahoma en su novela Hijos de nuestro barrio. Ese delirante decreto religioso —similar al que Jomeini dictó contra Salman Rushdie— fue emitido a finales de los años ochenta por el jeque islamista egipcio Omar Abdel Rahman, actualmente en prisión en Estados Unidos por su participación en el primer atentado contra las Torres Gemelas, el de 1993. Fue esa fatua la que intentaron aplicar en octubre de 1994 los integristas que acuchillaron a Mahfuz en el cuello cuando salía de su casa.

Así que El Cairo de este comienzo del siglo XXI ya no ofrecía la oportunidad de departir con Mahfuz en el café Alí Baba, donde durante décadas el escritor ojeaba por la mañana la prensa local antes de acercarse a Al-Ahram, a entregar su columna. La figura del escriba enjuto y elegante, de gruesas lentes y pulcra sahariana había desaparecido del paisaje público cairota. El atentado le había convertido en un hombre enfermo y recluido en su casa, aunque siempre lúcido. “Doy gracias a Dios de ser ciego, para no ver la muerte de los niños palestinos”, declaró en octubre de 2000 a Randa Achnawi, en una entrevista para El País. “Nunca pensé que Israel pudiera obrar así”, añadió. “Siempre he tenido un alto concepto de ellos, siempre los he juzgado como un pueblo muy civilizado, incapaz de actuar de forma irracional”.

Moderado políticamente, también lo era en materia religiosa. Para él, la religión, cualquier religión, era “amor a la gente y a la vida” y “una relación íntima entre la persona y Dios”, y por eso le preocupaban por igual los llamamientos de Bush a la cruzada y los de Osama Bin Laden a la yihad. “Si el mundo hace caso de lo que dice esa gente vamos a la perdición”, decía.

Nacido en 1911 en el viejo El Cairo fatimita, hijo de un funcionario y funcionario él mismo durante buena parte de su vida, casado y con dos hijas, Mahfuz, con novelas como El callejón de los milagros, la Trilogía de El Cairo, Hijos de nuestro barrio, Jan Aljili, El ladrón y los perros y Miramar, entre otras, abordó repetidamente el tema de la lucha de los seres humanos por mantener la memoria, la dignidad y el amor frente al destino y las convenciones sociales. Su lenguaje siempre fue sencillo, comprensible y hermoso, y sus descripciones de El Cairo, equiparables a las que realizaran Dickens de Londres y Zola de París.

En la lengua del Corán, perfecta para la poesía y la oratoria, no existía una obra novelística tan larga, sólida y fecunda hasta que llegó él. Y precisamente por eso recibió en 1988 el premio Nobel de Literatura. Fue el primer árabe —y hasta ahora el único— en conseguirlo.

Mahfuz creía en la utilidad de las palabras. En octubre de 2001 declaró a Babelia: “Cuando se habla de conciencia, hermandad y justicia en el mundo, alguna gente dice que eso sólo son palabras que expresan sueños. Pero no sólo las pesadillas pueden hacerse realidad, también pueden materializarse los sueños”. Una afirmación que completó con otra igualmente maravillosa: “La justicia consiste en tener respeto por el derecho de la gente a vivir como quiera”.

Maasalama, adiós, querido maestro.

http://www.elpais.es/articulo/cultura/gigante/literario/moral/arabe/elpporcul/20060830elpepucul_4/Tes/ (http://www.elpais.es/articulo/cultura/gigante/literario/moral/arabe/elpporcul/20060830elpepucul_4/Tes/)

nefert-maat
10-27-2006, 05:18 PM
Muy buen artículo Txukiya.....no sólo me gusta como escritor, sino como el ser humano que fue, lleno de grandes valores que trasmitió afortunadamente.

Veamos un poco sus antecedentes....

Sus padres, a los que quería y repetaba, formaban un matrimonio feliz. El ambiente familiar era muy religioso. Su padre, Maffuz Abdul Aziz fue primero funcionario en el Ministerio de Educación y cuando se jubilo se dedico al comercio.
Era un musulmán muy estricto y además un ferviente patriota que hablaba con frecuencia del nacionalismo y reverenciaba los nombres de Mustafá Kamil, Muhammad Farid y Saad Zaglul. Los consideraba héroes por haber desafiado la autoridad británica. Como muchos egipcios de la época se tomaba a los politicos muy en serio y hablaba de ellos como si fueran amigos o enemigos.

Por el contrario su madre, Fátima Mustafa era muy tolerante. Su papel fue fundamental en la educación de Naguib Mahfuz porque era la que siempre estaba en casa. Además le apasionaba visitar los monumentos arqueológicos, a pesar de que era analfabeta y le llevaba a ver las pirámides y monumentos coptos.


A destacar el papel de su madre y su tolerancia que influyó en él durante toda su vida.....y le inculcó el amor por los monumentos de su querida tierra...

Un besazo ;)

Txukiya
10-27-2006, 08:55 PM
Muy interesante Nefert.

Adjunto una viñeta en homenaje a Mahfuz que me gusta mucho.

Un abrazo

piku
10-28-2006, 03:54 PM
Gracias Txukiya ha sido un bonito a homenaje a Naguib Mahfuz. A mi me encanta este escritor, he leido muchos libros suyos desde hace años, y soy una gran fan suya, por eso me ha gustado mucho que nos hayas hecho este bonito regalo, recordandonos a todos al gran escritor cairota.
Saludos

ladiosa
10-28-2006, 04:02 PM
La verdad muchas gracias me gusto saber mas hacerca de este tema.

Txukiya
10-28-2006, 10:13 PM
Antes de que ganara el Premio Nobel en 1988, Naguib Mahfuz era bien conocido fuera del mundo árabe por estudiantes de árabe u orientalistas como el autor de pintorescas historias sobre la clase media-baja de El Cairo. En 1980 intenté que un editor neoyorquino, que entonces buscaba libros del "tercer mundo" para publicarlos, se interesara por hacer traducciones de calidad de algunas de las obras del gran escritor, pero tras reflexionar brevemente la idea fue rechazada. Cuando le pregunté el porqué me contestó (sin ironía perceptible) que el árabe era una lengua controvertida.
Y unos pocos años después tuve una amble y, desde mi punto de vista, alentadora correspondencia sobre él con Jacqueline Onassis, que estaba intentando decidir si contratarlo o no; ella se convirtió entonces en la responsable de que Mahfouz entrara en Doubleday, [la editorial] en la que está ahora, si bien todavía en versiones bastante irregulares que pasan sin pena ni gloria. Los derechos de sus traducciones al inglés los tiene la Universidad Americana en Cairo Press, así que el pobre Mahfouz, que parece que los vendió sin esperar que algún día se convertiría en un autor mundialmente famoso, no tiene nada que decir en lo que obviamente ha sido una empresa unilateral y muy comercial sin demasiada coherencia artística o lingüística .

De hecho, para los lectores árabes Mahfouz tiene una voz inconfundible que despliega un notable dominio del lenguaje a pesar de no llamar la atención sobre sí mismo. En las líneas que siguen trataré de sugerir que tiene una visión de su país decididamente católica y, en un sentido, autoritaria, y como un emperador inspeccionando su reino, se siente capaz de sintetizar, juzgar y dar forma a su larga historia y compleja postura, así como a sus propios nativos, como uno de los más viejos, fascinantes y codiciados premios del mundo para conquistadores como Alejandro, César y Napoleón.

Además, Mahfouz posee los medios literarios e intelectuales de expresarlo de una manera completamente personal (poderosa, directa, sutil). Como sus personajes (que siempre son descritos enseguida, en cuanto aparecen), Mahfouz va directo hacia ti, te sumerge en un denso flujo narrativo, entonces te deja nadar en él al tiempo que dirige con extraordinaria habilidad las corrientes, remolinos y olas de las vidas de sus personajes, la vida de Egipto bajo primeros ministros como Saad Zaghlul y Mustafa El-Nahhas, y decenas de otros detalles de partidos políticos, historias familiares y similares. Realismo, sí, pero también algo más: una visión que aspira a una especie de visión que englobe todo, no muy diferente de la de Dante en su hermanamiento de la actualidad de la tierra con lo eterno, pero sin el cristianismo .

Nacido en 1911, entre 1939 y 1944 Mahfouz publicó tres novelas sobre el antiguo Egipto, aún sin traducir, mientras trabajaba como funcionario del ministerio de Awqaf (Legados Religiosos). También tradujo el libro de Baikie Antiguo Egipto antes de emprender sus crónicas de El Cairo moderno en Khan Al-Khalili, publicado en 1945. Este periodo culminó en 1956 y 1957 con la aparición de su magnífica Trilogía de El Cairo. En efecto, las novelas que conforman la trilogía fueron un resumen de la vida moderna egipcia durante la primera mitad del siglo XX .

La trilogía es la historia del patriarca El- Sayed Ahmed Abdel-Gawwad y su familia durante tres generaciones. Al tiempo que proporciona una enorme cantidad de detalles sociales y políticos, también es un estudio de las relaciones íntimas entre hombre y mujeres, así como el relato de la búsqueda de la fe del hijo menor de Abdel-Gawwad, Kamal, tras su temprana y escorzada adhesión al Islam.

Después de un periodo de silencio que coincidió con los cinco años que siguieron a la revolución egipcia de 1952, las obras en prosa empezaron a fluir ininterrumpidamente de Mahfouz -novelas, relatos cortos, artículos de periódico, memorias, ensayos y guiones. Tras sus primeros intentos de mostrar el mundo antiguo, Mahfouz se ha convertido en un escritor extraordinariamente prolífico, en un escritor íntimamente unido a la historia de su época; sin embargo, se vio obligado a explorar de nuevo el antiguo Egipto porque su historia le permitía encontrar en él aspectos de su propio tiempo reflejados y expresados para corresponder a los bastante complejos propósitos del suyo.

Creo que así ocurre en Dweller in Truth (1985) traducido al inglés en 1998 como Akhenaten, obra que a su sencilla manera forma parte de la especial preocupación de Mahfouz por el poder, por el conflicto entre los religiosos ortodoxos y la verdad completamente personal, y por el contrapunto entre las perspectivas extrañamente compatibles aunque altamente contradictorias que derivan de una figura a menudo inescrutable y misteriosa.

Desde que fue reconocido como una celebridad mundial, Mahfouz ha sido caracterizado o bien como un realista social a la manera de Balzac, Galsworthy y Zola , o bien como un fabulista salido directamente de Las mil y una noches (como lo considera J M Coetzee en su decepcionante caracterización de Mahfouz). Se acerca más a la verdad el verlo, tal como ha sugerido el novelista libanés Elias Khoury, como un escritor que proporciona en sus novelas una especie de historia de la forma de la novela, desde la ficción histórica a la novela de amor, las sagas y la novela picaresca, seguido de trabajo en modos realista, modernista, naturalista, simbolista y absurdo.

Además, a pesar de sus formas transparentes, Mahfouz es sobrecogedoramente sofisticado, no sólo como estilista árabe sino como un asiduo estudioso de los procesos sociales y la epistemología -esto es, la manera como la gente conoce sus experiencias - sin parangón en esta parte del mundo y probablemente en ninguna otra en este aspecto. La novelas realistas en las que descansa su fama, lejos de ser únicamente un diligente espejo sociológico del Egipto moderno, son también audaces intentos de revelar la extremadamente concreta manera en que en realidad se utiliza el poder. Este poder puede derivar de lo divino, como en su parábola Awlad Haritna (Los hijos de Gebelaawi) de 1959, en la que el gran propietario Gebelaawi es una figura similar a un dios que ha desterrado a sus hijos del jardín del Edén o del trono, la familia y el propio patriarcado; o de asociaciones civiles como partidos políticos, universidades, la burocracia del gobierno, etc. Esto no quiere decir que las novelas de Mahfouz estén guiadas por u organizadas en torno a principios abstractos: no lo están, de otro modo su trabajo habría resultado mucho menos impactante e interesante para sus incontables lectores árabes y también para su ahora extensa audiencia internacional.

El objetivo de Mahfouz es, creo, plasmar tan completamente ideas en sus personajes y en sus acciones que no hay exposición teórica alguna. Pero lo que de hecho siempre le ha fascinado es el modo como lo Absoluto -que, por supuesto, para un musulmán es Dios en tanto que el poder supremo- se vuelve simultáneamente material e irrecuperable, como cuando el decreto de destierro de Gebelaawi contra sus hijos los arroja al exilio en el mismo momento en que él se retira, fuera de su alcance para siempre, a su fortaleza (su casa, que ellos siempre pueden ver desde su territorio). Lo que se siente y se vive se hace manifiesto y concreto, pero no pueden ser captados fácilmente mientras son revelados concienzuda y minuciosamente en la extraordinaria prosa de Mahfouz.

Malhamat Al-Harafish (1977), La epopeya de Harafish, amplía y profundiza este tema de Los hijos de Gebelaawi. Su sutil uso del lenguaje le permite traducir aquel Absoluto en historia, personaje, acontecimiento, secuencia temporal y lugar mientras que, al mismo tiempo, porque es el primer principio de las cosas, mantiene misteriosamente su tenaz, original, atormentante actitud distante. En Akhenaten, el dios sol cambia para siempre al joven, prematuramente monoteísta rey, pero nunca se revela él mismo, ya que el propio Akhenaten solo es visto desde lejos, descrito en los numerosos relatos de sus enemigos, sus amigos y su esposa, que cuentan su historia pero no pueden resolver el misterio.

No obstante, Mahfouz también tiene un lado ferozmente antimístico, pero está salpicado de un esquivo gran poder que parece muy turbador para él. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que la historia de Akhenaten requiere no menos de catorce narradores y aún así no logra resolver las opuestas interpretaciones de su reino. Cada una de las obras de Mahfouz que conozco contiene esta personificación, central pero distante, del poder; la más memorable es la patriarcal figura dominante de El-Sayed Ahmed Abdel-Gawwad en la Trilogía de El Cairo, cuya autoritaria presencia se cierne sobre la acción a lo largo de toda la trilogía.

En la trilogía su paulatinamente decreciente prestigio no se produce simplemente en segundo plano, sino que también se transforma y devalúa a través de elementos tan mundanos como el matrimonio de Abdel-Gawwad, su comportamiento licencioso, sus hijos y sus cambiantes implicaciones políticas. Las cuestiones mundanas parecen desconcertar a Mahfouz, y quizá constreñirle y fascinarle al mismo tiempo, particularmente en su relato de cómo el decadente legado de El-Sayed Abdel-Gawwad, cuya familia es el actual tema de Mahfouz, al final todavía consigue mantener unidas las tres generaciones a través de la revolución de 1919, la era liberal Saad Zaglul, la ocupación británica y el reinado de Fouad durante el periodo de entreguerras.

El resultado es que al llegar al final de una de las novelas de Mahfouz uno paradójicamente experimenta pesar por lo que les ha ocurrido a sus personajes en su largo progreso descendente y también una apenas formulada esperanza de que volviendo al principio de la historia uno puede ser capaz de recuperar la fuerza pura de aquellas personas. En un fragmento titulado "Un mensaje" perteneciente a su obra Ecos de una autobiografía (1994) hay una pauta de cómo captar este proceso: "La crueldad de la memoria se manifiesta en recordar lo que se disipa en la mala memoria". Mahfouz es un irredento pero extremadamente sentencioso y preciso registrador del paso del tiempo.

Así pues, Mahfouz es todo menos un humilde contador de historias que frecuenta los cafés de El Cairo y básicamente trabaja recluido tranquilamente en su oscuro rincón. La obstinación y orgullo con los que ha mantenido el rigor de su trabajo durante medio siglo, con su negativa a hacer concesiones a la debilidad habitual están en el mismo centro de lo que hace como escritor. Su país, el propio Egipto, es lo que más le permite mantener su asombrosamente continuo punto de vista del modo como la eternidad y el tiempo están tan íntimamente entrelazados. Como lugar geográfico y como historia, para Mahfouz Egipto no tiene parangón en ninguna otra parte del mundo. Antiguo más allá de la historia, geográficamente diferente debido al Nilo y su fértil valle, el Egipto de Mahfouz es una inmensa acumulación de historia, que se extiende miles de años en el tiempo, y a pesar de la sorprendente variedad de sus dirigentes, regímenes, religiones y razas, sin embargo retiene su propia identidad coherente. Además, Egipto ha mantenido una posición única entre las naciones. Objeto de atención de conquistadores, aventureros, pintores, escritores, científicos y turistas, el país es diferente de los demás por la posición que ha mantenido en la historia de la humanidad y la visión casi atemporal que ha ofrecido.

El haber tomado la historia no sólo en serio sino también literalmente es el logro central del trabajo de Mahfouz y, como con Tolstoi o Solzhenitsyn, uno capta la dimensión de su personalidad literaria por la auténtica audacia e incluso excesiva arrogancia de su alcance. Articular amplias franjas de la historia de Egipto en nombre de esta historia y sentirse capaz de presentar a sus ciudadanos a examen como sus representantes: este tipo de ambición se ve raramente en los escritores contemporáneos..

El Egipto de Mahfouz es un Egipto repleto, sorprendentemente vívido por la precisión y humor con los que lo retrata, de un modo que no se realiza completamente con grandes héroes ni es capaz de hacerlo sin algún sueño de total armonía del tipo del que Akhenaten tan desesperadamente se esfuerza por mantener pero no puede preservar. Sin un poderoso centro controlador, Egipto puede disolverse fácilmente en anarquía o en una absurda y gratuita tiranía basada o bien en el dogma religioso o en una dictadura personal.

Mahfouz tiene ahora noventa años, está casi ciego y después de ser atacado físicamente por un fanático religioso en 1994, dice ser un recluso. Lo que es tanto extraordinario como conmovedor de él es cómo, dada la amplitud de su visión y de su trabajo, parece conservar todavía su decimonónica creencia liberal en una sociedad humana y decente para Egipto a pesar de que las pruebas que mantiene dragando en la vida contemporánea y la historia, y escribiendo acerca de ellas siguen refutando esa creencia. La ironía es que él, más que ningún otro, ha dramatizado en su trabajo el casi cósmico antagonismo que ve a Egipto, por un lado, sumido en majestuosos absolutos y, por el otro, en el persistente desgaste de esos absolutos por parte del pueblo, de la historia, de la sociedad. Él nunca reconcilia realmente estos contrarios. Sin embargo como ciudadano, Mahfouz ve civismo y la continuidad de una personalidad egipcia transnacional, persistente en su trabajo, quizá como superviviente de los debilitantes procesos del conflicto y de una degeneración histórica que él, más que nadie que yo haya leído, ha descrito tan poderosamente.

Texto escrito por el difunto Edward Said y publicado en su página web en diciembre de 2001. Traducido del inglés para Rebelión (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=38213) por Beatriz Morales Bastos.

iseth
10-31-2006, 07:57 PM
Hola Txuki


Cómo siempre expresarte mi gratitud por los temas que con tanta dedicación, belleza y amor pones en cada uno de ellos...en especial en éste...NAGUIB MAHFUZ. Yo me encontraba en Cairo, nuestro querido Cairo cuando el maestro nos dijo "Hasta luego". Emociones y sensaciones todas las habidas y por haber e incrementadas por el hecho de encontrarme en Misr.
Gracias de nuevo por este homenaje Txuki

Dejo el último párrafo de "Jan Aljalili"

" Ante sus ojos pasaron las imágenes de la historia que las noches sucesivas habían escrito. Hasta la noche presente, con su caravana de esperanza, amor dolor y pena. Ésta era la última noche. Mañana dormiría en una nueva casa, en un nuevo barrio, daria la espalda al pasado. Al pasado, con todo lo que le había traído de esperanzas y de expectativas frustradas. Así que, adiós, Jan Aljalili..."


Un besazo Txuki



Iseth

Txukiya
11-01-2006, 11:15 AM
¡Mi querido café! Eres un trozo de mí mismo. Dentro de ti he soñado mucho, he pensado mucho. Además te amo porque estás hecho de la materia del sueño. Pero, ¿de qué sirve todo esto? ¿Qué valor tiene la nostalgia del pasado? Quizá el pasado siga siendo el opio de los sentimentales. Lo peor que te puede pasar es tener un corazón nostálgico y una mente escéptica. Así que digamos cualquier cosa, mientras sigamos sin creer en nada.


La azucarera, de la Trilogía de El Cairo.

flordeloto
11-01-2006, 11:55 AM
Dos enamoradas del Cairo.....

Besotes a las dos

Txukiya
11-04-2006, 01:23 PM
No te arrepientas
El sheij Rabbih al-Taih dijo:
-Late, corazón, ama a todas las bellezas y llora con copiosas lágrimas si quieres, pero no te arrepientas.

De Ecos de Egipto. Pasajes de una vida.

Probablemente mi frase preferida...

Muchísimas gracias, Iseth, es precioso eso que has puesto.
Un beso para ti y otro para Flordeloto ;)

flordeloto
11-04-2006, 02:30 PM
Late, corazón, ama a todas las bellezas y llora con copiosas lágrimas si quieres, pero no te arrepientas.

Gracias, Txuqui.

Txukiya
11-04-2006, 02:47 PM
Es preciosa, verdad, Flor?

Un besazo

flordeloto
11-04-2006, 02:51 PM
Mira si es , que no sé qué decir.... solo eso:

Gracias por compartirla con nosotros...

iseth
11-04-2006, 03:58 PM
Txuki, Txuki....jo!! Gracias y seguiremos recordandole :)


Dos besazos: uno para ti y otro para nuestra Flor

Iseth ;)

nefert-maat
11-04-2006, 04:29 PM
Muy bonitas las frases.....¡¡pero que no esperar de Mahfuz!!


En 1930 ingresa en la Universidad de El Cairo para estudiar filosofía.....por esa época se enamora apasionadamente de una muchacha de la aristocracia con la que nunca llegó a casarse, lo que supuso una amarga experiencia que tardo muchos años en superar.

Era un joven inteligente, fascinado por la filosofía y la literatura esperando encontrar en ellas respuestas a las eternas preguntas sobre Dios, la humanidad y el Universo.

Aunque se sentía inclinado por la literatura, consideraba la filosofía más importante que la ficción porque tenía un objetivo concreto: la busqueda de la verdad, mientras que la ficción sólo servía para entretener.

Sus primeros artículos sobre diferentes temas, especialmente sobre filosofía, revelan las ideas de un joven que iba trazando su camino a traves de los numerosos conceptos occidentales que invadian Egipto.
En ellos se puede observar la perplejidad de un joven egipcio musulman con una mente curiosa y aguda, intentando reconciliar los nuevos conceptos adquiridos con las creencias tradicionales.

Su primer artículo filosófico, titulado " Ihtidar mutaqadat wa tawallud mutaqadat" ( muerte y nacimiento de doctrinas ) ..En él sostiene que la vida esta sujeta a constante cambio y evolución y tal cambio es inevitable y, en sí mismo un mal necesario, el verdadero criterio para la evolución y el progreso del intelectual.

La religión es un tema que le preocupa especialmente, sobre todo el concepto de Dios. En un artículo sobre la filosofía del amor, equipara al amor con la perfección por ser Dios la fuente de ambos...y sostiene que el amor es sagrado porque Dios es sagrado.


Busqueda de verdades...filosofía....cambios y evoluciones....El amor es sagrado....

Este era Mahfuz.....

nefert-maat
11-09-2006, 01:25 PM
En 1954, dos años después de completar la Trilogía, Naguib Mahfuz se casa con Atiyya Ibrahim y viven los primeros años muy felices en una casa flotante en al-Aguza.
Le producia un inmenso placer abrir la ventana por la mañana y no ver ni coches ni asfalto: únicamente las aguas de su querido río Nilo, tantas veces plasmado en sus obras.
Pero se marcharon de la casa tras un desgraciado accidente, la hija de unos vecinos suyos se ahogó. Temiendo que le pudiera pasar lo mismo a su pequeña hija Umm Kulzum, se instalaron en un apartamento que daba al Nilo, en la misma calle.

Por esta época daba largos paseos por la orilla del Nilo, por la mañana temprano y por la tarde. En verano no escribía, debido a una alergia en los ojos y por la tarde iba con frecuencia a Guiza, donde se encuentra el palacio del difunto presidente Sadat.
Allí se sentaba sobre un pequeño cojin de cuero que llevaba para no mojarse la ropa y contemplaba el Nilo durante largas horas. Y si al día siguiente era fiesta, se quedaba hasta el amanecer, despues iba andando hasta el café Fishawi para desayunar y fumar el narguilé. Y pensaba sin cesar en las obras que escribiría cuando reanudara su actividad en otoño.


Amaba a su querido Nilo....es una faceta que nos muestra algo de su sensibilidad....

Un besazo

iseth
11-09-2006, 10:09 PM
Buenas noches !!


Un texto de su libro "Ecos de Egipto.Pasajes de una vida"


Una carta


Al ir a ordenar mi biblioteca, me encontré detrás de una estanteria, una rosa seca con los pétalos esparcidos. Sonreí. Las profundidades del remoto pasado mostraron una luz pasajera y se liberó del puño del tiempo un sentimiento de nostalgia que vivió cinco minutos. Una fragancia que era como un susurro se escapó de los pétalos secos.
Recordé las palabras del sabio amigo:"La crueldad de la memoria se manifiesta recordando lo que se ha desvanecido en el olvido"


Besotes
Iseth ;)

SARAH
11-10-2006, 07:58 AM
Asi comienza El Callejon de los Milagros: Sólo con leer el principio, tienes que seguir y seguir...

.....Muchos son los detalles que lo proclaman: el callejón de Midaq fue una de las joyas de otros tiempos y actualmente es una de las rutilantes estrellas de la historia de El Cairo. ¿A qué El Cairo me refiero? ¿Al de los fatimíes, al de los mamelucos o al de los sultanes? La respuesta sólo la saben Dios y los arqueólogos. A nosotros nos basta con constatar que el callejón es una preciosa reliquia del pasado. ¿Cómo podría ser de otra manera con el hermoso empedrado que lleva directamente a la histórica calle Sanadiqiya? Además tiene el café que todos conocen como el Café de Kirsha, con muros adornados de coloridos arabescos. De los del callejón, actualmente desconchados, todavía se desprenden los olores de las antiguas drogas, populares especias y remedios de hoy y de mañana...
Aunque el callejón está totalmente aislado del bullicio exterior, tiene una vida propia y personal. Sus raíces conectan, básica y fundamentalmente, con un mundo profundo del que guarda secretos muy antiguos.
Los ruidos del día se habían apagado y se comenzaban a oír los del atardecer, susurros dispersos, un «Buenas noches a todos» por aquí, un «Pasa, es la hora de la tertulia» por allá. «¡Despierta, tío Kamil y cierra la tienda!» «¡Cambia el agua del narguile, Sanker!» «¡Apaga el horno, Jaada!» «Este hachís me duele en el pecho.» «Cinco años de apagones y bombardeos es el precio que hemos de pagar por nuestros pecados.»
Dos tiendas, sin embargo, la del tío Kamil, el vendedor de dulces, a mano derecha de la entrada del callejón, y la barbería de enfrente, no cerraban hasta después de la puesta del sol. El tío Kamil tenía la costumbre de sentarse a la puerta de su tienda y de dormir con un matamoscas sobre el pecho. No se despertaba hasta que no entraba un cliente, a no ser que Abbas, el barbero, lo hiciera con una de sus bromas. Era un hombre corpulento, con dos piernas como troncos y un enorme trasero redondo como la cúpula de una mezquita: la parte central reposaba en la silla y el resto desbordaba por los lados. Tenía la barriga como un tonel y los pechos parecían melones. El cuello no se veía, pero de entre los hombros salía un rostro redondo, hinchado e inyectado en sangre, con los rasgos desdibujados por la dificultosa respiración. Remataba el conjunto una cabeza pequeña, calva y de piel pálida y rubicunda como la del resto del cuerpo. Jadeaba constantemente, como si acabara de correr un maratón, y no era capaz de vender un solo dulce sin que volviera a vencerle el sueño. La gente le decía que se moriría el día menos pensado, con el corazón asfixiado bajo la grasa. Y él no los contradecía, sino al contrario. ¿Qué más le daba morir, si se pasaba la vida durmiendo?
La barbería, aunque pequeña, era considerada como algo especial. Tenía un espejo y un sillón, además de los instrumentos propios del oficio. El barbero era un hombre de estatura mediana, tez pálida y con tendencia a echar carnes. Tenía los ojos algo saltones y el pelo liso tirando a amarillo, a pesar de que era de piel morena. Llevaba traje y nunca se quitaba el delantal, quizá para imitar a los grandes de la profesión.
Ambos personajes permanecían en sus tiendas después de que el bazar contiguo a la barbería cerrara sus puertas y los empleados hubieran desfilado camino de sus casas. El último en salir era el dueño, Salim Alwan. Elegantemente arropado con un caftán, se dirigía con paso airoso hacia el final del callejón donde le aguardaba un carruaje. Subía a él con agilidad y llenaba el asiento con su rolliza figura, precedida de unos hermosos bigotes caucasianos. El cochero golpeaba con el pie la campana que sonaba con estrépito, y el coche, tirado por un caballo, se ponía en movimiento por la calle de Ghouriya para tomar luego por la de Hilmiya.
En el fondo del callejón dos casas habían cerrado los postigos para protegerse del fresco de la hora. De sus rendijas salía la luz de las lámparas. El callejón de Mi-daq hubiera quedado en completo silencio, de no ser por el Café de Kirsha, iluminado por luz eléctrica, cuyos cables estaban cubiertos de moscas.
El café se había empezado a llenar. Era una sala cuadrada, bastante destartalada. Sin embargo las paredes estaban adornadas de arabescos. Los únicos indicios de su gloria pasada eran su antigüedad y los pocos divanes que había repartidos por la sala. En la entrada del café, un operario se aplicaba en fijar un viejo aparato de radio a la pared. En los divanes había unos cuantos clientes fumando el narguile y bebiendo té......

SARAH
11-10-2006, 08:20 AM
Otro párrafo precioso de El Callejón de los MILAGROS:


...—No digas nunca que te aburres. El aburrimiento es señal de falta de fe en Dios. Significa que uno está harto de la vida. Y la vida es un don divino. ¿Cómo puede un creyente encontrarla aburrida o pesada? Me dirás que estás cansado de eso o de lo otro. Pero eso y lo otro vienen de Dios. No te rebeles contra los actos del Creador. Todo posee su belleza y su sabor, pero la amargura de un alma puede echar a perder los más sabrosos manjares. Hazme caso, el sufrimiento tiene su parte alegre, la desesperación también es dulce y la muerte no carece de sentido. Todas las cosas son hermosas, todo sabe bien. ¿Cómo podemos aburrirnos con el cielo azul, la hierba verde, las flores perfumadas, con la maravillosa capacidad de amar que tiene el corazón y ante la infinita fuerza del espíritu para creer? ¿Cómo es posible aburrirse en un mundo en que están los seres que amamos, que admiramos, que nos aman y que nos admiran? Invoca a Dios contra el demonio maligno y no digas que te aburres...

Gladyscecilia
11-10-2006, 10:55 AM
Gracias por copiar algún párrafo.
Aquí es difícil conseguir sus libros.
Sigo atenta este post.
Saludos

SARAH
11-10-2006, 11:40 AM
Gladis, si quieres me das tu email y te envio alguno de los libros en archivo comprimido ¿vale?

Besos

Gladyscecilia
11-10-2006, 02:53 PM
De veras Sarah? Mil gracias. Tengo dos direcciones de email y en cualquiera de las dos puedo recibir tus mensajes: gladyscecilia@123.cl y gladys.barra@connors.cl
Estoy a la espera, como decimos en Chile "te pasaste".
Un gran abrazo,
Gladys

SARAH
11-10-2006, 06:36 PM
No se si podré enviartelos antes del lunes, pero lo recibirás. ¿Quieres algún título en especial? sino te los envío a boleo. Un abrazo.

Edito el post porque ya te envie dos libros. Ya me diras si los has recibido bien.

Un abrazo

Gladyscecilia
11-10-2006, 07:17 PM
Sarah,
He esperado tanto buscando sus libros que esperar un fin de semana es la nada misma.
Envíame todo lo que quieras, como decimos en Chile: "Lo que sea su cariño" cuando se trata de recibir algo de regalo.
Yo solo tengo un libro, en Inglés, que pude comprar en una librería universitaria en el barrio Copto, es Tales from other World, y son historias de la época faraónica.
Un abrazo,
Gladys

SARAH
11-10-2006, 07:32 PM
ya esta enviado ¿lo recibiste bien?

bios777
11-12-2006, 06:39 PM
En esta página te puedes descargar la mayoría de libros conocidos de Naguib Mahfuz. En buscar, basta con poner Naguib Mahfuz y te saldran links a la mayoría de libros. Si te registras, es gratis, te podrás bajar todos los libros que quieras (más de uno al día).

http://www.esnips.com/_t_/

Un beso

Gladyscecilia
11-12-2006, 09:44 PM
Sarah y Bios777

Sarah, recibí muy bien los libros. muchísimas gracias. Ya los descomprimí y los tengo en mi computador. Estoy feliz y lista para empezar a leer.

Bios777: Muchas Gracias, estoy segura que no soy la única agradecida por enseñarnos esta página. Creo que muchos foreros, al igual que yo, van a empezar a leer los libros de Naguib Mahfuz y se convertirán también, en sus admiradores.

Un gran abrazo para Uds. y nuevamente, muchísimas gracias.

Gladyscecilia

nefert-maat
11-18-2006, 02:07 PM
Un poquito más de su andadura por la vida y sus opiniones.....

En 1988 se produjo un acontecimiento histórico sin precedentes : un escritor árabe, Naguib Mahfuz, obtenía el premio Nobel de literatura. Aunque ya era un escritor muy conocido en el mundo árabe, su fama se extendió rápidamente a Occidente, convirtiendose en uno de los escritores más admirados y respetados.

A pesar de todo su natural modestia le impide reconocer que es el escritor árabe en activo más importante. Se limita a decir: Me considero un discipulo de los grandes maestros de la literatura árabe contemporanea: Taha Husayn, al-Aqqad, al-Mazini, Haikal y Tawfiq al-Hakim .Y continua diciendo La verdad es que cada escritor y cada artista debe aprender de quienes le han precedido; no obstante, al final cada uno debe descubrir su propia individualidad

En 1994 fue victima de un intento de asesinato cuando se disponía a subir en un coche para ir a su conferencia semanal.
Sintió en el cuello algo semejante a las garras de un monstruo y al ver a un individuo con un puñal en la mano comprendió lo sucedido. Entonces apretó la mano contra la herida para detener la hemorragia mientras su amigo Hashim Fathi conducía el coche hacia el hospital más cercano. Cuando llegaron, Naguib Mahfuz bajó del coche y quiso subir la escalera, pero perdió el conocimiento.

A pesar de todo , cree que este periodo de violencia será transitorio, sobre todo si se ponen los medios adecuados para que mejoren las condiciones sociales y politicas que lo han generado, porque todas las religiones han surgido para traer amor y tolerancia, no hay ninguna cuyos principios sean la violencia y el terrorismo. Y el Islam está a la cabeza de las religiones.


Seguiremos...

nefert-maat
11-19-2006, 04:51 PM
Atribuye la causa de la violencia en el mundo islámico actual al sentimiento de desesperanza suscitado por una feroz crisis económica y la ausencia de libertad politica.
Despues de las guerras de independencia, muchos paises musulmanes del tercer mundo consiguieron la independencia e intentaron llevar a cabo varias vias de desarrollo. El mundo árabe ha conocido el nacionalismo y el desarrollo socialista. pero a finales de los años sesenta todo ha comenzado a desmoronarse. El nacionalismo árabe se desmorona sólo en seis días, en la guerra de 1967.
El pensamiento socialista comienza a desaparecer en los setenta y ochenta ¿Cuál es la alternativa? En las situaciones de crisis, es normal que se vuelva a las raices profundas para buscar refugio. En su opinión, todo eso es un desarrollo sano excepto la violencia, que ha alcanzado el grado de terrorismo.
Pero no hay que olvidar que, en el fondo, esta tendencia es una respuesta a una situación de degradación y cuanto más grande es la degradación, mayor es la violencia

Mon Egypte Dialogues avec Mohamed Salmawy

Txukiya
11-19-2006, 08:21 PM
Permaneció la mayor parte del tiempo con los ojos dirigidos hacia la cabeza de la muchacha, con aire interrogante e interesado, su aspecto lo había sorprendido y había desviado irresistiblemente el curso de sus pensamientos. Aquella muchacha no podía pasar de los veinte. No se le había concedido tiempo suficiente para examinar sus facciones, pero la suma de lo que había visto en ella le había bastado: la forma de su rostro, la estatura, el espíritu y la claridad de sus ojos. Siguió con atención sus andares, andares elegantes y de talla esbelta.

La azucarera

iseth
11-24-2006, 01:00 PM
Aquellos tiempos felices

Vivíamos todos en la misma calle, y nuestras edades oscilaban entre los ocho y los diez años. Él se distinguía por una fuerza física superior a lo que correspondía a su edad, y perseveraba en desarrollar los músculos levantando pesas. Era un chico grosero, rudo y pendenciero, dispuesto a pelearse por cualquier nimiedad. No pasaba ni un solo día pacíficamente, sin pelearse y sin pegarnos a alguno. Para nosotros se había convertido en una especie de espectro de aflicción y tormento. Es fácil imaginar nuestra gran alegría cuando nos enteramos de que su familia había decidido marcharse del barrio. En verdad sentimos que estábamos empezando una nueva vida de afecto, felicidad y paz. Seguimos teniendo noticias suyas: se dedicó al deporte como profesional, destacando y consiguiendo diversos premios, hasta que tuvo que retirarse por una dolencia cardíaca. Después nos olvidamos de él.

Un día estaba sentado en un cafe en AL-Husayn cuando de pronto lo vi acercarse, cargando con su larga vida y su visible debilidad. Me miró, me reconoció y sonrió. Y, sin que le invitara, se sentó. Se animó y empezó a contar los años que hacía que no nos habíamos visto, y me preguntó por los parientes y amigos que recordaba. Luego suspiró y volvió a preguntar con nostalgia:
.- ¿ Recuerdas aquellos tiempos felices?


Ecos de Egipto. Pasajes de una vida

Txukiya
11-24-2006, 02:42 PM
Al responder a la pregunta de un periodista: "¿Cuál es el tema por el que siente más afecto?", Mahfuz dio una de sus infrecuentes respuestas personales: "La libertad. La libertad de la colonización, la libertad del poder absoluto de los reyes, la libertad humana básica en el contexto de la sociedad y la familia. Estas clases de libertad se siguen unas de las otras".
Tal amor a la libertad emana de cada línea de este libro (Ecos de Egipto), el cual está imbuido de lo que su personaje Kamal ha llamado "una lucha hacia la verdad dirigida al bien de la humanidad en su conjunto... la vida carecería de sentido sin eso", y con la tolerancia que Husayn, el amigo de Kamal, ha definido: "El creyente extrae su amor hacia estos valores de la religión, mientras que el hombre libre los ama por sí mismos".

Nadine Gordimer en el prólogo de Ecos de Egipto. Pasajes de una vida

Txukiya
11-24-2006, 03:46 PM
El amor del mundo, "esta malvada y a la vez fascinante vida", es el dinamismo mostrado que se justifica como esencial para los preceptos religiosos, a veces en su misma oposición a ellos. Mahfuz muestra en toda su obra que considera admisible la codicia de vida, contra la que, por supuesto, se yuxtpone el exceso como insatisfacción. Lo que peca contra la vida es la indiferencia. Cuando el narrador le dice al sheij: "He oído que algunos te recriminan tu intenso amor por el mundo", el sheij responde: "El amor por el mundo es uno de los signos de gratitud, la evidencia del deseo de todo lo bello". No obstante, esto no es una alegre negativa de que la vida es triste: "Está escrito que el hombre camina tambaleándose entre el placer y el dolor". (...)

Y sigue en pie la cuestión de la mortalidad, puesto que en ningún lugar de estos escritos estoicos pero no materialistas se expresa creencia alguna en la vida ulterior ni el menor deseo de que exista. El paraíso no es un fin del que la existencia terrena constituye el medio. Cuando Naguib Mahfuz, escéptico tierno y obstinado buscador de la salvación, exploraba y abrazaba esta vida por completo y sin temor, tenía bastante con ella. La mortalidad se convierte en la serena y exquisita imagen del sheij: "Entre retirar el velo de la cara de la novia y extenderlo sobre su cadáver no hay más que un momento que es como el latido de un corazón." Y una noche, tras una premonición de muerte, todo lo que el sheij le pide a Dios, en vez de la vida eterna, es misericordia por la gente que esperaba mi ayuda al día siguiente.

(...) Mahfuz concibe la vida como una tensión creativa entre deseos y preceptos morales. Por un lado, la sensualidad es el espíritu de la vida, la fuerza vital; por otro lado, la abstinencia es la condición requerida para alcanzar la espiritualidad.
Se dice que Mahfuz ha recibido la influencia del sufismo. (...) Podemos considerar las manifaciones de filosofía religiosa sufí que se disciernen en el pensamiento de Mahfuz más probablemente como su propia gnosis, original más que doctrinal. Sin duda no hay en esto ninguna herejía, sino sólo exaltación de la creatividad duplicada: una inteligencia resplandeciente que se aplica a los dogmas de lo que debe aceptarse por fe.

Si hemos de interpretar de forma definitiva la postura de Mahfuz con relación a la fe, creo que debemos recordar lo que Kamal, su personaje más logrado, declara en la Trilogía de El Cairo: "Aún no se ha decidido la elección de una fe. Mi gran consuelo es que eso no ha terminado todavía". Para Mahfuz la vida es una búsqueda en la que uno debe encontrar sus propios letreros indicadores. El texto, en este caso, es su relato Zaabalawi (en The Time and the Place, and other stories):
Cuando un hombre enfermo emprende un peregrinaje por El antiguo Cairo, en busca de la curación a manos del sheij santo Zaabalawi, cada persona a la que pregunta la dirección le envía a un lugar diferente. Al final le dicen que encontrará al santo en un bar (un santo que también es disoluto; una vez más, la unidad en la dicotomía), y el hombre, extenuado, se queda dormido esperando que aparezca. Al despertar, nota que tiene la cabeza mojada. Los bebedores le dicen que Zaabalawi se presentó mientras él dormía y le roció con agua para refrescarle. Ante esta señal de la existencia de Zaabalawi, el hombre prosigue la búsqueda durante toda su vida: "Sí, tengo que encontrar a Zaabalawi".

(...) Sea cual fuere la hermenéutica personal del lector, es imposible leer esta obra (Ecos de Egipto) sin obtener, con inmenso placer y gratitud, iluminación gracias a una cualidad que ha llegado a ser considerada como un curioso anacronismo en la existencia moderna, en la que se cree que la información ha ocupado su lugar. La pronuncio sin vacilación: sabiduría. Mahfuz la tiene. Nos ofrece un asidero en el misterio. Mahfuz es un Zaabalawi.


Nadine Gordimer en el prólogo de Ecos de Egipto. Pasajes de una vida

iseth
11-29-2006, 04:38 PM
EL BIEN NOMBRADO


" He vuelto de nuevo a buscar entre las abundantes fotografías que conservo de Naguib Mahfuz. Buscaba una en concreto, que hace unos años recorté de un periódico árabe. Aparentemente era de una fecha cualquiera, pero de hecho no. Naguib Mahfuz, el unánimemente reconocido como padre de la novela árabe moderna, el único escritor de esa lengua galardonado hasta ahora con el Premio Nobel de Literatura- aunque la literatura árabe viene mereciendo desde hace tiempo bastante más que esa singular distinción-. Cumplía 91 años. Era un 11 de diciembre. Advertí entonces algo que para muchos no pasa de ser un dato, un detalle anecdótico, pero que para otros es más: un signo, un emblema. Es sagitario.

Aquella foto suya me sorprendió desde el primer momento que la ví. Me asustó un poco y sobretodo me reafirmó en algunas de mis ideas y convicciones sobre este hombre excepcional. Excepcional en todo lo que es y en todo lo que representa. Es una fotografía prodigiosa porque Mahfuz, decrépito ya, huesudo y perfilado, con incipiente barba semidescuidada (yo creo que era la primera vez que le veía con barba) parece estar a punto ser vencido por el tiempo, pero también parece dominarlo.

Es una impresión engañosa. En realidad, todo el tiempo está en él, en las manos mimbrosas que siguen aferrándose al objeto, en los ojos cansados y semiciegos que, sin embargo lo ven todo. Esa lengua tan hermosa y tan sabia en la que tú escribes, que te ha valido para recrear su prosa en tu escritura, tiene dos verbos para expresar el hecho de ser, el ser físico y el ser mental. ¡ Con cuánta maestría empleas las dos y las sitúas tú, absolutamente lúcido en los dos caminos de visión!. Todo el tiempo está en tu boca firmemente apretada, en la espaciosa frente límpia.

Se ha dicho que Mahfuz representa ejemplarmente a Egipto. En ese margen se consigue de manera asombrosa y excepcional. Todo parece eterno, intemporal. Como en realidad no es pero sí lo parece y lo creemos firmemente en Egipto. Es la magia prodigiosa del símbolo.Y poco nos importa al final que sea engaño o verdad, el Mahfuz de esa foto es el Mahfuz más auténtico y entero.

Casi todo el mundo está de acuerdo en que Naguib Mahfuz tiene un valor y un significado ejemplares, incomparables. Yo no quiero sugerir explicaciones más o menos imaginarias, evasivas, indemostrables. Prefiero en este punto entrar en la pulpa y en la materia de la lengua. Quza, podamos explicarlo al menos parcialmente, a partir de su propio nombre, a partir de como se llama, como lo identificamos y conocemos. Hagamos también caso a los poetas en esto, porque los grandes poetas nos recuerdan que los nombres, que las palabras "significan". Y tu nombre Naguib Mahfuz constituye un ejemplo y una desmostración cabal de esa creencia. Por partida doble además: los dos y no uno solamente.

Porque no se puede ser"naguib"-modalidad fonética egipcia, propiamente cairí, del árabe común mayib- sin ser de noble condición, magnánimo, desprendido; sin ser también fecundo, porque no por casualidad la raíz de la que ese nombre deriva significa también procrear ¡ Cuántos hijos literarios has tenido padre eminente y generoso!. mahfuz es lo que se guarda, lo que se conserva, lo que se atesora en la memoria, porque es digno de que así se haga y así lo merece. Una especie de patrimonio, de legado, de herencia. Y para todos sin distinción. Justamente lo que Mahfuz es.

Por ello, tú, el bien nombrado tenía que ser a la vez el intérprete de algo bien nombrado, cabalmente nombrado, intencionadamente nombrado como es. Ese algo es El Cairo. Resulta una lástima y una irreparable devalución que a esta prodigiosa ciudad se dé en lengua española su nombre en masculino. ¡ Cuantísimo pierde con ello!. Tu hermosa y sabia lengua se lo da en femenino: AL-Qáhira, que significa literalmente La Triunfadora.

Si Naguib Mahfuz es el bien nombrado, desde el tuétano nominal, El Cairo no le va en absoluto a la zaga. Estaban destinados a entenderse, a fundirse, a dar a la Humanidad un mensaje común, un mensaje que conjuntamente crean y conjuntamente mantienen, por que creen en él. Quzá por ello El Cairo es menos sin Naguib Mahfuz y Naguib Mahfuz es menos sin El Cairo. Los dos son definitivamente una unidad, una totalidad plena. Por ello este hombre ha sabido ver, comprender, interpretar, sentir y amar a la ciudad por entero en cada uno de sus detalles, rasgos, secretos, enigmas, insinuaciones, gestos.

No se puede conocer al uno sin conocer plenamente al otro.Si su unión es perfecta y hermosa es porque es entrañable, al tiempo carnal y espiritual. Constituye el caso infrecuente de dos seres surgidos para encontrarse y para fundirse, en cópula neta e intacta, totalmente sincera y mutuamente entregada

Todos los vencejos que cruzan y pueblan los cielos de El Cairo, desde Fustat hasta Zamalek, desde Roda hasta la Ciudadela, desde Sayyeda Zenab hasta Ben el-Qasrén, cantarán siempre el nombre de Naguib Mahfuz y Naguib Mahfuz irá con ellos en su vuelo eterno y final. Volando hasta un lugar más extenso y profundo que el firmamento. Hasta la entraña de la tierra de tu país, de Egipto. Todos los pájaros aprenderán el camino que tú les enseñaras."


Pedro Martínez Montávez,arabista y profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Articulo publicado en EL PAÍS el 31 de agosto de 2006




Saludos
Iseth ;)

semiramis
11-30-2006, 10:17 AM
Me encanta este tema


besos para tod@s

bios777
11-30-2006, 04:13 PM
Por fin, Alejandría.
Alejandría, gota de rocío, erupción de blancas nubes,
diana de los rayos del sol que el agua del cielo ha
limpiado... Corazón de los recuerdos impregnados de
miel y lágrimas.
El enorme edificio te observa como si fuera una vetusta
efigie, profundamente arraigada en la memoria, y aunque
ya os habéis visto antes, ella mira a la nada con indiferencia,
sin reconocerte. El inmueble de desconchadas
paredes que se agrietan lentamente por la pertinaz
humedad se halla tras el paraje donde las escopetas resuenan
en la temporada de caza; allí, expuesto al mar,
es el dueño y señor de la lengua de tierra flanqueada de
palmeras que va a morir al Mediterráneo. La fuerte brisa
tonificante casi quiebra mi delgada y curva figura, ya
no opone resistencia como antaño.
Mariana, mi querida Mariana, cómo deseo que estés
en tu fortaleza legendaria; al menos, eso creo y espero,
porque si no, no sé qué será de mí. No rae queda mucho
tiempo; el mundo ya se repite de una manera absurda
para unos ojos -los míos- exhaustos y velados bajo
las cejas blancas y ralas.
Y aquí estoy. Finalmente vuelvo a ti, Alejandría.
Apreté el timbre del piso, en la cuarta planta. La mirilla
se abrió y tras ella asomó el rostro de Mariana. Has cam-
biado mucho, querida mía. No me ha reconocido en el
oscuro descansillo. La tez extremadamente blanca y
el cabello dorado resplandecían por la luz que entraba
desde una ventana interior.
-¿Pensión Miramar?
-Sí, efendi.
-Me gustaría coger una habitación.
Descorrió el cerrojo de la puerta. Me recibieron la figura
de bronce de la Virgen y también un olor en cierto
modo añorado. Nos quedamos allí, frente a frente,
mirándonos. Alta -aunque con la espalda encorvada-,
delgada y de buena salud. Pese a que la belleza no te ha
abandonado por completo, lo cierto es que, querida
mía, tienes sesenta y cinco años, el pelo innegablemente
teñido, las manos venosas y arrugas en las comisuras
de la boca que delatan la vejez y decrepitud... Pero ¿es
que ya no te acuerdas de mí?
Al principio me observó con un brillo mercantil en la
mirada, luego fijó la vista y finalmente los azules ojos
parpadearon. Ya me recuerdas, ya recupero mi existencia
perdida.
-¡Dios mío! ¡Usted!
-¡Madame!
Nos dimos cariñosamente la mano. La emoción la
dominaba y se reía estentóreamente, como sólo las mujeres
de Anfushi saben hacerlo. Se sacudió la formalidad
de un solo golpe.
-¡Qué sorpresa tan maravillosa! Amer bey, ustás i. Amer,
Dios mío... Dios santo...
Nos sentamos en el sofá de ébano que había bajo la
i. Tratamiento de respeto que se le otorga a las personas que se
considera que están en un nivel superior por conocimientos, ya sean
vitales, intelectuales, o ambos a la vez. (N. de la T.)
estatuilla de la Virgen, de manera que nuestras fantasmales
figuras se reflejaban en las vitrinas de la librería.
Miré a mi alrededor y dije:
-El vestíbulo de la pensión no ha cambiado nada.
Ella protestó mientras señalaba orgullosamente con
el dedo:
-En absoluto, lo he redecorado varias veces; mire,
mire, la araña es nueva, el biombo también, y la radio...
-Qué feliz me siento, Mariana, doy gracias a Dios de
que usted está bien...
-Y usted también, monsieur Ámer, toquemos madera...
-Bueno, tengo algunos achaques, ya sabe, el estómago
y esas cosas, pero en cualquier caso, no me puedo
quejar...
-¿Y cómo es que viene usted a Alejandría en temporada
baja, pasado ya el veraneo?
Respondí:
-No sólo he venido ahora, sino que es para quedarme
definitivamente... ¿Cuándo fue que nos vimos por
última vez?
-Pues no nos... ¿Ha dicho «definitivamente»?
-Sí, querida... Me parece que la última vez que la vi
fue hace unos veinte años...
-¡Yha desaparecido todo este tiempo!
-El trabajo, las preocupaciones...
-Apuesto a que ha estado en Alejandría montones de
veces en todos estos años...
-A veces, pero la presión del trabajo era intensa, ya
sabe lo que es el periodismo.
-Y también sé cómo se escabullen los hombres...
-Mariana, querida mía, usted, usted es Alejandría.
-Por supuesto, se ha casado...
-No, no, nunca.
Y preguntó riéndose a carcajadas:
-Entonces, ¿para cuándo será?
Contesté con cierta pena y dolor:
-No me he casado, no he tenido hijos, ya estoy jubilado...
Esto se ha acabado, Mariana...
Me animó con un movimiento de la mano y continué:
-Entonces Alejandría, mi lugar de origen, me llamó,
y puesto que ya no tengo aquí ningún pariente, he venido
a la única amiga que me quedaba en el mundo.
-Es bueno que la gente encuentre a alguien con
quien compartir la soledad.
-¿Recuerda los viejos tiempos?

Extraído del comienzo de Miramar, Naguib Mahfuz

iseth
11-30-2006, 07:52 PM
" Cuando en la tarde del pasado 17 de junio, Kim Manresa y yo cruzábamos en coche uno de los puentes que se extienden sobre el río Nilo, en dirección al domicilio de Naguib Mahfuz en El Cairo, teníamos la intuición de que aquélla iba a ser una de las entrevistas más raras que realizaríamos en nuestra serie de encuentros con los premios Nobel de Literatura, aunque entonces no podíamos imaginar la enorme lección vital que el escritor egipcio impartía cada día con su comportamiento. Mahfuz- que aquel día, nos recibió sin solemnidades, en bata y zapatillas- se mostró como un hombre con sentido del humor aunque muy mermado por la edad y. especialmente por las consecuencias del atentado que a punto estuvo de costarle la vida en 1994. El escritor no podía vernos, ni siquiera oirnos, y el único modo que se nos ocurrió para manifestarle nuestro afecto fue apretarle fuertemente la mano durante un buen tiempo.

Nos acompañaba un gran amigo suyo, Mohamed Salmawy- el hombre que recogió el Nobel en su nombre en 1988-, que se encargaba de traducirle al árabe nuestras preguntas, gritándoselas a un volumen increíble, a veinte centímetros, para que pudiera oirlas. Mahfuz se tomaba unos pocos segundos para meditar cada respuesta, contestaba en un tono contundente y después Salmawy nos traducía la respuesta al francés. Así, poco a poco fuimos construyendo una extensa entrevista, que se prolongó otros día, en algunas de las tertulias que frecuentaba- al menos tres veces por semana- para demostrar que ningún terrorista podía cambiar sus costumbres y también porque en estos últimos años, la amistad se había convertido en el gran consuelo de su vida. Sigue un extracto de algunas de las opiniones que nos manifestó en aquellos días en El Cairo, en la que, ojalá, no hubiera sido su última entrevista"


Artículo publicado por Xavi Ayén en LA VANGUARDIA, 31 de agosto de 2006


Los últimos años
Escribir y soñar a los 94
El Islam
Egipto y la modernidad
Mujer e integrismo
Las caricaturas danesas
La muerte

Txukiya
11-30-2006, 08:50 PM
(...) Todo el tiempo está en él, en las manos mimbrosas que siguen aferrándose al objeto, en los ojos cansados y semiciegos que, sin embargo lo ven todo. (...) Todo el tiempo está en tu boca firmemente apretada, en la espaciosa frente limpia.

(...) No se puede ser "naguib" -modalidad fonética egipcia, propiamente cairí, del árabe común mayib- sin ser de noble condición, magnánimo, desprendido; sin ser también fecundo, porque no por casualidad la raíz de la que ese nombre deriva significa también procrear. ¡Cuántos hijos literarios has tenido, padre eminente y generoso! "mahfuz" es lo que se guarda, lo que se conserva, lo que se atesora en la memoria, porque es digno de que así se haga y así lo merece. Una especie de patrimonio, de legado, de herencia. Y para todos sin distinción. Justamente lo que Mahfuz es.

Por ello, tú, el bien nombrado tenía que ser a la vez el intérprete de algo bien nombrado, cabalmente nombrado, intencionadamente nombrado como es. Ese algo es El Cairo. Resulta una lástima y una irreparable devalución que a esta prodigiosa ciudad se dé en lengua española su nombre en masculino. ¡Cuantísimo pierde con ello! Tu hermosa y sabia lengua se lo da en femenino: AL-Qáhira, que significa literalmente La Triunfadora.

Si Naguib Mahfuz es el bien nombrado, desde el tuétano nominal, El Cairo no le va en absoluto a la zaga. Estaban destinados a entenderse, a fundirse, a dar a la Humanidad un mensaje común, un mensaje que conjuntamente crean y conjuntamente mantienen, por que creen en él. Quizá por ello El Cairo es menos sin Naguib Mahfuz y Naguib Mahfuz es menos sin El Cairo. Los dos son definitivamente una unidad, una totalidad plena. Por ello este hombre ha sabido ver, comprender, interpretar, sentir y amar a la ciudad por entero en cada uno de sus detalles, rasgos, secretos, enigmas, insinuaciones, gestos.

No se puede conocer al uno sin conocer plenamente al otro. Si su unión es perfecta y hermosa es porque es entrañable, al tiempo carnal y espiritual. Constituye el caso infrecuente de dos seres surgidos para encontrarse y para fundirse, en cópula neta e intacta, totalmente sincera y mutuamente entregada. (...)

Pedro Martínez Montávez, arabista y profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid. Articulo publicado en EL PAÍS el 31 de agosto de 2006



Perfecto, Iseth. Muchísimas gracias.

Txukiya
11-30-2006, 09:33 PM
-Papá...
-¿Qué?
-Yo y mi amiga Nadia siempre estamos juntas.
-Claro, mujer, porque es tu amiga.
-En clase... en el recreo... a la hora de comer...
-Estupendo... es una niña buena y juiciosa.
-Pero en la hora de religión yo voy a una clase y ella a otra.
Miró a la madre y vio que sonreía, ocupada en bordar un mantel. Y dijo, sonriendo también:
-Sí... pero sólo en la clase de religión...
-¿Y por qué, papá?
-Porque tú eres de una religión y ella de otra.
-Pero, ¿por qué, papá?
-Porque tú eres musulmana y ella cristiana.
-¿Y por qué, papá?
-Eres aún muy pequeña, ya lo comprenderás...
-No, ¡soy mayor!
-No, eres pequeña, cariñito...
-¿Y por qué soy musulmana?
Debía ser comprensivo y delicado: no faltar a los preceptos de la pedagogía moderna a la primera dificultad. Contestó:
-Porque papá es musulmán... mamá es musulmana...
-¿Y Nadia?
-Porque su papá es cristiano y su mamá también...
-¿Porque su papá lleva gafas?
-No... Las gafas no tienen nada que ver. Es porque su abuelo también era cristiano y...
Siguió con la cadena de antepasados hasta aburrirse. Trató de cambiar el tema pero la niña preguntó:
-¿Cuál es mejor?
Dudó un momento antes de contestar:
-Las dos...
-¡Pero yo quiero saber cuál es mejor!
-Es que las dos lo son.
-¿Y por qué no me hago cristiana para estar siempre con Nadia?
-No, cariñito, es mejor que no. Hay que ser lo mismo que papá y que mamá...
-¿Y por qué?
Francamente: la pedagogía moderna es tiránica.
-¿Por qué no esperas a ser mayor?
-No ¡Ahora!
-Bien. Digamos que por gusto. A ella le gusta más una y tú prefieres la otra. Tú eres musulmana y ella tiene otro gusto. Por eso tienes que seguir siendo musulmana.
-¿Nadia tiene mal gusto?
Dios confunda a ti y a Nadia. Había metido la pata a pesar de las precauciones. Se lanzó sin piedad al cuello de una botella.
-Sobre gustos no hay nada escrito. Lo único imprescindible es seguir siendo como papá y mamá...
-¿Puedo decirle que ella tiene mal gusto y yo no?
Salió al paso:
-Las dos son buenas: tanto el Islam como el Cristianismo adoran a Dios.
-¿Y por qué yo lo adoro en una habitación y ella en otra?
-Porque ella lo adora de una manera y tú de otra.
-¿Y cuál es la diferencia, papá?
-Ya lo estudiarás el año que viene o el otro. Por el momento confórmate con saber que Islam y Cristianismo adoran a Dios.
-¿Y quién es Dios, papá?
Se detuvo, reflexionó un segundo y preguntó, extremando las precauciones:
-¿Qué les ha dicho Abla?
-Lee la azora y nos enseña a rezar, pero yo no sé. ¿Quién es Dios, papá?
Se quedó pensando con sonrisa torcida. Luego:
-Es el Creador del mundo.
-¿De todo?
-De todo.
-¿Qué quiere decir Creador, papá?
-Quiere decir que lo ha hecho todo.
-¿Cómo, papá?
-Con su Sumo poder.
-¿Y dónde vive?
-En todo el mundo.
-¿Y antes del mundo?
-Arriba...
-¿En el cielo?
-Sí...
-Quiero verlo.
-No se puede.
-¿Ni en la televisión?
-No.
-¿Y no lo ha visto nadie?
-Nadie.
-¿Y por qué sabes que está arriba?
-Porque sí.
-¿Quién adivinó que estaba arriba?
-Los profetas.
-¿Los profetas?
-Sí, como nuestro señor Mahoma.
-¿Y cómo, papá?
-Por una gracia especial.
-¿Tenía los ojos muy grandes?
-Sí.
-¿Y por qué, papá?
-Porque Dios lo creó así.
-¿Y por qué, papá?
Contestó tratando de no perder la paciencia:
-Porque puede hacer lo que quiere...
-¿Y cómo dices que es?
-Muy grande, muy fuerte, todo lo puede...
-¿Como tú, papá?
Contestó disimulando una sonrisa:
-Es incomparable.
-¿Y por qué vive arriba?
-Porque en la tierra no cabe, pero lo ve todo.
Se distrajo un momento, pero volvió:
-Pues Nadia me ha dicho que vivió en la tierra.
-No es eso; es que lo ve todo como si viviese en todas partes.
-Y también me ha dicho que la gente lo mató.
-No, está vivo, no ha muerto.
-Pues Nadia me ha dicho que lo mataron.
-Qué va, cariñito, creyeron que lo habían matado pero estaba vivo.
-¿El abuelo también está vivo?
-No, el abuelo murió.
-¿Lo han matado?
-No, se murió.
-¿Cómo?
-Se puso enfermo y se murió.
-Entonces ¿mi hermana va a morirse?
Frunció las cejas y contestó advirtiendo un movimiento de reproche del lado de la madre:
-Ni mucho menos, ella se curará si Dios quiere...
-¿Por qué se murió entonces el abuelo?
-Porque cuando se puso enfermo era ya mayor.
-¡Pues tú eres mayor, has estado enfermo y no te has muerto!
La madre lo miró regañona. Luego pasó la vista de uno a otro azorada. Él dijo:
-Nos morimos cuando Dios lo dispone.
-¿Y por qué dispone Dios que nos muramos?
-Porque es libre de hacer lo que quiere.
-¿Es bonito morirse?
-Qué va, mi vida.
-¿Y por qué Dios quiere una cosa que no es bonita?
-Todo lo que Dios quiere para nosotros es bueno.
-Pero tú acabas de decir que no lo es.
-Me he equivocado, querida.
-¿Y por qué mamá se ha enfadado cuando he dicho que por qué no te habías muerto?
-Porque todavía no es la voluntad de Dios que yo muera.
-¿Y por qué no, papá?
-Porque Él nos ha puesto aquí y Él nos lleva.
-¿Y por qué, papá?
-Para que hagamos cosas buenas aquí antes de irnos.
-¿Y por qué no nos quedamos siempre?
-Porque si nos quedásemos no habría sitio para todos en la tierra.
-¿Y dejamos las cosas buenas?
-Sí, por otras mucho mejores.
-¿Dónde están?
-Arriba.
-¿Con Dios?
-Sí.
-¿Y lo veremos?
-Sí.
-¿Y eso es bonito?
-Claro.
-Entonces, ¡vámonos!
-Pero aún no hemos hecho cosas buenas.
-¿El abuelo las había hecho?
-Sí.
-¿Cuáles?
-Construir una casa, plantar un jardín...
-¿Y qué había hecho el primo Totó?
Por un momento se puso sombrío. Echó a la madre furtivamente una mirada desvalida, luego contestó:
-Él también había construido una casa, aunque pequeña, antes de irse...
-Pues Lulú el vecino me pega y nunca hace cosas buenas...
-Es que él ha nacido anormal.
-¿Y cuándo va a morirse?
-Cuando Dios quiera.
-¿Aunque no haga cosas buenas?
-Todos tenemos que morir. Los que hacen cosas buenas se van con Dios y los que hacen cosas malas se van al infierno.
Suspiró y se quedó callada. El padre se sintió materialmente aliviado. No sabía si lo había hecho bien o si se había equivocado. Aquel torrente de preguntas había removido interrogaciones sedimentadas en lo más hondo de sí. Pero la incansable criatura gritó:
-¡Yo quiero estar siempre con Nadia!
La miró inquisitivo y ella declaró:
-¡En la clase de religión también!
Se rió estrepitosamente, la madre también rió, él dijo bostezando:
-Nunca imaginé que fuera posible discutir estas cuestiones a semejante nivel...
Habló la mujer:
-Llegará el día en que la niña crezca y puedas razonarle las verdades.

Se volvió para comprobar si aquellas palabras eran sinceras o irónicas y la encontró enfrascada en el bordado.

____

Este texto ya lo puse en el tema Sobre el Islam. Es magnífico.
Jardín de Infancia.

Un abrazo

iseth
12-02-2006, 01:14 AM
Hola Txuki!!


Somos de la misma opinión sobre este texto: es uno de mis preferidos.
Gracias por ponerlo, hacía bastante tiempo que no lo leía. :)


Besos
Iseth ;)

iseth
12-02-2006, 01:22 AM
LOS ÚLTIMOS AÑOS


" La amistad en esta etapa de mi vida es lo más importante. De ella saco el apoyo y la fuerza necesarios para vivir, un día trás otro. Ahora ya no puedo leer ni escribir, pero mis amigos son mis ojos, mis orejas y mi pluma. Sin ellos, estos hubieran sido los años más miserables de mi vida. Mis carencias aislan del mundo, así que tengo que preguntarles qué cosas nuevas suceden en el campo de los libros, la música o el arte. El conocimiento que extraigo de eso es muy importante para mi bienestar, tanto físico como mental"

iseth
12-02-2006, 01:35 AM
La esencia de la historia

" La primera vez que amé fue siendo niño. Me divertía con mi tiempo hasta que la muerte apareció en el horizonte. Al comienzo de la juventud conocí el amor eterno, en pos del cual va el efímero enamorado. Me sumergí en el océano de la vida. El enamorado partió y los recuerdos ardieron bajo el sol del mediodia. Un guia me condujo al camino dorado, cubierto de dificultades y que desemboca en objetivos embaucadores. A veces aparece el perfecto caballero y otras se ve partir al enamorado.
Me parece que entre la muerte y yo hay un reproche, pero mi destino está en la esperanza

Ecos de Egipto. Pasajes de una vida

Txukiya
12-02-2006, 12:10 PM
Mis carencias aislan del mundo, así que tengo que preguntarles qué cosas nuevas suceden en el campo de los libros, la música o el arte. El conocimiento que extraigo de eso es muy importante para mi bienestar, tanto físico como mental
Cuán sabio era este hombre...

Iseth, de verdad no sé cómo expresarte mi gratitud... Abrir esta ventanita y encontrarme El Cairo a través de sus ojos... y esa luna que casi rozas... :rolleyes:
"Palabras no son sólo palabras cuando son sentimientos del Alma", qué acertada está esa frase detrás de todo lo que escribes.

Un abrazo y gracias

iseth
12-02-2006, 08:11 PM
ESCRIBIR Y SOÑAR A LOS 94


" Pienso una historia, la memorizo y la dicto. Trabajo en mis sueños de convalecencia, textos que intentan capturar mis experiencias oníricas. Es apropiado para mi estado de salud. Los sueños proceden del interior de las personas, no es necesario ver ni oir para captarlos en su plenitud. Es lo que puedo hacer ahora. No necesito vivir otras experiencias porque ya estoy viviendo una interna. Tengo un sueño, lo vivo como algo real y, más tarde, lo transformo en algo parecido a una novela, algo completo y que tenga significado"

iseth
12-02-2006, 08:19 PM
Aquel amor


" Le dije al Sheij Ad Rabbih al-Taih:

.-He oido a algunos criticarte por tu intenso amor por el mundo.

Él respondió:

.-El amor por el mundo es uno de los signos de la gratitud, la evidencia del deseo de todo lo bello y una de las señales de la paciencia"


Ecos de Egipto.Pasajes de una vida

iseth
12-02-2006, 10:22 PM
Txuqui...las gracias te las doy a ti por que abriste dos temas que en realidad se funden y son sólo uno, El Cairo Y Naguib, temas que los estás llevando con tanto cariño, que me "tocaron" y no rozaron :rolleyes: de pleno.
Shokran yazillan a ti :)


Un besazo
Iseth ;)

iseth
12-05-2006, 10:34 PM
EL ISLAM


"¿Cómo puede ser que alguno de ustedes crean que el Islam es una amenaza?.
No es correcto llamar islámico a este terrorismo, al igual que a los violentos de Occidente no los llamamos cristianos. La verdadera religión constituye el fín último del hombre, pero hay quien la interpreta de una forma desviada para alcanzar sus propios objetivos. Estos atentados son fruto de terroristas que quieren dañar el turismo y la economía de Egipto. Pero no lo van a conseguir"

Txukiya
12-05-2006, 11:58 PM
Ésta es la historia o, mejor dicho, las historias de nuestro barrio. Yo sólo he presenciado los últimos sucesos acaecidos, pero he ido recogiendo cuanto oía contar a numerosas personas. Todos en nuestro barrio relatan estas historias; lo hacen tal y como las oyeron en el café o como se las transmitieron de padres a hijos; y en esas fuentes baso mis relatos. Con cualquier motivo salen a relucir estas historias. Siempre que alguien está en aprietos o sufre algún agravio, señala hacia la Casa Grande, al comienzo del callejón, en el límite con el desierto, y dice con tristeza: «Esa es la casa de nuestro antepasado; todos descendemos de él, todos tenemos derecho a sus tierras; ¿por qué, pues, hemos de pasar hambre o ser desgraciados?». Y, a continuación, cuentan las hazañas de Adham, Gábal, Rifaa y Qásem, los héroes de nuestro barrio.

Nuestro antepasado fue en verdad un personaje enigmático. Vivió más de lo que ningún ser humano puede desear ni tan siquiera imaginar; tanto, que su longevidad se hizo proverbial. Cuando empezó a envejecer se encerró en su casa, de eso hace ya mucho tiempo, y nadie le volvió a ver. La historia de su aislamiento y de su longevidad asombra a todo el mundo, y quizá la fantasía y también los prejuicios hayan contribuido a alimentar la leyenda. Sea como fuere, le llamaban Gabalaui, «el hombre de la montaña», y dio su nombre a nuestro barrio. Fue el dueño de sus habices y de todo lo que se alzaba en ellos, y también de las tierras contiguas a la zona desierta. Una vez oí que alguien decía: «Él dio vida a nuestro barrio y nuestro barrio alumbró a El Cairo, que es la madre del mundo. Aquí vivía; solo, cuando esto no era mas que un páramo; luego, con la fuerza de su brazo, lo dominó todo, y consiguió que hasta el gobernador le respetara; nunca volverá a existir un hombre igual, tan valiente que hasta las fieras se estremecían al oír su nombre». Otro contaba: «Era un verdadero cacique, pero no como los demás; nunca extorsionó a nadie a cambio de protección; no alardeaba de nada y se compadecía del débil». Sin embargo, algún tiempo después, unos cuantos empezaron a referirse a él en un tono inadecuado a su categoría y su poder, pero tales cambios acontecen en el mundo. Su historia me ha parecido siempre fascinante y nunca me ha cansado. ¡Cuántas veces me he sentido impulsado a merodear por la Casa Grande por si lograba verle un instante, sin conseguirlo! ¡Cuántas veces me he detenido frente a la enorme puerta mirando el cocodrilo momificado que hay encima! ¡Y cuántas veces me he sentado en el desierto del Muqattam, cerca del alto muro, y sólo he logrado ver las copas de las moreras, de los sicómoros y las palmeras que ocultan la casa y sus ventanas cerradas sin el más leve vestigio de vida! ¿No es triste que hayamos tenido un antepasado como él y no nos haya visto, ni nosotros a él?¿No es extraño que se oculte en esa gran casa cerrada y que nosotros vivamos entre el polvo?

Cuando preguntas qué ha pasado para que él y nosotros nos hallemos en esta situación, de inmediato te cuentan estas historias, y en tus oídos se repiten los nombres de Adham, Cabal, Rifaa y Qásem..., pero nunca te quedas del todo satisfecho ni tranquilo. Dije que nadie lo había visto desde que se encerró en su casa. A casi nadie le importó que lo hiciera; la gente sólo se preocupó desde el principio por su herencia y por sus diez condiciones, que tanto han dado que hablar. Desde que nací, eso ha sido motivo de disputas en nuestro barrio, y la cuestión se ha ido agravando con el paso de las generaciones, y así parece que seguirá sucediendo. Por tanto, no es que quiera incitar a la burla cuando digo que todos los hijos de nuestro barrio están unidos por un estrecho parentesco. Fuimos y seguimos siendo una sola familia en la que nunca entró nadie extraño. Todos, mujeres y hombres, nos conocemos; y, sin embargo, no existe ningún otro barrio en el que haya unas peleas tan terribles como las nuestras ni que esté tan dividido por las pendencias. Por cada uno que procura la paz, hay diez matones buscando pelea, bastón en ristre. La gente ha llegado a acostumbrarse a pagar para que la dejen vivir en paz, y se somete y se humilla con tal de no correr peligro. La más leve falta, ya sea de palabra u obra, es duramente castigada y ¡ay de quien deje traslucir algún mal pensamiento! Pero lo más curioso es que en los barrios vecinos, como Otuf o Kafr el-Zagari, Darrasa y Husainiya, nos envidian por nuestros habices y por nuestros héroes, y aseguran que nuestro barrio es fuerte, que las tierras del habiz dan riquezas y que sus jefes son invencibles.


Todo eso es verdad, pero no saben que somos tan pobres como mendigos, que vivimos entre inmundicias, con moscas y piojos, que hemos de contentarnos con unos pocos mendrugos y que andamos medio desnudos, mientras nuestros caciques se pavonean, concitando la admiración de todos, pero nadie quiere recordar que lo hacen a nuestra costa. Nuestro único consuelo es mirar hacia la Casa Grande y decir con tristeza: «Ahí vive Gabalaui, el dueño de estas tierras; es nuestro antepasado y de él descendemos».

Yo he vivido la última etapa de nuestro barrio y he sido testigo de lo sucedido con Arafa, uno de nuestros mejores hombres. Gracias a un amigo de Arafa he podido escribir la historia de nuestro barrio, pues un día me dijo; «Tú eres de los pocos que saben escribir: ¿por qué no cuentas nuestra historia? Siempre que se habla de nosotros se mezclan los datos, y las noticias van cambiando según las simpatías y animosidades de quien las cuenta. Sería conveniente que las reunieras en un solo libro, del que todos obtuviéramos provecho; yo te contaré algunos casos y secretos que no sabes». En seguida me dispuse a escribir, pues por una parte estaba convencido de que merecía la pena, y por otra, tenía mucho afecto a quien me lo proponía. Yo fui el primero del barrio que se dedicó a escribir, a pesar de todo el desdén y las burlas que ello me granjeó. Me propuse reflejar las súplicas y las quejas de los oprimidos y los necesitados. Aunque acuden a mí muchos desgraciados, mi trabajo no me ha elevado por encima de los pobres de nuestro barrio, pero gracias a él he podido conocer los secretos de la gente y sus penas, que me desgarran el corazón. Sin embargo, yo no escribo sobre mí ni mis problemas, porque no pueden compararse con los de nuestro barrio, ese extraño barrio nuestro, lleno de extraños sucesos. Pero ¿cómo empezó todo? ¿Qué sucedió realmente? ¿Quiénes son los hijos de nuestro barrio?


Prólogo de Hijos de nuestro barrio. Magistral.

Txukiya
12-07-2006, 05:40 PM
(...) oyó que una voz le gritaba en árabe con acento europeo: "cigarrillos". Le echó una mirada sorprendida y desconfiada, luego frotó el dedo índice con el pulgar: "¿hay dinero?". El soldado comprendió y contestó afirmativamente con la cabeza. El Buche se acercó cauteloso y se detuvo fuera del alcance de las manos del soldado, El soldado se quitó calmosamente la guerrera y le dijo mostrándosela: "Este es mi dinero". El Buche quedó deslumbrado y escudriñó la guerrera gris con botones dorados entre sorprendido y ávido. Le había ganado el corazón, pero como no era un cándido ni un palurdo disimuló lo que se había levantado en él para sacar ventaja de la avidez del italiano. Con estudiada parsimonia exhibió una cajetilla y extendió el brazo para recoger la chaqueta. El soldado frunció la frente y le gritó: "¿Una cajetilla por la guerrera?... ¡Diez!" El Buche dio un respingo y se echó para atrás; su deseo recedió. Iba a irse por otro lado, pero el soldado le gritó: "Una cosa razonable... nueve... ocho..." El Buche sacudió la cabeza negando tercamente. "Entonces, siete." Pero él sacudió la cabeza como antes y fingió que se iba. El soldado se dio por satisfecho con seis y luego bajó a cinco. El Buche hizo un gesto con la mano: nada que hacer. Se volvió hacia un banco y se sentó. El soldado le gritó enloquecido: "Ven... me conformo con cuatro..." Ni se dio por aludido, y para demostrar su falta de interés encendió un cigarrillo y se puso a fumar paladeándolo pausadamente. La desazón del soldado aumentó, se puso rabioso, parecía que el único fin de su existencia era conseguir cigarrillos. Bajó su demanda a tres, luego a dos. El Buche siguió sentado, dominando sus violentas ganas y su dolorosa impaciencia. Pero cuando el soldado hubo bajado a dos no pudo evitar un movimiento delator. El soldado, nada más verlo, extendió la mano con la guerrera: "Toma", y el Buche no tuvo más remedio que levantarse, acercarse al tren, recoger la guerrera y dar al soldado las dos cajetillas. Escudriñó la guerrera con ojos alegres y satisfechos y rompió sus labios una sonrisa triunfante.



Extraído de El traje del prisonero.

iseth
12-08-2006, 11:11 AM
EGIPTO Y LA MODERNIDAD


" La modernización es un proceso natural, las civilizaciones se desarrollan gradualmente y la interacción entre ellas es imprescindible. No se puede ignorar a otra civilización porque todas contienen algo humano. El egipcio es abierto por naturaleza. Su ubicación geográfica, entre los tres continentes más antíguos del mundo, ha permitido una contínua interacción con las otras culturas. La naturaleza del egipcio es tolerante, pués es protagonista de una cvilización que nunca cerró sus puertas a las otras que pasaron por sus tierras"

iseth
12-08-2006, 11:17 AM
El desafio


En plena disputa política, un diputado le preguntó a un ministro:

-¿ Puede nombrarme a alguien que esté limpio y sin corromper?

A lo que le ministro respondió desafiante:

- Hay numerosos ejemplos: los niños, los que sufren alguna desgracia, los locos...y el mundo sigue funcionando bien"

Ecos de Egipto Pasajes de una vida

Un abrazo
Iseth ;)

:)

nefert-maat
12-09-2006, 03:15 PM
Es uno de mis libros favoritos de Mahfuz....

Uno de los experimentos más interesantes de la narrativa árabe de las últimas décadas.
Antes de publicarse en libro, fue apareciendo por capitulos a partir de mayo de 1971 en la revista al-Idhaa wal-television durante varios meses. cada uno de los números de la revista contenía dos o tres historias de personajes que representaban varios tipos de la sociedad egipcia con ilustraciones de Sayf Wanlii.....Asi lo ve el propio Mahfuz:

Hice muchos tanteos hasta encontrar la fórmula. Al principio soñe con escribir sobre los persoanjes que se habían cruzado en mi vida sin inspirarme en el plano artístico, despues tuve otra idea: dar una imagen realista de la gente a la que tuve ocasión de conocer. Ninguno de los dos proyectos se realizaron porque si me atenía a la mera realidad, obtenía un material final nimio. poco a poco el libro, que había comenzado siendo una serie de retratos se transformo en una novela

Aunque ha escrito otras obras en las que se recogen tambien esbozos de personajes, nunca lo va a hacer desde un punto de vista tan personal como este caso.

Un espejo que brado también puede sugerir un reflejo que atrae la atención del espectador y es lo que ocurre al lector al seguir la trayectoria vital de los personajes que aparecen en esta obra.
Unos cincuenta y cinco de los cuales una mayoría aplastante son varones...todos ellos compañeros de "viaje" del propio Mahfuz, genteque lo ha acompañado en distintas étapas de su vida..y así se mantiene fiel en su trayectoria literaria y extraer el material narrativo de su propia experiencia vital.
Los personajes éstan esbozados, no se narra toda su historia tan sólo los hechos que de algún modo esten relacionados con él o hayan sido cruciales en su vida.

Una de las historias más bellas es una que discurre en la infancia del escritor , en la calleja de Qirmiz junto a la plaza de Bayt-al-Qadi


Como no es muy larga....la ire poniendo este fin de semana...

Mahfuz en el corazón :)

nefert-maat
12-09-2006, 07:58 PM
Yusriyya Bashir


El nombre me devuelve a los primeros días de mi infancia, la plaza de Bayt al-Qadi, los árboles balj agobiados por el peso de los nidos de los gorriones. Desde una ventana lateral me asomaba siendo niño a la calleja de Qirmiz, una estrecha calleja pavimentada que se dirigía cuesta abajo. En un recodo de la misma estaba la casa de la familia Bashir.
Cuando yo tenía siete u ocho años me admiraba la visión del sheij Bashir sentado delante de la entrada de su casa por las tardes. Iluminaba el lugar con su piel blanca, su barba blanca y los brillantes colores del turbante, el jubón y el caftán.

Cuando iba a la plaza de bayt al-Qadi, de camino al Club Egipcio, Yusriyya se asomaba a la ventana. Tenía entonces unos dieciséis años y una cara como la luna, blanca, resplandeciente y alegre, rodeada de un pelo negro oscuro. Me llamaba con su dulce voz y me gastaba bromas mientras yo la observaba feliz, contento y enamorado, si es que un niño de siete años puede estar enamorado. La verdad es que mi interés por ella sólo lo podía explicar el amor. No estaba emparentado conmigo ni tenía mi edad; no me había dado nunca ningun juguete ni ningún dulce; sólo se expresaba por la belleza de su cara.

A veces me animaba a que fuera a verla. Entonces me escapaba de casa a la calleja, pero la sirvienta me alcanzaba en el instante adecuado y me devolvía a casa mientras yo lloraba y le daba patadas sin remedio.

Un día se puso a llover. Yo estaba asomado a la ventana viendo como llovía a raudales sobre el pavimento de la calle.
Se había formado un río que desembocaba en la vieja alcantarilla. No tardo mucho en subir el nivel del agua, que cubrío el suelo transformando la calleja de Qurmuz en un caudal estancado. Sólo se podía cruzar con la ayuda de algún porteador o en carreta. A traves del manto de lluvía vi a Yusriyya que estaba tambien en la ventana haciendome señas. Se me ocurrió una idea y decidí llevarla a la práctica inmediatamente.

Subí a la azotea sin que nadie se percatara. Tomé el barreño de cobre de la colada, un cepillo con un largo mango de madera y bajé a la calle.
Puse el barreño sobre la superficie del agua y me meti dentro. Empece a impulsarlo con el cepillo y navegué en dirección a la casa de la familia Bashir.

La sirvienta se dio cuenta de que me había ido, pero ya era tarde. Esta vez no iba a poder vadear el agua para alcanzarme. Se quedo en la esquina gritandome sin obtener respuesta. Dejé la bañera a la puerta de la casa de los Bashir, sobre la que había un cocodrilo disecado y entré descalzo con la galabeyya empapada.

Yusriyya me salió a recibir a las escaleras y me llevó a la habitación, me sento en un sofá turco y se puso a acariciarme el pelo con delicadeza. Yo miraba con fijeza su rostro resplandeciente. A pesar del esfuerzo que había realizado y de que tenía el pelo mojado, sentía junto a ella una sensación de triunfo y de felicidad. Quiso que me divirtiera, me tomo la mano y la extendió
-Voy a leerte el futuro.
Empezó a seguir las líneas de mi mano y a leer lo desconocido, pero yo estaba inmerso con todos mis sentidos en la contemplación de su hermoso rostro.


:)

Txukiya
12-09-2006, 09:49 PM
Gracias Nefert, me encanta :)

Un abrazo

iseth
12-10-2006, 11:39 PM
MUJER E INTEGRISMO


" El integrismo no está ganando la partida. La mujer es más libre cada vez. En mi novela Entre dos palacios, describía cómo, a principios del siglo pasado, estaban totalmente subordinadas al hombre. Algunas feministas me criticaron, pero no se daban cuenta de la evolución de los personajes y de cómo esta situación iba mejorando en cada generación nueva, que cada vez era más libre. Eso se veía en las otras dos novelas de la trilogía, Palacio del deseo y La azucarera. A pesar del ruído de los fundamentalistas, hoy tenemos mujeres ministras, embajadoras..."


LAS CARICATURAS DANESAS


" Ha sido un atrevimiento contra el Islam aunque quizá sin mala intención. Los ciudadanos de Occidente disfrutan de la libertad de expresión y así, utilizando esa libertad, es como se han referido a Mahoma, el más importante símbolo de los musulmanes. Ellos piensan que es un tema menor, algo que se puede superar con facilidad, pero, en realidad, nos han herido y han provocado nuestra ira. Aún así, las reacciones de protesta han superado todos los límites de la exageración. Pero el ejercicio de la libertad de expresión no es, por sí mismo, suficiente: se necesita sabiduría e inteligencia y sopesar las posibles reacciones"


LA MUERTE

"La verdad es que ya me estoy acostumbrando a ella, me he situado tan cerca de ella que a veces consigo incluso verle la cara, y ya no es una extraña para mi"

Xavi Ayén. Entrevista publicada en La Vanguardia. Este extracto se publicó en La Veu d´Africa.

iseth
12-10-2006, 11:46 PM
Hoy 11 de diciembre hubiera cumplido 95 años...


Iseth :o

Txukiya
12-11-2006, 12:11 AM
Sí Iseth... es cierto...

Y... qué mejor regalo que sus propias palabras...

Un filósofo muy joven
A pesar de mis deseos, y sin ninguna llamada, me persigue una sensación de vejez. No sé cómo poder olvidar la proximidad del fin, la supremacía de la despedida. Un saludo a la larga vida que he pasado con seguridad y felicidad. Un saludo a los placeres de la vida en el mar de la ternura, el progreso y el conocimiento.
Ahora la voz eterna llama para partir. Despídete de tu bello mundo y ve hacia lo desconocido. ¿Y qué es lo desconocido, corazón, más que el fin? Deja a un lado las vanas esperanzas de ser llevado a otra vida. ¿Cómo, por qué, qué razonamiento justifica su existencia? Lo único razonable es aquello por lo que mi corazón se entristece. La despedida. ¡Oh vida, de la cual he adquirido todo mi conocimiento! Luego se acaba, llevándose detrás una histora vacía de cualquier significado.
(Pensamiento de un feto al final de los nueve meses)


Un bello canto a la esperanza.
Donde estés... Felicidades :o

bios777
12-11-2006, 02:10 PM
Felicidades, Naguib:
Sigues vivo, y que cumplas muchos más !!

nefert-maat
12-11-2006, 09:12 PM
Su espíritu permanece vivo, en sus escritos, en sus ideas y en la forma que vivío....un ejemplo para muchos de sus ciudadanos y para mí.

No sólo me gusta de él su forma de escribir y de narrar la psicológia de sus personajes...me gustan sus ideas, su manera de pensar y de actuar, ese acercamiento que siempre tuvo con su gente...la gente del pueblo que le adoraba y él se dejaba querer y los necesitaba....

Esas tertulias en el cafe de los espejos....esa pasión por la musica y el cine...por el arte...un ser sensible que escribia cosas cercanas a él.

Felicidades...

flordeloto
12-12-2006, 03:04 AM
Chicas... gracias... Recordar una persona en el día del cumple de su nacimiento... y no en el día del cumple de su muerte... así es como yo lo hago con mi padre... yo prefiero celebrar la vida antçés que la muerte....


Gracias, Chicas... un abrazo enorme

iseth
12-16-2006, 10:46 PM
Una vieja deuda


"En mi adolescencia padecí una enfermedad durante varios meses. El ambiente que me rodeaba cambió de forma desconcertante, al igual que el comportamiento hacia mi. Se alejó el mundo de la intimidación para dejar paso a las atenciones y a la ternura: mi madre no se separaba de mi, mi padre pasaba a verme cada vez que se marchaba o venía y mis hermanos, por su parte, me traían regalos. No había ni reprimendas ni reproches por haber suspendido los exámenes. Cuando me fuí recuperando, sentía mucho miedo de volver al infierno. Entonces surgió dentro de mi una nueva persona empeñada en conservar la atmósfera de ternura y consideración. Si la aplicación era la clave para la felicidad, me aplicaría, costara lo que costara. De esta forma comencé a saltar de un éxito a otro, y todos me quisieron y se hicieron amigos míos.
Es raro que una enfermedad deje tan buen recuerdo"

Ecos de Egipto. Pasajes de una vida

Txukiya
12-18-2006, 11:07 PM
Volaba de noche sobre El Cairo, y el panorama de millones de luces amarillas sugerían un espejismo que muy bien podía llamarse El Dorado, pero yo sabía que todo aquello era real, y que una inmensa ciudad de más de dieciocho millones de habitantes se extendía como una alfombra mágica, porque en Egipto lo real y lo mágico se confunden. En algún lugar, allá abajo, estaba Jan Aljalili, el barrio de mercaderes, fragante a especias, esplendoroso de artesanías, y melancólico de charlas repetidas una y otra vez con el mismo extraño dinamismo con que se repite la existencia. Así me había presentado Naguib Mahfuz a ese barrio-bazar en su formidable novela titulada Jan Aljalili, porque en Egipto la vida y la literatura se mezclan, se trasvasijan mediante los finos filigranas de la oralidad.

En Egipto, una visita a las pirámides es obligatoria, y sería necio no hacerla, pero un lugar que yo ansiaba conocer era Jan Aljalili, porque fue justamente la lectura de la novela de Mahfuz la que me enseñó que perder era una cuestión de método, que las renuncias a la felicidad, por mucho que se vistan de gloria, a fin de cuentas pasan una amarga factura. Otro lugar era Alejandría, y no tanto por su pasado mítico, como su biblioteca, sino porque ahí vivió Kavafis, y porque sus calles y su mar me eran familiares a fuerza de ser contadas por dos escritores que admiro: Álvaro Mutis en varias aventuras de Maqroll El Gaviero, y Naguib Mahfuz en otra soberbia novela titulada Miramar. Y desde luego que quería conocer al gran escritor egipcio, pero sabía que, dada su avanzada edad y a las medidas de seguridad tomadas con toda razón para protegerlo - no se debe olvidar que unos fanáticos intentaron asesinarlo- , tal deseo era poco menos que imposible de satisfacer.

Tengo algunos libros traducidos al árabe, ignoraba si Mahfuz conocía la existencia de este escritor chileno, pero los buenos oficios de don Samuel Fernández, hombre de gran sensibilidad, embajador de Chile en Egipto, y de Antonio Gil, director del Instituto Cervantes, hicieron posible el encuentro.

- Naguib Mahfuz quiere saludarte - me informaron.
- No. Soy yo el que desea saludar al maestro - alegué.

El encuentro tuvo lugar en la cafetería de un hotel cairota. Lo vi entrar, ayudado por un poeta cuyo nombre no sé escribir y que hace de secretario. Al verlo, lo primero que pensé fue que su fragilidad lo hermanaba a los recuerdos, porque ese venerable anciano es el portador de la memoria de un siglo, que para Egipto ha sido cruel, tanto, que la esperanza se asemeja a las flores de los oasis que, sin embargo de no renunciar a su belleza imprescindible, son consideradas estorbos para el pastizal.

En el ascensor sentí su mano sobre la mía. Soy un hombre fuerte, pero aquella mano extremadamente delgada, casi etérea, me traspasó un extraño calor de arena, y la convicción de que su fragilidad era la metáfora del despojo.

No era fácil hablar con él; pese al audífono, su sordera es manifiesta, pero el poeta ayudante le traducía a gritos, y Naguib Mahfuz asentía con curiosidad creciente. De pronto suspiró y dijo "Chile". Le miré a los ojos y con tristeza pensé que mi país es tan grande para un nombre tan breve. Tal vez captó mis pensamientos, porque a continuación repitió "Chile", pero prolongando la "i", de tal manera que lo dijo desde Atacama hasta el Cabo de Hornos, y luego hizo un amoroso recuerdo de Neruda: "sois afortunados de tener a un poeta premio Nobel", comentó, y me permití corregirle que eran dos. "Gabriela Mistral", murmuró, y confío en que al pronunciar su nombre lo haya invadido la misma serenidad que a mí me inunda cada vez que digo el nombre de nuestra gran Mujer Poeta.

Su sordera hacía difícil el diálogo, hasta que mi conducta de fumador me llevó a preguntarle si le molestaba que fumase. Entonces Naguib Mahfuz alejó al ayudante que le gritaba en la oreja, sacó su atado de pitillos, encendió uno y aspiró con el mismo, o superior deleite de sus personajes. Entre nubes de humo manifestó su interés por los escritores chilenos, y no consultó "¿sobre qué escriben?", sino "¿qué cuentan?", porque ese anciano magistral, de noventa y tres años, autor de más de setenta novelas, premio Nobel de Literatura, sabe que escribir es esencialmente contar una historia.

Le respondí que los escritores chilenos y latinoamericanos contábamos nuestros países, nuestras gentes, que también teníamos un terrible desierto, y que un hombre, Hernán Rivera Letelier, se había propuesto contarlo para rescatar del olvido la odisea de su gente. Más tarde, vi la emoción en sus ojos al referirle que, en la década de los sesenta, un poeta chileno, Mahfud Massis, nos había traducido Miramar desde las páginas de un periódico árabe en donde publicaba esa novela por entregas.

Fue un diálogo, a decir verdad, de pocas palabras, pero de grandes emociones que, como se sabe, suelen reemplazar eficazmente al discurso.

Pocos minutos antes de abordar el avión de regreso a España, una llamada telefónica me anunció que mi nieto Daniel acababa de nacer en Gotemburgo, y me sentí dichoso, porque muy pronto lo tendré en mis rodillas y le diré: una vez, porque siempre hay una vez, fui a Egipto y conocí a un hombre viejo, a un hombre bueno y noble, que tomó mi mano y me entregó el extraño calor de la arena y del desierto.

Luis Sepúlveda
http://rl154.cl.tripod.com/pmahfuz.htm
:rolleyes:

Txukiya
12-27-2006, 12:46 AM
Reportaje publicado en El Mundo (http://www.elmundo.es/elmundo/2006/08/30/cultura/1156935250.html) el 17 de diciembre de 1996

La planta baja del número 172 de la calle que bordea el Nilo en el barrio cairota de Agouza está vigilada las 24 horas del día por varios hombres. Al pasar el primer control de seguridad hay que abrir las bolsas, enseñar las grabadoras y los objetivos de la cámara. En la casa nunca se abren las cortinas, unos enormes barrotes verdes protegen la vivienda por el exterior.:(

En octubre de 1994 el jeque Omar Abd El-Rahman ordenó a sus militantes islámicos la sentencia de muerte para Naguib Mahfuz. La hoja del cuchillo se incrustó dos veces en su cuello, tocando la base del nervio que controla el brazo y la mano derecha. Desde entonces, el Premio Nobel del 88 podrá escribir apenas su nombre. A punto de cumplir los 85 años, todo El Cairo está preparando homenajes y celebraciones especiales en su nombre.

¿Dictar sus pensamientos sería para usted una manera aceptable de seguir publicando libros?
Yo nunca he dictado mis ideas, las he escrito siempre con mi mano, lo que ocurre es que tras el atentado, en los últimos dos años, no he podido volver a escribir.

(En 1939, Naguib Mahfuz entra en el mundo laboral, y lo hace en la Administración de la Universidad; más tarde trabajaría en el Ministerio de Religión y Cultura. Pasará por muchos departamentos, incluido el de la censura cinematográfica, hasta que se retira a los 60 años).
En este país existe la censura en el cine y en algunos libros, ¿cree que esa censura es positiva de cara a la educación de la sociedad?
La censura se aplica sobre algunas artes y sobre otras no. Por ejemplo el libro no está censurado en ninguna parte, pero en otro sector como el cine, vemos que se censura para formar una especie de campo de defensa hacia la sociedad y para proteger las costumbres y tradiciones. El libro no está censurado porque los lectores normalmente son mayores de edad y pueden entender bien el sentido de lo escrito en el libro.

¿A qué se refiere exactamente al decir campo de defensa? ¿De qué se tienen que defender?
Yo creo que el campo de defensa incluye la política del Estado y la defensa de las religiones, que es practicar la religión sin fanatismo.

Tras sufrir la agresión de 1994, usted le dijo al ministro de Interior egipcio que se "debía purificar Egipto de ese demonio que es el terrorismo, en defensa de la gente, de la libertad y del Islam", dos años después ¿cree que se ha avanzado en esa lucha?
No cabe duda, porque el terrorismo actual se ha reducido a una zona determinada en el sur de Egipto, sus resultados no son los de antes, tampoco sus hechos o acciones, y esto es gracias a la actividad de la policía en Egipto. Pero, realmente, para defendernos en contra del terrorismo no es suficiente con la lucha de la policía, también es necesaria una lucha mental, del pensamiento, y una lucha económica.

En esa misma ocasión también declaró que se debía volver al verdadero Islam, ¿podría explicar qué es volver al verdadero Islam?
Eso lo dije porque yo veo que el pensamiento de los terroristas es un pensamiento extremista, pero el Islam verdadero es el Islam de la tolerancia. Por ejemplo, en el Islam verdadero, cuando uno comete algún error respecto a la religión, vemos que el juez reflexiona con él. Los dos hablan sobre el tema y, si se llega a la conclusión de que no había ninguna intención de cometer este error en contra de la religión, entonces el juez le pide simplemente que declare que no volverá jamás a cometer el error. Los terroristas actúan de una forma completamente diferente; en un caso parecido, dictan directamente su sentencia de pena de muerte de la persona que ha cometido ese error.

Usted ha sido el único escritor árabe que ha recibido el Premio Nobel de Literatura, ¿cree que es el único que lo merece?
Yo creo que también hay otros que merecen recibir este premio, entre ellos algunos anteriores a mí. Esto fue lo que dije el día que me entregaron ese premio.

¿Por qué cree usted que no lo reciben?
Quizás por las circunstancias del tiempo que nos ha tocado vivir, o puede que porque sus obras fueron mal traducidas.

¿Qué es lo que más echa de menos desde el ataque que sufrió en 1994?
Desde luego volver a escribir, porque yo me acostumbré a pensar con mi mano, y desde el atentado eso me es casi imposible.

Sé que los amigos le han ayudado muchísimo durante estos últimos dos años, ¿considera a estos amigos como parte de su familia?
No cabe duda, la amistad se considera como uno de los sentimientos más elevados, además yo considero que los amigos son como una prolongación de la familia, y pueden ser en algunas ocasiones más fuertes que la familia.

Gladyscecilia
12-27-2006, 10:40 AM
Txuki, gracias por compartir esta entrevista. Aunque fue hecha en 1996, hace ya 10 años, es completamente actual. La lucha contra el terrorismo, el Islam...
Y como duele leer que le es casi imposible "pensar con su mano", como era su costumbre.
Y su concepto sobre la amistad... Cuántos amigos he encontrado en este foro! personas como tú, con un intelecto inquieto y curioso y sobre todo con una gran sensibilidad y calidez.
Gracias Txukiya.
Tu amiga Gladys

Txukiya
12-28-2006, 12:27 PM
Es un viejo debate: la interrelación entre Historia y Literatura, la utilización de ésta como base -en algún caso y en alguna medida auxiliar- para los estudios históricos o la veracidad histórica de las obras de creación, en narrativa, teatro y hasta poesía: la Oda a Stalin ¿tiene algo que ver con la realidad de lo sucedido por o en torno a ese personaje del siglo XX? Como quiera que sea, todas las grandes culturas cuentan con producciones literarias a caballo entre los dos ejes del intelecto humano: la fijación y reproducción de hechos reales y el desarrollo de factores creativos adjudicables en primer término al autor, a su psicología, sus circunstancias vitales o el momento histórico que vive. Realidad y ficción, en definitiva. En ese sentido, toda la obra de Naguib Mahfuz se mueve entre ambos polos, mediante unos u otros recursos estilísticos o temáticos.

Haber nacido en 1911 en el barrio cairota de el-Gamaliyya, al norte de la preciosa muralla fatimí del siglo X, le hace inexorablemente contemplar la vida propia y cercana, el decurso de los acontecimientos políticos y sociales y la misma gran filosofía de la Humanidad y el Cosmos a través de un determinado prisma, de clase media egipcia urbana. La gran longevidad del escritor le ha permitido conocer y ser testigo de las terribles convulsiones sucedidas en su país desde el Protectorado británico hasta la república pseudodemocrática patroneada por Mubarak ahora y antes por Sadat, la dictadura de Naser, el fin de la Monarquía de Fuad y Faruk, las guerras contra Israel, la paz -al parecer estable, con el vecino judío-, la II Guerra Mundial, el terrorismo de los Hermanos Musulmanes, las conmociones del ejército egipcio en búsqueda de la liberación nacional, las revueltas populares de 1919, los intentos, desde los años veinte, por establecer un régimen liberal… De todo ello ha sido testigo Mahfuz y más o menos asoma en su narrativa, mejor o peor enmascarado, de propio intento o como reflejo subconsciente de las preocupaciones que rodeaban al autor. Es imposible haber nacido cerca de Bab el-Futuh y correteado de crío en las inmediaciones de Bab en-Nasr y la mezquita de al-Hakim bi-amri-llah, entre carritos de mano, canastas de fruta pasada, obesas mujeres con melayyas negras y, al ponerse a escribir, no transparentarlo de vez en cuando, pese a los disfraces convencionales que todo escritor establece y que sus lectores aceptan. Desde sus primeros pasos literarios -de 1939 hasta los últimos libros publicados en España- Café Karnak, 2001 (1974, en árabe); Charlas de mañana y tarde, 2004 (1987), Naguib Mahfuz nos está contando la historia de su país, desde los tiempos faraónicos. Por ello, más que por los galardones egipcios o extranjeros recibidos cabe considerarle como uno de los tres o cuatro egipcios más significativos de la pasada centuria: los otros serían el mismo Nasser (pese a las sombras y dudas que su personalidad suscita), la cantante Omm Kulsum y el músico Abd al-Wahhab. Cuatro puntales indiscutibles de la personalidad del país.

No niego que al escribir estas líneas puedo estar también influido por haber residido varios años a muy pocos metros del café que Mahfuz frecuentaba en El Cairo, haber soportado las mismas apreturas y calores que él, o haber contemplado en escaparates y quioscos, con un poco de curiosidad mística y recelosa (por las horrendas cubiertas de los libros) las sucesivas ediciones de la Trilogía. Tal vez esos viejos recuerdos de El Cairo -cuya raíz sentimental me huelgo en reconocer- pesaron en la protesta que manifesté a una emisora de radio del norte argentino: a fines del verano (allá invierno) de 1988, encontrándome en Salta, no tuve mejor idea que expresar una queja genérica sobre la injusticia de que ningún escritor árabe hubiese recibido el Premio Nobel. Tan buenos fueron mi puntería y don de la oportunidad que unos días más tarde se lo concedían a Mahfuz. Obviamente, ni la emisora salteña ni la opinión por mí expresada llegaron jamás a la Academia sueca y hasta la aclaración sobra, pero sí me sirvió el incidente para reflexionar mucho sobre la propensión al victimismo y la paranoia que árabes y arabistas arrastramos, casi siempre sin base racional. Y quizá por el mismo motivo comuniqué a una editorial española (de repente, tras el Nobel, todos querían publicar textos de Mahfuz a matacaballo) mi perplejidad por tener archivado sin ver la luz y durmiendo el sueño de los injustos, desde hacía años, una obra del autor que les habían entregado dos colegas. Gracias y desgracias de las editoriales españolas, otro asunto a todas luces.

Naguib Mahfuz ha cultivado el historicismo -la preocupación por el fluir de la sociedad y de las sucesivas generaciones de egipcios es constante-, el realismo más crudo (El callejón de los milagros), el realismo costumbrista en numerosas obras, entre las que destaca, con razón, la Trilogía (Entre los dos palacios, Palacio del deseo y La azucarera), la crónica familiar de Ahmad Abd al-Gawwad y sus descendientes, que sirve de pretexto y armazón para enmarcar el desarrollo de las luchas políticas y sociales del Egipto prenaserista, desde 1919, partiendo -sin remedio, como más arriba veíamos- del rincón de una casa otomana de El Cairo fatimí, en el tramo de calle conocido por Ben el-Qasren («Entre los dos palacios», fatimíes, desaparecidos hace siglos) y donde la bifurcación de la calle hacia el norte conduce a Bab el-Futuh y Bab en-Nasr y, por supuesto, a el-Gamaliyya, el barrio donde naciera Mahfuz. Todas las piezas encajan.

Sin embargo, la obra más polémica del autor fue Awlad harat-na («Hijos de nuestro barrio») en la que combina una gran epopeya universal, en el microcosmos de un barrio periférico, con un simbolismo de intención regeneracionista que utiliza como campo de exposición de las tres grandes religiones monoteístas. Las jerarquías, el poder, el orden en el mundo, amenazados por la aparición de movimientos idealistas truncados a su vez por las fuerzas negativas de la sociedad. Moisés, Cristo y Mahoma, en alegoría simbolista que provocó -y desde hace rato- las iras de los extremistas musulmanes, cuando aun no existía la denominación de integrismo islámico. Se publicó por entregas en el periódico al-Ahram en 1959, pero como libro no pudo aparecer hasta 1967 y en… Beirut. A fuer de sincero, nunca he podido comprender la censura y condena de los islamistas contra este libro, al que anatematizan por blasfemo, aunque, de seguro, no lo han leído. Los tonos con que se trata a la figura de Mahoma (y a toda su parentela y entorno) son tan respetuosos, exquisitos y relamidos que inducen más la sonrisa benévola que a ningún género de crítica destructiva. Y buen cuidado tuvo el escritor de no propasarse, como buen conocedor de lo que le podía ocurrir. Y, pese a todas las salvaguardas, le ocurrió.

Ahora vienen los homenajes, las encendidas rememoraciones y los variopintos saraos que especialistas, académicos y hasta políticos dedican a los grandes escritores muertos. Yo, de manera más humilde -como en otras ocasiones y ante otras culturas- me limito a recordar que el homenaje más sencillo y franco, el más útil, para un escritor es leer sus libros, conocer un poco su país y su circunstancia, a las gentes que le indujeron a escribir, participar de verdad en el intercambio cultural, sin aprovechamientos políticos, por curiosidad, por gusto. Así tan sólo.


Por Serafín Fanjul, catedrático de la UAM (ABC, 31/08/06)
http://www.almendron.com/tribuna/?p=11289

iseth
12-28-2006, 10:18 PM
Abriendo camino

"Estaba esperando junto al muro en la angosta calle llena de gente y tiendas. Por aquélla época, me atormentaba una sensación de confusión y me conducían vientos contradictorios. Una fuerza oculta me llevó hacia un lado y ví a un venerable anciano que irradiaba bondad y serenidad. Se acercó hasta quedar a unos palmos de mí y susurró:
- Ella no merece la pena.
Estaba convencido de que me había leído el pensamiento y me estaba invitando a cortar las ataduras.
Todos los miembros me temblaron y el corazón me latió con fuerza.
La tentación se manifestó ante mí en forma de una mujer de tal belleza que nunca había visto nada semejante. No obstante, dudé.
En aquel momento volvió mi mujer trayendo bolsas de papel llenas de especias, y detrás de ella mis tres hijos. Me desperté de mi estupor y cogí al más pequeño en brazos. Mi família había abierto un camino en medio de la multitud."

Ecos de Egipto. Paisajes de una vida.

Txukiya
12-28-2006, 10:35 PM
Un aplauso para la administración.

semiramis
12-28-2006, 10:52 PM
Un aplauso para la administración.

un fuerte aplauso ...SE LO MERECEN :D



No hay censura que no sea útil. Cuando no me hace conocer mis defectos, me enseña los de mis censores

iseth
12-28-2006, 11:04 PM
..es una pena que un tema cómo éste también se vea salpicado.. :( es una lástima Txuky.

Un abrazo
Iseth

iseth
01-12-2007, 07:16 AM
LA LLAMADA


" A veces se me aparece con su rostro bello, me mira con delicadeza y susurra:
- Déjalo todo y sigueme.
Viene a mi encuentro cuando estoy en un estado de extrema frustación o en la cima de la felicidad, y siempre me arranca del pecho la emoción y la rebeldía.
Y ninguno de nosotros vuelve a conocer la desesperación"

Ecos de Egipto.Pasajes de una vida

zeyneb celi
01-12-2007, 03:07 PM
Hola Soy Nueva Aqui.
Solo Para Decirle Que Este Articulo Es Verdaderamente Muy Interesante Y Me Gustaria Muchisimo Saber Mas, Y Si Es Posible Si Pueden Enviar A Mi Correo Algunas Copias De Los Libros Escritos Por Este Personaje Tan Importante Para El Pueblo Egipcio Y Tambien Para Las Demas Culturas.
Agradeciendo De Antemano Su Atencion.
Un Saludo

iseth
01-16-2007, 10:34 AM
"Mi corazón recupera su inocencia y frescura, como esta mañana soleada, como el azul puro del mar, como este bendito calor. El amor a la vida se renueva con cada respiración, fluye por la saliva, revivifica mi alma con alegría y pasión"

Miramar


Salam
Iseth

iseth
01-19-2007, 11:30 PM
Hola!!!

Escribo el resumen de esta novela de Mahfuz (una de mis preferidas) que se encuentra en la contraportada de la edición que poseo de este libro

"Humida es una joven que ambiciona casarse con un rico comerciante que la rescate de su mísera existencia. El modesto barbero Abbas estaría dispuesto a todo por ella, pero por mucho que la corteja no consigue conquistar su codicia. A Kirsha, el dueño del café del barrio, su inclinación por los muchachos le lleva hasta tal punto que ya no le importan los escándalos que provoca su lujuria, y la viuda Afifi, madura y sola, se reúne con la casamentera en busca de un joven que caliente su cama por las noches. Todo ocurre en el callejón Midaq, en pleno centro de El Cairo, donde una moderna radio ha sustituído al viejo poeta que recitaba el Corán. Allí todos comarten su tiempo, mientras la miseria convive con el amor y la desdicha"

A los que todavía no la habeís leído os animo a hacerlo. Os gustará.

Salam
Iseth ;)

Txukiya
01-19-2007, 11:39 PM
Justamente estoy en ello... de nuevo...

Un abrazo, Iseth :)

iseth
01-21-2007, 11:16 AM
Como iba solo en su cochecito, no tenía más aliciente que la velocidad; volaba-en dirección a Suez- sobre una cinta de asfalto ceñida por arenas. En el paisaje nada mitigaba el pálpito de soledad alguna que le hicieses más llevadera su semanl ida y vuelta. Divisó a lo lejos un colosal vehículo de transporte. Le dió alcance y redujo la marcha de su Ramsés para continuar cerca y al ritmo del coloso. Era un camión cisterna del tamaño de una locomotora. Un ciclista iba agarrado a su borde trasero, y daba de vesz en cuando, una patada en la rueda, tan tranquilo. Cantaba. ¿De dónde vendría?¿A dónde iría? ¿Habría podido hacer todo el camino de no hallar a un vehículo que tirara de él?.Sonrió admirado y le vió con simpatía. Dejaron atrás, a la derecha, unas lomas, y enseguida entraron en una zona verde, sembrada de maíz y rodeada de pastizales, donde pacina cabras. Redujo la velocidad para gozar de aquel verde jugoso, y entonces un grito desgarró el silencio.

Con sobresalto volvió la cara hacia delante,a tiempo de ver cómo la rueda del camión, imperturbable, enganchaba a bicicleta y a ciclista. Soltó un grito de horror y chilló para advertir al camionero. Detuvo luego su coche, a dos metros de la bicicleta, y bajó sin pensar y sin que sus gritos hubiesen alcanzado al camión. Se acercó espantado al lugar del accidente y vió el cuerpo tendido sobre el costado izquierdo, con el brazo moreno apuntando hacia él; una mano pequeña que asomaba por la camisa-polvorienta, lo mismo que la piel- estaba cubierta de rasguños y heridas. De la cara no se veía más que la mejilla derecha. Las piernas ceñían aún la bicicleta. El pantalón, gris, estaba desgarrado y salpicado de sangre. Las ruedas se habían roto, los radios estaban torcido y una guia del manillar desquiciada, Una respiración fatigosa, forzada, inquieta, ocupaba el pecho de la víctima, que aparentaba unos veinte años o muy poco más. Se le contrajo la cara y los ojos se le fijaron en una expresión de pena y compasión, pero no supo qué hacer. En aquel descampado se sentía impotente,. Descartó la idea que primero le vino a las mientes de llevarle a su coche. Y finalmente se libró de su confusión decidiendo tomar su automóvil y salir en pos del vehículo culpable. Quizá en el camino encontrase un puesto de vigilancia o de contros y pudiese informar del accidente. Marchó hacia su coche y se disponía a subir cuando oyó unos gritos que decían:

.- Quieto...no te muevas...

Se volvió y pudo ver a un grupo de labradores corriendo hacía él. Venían de los sembrados. Algunos llevaban garrotes, otros piedras. Contuvo el impulso de montarse-no fuera que la emprendieran a pedradas- y les esperó asustado por su crítica situación. Los rostros torvos, agresivos, le disiparon cualquier esperanza de entendimiento. Tendió la mano veloz a la guantera y sacó su pistolo, apuntándoles y gritando con voz estremecida:

.-¡Quietos!.



Continúa....

iseth
02-03-2007, 12:28 AM
Se dió cuenta con fulgurante y agitada percepción. que aquella actitud había cerrado todavía más cualquier esperanza de comprensión futura, pero tampoco había tenido tiempo de obrar con reflexión. Cedieron en su carrera y, finalmente, se pararon del todo a unos diez metros; en los ojos una mirada torva y resentida. Ardía en sus fulgores la inesperada desventaja de encontrarse ante un arma. Los rostros tenían un aspecto oscuro, tosco, subrayado por los rayos del sol. Las manos crispadas entorno a los garrotes y las piedras, y los pies, enormes, descalzos, clavados en el asfalto. Uno dijo:
.- ¿ Piensas matarnos como a él?.
.- Yo no lo he matado. Ni le he tocado siquiera; quien lo atropelló fue el camión cisterna.
.- Fue tu coche...tú...
.- No lo habeís visto...
.- Todo...
.- Me estaís impidiendo que alcance al culpable...
.- Tú lo que quieres es huir...

Había aumentado la rabia. Había aumentado el miedo. La idea de poder verse obligado a disparar le producía angustia de muerte. Matar, que el homicidio le llevase a una pendiente. ¿ Cómo borrar la pesadilla si no estaba durmiendo?.
.- De verdad que no he sido yo quien le ha atropellado. He visto perfectamente cómo el camión le aplastaba...
.- Aqui no hay más culpable que tú.
.- Habría que llegarse al hospital más cercano....
.- Intenta.
.- Al puesto de policia...
.- Intenta.
.- ¿Es que vamos a esperar sentados hasta que la verdad resplandezca?
.- Si no te escapas ya lo creo que resplandecerá.
.- Válgame Dios! ¿ Por qué tanta tozudez?
.- ¿ Por qué le has matado?

¡ Qué tremenso problema, qué tremenda falsedad!. Cuándo acabaría aquel infernal compás de espera. El sufrimiento sin paliativo, el miedo, las ideas frenéticas. ¿Por qué se detuvo?. ¿Cómo demostrar la verdad?. El mismo conductor del camión no se enteró de nada. Ni la menor esperanza de que todo aquel maldito lio fuese una pesadilla.
Del caído llegó una queja seguida de un ay gangoso y un largo gruñido. Después otra vez el silencio. Uno chilló:
.- ¡ Dios tiene que castigarte!
.- Dios castigará al culpable...
.- Tú has sido ...
.- ¿ Me habría parado de ser el culpable?
.- Creíste que no había nadie...
.- Creí que podía ayudarle...
.- Buena ayuda..
.- Es inútil hablar con vosotros.
.- Bien inútil.

Si les daba la espalda un solo instante, las piedras le aplastarían. No había más remedio que aguantar en el trance. Imposible perseguir al camión. Él solo quedaba en prenda. Y si no mantuviese un resquicio de esperanza, aquello sería el horror de los horrores. ¿ Cómo se van a establecer las responsabilida-
des?¿ O a determinar el castigo? ¿Podrá salvarse el pobre accidentado?. Su mirada manifestaba espanto. La de ellos un rencor obstinado.

Continúa...