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La Memoria de las Arenas...

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  • La Memoria de las Arenas...

    La memoria de las arenas…

    “Cada año miles de turistas visitan Egipto, unos lo harán por primera vez, atraídos por sus pirámides y templos, deseando conocer los restos de una cultura milenaria de la que tanto han oído hablar. Pero compartirán el avión con otros que ya han estado allí y vuelven por segunda o tercera vez, incluso, con algunos que han perdido la cuenta de cuantos viajes han hecho ya al país de los faraones.

    ¿Qué razones hay para que Egipto ejerza esa fascinación sobre el viajero?

    En realidad, tantas como se quisiera; historia, grandiosidad, romanticismo, misterio, pero sobre todo, el sentimiento de que allí hay algo oculto, algo por descubrir, un secreto que ni arqueólogos ni historiadores han podido desvelar; y que incomprensiblemente tiene que ver con nosotros, con cada uno de los que vamos. Es como si el antiguo Egipto nos perteneciese y nosotros le perteneciésemos a él.

    Intuimos que algo va ha pasar en nuestro interior, que estando allí se va ha abrir una puerta que nos dará a entender que cosa trascendente. Más que una visita, se trata de un reencuentro, de un regreso. Tal vez sea así, porque durante 3000 años, los sacerdotes constructores crearon uno de los centros místicos más importantes del mundo. Un lugar de tan elevada espiritualidad, de tanto poder, que a pesar del tiempo y la destrucción, conserva parte de su fuerza. Pero lo cierto, es que en lo más recóndito de nuestra mente sentimos su llamada…”

    Hace ya algún tiempo que escuché estás palabras por vez primera. Hoy las rescato de mi memoria para compartirlas con todos vosotros, viajeros de las arenas. Compartir estas palabras siempre ha sido tarea fácil, una muestra de complicidad que sin duda procede de un mismo manantial, de una misma fascinación: El Egipto de los Faraones, un caudal de agua inagotable a través de la eternidad y de la existencia de la humanidad. Una vez en la vida se debe viajar y hollar la tierra a la que un día pertenecimos, con la cual, debemos reencontrarnos…

    Ahlan Wa Sahlan a Egipto, viajer@s…
    ...¡Lo que entregues, recibirás!...

  • #2
    Llámalo X / Me parece bien / Llámalo energía / Mejor todavía

    Egipto es un país fascinante. No voy a descubrir nada nuevo con esta afirmación aparentemente rotunda y a la vez trivial. Los más de 3.000 años de su historia faraónica están acompañados de innumerables enigmas y misterios cuya respuesta se encuentra en el aire. Sus arenas milenarias todavía ocultan a la mirada del profano los tesoros que una vez fascinaron al mundo antiguo; tesoros que en la actualidad se han convertido en enigmas y misterios sin explicación. La leyenda de Egipto fue escrita con tres milenios repletos de problemas históricos, para los que ni siquiera los mayores avances tecnológicos del siglo XXI han encontrado una respuesta satisfactoria. Cualquiera que haya visitado el Valle del Nilo podrá haber observado este detalle con sus propios ojos.

    Aunque parezca lo contrario para algunos, Egipto no es un destino turístico más. Egipto es la vuelta a nuestros orígenes; un viaje alucinante en el tiempo hacia ese punto tan indeterminado en el que Dios habló por primera vez al hombre.

    Bien por curiosidad histórica o por simple placer, Egipto tiene otra faceta no menos curiosa que la que envuelve a sus misterios arqueológicos. Me estoy refiriendo al ambiente y a las sensaciones que uno es capaz de vivir allí. Algunos lo llaman energía; para otros no es más que el encanto del país. En cualquier caso, ese halo que rodea lo relacionado con el Egipto antiguo y moderno hace que todos aquellos quq en algún momento han viajado a este país, tarde o temprano, vuelven una vez más. No se trata de nada relacionado con los precarios itinerarios de algunas agencias de viaje, debido a lo cual muchos vistantes se quedan sin ver la mitad de lo que podrían. Me estoy refiriendo a una especie de llamada interior, un especie de vuelta a nuestros orígenes, cuya meta final se encuentra, sin saber el porqué, en Egipto.

    Extraído de
    Egipto: Secretos del Pasado,
    de Nacho Ares
    Todos mis textos permanecen aquí sin mi consentimiento.
    http://orienteme.wordpress.com

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    • #3
      Gracias por tu contenido, Txuquilla....

      Un saludo
      ...¡Lo que entregues, recibirás!...

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