Las teorías de Geryl son un binomio religioso-numerológico edulcorado con una serie de conocimientos científicos, como la precesión, los campos magnéticos, el uso del GPS, las manchas solares..... y un largo etcétera.

Como son un binomio, en este post me referiré sólo al fundamento religioso, es decir, las bases científicas que según Geryl justificarían lo que Slosman tradujo.

La base de la teoría de Geryl está en las traducciones de Slosman, en concreto en algo que ya nos han puesto en este mismo hilo, casi al principio:

Cita Originalmente Escrito por sercetu Ver Mensaje
Esta es la historia de Osiris y su familia segun la traducciòn de Albert Slosman....

La Historia de Osiris

La historia de Osiris (Orión) empieza en el año 10.000 … el sumo sacerdote … reunió al consejo. … estaba en condiciones de calcular la fecha del fin de su mundo. Esto se basaba en los sucesos del cataclismo anterior, ocurrido el 21 de febrero de 21.312 a.C., cuando la Atlántida fue destruida en parte (la Tierra giró 72 grados en el zodíaco)........

… “La ley celestial determina la armonía de los cielos y el movimiento matemático de la Tierra a lo largo del tiempo. Sobre la base de esto, ‘aquellos que saben de números’, podrán determinar la fecha exacta y la ley causante de la catástrofe. Se producirá el 27 de julio de 9.792 a.C...
Bueno, pues para justificar ésto, ofrece una serie de datos “científicos”. Vamos a verlos.

1. PERSONAJES HISTÓRICOS CIENTÍFICOS.

Sí, el título es un poco raro, pero hay un motivo. Veamos a varios científicos que sustentan la base de las teorías de Geryl.

Uno de los más citados por Geryl es Charles Hapgood. Este licenciado en historia desarrolló una teoría que es la base fundamental de todo lo que formula Geryl. Según esa teoría, los polos se “desplazan” por la bola que es la tierra. Estos desplazamientos estarían motivados por grandes cataclismos, que provocarían un fuerte desplazamiento de las superficies continentales por la superficie terrestre. Le avalan porque Einstein mismito prologó el libro en que exponía su teoría y a Einstein le tenía muy convencido.

Ocurre que Einstein sabía de lo que sabía y de lo demás era como todo el mundo, un aprendiz.

Wegener desarrolló la teoría de la deriva continental entre 1912 y 1930 (murió fatídicamente) y acuñó el término “pangea” que a estas alturas todo el mundo conoce. Su teoría fue el hazmerreír de los científicos durante casi tres décadas (como el tan manido por Geryl Charles Hapgood). Pero descubrimientos a finales de los 50 le encumbraron al limbo de los sabios incomprendidos y su teoría es hoy día universalmente aceptada. Todos los que hemos nacido tras 1960 es la única que hemos conocido y todas las demás, anteriores, fueron eliminadas de los tratados científicos.

Así que resulta que la teoría de Hapgood fue completamente refutada bien pocos años después de que la mostrase al mundo. Al poco de morir Einstein (1955) se formuló la teoría de la deriva continental (como 1960) y la teoría de Hapgood fue poco menos que “tirada a la basura”. No hay científico serio que de crédito a Hapgood y se salte la teoría de la deriva continental. Su teoría era errónea y además está totalmente demostrado.

Otro citado por Geryl como un científico de renombre y el mayor experto mundial que existe en las eras glaciares es Arthur Coleman (Arthur Philemon Coleman). El problema con este renombrado científico es que ya no “existe” porque murió hace la tira. Resulta que se graduó en Geología allá por 1881. Una eminencia sería, e incluso será, pero el pobre nunca supo nada de la deriva continental y de porqué se encontraban rastros de hielos glaciales en lugares como la India o África.

Otro científico que para Geryl es digno de mención es J.K. Charlesworth (John Kaye), de una universidad en Belfast. Pero este buen hombre nació en 1889 y falleció en 1972, cuando la teoría de la deriva continental acababa de aparecer y probablemente sus libros nunca la tuvieron en cuenta porque se desconocía.

Richard Lydekker (1849-1915). Dice literalmente Geryl en su libro: “escribe en Smithsonian Reports [Informes smithsonianos] (1899)”. Otro pobre hombre al que se le cita sin tener en cuenta que en esa época aún no había Wegener empezado a postular su teoría.

Se puede añadir un científico más, bueno, científico por ser geólogo, pero casi sería mejor llamarlo novelista.

Hans Schindler Bellamy (1901-1982), que lo saca Geryl de un libro de Hapgood, y que defendía –OJO AL DATO- que la luna es un planeta raro cubierto de hielo que capturó la tierra hace siglos.

Con éste Hapgood y Geryl ya se lucen. No se sabe cuál de los dos son peores.



Fantástico ¿verdad?

Ahora se entiende lo que dice Jaime unos posts más arriba cuando dice que la ciencia….. ¿como era?:

“Del "funcionamiento" del Universo sabemos casi nada, así como muchas cosas de la Tierra, tales como la evolución de clima o del vulcanismo, pero ya los algunos se dan por supersabios...”

Jaime, a ver si renuevas tu biblioteca, que estás usando conceptos científicos decimonónicos. Pero si es que hoy en día hay internet y wikipedia y ni siquiera hay que gastar dinero en libros para consultar teorías y biografías.

Todas las teorías científicas que sustentan lo que Geryl pretende contar, como el salto de 72º del zodíaco, la Atlántida en la Antártida, el desplazamiento debido a “enormes sismos y volcanes” de los continentes, todo, absolutamente todo, está basado en teorías que ya en la actualidad están desfasadas o demostradas como erróneas.

¡HAY QUE FASTIDIARSE!

No sé si es para reír o para llorar junto a los que ya han comprado parcelita y los familiares que nunca volverán a saber de estos pobres abducidos.

Pero más ridículo todavía es que precisamente lo que contribuye a saber como se ha producido, y se sigue produciendo, la deriva continental, es precisamente el paleomagnetismo.

Es como una patada en los mismos del pobre Geryl. No sólo se sabe hoy día más del campo magnético terrestre de lo que se sabía en sus libros del siglo XIX, sino que precisamente lo que sí que se sabe es incompatible con su desastrosa teoría.

La verdad es que no creo que haga falta mucho más que decir para demostrar que la teoría de Geryl no es correcta, sino que la ha sacado de los libros de historia y no de hipótesis científicas reales.

Pero mete otra serie de patas infernales que no tienen desperdicio y que además dan que sospechar que no es que se equivoque, sino que miente el tío. Yo no puedo saber si sólo es que tiene una biblioteca muy desfasada o que para vender parcelas en sitios raros decidió tirar de cosas que no son ciertas, así que no sé si miente o se equivoca, pero ahí van más errores de Geryl.

2. PERSONAJES MODERNOS CIENTÍFICOS (o casi).

Geryl debe ser el único personaje que se conozca que formula una teoría y él mismo en su exposición se encarga de tirarla por los suelos.

Las teorías de Geryl requieren de conocimientos del siglo XIX, como ya he mostrado, pero hay también teorías recientes en las que bebe hasta saciarse.

Entre ellas hay un buen número que, usando con más o menos acierto los medios tecnológicos ya posteriores a los años 90 del siglo XX, han tenido repercusión.

Hay varios nombres que citar, como John Anthony West, que a su vez cita a Robert Schoch y Schwaller de Lubicz's. Pero en concreto hay uno que es archiconocido tanto en medios egiptológicos como de cultura general.

Se trata del ingeniero Robert Bauval. Creo que es ingeniero, y si no se le quiere incluir como científico, al menos su formación académica sí que es científica.

Tanto Bauval como otros autores citados por Geryl ponen especial énfasis en demostrar que algunos monumentos egipcios son muy anteriores a la datación histórica oficial.

Para Geryl esto es una evidente muestra de que hay más estudiosos que coinciden con sus teorías.

En realidad lo que ocurre es que Bauval o West en realidad destrozan la teoría de Geryl, pero él no parece enterarse. Según West la Esfinge es de épocas anteriores en mucho a lo que incluso Schoch afirma, es decir, anterior al 8.000 AC: Bauval tiene más clara incluso la fecha y se atreve con el 10.500 AC o incluso antes.

Geryl afirma que en el 10.000 AC los atlantes aún no habían salido de la atlántida, que faltaban 200 y pico de años para el cataclismo….. ¿Cómo iban a construir la esfinge si aún ni habían empezado a hacer las maletas?

Por eso digo que sólo a alguien muy raro se le ocurre demostrar su teoría citando las teorías que precisamente desarman la suya.

De nuevo hay que exclamar ¡FANTÁSTICO! O mejor: ¡OLÉ!

En realidad no hay en todo lo que he expuesto nada de astrofísica, ni de astronáutica, ni de física nuclear, ni de física avanzada, ni de matemáticas y ecuaciones diferenciales…… ni de nada complicado.

Cualquiera que haya cursado educación primaria y secundaria, sin llegar a entrar en la universidad, ya tiene las bases elementales que hacen pitar todas las alarmas de ¡peligro, secta!

¿Por qué no hay científicos que hablen de esto o polémicas científicas al menos? Porque no hay nada científico en lo que dice Geryl. Porque sería para un científico como ponerse a demostrar que no existen los hechizos. No hace falta demostrarlo porque es una tontería y todo el mundo lo sabe.

Aún así, de mi cosecha, voy a adentrarme en temas astronómicos que la teoría de Geryl ignora por completo.

3. ERRORES DE CARÁCTER ASTRONÓMICO.

Me dejo para el final lo que si duda para cualquiera será más tedioso y difícil de comprender.

Este punto es un poco raro, ya que Geryl se supone que cuenta con la asistencia de un arqueoastrónomo. Supongo que les pasa como antes, que deberían leer algún libro de los de más allá de que el hombre pusiese el pié en la luna. Bueno, en el caso de la astronomía hasta les valdría con Kepler o incluso con Ptolomeo e incluso con los conocimientos egipcios, pero parece que a veces andaban algo despistados. Es lógico, cuando se intenta meter en un libro tantas teorías con “calzador”, al final ya no sabes muy bien lo que dices.

Los errores astronómicos son varios, centrados en la precesión y en la traslación de la tierra. Marqué en negrita más arriba, en la cita textual de los textos de Slosman, un supuesto giro de 72º en el zodíaco que es el “meollo” de todo el “rollo”.

La traslación es el movimiento de la tierra alrededor del sol. La trayectoria que recorre es una elipse, pero de tan poca excentricidad que casi es una circunferencia. De este modo se suele representar a veces como una circunferencia y se considera como tal a la hora de observar el cielo. Del mismo modo que el cielo, a efectos de observación astronómica, se considera una esfera.

Durante unos cuantos días, en concreto un mes (30 días), el sol está alineado con unos grupos de estrellas que llamamos constelaciones zodiacales. Esto significa que si trazamos una línea que une la tierra y el sol, su prolongación hacia el infinito intercepta a una de estas constelaciones. Se manifiesta porque si mirásemos al sol y lo pudiésemos “apagar”, aparecería en su lugar la constelación del mes del año en que nos encontramos.

Así que para que podamos decir que el sol está en leo o está en cáncer, la tierra tiene que estar en un lugar concreto DE SU ÓRBITA en el que podamos alinear leo (o cáncer), la tierra y el sol, formando un diámetro de la órbita de la tierra.

Esto todo el mundo lo conoce de sobra en realidad porque la astrología es precisamente el calendario que usa. El sol está en Aries en abril (en realidad está en piscis hoy en día) y está en tauro en mayo (en aries hoy en día).

¿Qué tiene que ocurrir para que desde la tierra digamos que el sol pasa de estar en leo a estar en cáncer? Pues evidentemente tiene que transcurrir un mes y eso se traduce en que la tierra se ha movido en su órbita exactamente un doceavo de la distancia total alrededor del sol.

El transcurso de un mes es el transcurso de una constelación del zodíaco y esto a su vez es el desplazamiento de la tierra en su movimiento de traslación.

Bueno, pues Geryl coge la teoría de Hapgood, que es obsoleta y errónea, y supone que lo que explica Slosman del cataclismo del 21 de febrero de 21.312 a.C., en que la tierra se desplazó 72º, se corresponde con que los continentes se desplazarían sobre la corteza terrestre un montón de miles de kilómetros. Este desplazamiento no mueve ni el eje magnético de la tierra ni el eje de rotación o geográfico. Yo no tengo la culpa, es la teoría de Geryl.

Para entender lo que dice Geryl, pongamos que Europa pasó a estar en el polo norte, África casi toda del ecuador hacia el norte, la Antártida donde anda el sur de África actualmente y América del sur sería la que estaría en el polo sur. Según Geryl, desde África, desde Europa, desde Australia…. ahora pasarían de estar con el sol en el 10º grado de sagitario (el décimo día, para entendernos mejor) al 22º grado de acuario (el día 22 de acuario) que son los 72 grados que “saltó” la tierra (y que son 72 días).

Pues bien, esto es astronómicamente un error.

Gire hacia donde gire la tierra o su corteza, la tierra no deja de estar alineada con el sol en el mismo signo, es decir, sagitario. Podría girar este-oeste u oeste-este, podría girar norte-sur, podría ponerse boca abajo o boca arriba o dar saltitos como los niños cuando se hacen pis, pero no deja de estar alineada en su órbita con el mismo signo.

Para que la tierra deje de estar alineada con sagitario y el sol, y pase a estarlo con acuario y el sol, debe dar un descomunal salto en su órbita y recorrer la distancia que recorre en 72 días en tan sólo un chasqueo de los dedos.

Vamos, que sería como que la tierra se caería en un agujero negro o un agujero de gusano y recorrió una distancia astronómica en un instante.

Por si el desarrollo por escrito se hace un poco tedioso, lo podemos ilustrar con una imagen:

Name:  Meses orbita terrestre2.jpg
Views: 4445
Size:  20.0 KB

Ahí se ve como para que la tierra y el sol se alineen con las distintas constelaciones zodiacales, la tierra se debe mover en su órbita. De nada sirve que gire en cualquier dirección un día cualquiera del año, ya que ese mes seguirá estando en la constelación que le corresponde.

También he trazado unas flechas en una posición 1 y otra 2 que serían las que corresponderían con lo que Slosman traduce de los ¿atlantes?, y que es lo que explico.

La teoría de Geryl de que lo que dice Slosman se explica con la hipótesis caduca y errónea de Hapgood, es simplemente imposible.

Éste es el primer error que cometen tanto Patrick Geryl como Gino Ratinckx. En realidad Geryl no sabe (o sabía mientras preparaba su libro “La Profecía de Orión”) nada de astronomía. En el mismo libro lo confiesa y se nota por los comentarios que le hace a Gino Ratinckx . Pero éste último sí que debería saber algo de cómo afecta a la observación astronómica la posición de la tierra. Bueno, se supone, igual sabe usar programas de simulación astronómica y poco más.

En el libro de Geryl no se especifica para nada como se explican los hechos que relata Slosman astronómicamente.

Es lo que he relatado yo en el post anterior, en concreto lo que se refiere al “PUNTO 3” y sus subaoartados en el que explico como tienen que moverse el eje de la tierra y la tierra (para cumplir con las hipótesis de Geryl, por supuesto).

En concreto, al no explicar nada Geryl, puede que se asimile que cuando la tierra gira al revés de cómo lo hace hoy en día (para Geryl el sol salía por el oeste ya en ese 21312 AC y así fue hasta el 9792 AC cuando se produjo el diluvio universal), las eras de la precesión se suceden al revés.

Hasta es posible que se piense, Geryl o alguien que tenga paciencia para leer su libro, que por girar la tierra al revés las constelaciones del zodíaco en un año se suceden al revés.

Pero eso no es cierto.

Para que las constelaciones del zodíaco se sucedan al revés durante el año, la tierra debe hacer la traslación al revés. Es la traslación de la tierra la que determina el signo del zodíaco de cada mes del año, no la rotación.

Y para que las eras de la precesión fluyan al revés de cómo lo hacen hoy en día, es el eje de la tierra el que debe girar del revés. Pero cuidado, EL EJE de la tierra es el que gira al revés, no la tierra.

Éste es el segundo error astronómico que se comete en el libro de Geryl, al identificar con el sentido de rotación de la tierra, fenómenos que sólo se explican con el movimiento orbital de nuestro planeta o de giro de su eje.

No entro en otros muchos de diversa índole.

Por ejemplo el ciclo sotíaco de 1460 años no tiene ninguna relevancia astronómica, ya que tanto el calendario egipcio como el juliano “desfasan” días respecto a los solsticios/equinoccios. Siguiendo el calendario egipcio de 365 días, los equinoccios se atrasan al ritmo de un día cada cuatro años. Siguiendo el calendario juliano de 365,25 días, no se atrasa un día cada cuatro años el equinoccio, pero se adelanta un día cada 133 años, como pudo percibir el papa Gregorio XIII cuando modificó el calendario, ya que el equinoccio de primavera del tiempo de Gregorio, con su calendario juliano, se producía el 10 de marzo y no el 21. Al calendario egipcio se le atrasan los equinoccios y al juliano se le adelantan y ambos siguen fenómenos que no son astronómicos. Si se hacen concordar entre sí ambos calendarios, en 1460 años ambos se han desplazado de los equinoccios y sus fechas no son fechas astronómicas reales.

Las duraciones de las eras de Geryl parecen casi todas “inventadas”. Unas pocas las obtiene de las traducciones de Slosman, por ejemplo la era de leo sería como 2448 años, la de virgo 2592 años y la de libra 1872 años. Pero las demás salen de la calculadora de Geryl. Si Slosman las fija, en el libro de Geryl no consta. Y no será por parrafadas de Slosman, que incluso incluye varias páginas de la historia de Osiris y Set y Horus e Isis. Pero de donde salen las duraciones que le asigna a las eras que faltan…… ni comentario al respecto.

En realidad sus duraciones de eras tienen un motivo de ser. Simplemente tienen que cumplir una pequeña condición de cálculo. Esto para el siguiente post.

Hasta luego.