En 2008 un joven guía nos hizo una somera exposición del malestar del pueblo egipcio con el gobierno de Mubarak. Estos días se ha echo patente.

Ver en televisión a las gentes manifestándose en las calles que conozco me acerca más a esas personas y me solidarizo con ellas pero me asusta lo que pueda pasar allí. Los dictadores tiene el culo bien pegado al sillón y a veces no se despegan ni con agua caliente.

He pensado en dos personas "cercanas": Victoria Al Qakhira y Ayman (nuestro último guía en Egipto). Espero que ellos y sus familias estén bien.

Por otro lado tiemblo al pensar que, aprovechando el jaleo, desaprensivos, alborotadores y oportunistas, así como también fanáticos exaltados, asalten el Museo de Antigüedades y arramblen con todo cuanto encuentren a su paso (como ya sucedió en Bagdad) buscando solo hacer daño o sus beneficios futuros..

Que Maat proteja al pueblo de todas las escorias que, de una manera u otra, quieren chupar su sangre.