Hola compañer@s:

Abro este rinconcito para tratar sobre la dinastía con más importancia de toda la historia egipcia, la dinastía XVIII. Figuras tales como Hatshepsut, Tutmosis III, Amenhotep III, Akenatón o el joven rey Tutankhamón fueron los protagonistas de esta historia que aquí comienza, la historia de como un pueblo renació de sus cenizas y se convirtió en el país más poderoso del planeta hace más de 3.000 años.

Amig@s, ante nosotros se abre la puerta del tiempo y retrocedemos 3.500 años atrás, hasta el año 1.570 a.C. cuando un faraón guerrero logró expulsar a los invasores hicsos definitivamente, me refiero al faraón Ahmes.

Los hicsos, un pueblo invasor asiático, lograron invadir Egipto hacia el año 1.720 a.C. y ocuparon el poder durante dos dinastías, la XV y la XVI. Pero hacia el 1.645 a.C., los príncipes tebanos reclamaron el título de rey y comenzaron su lucha contra los invasores. Se instauró entonces la dinastía XVII.

Estos dinastía de faraones tebanos fueron ganando poco a poco terreno en la batalla, pero nunca vieron la victoria y la dinastía acabó con la muerte del faraón Kamosis.

Y es aquí cuando Ahmés toma el protagonismo. Este faraón derrotó definitivamente a los hicsos y con el se inauguró la dinastía XVIII y también el Imperio Nuevo.

Los egipcios se habían dado cuenta de que no estaban solos en el mundo y que había otros países con cierto poder que podían poner en peligro de nuevo el país como lo habían hecho los hicsos.

Ahmés había comenzado un periodo en la historia egipcia sin parangón donde habría momentos de opulencia y otros de decadencia pero siempre con la grandiosidad por delante. A la muerte de Ahmés subió al trono su hijo Amenhotep I, pero de él ya trataremos después.

Un saludo muy fuerte.

Nebamón