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Tema: El Cairo

  1. #171
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    Predeterminado

    Txukiya, sencillamente EXCELENTE!!! tu relato, además de muy interesante y original.
    Muchas gracias nuevamente por dedicar tu tiempo a escribir este maravilloso post.
    Saludos
    Eugypt

  2. #172
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    Predeterminado El Misaharaty

    El Ramadan tiene una misteriosa tradición que ha acabado asociado a él por varias razones. El Misaharaty (Musaharati) es una de las costumbres más antiguas, la más arraigada de las asociadas al Ramadan. El Misaharaty es el nombre que recibe la persona que se pasea tocando un tambor en zonas residenciales para despertar a la gente para que coman el sohour (la última comida antes de que comience el ayuno) antes de la oración del amanecer. Aunque esta antigua práctica tiende a desaparecer.

    El Misaharaty siempre va acompañado por niños del vecindario, quienes se lo pasan bien ayudándole a tocar su tambor y cantando: "Es ha ya nayem… Wahed el dayem…. Ramadan Karim… Es ha ya nayem… Wahed el razaq…". Tras su canto, toca tres veces el tambor. Empieza su ronda a las tres de la madrugada, va desde su casa a casi todas las casas cercanas de su vecindario. Al llegar a cada casa, se coloca delante de ella y llama a sus habitantes por su nombre. Como su trabajo es despertar a la gente, el Misaharaty hace tanto ruido que se le puede oír desde varios bloques en todas direcciones.

    El Misaharaty es muy respetado en su vecindario. Es considerado como un sabio, capaz de memorizar los nombres de mucha gente. Aunque el trabajo de Misaharaty es voluntario, los vecinos normalmente le dan una propina en forma de comida o de dinero cuando ya ha terminado el Ramadan. El día del Eid al-Fitr sus casas se llenan de dulces típicos del Eid y dinero, y sus vecinos les visitan tras la oración del Eid par para celebrarlo.

    Hoy en día El Cairo tiene su parte moderna y su parte antigua, y, como es lógico, muchos egipcios utilizan despertadores, que cumplen la función tradicional del Misaharaty. En consecuencia, este trabajo está disminuyendo, aunque en algunos vecindarios su trabajo continúa siendo necesario. Mucha gente lamenta la pérdida de esta mágica tradición.

    Pero, aunque la tradición esté muriendo en Egipto, es probable que el Misaharaty continúe su oficio durante algunos años en El Cairo, la ciudad de los milagros...
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    Úlima edición por Txukiya fecha: 10-15-2006 a las 12:13 AM
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  3. #173
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    Predeterminado

    gracias las cosas y la forma de contarlas que tienes me encantan

    vista del anochecer en el CAIRO desde la habitacion 2020 del HOTEL CONRAD
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    Úlima edición por bussaco fecha: 10-15-2006 a las 12:07 AM

  4. #174
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    Predeterminado El Cairo

    Soy una fiel seguidora de tu post, Txukiya, aunque no participo escribiendo, siempre leo tus comentarios. Gracias a ti, en mi visita al Cairo pude ver la ciudad con los sentidos agudizados y pude apreciar la ciudad en toda su caótica grandeza.

  5. #175
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    Predeterminado El Nilo en El Cairo

    El Nilo en su paso por El Cairo.
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  6. #176
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    Predeterminado

    ¡¡Gracias!!

    Eugypt... dedico mi tiempo a escribir en este tema porque me encanta. Pero hay una cosa que aún me gusta más... leer algo en este tema que no esté escrito por mí, así que gracias por escribir y por tu amabilidad.

    Bussaco, gracias, me encanta que os guste lo que escribo. Y gracias también por esa fotillo

    Gladyscecilia, gracias por leerme siempre. Me alegra que esto sirva a alguien para apreciar mejor la ciudad... caótica, ruidosa, sucia... pero tan bella...
    Y, oh... el Nilo y El Cairo... enlazados desde siempre y para siempre. Gracias.

    Esta foto es para vosotros... a mí me encanta... En primer plano los músicos, más atrás los bailarines, con el cabello al viento. Y al fondo, la mezquita y sus minaretes... Está tomada en 1954 en el Viejo Cairo. Espero que os guste.
    Un abrazo.
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    Úlima edición por Txukiya fecha: 10-28-2006 a las 02:10 AM
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  7. #177
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    Thumbs up Mil gracias

    Quisiera agredecerte una y mil veces por tan maravilloso trabajo, quedé mucho más que impresionada, y muy fascinada por tanta belleza y esplendor, ha sido un viaje fantástico e inolvidable que algún día será real, mil gracias otra vez, muchos besos y sigue deleitandonos.

  8. #178
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    Predeterminado Entre rezos y música, entre amaneceres y fiestas, entre el hambre y la abundancia...

    Pregunto a Farid Mustafa, comerciante del burgués distrito cairota de Zamalek, por el sentido del Ramadan y menciona a los pobres. También me habla de los pobres Mohamed Jarbi, residente en uno de los barrios más pobres de la capital, el Bulaq, céntrico, abigarrado, hiperpoblado y en el que él, con un sueldo asegurado de treinta y cinco euros mensuales y cuatro bocas que alimentar, no se considera pobre pues tiene la suerte de poder multiplicar ese ingreso a razón de las vueltas que dé al campo de golf, como cadi de las y los acomodados egipcios, socios del Club Gezira, donde está empleado.

    El Ramadán es ese mes en el que los pobres de El Cairo comen sentados alrededor de las llamadas maullad-e-rajan, las "mesas de la compasión". La metrópolis se viste de jaimas o tiendas hechas con telas adornadas con símbolos del islam que dan cobijo a esas mesas. Hay mesas bajo los puentes y hay mesas a cielo abierto. Así es El Cairo, hay de todo.

    Ramadan karim, se oye en las emisoras de radio y los canales de televisión. Karim es el apelativo de la bondad por excelencia, tome ésta forma de generosidad, nobleza, elevación espiritual o fraternidad, especialmente valorada en este mes, el noveno del calendario musulmán, porque en el Ramadán quienes tienen han de dar y mejor aún si la generosidad se deja ver. Hay que procurar el bien del prójimo. Para ello en El Cairo basta con alimentar a algunos de los vecinos, que probablemente hace meses que no han visto un trozo de carne en su plato. Kaltu lajma, "he tomado carne", dicen los pobres cairotas, con ojos chispeantes, cuando han tenido ocasión. Por eso son un evento en el Ramadán las más de 3.000 "mesas de la compasión" que durante los 29 días del sagrado mes ofrecen comida gratis a quien tenga a bien sentarse en torno a ellas, ya sea un transeúnte, un conductor que no ha podido llegar a su casa antes del zagreb (la puesta del sol), los trabajadores más rasos de la vecindad y, naturalmente, aquéllos que, si no fuera por este mes, ni soñarían con que se les sirviese la comida.

    El ayuno, uno de los cinco farraid u obligaciones del musulmán, se vive con un sentido marcadamente comunitario. Subraya Farid Mustafa, el coordinador de uno de los comedores comunitarios de Zamalek, que las "mesas de la compasión" son una de las formas de solidaridad de los ricos para con los pobres. Farid, vestido con una impecable camisa de hilo blanco, supervisa la organización del iftar que se servirá en una de ellas desde su comercio de ropa masculina, situado en la acera de enfrente. Ha contratado a dos cocineros profesionales y a once personas más para ocuparse de la cocina y del servicio, incluido el transporte de raciones hasta las garitas de los guardianes de embajadas cercanas. La colorista jaima emplazada en la acera, para no entorpecer el tráfico -subraya Farid- resguarda mesas cubiertas con manteles y sillas suficientes para un centenar de comensales.

    Muy distintas son las "mesas de la compasión" que se ven en el popular barrio del Khan el Khalili, el zoco aledaño a la mezquita de Hussein. Allí, en el callejón Salajía, de menos de dos metros de ancho, hay un largo entablillado elevado apenas treinta centímetros del suelo, junto al muro de un largo y robusto edificio. No hay mujeres. Hay niños, ancianos, más bien desaliñados todos, que esperan, entre pacientes y ansiosos, con la comida en los cuencos y las hogazas de pan sobre aquéllos -como si no hubiesen querido posarlas sobre el entablillado- la señal para aliviar el cuerpo.

    A pocos metros de allí, en uno de tantos estrechos corredores comerciales lleno de anuncios, entre ellos uno que reza 'Oriental carpets', hay adolescentes tocadas con el clásico 'jeyab' o pañuelo sentadas sobre las baldosas del suelo junto a sus abuelas, madres y hermanos. El ambiente es más animado que en el callejón Salajía. Un comerciante del barrio, el jag Mohammed o peregrino Mohammed -título adquirido tras haber realizado el viaje a La Meca y que se ostenta con orgullo- dedicado a la venta de bisutería de plata entre otras cosas, es quien costea el ágape comunitario. Fornido, ataviado con una galabeya grisácea -la vestimenta tradicional egipcia, aún común en El Cairo- y la expresión severa, da órdenes mientras él mismo llena los cuencos de una comida bañada en una salsa negra, un plato que se llama kebab jala, consistente en algún rastro de carne, patatas, cebolla y ajo, rehogado en samna, mantequilla derretida.

    Al cabo de cinco minutos lo veo alejado de las grandes cacerolas, vacías ya, en un corro de hombres que, de pie, apuran vasos de agua o de tamer, bebida de almíbar con dátiles, el alimento simbólico del Ramadán pues la tradición reza que el profeta Mohammed rompía el ayuno tomando un dátil. Uno de los atributos más ajustados al profeta del Islam es la austeridad. Probablemente son los dátiles lo único que asemeja a todas y cada una de las mesas de Ramadán, sean de caridad, estén en una casa de adobe o ladrillo o en el piso o villa más lujosos de El Cairo. Claro que, en las pobres, el dátil es preciado, más que sagrado, por su casi eterna ausencia.

    Se vive el Ramadán en El Cairo entre rezos y música, entre comedores para pobres y rutilantes fiestas en hoteles de lujo, entre amaneceres dentro de la mezquita y fiestas amenizadas por los mejores cantantes, entre el hambre, vieja conocida de los pobres, y la abundancia, amiga del consumismo y reprendida a tenor del halal, lo preceptivo en el Islam.


    Del artículo Ramadán o mirando a los pobres

    Ingrid Frade, muchas gracias y bienvenida al foro. Espero que pronto se cumplas tu sueño, ése que muchas hemos tenido, y que una vez cumplido sólo queremos repetirlo... Mientras, cierra los ojos y sueña...
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    Úlima edición por Txukiya fecha: 10-15-2006 a las 09:13 PM
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  9. #179
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    Predeterminado El Cairo

    Gracias Txukiya por el artículo sobre el Ramadán, interesante, sensible, inteligente.
    Adjunto una foto del abigarrado Khan El Khalili.
    Saludos
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  10. #180
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    Predeterminado Adiós, Ramadan...

    La vivencia del Islam es una amalgama de credo y costumbre. En El Cairo, como el resto del mundo musulmán, la costumbre ha convertido el Ramadán en un mes de fiestas y música. A la luz del día se ayuna y con el crepúsculo se bebe, se fuma y se flirtea, se dan los cairotas al placer o a la invocación a Dios en forma de danza y canto. Es el Ramadán, el mes más especial para los fieles de la religión islámica, que hoy termina.

    El entorno de la mezquita del Husein -mártir chiíta, sobrino e hijo político del profeta Mohamed- en el corazón de El Cairo antiguo, es un hervidero de gentes que gozan de la licencia nocturna y lo hacen cómo más gusta a los egipcios, en compañía. Mujeres tocadas con jeyabs, el pañuelo que cubre el pelo, maquilladas al detalle, de intensa mirada, fuman el narguile en el café Fishawi, en una de las callejuelas del aledaño Khan El Khalili, el bazar más populoso de El Cairo.

    Dalia, con sus verdes ojos perfilados de negro elogia el ambiente nocturno del Husein: «En Ramadán, el Husein es un placer aparte, una delicia». Ella y su amiga Noha invitan a un té con menta: «Aquí sentimos un placer especial como egipcios y lo mismo les ocurre a los árabes y a los extranjeros». Jaled se sienta con media docena de jóvenes amigos. A su juicio «lo mejor del Ramadán son las reuniones de amigos y de familia». «A Ali no lo había visto desde hace un año, desde que entró en la universidad», comenta mirándolo.

    Los ritos se multiplican y hay creyentes que se aplican. En una 'jaima', o tendido colocado en el recinto de la mezquita del Husein, se escucha una voz ronca que desgrana versos místicos. Una treintena de hombres, entre ellos algunos niños, se balancean y dejan escapar un gemido al girar el torso. Son de la cofradía sufí 'Jalauateia', la 'tariqa jalauateia', una de las decenas de hermandades sufíes registradas en Egipto. Se dan al 'dziker' o invocación a Dios, en forma de danza a ritmo de percusión y de canto.

    La voz del sheij sufí aún reverbera en los oídos en las cercanías del café Darwish. Una animada audiencia jalea al cantante que, entre canción y canción, anuncia el nombre de quienes le tienden billetes de 10 guineas (así sigue llamándose la libra en el dialecto árabe egipcio). Una señora de riguroso negro, muy enjoyada, fotografía al cantante con su móvil mientras sus labios siguen la secuencia del vocalista. Rememora el cantante a los grandes de la canción árabe: Abdel Halim Jafez, Abdel Uahab, Nagat y, naturalmente, Um Kultzum.

    «El Ramadán es un mes de excesos», asevera Ahmed, en la terraza sobre el Nilo del Sequoia, una moderna cafetería-restaurante de la isla de Zamalek. «Hay más reuniones de familia, de amigos, vamos de juerga cada noche por las 'jaimas'»". Así se llama a los locales que retocan su decoración, con telas y lámparas. Decenas de jóvenes ríen, fuman narguiles y toman cafés o zumos. No hay mesas libres en el amplio local. Apenas hay chicas veladas y las que lo están llevan un atuendo totalmente moderno: tejanos y camiseta ajustada preferentemente.

    Prueba de que el Ramadán es el mes estrella de la publicidad, un 4x4 rojo, último modelo de una marca de coches europea está expuesto a la entrada del Sequoia. Lo único que no hay es alcohol, prohibido a durante todo el mes. «Es el Ramadán modernizado», dice Nagi, una joven del barrio de Heliopolis, y bromea: «Comemos y comemos, esa es la alegría del Ramadán, la 'kuneifa', la 'basbusa', los dulces egipcios y en el 'sujur' tomaremos 'ful'- habas secas guisadas- y yogur». El 'sujur' es la última comida antes de retomar el ayuno con la primera luz del alba. «También se lee el Corán y se reza más que otros meses, especialmente los últimos 10 días del Ramadán pues, según la tradición, el Corán fue revelado alguno de esos días, desconocemos cuál exactamente», señala Nagi mientras la música pop se confunde con el jolgorio de la gente.

    «Los tiempos han cambiado, el Ramadán ya no es como antes», apunta en un perfecto inglés Amer Kureishi, sentado con seis amigas. «La gente sale, los sitios están abiertos hasta altas horas de la madrugada, es una oportunidad para fomentar las relaciones y ser bueno con la gente pobre. Se siente calor humano. Hay jóvenes que rezan el 'tarauij 'desde el principio, yo sólo lo rezo los últimos 10 días, no todo el mundo es perfecto», admite con una amplia sonrisa en los labios. El 'tarauij' es el rezo añadido del mes de Ramadán, de dos horas de duración, y que se reza de noche, normalmente en la mezquita.

    Nadie parece tener prisa. La noche es joven en El Cairo. Mes de reuniones y oraciones, disfrute y elevación. Es el Ramadán.

    http://www.elcorreodigital.com/vizca..._20061023.html
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