Hola de nuevo.

Hace tiempo que no vengo por aquí; las mareas de la vida que no siempre nos llevan por los caminos que deseamos y todo eso. Sin embargo, como decía Mikka Waltary en boca de "su" personaje Sinuhé, quien ha bebido el agua del Nilo no saciará su sed con ninguna otra (¿O tal vez dijo eso algún otro mucho tiempo antes?). Y con este foro ocurre algo parecido. A los que me conocéis os mando el más afectuoso de mis saludos; siempre habéis venido conmigo durante estos meses. A los demás... encantado de conoceros. Me ha alegrado, nos sabéis cuanto, volver y descubrir que el foro sigue tan vivo como siempre. ¿Me estoy poniendo sentimental? ¡Vaya! yo diría que sí. En fín, será que me hago viejo. Vamos a ponerle remedio.

Los que me conocéis sabéis de mi debilidad por las historias... llamémoslas "exóticas" relacionadas con esta gran civilización que es el Antiguo Egipto: Taladros láser, bombillas en Denderah, la Gran Pirámide haciendo de generador nuclear chiripitifláutico, el Serapeum transformado por arte de birlibirloque en una suerte de acumulador energético o algo así... incluso silos de misiles han aparecido por ahí. Me encantan esas cosas, al fin y al cabo el camino que me llevó a enamorarme de Egipto estaba plagado de atlantes y extraterrestres a tutiplén. Y tambien el de muchos de vosotros. Venga, no me mintáis que sé que es cierto. Como no podía ser de otra forma, quiero volver con una de esas maravillosas historias. Señoras y señores, niñas y niños, babuino tiene el placer de presentarles a

EL FARAÓN DE BARBATE.



La historia nos llega de la mano del intrépido imbestigador atlante y genial humorista Jorge Díaz Sánchez (por mal nombre Georgeos Díaz-Motexano). Pero no quiero continuar sin hacer un inciso. Al parecer, suya es la explicación de aquellas famosas inscripciones que a primera vista representaban artefactos modernos como tanques, aviones y cosas así y que no eran mas que la desafortunada superposición de dos textos distintos. Al César lo que es del César (si alguien tiene más información al respecto que no dude en decirlo aquí). Ójala hubiera seguido en esa línea. Sin embargo últimamente se ha deslizado al lado oscuro. Desgraciadamente nadie se hace famoso explicando misterios sino buscándolos. Así que, Don Georgeos se puso a ello con no demasiada fortuna. Despues de anunciar para rechifla y cachondeo del personal que el Acueducto de Segovia era un monumento de orígen atlante, encontrar la Atlántida en Doñana y un par de cosas más, vuelve a la carga conectando Barbate con el Egipto de Akenaton. La prueba irrefutable en la foto. Según él, el geoglifo en cuestión representa a un faraón con su tocado de guerra, su serpiente ureus, y su descomunal tocha. Detalle este último que "demuestra" al sesudo investigador que el representado es ni más ni menos que Amenofis IV, Akenaton para los amigos. No sé a vosotros, pero a mí me recuerda más a la Cleopatra de Asterix. El estudio, como siempre ocurre en estos casos viene avalado por la más alta tecnología en forma de fotografías por satélite y la opinión de eminentes geólogos y especialistas de toda índole que nadie parece conocer. En fin... opinad que para eso estamos aquí.

Saludos.