Página 11 de 11 PrimerPrimer ... 891011
Mostrando resultados del 101 al 102 de 102

Tema: La voz de Egipto. Homenaje a Naguib Mahfuz

  1. #101
    Fecha de Ingreso
    Apr 2004
    Localización
    Granollers (Barcelona)
    Mensajes
    406

    Predeterminado El acusado

    Como iba solo en su cochecito, no tenía más aliciente que la velocidad; volaba-en dirección a Suez- sobre una cinta de asfalto ceñida por arenas. En el paisaje nada mitigaba el pálpito de soledad alguna que le hicieses más llevadera su semanl ida y vuelta. Divisó a lo lejos un colosal vehículo de transporte. Le dió alcance y redujo la marcha de su Ramsés para continuar cerca y al ritmo del coloso. Era un camión cisterna del tamaño de una locomotora. Un ciclista iba agarrado a su borde trasero, y daba de vesz en cuando, una patada en la rueda, tan tranquilo. Cantaba. ¿De dónde vendría?¿A dónde iría? ¿Habría podido hacer todo el camino de no hallar a un vehículo que tirara de él?.Sonrió admirado y le vió con simpatía. Dejaron atrás, a la derecha, unas lomas, y enseguida entraron en una zona verde, sembrada de maíz y rodeada de pastizales, donde pacina cabras. Redujo la velocidad para gozar de aquel verde jugoso, y entonces un grito desgarró el silencio.

    Con sobresalto volvió la cara hacia delante,a tiempo de ver cómo la rueda del camión, imperturbable, enganchaba a bicicleta y a ciclista. Soltó un grito de horror y chilló para advertir al camionero. Detuvo luego su coche, a dos metros de la bicicleta, y bajó sin pensar y sin que sus gritos hubiesen alcanzado al camión. Se acercó espantado al lugar del accidente y vió el cuerpo tendido sobre el costado izquierdo, con el brazo moreno apuntando hacia él; una mano pequeña que asomaba por la camisa-polvorienta, lo mismo que la piel- estaba cubierta de rasguños y heridas. De la cara no se veía más que la mejilla derecha. Las piernas ceñían aún la bicicleta. El pantalón, gris, estaba desgarrado y salpicado de sangre. Las ruedas se habían roto, los radios estaban torcido y una guia del manillar desquiciada, Una respiración fatigosa, forzada, inquieta, ocupaba el pecho de la víctima, que aparentaba unos veinte años o muy poco más. Se le contrajo la cara y los ojos se le fijaron en una expresión de pena y compasión, pero no supo qué hacer. En aquel descampado se sentía impotente,. Descartó la idea que primero le vino a las mientes de llevarle a su coche. Y finalmente se libró de su confusión decidiendo tomar su automóvil y salir en pos del vehículo culpable. Quizá en el camino encontrase un puesto de vigilancia o de contros y pudiese informar del accidente. Marchó hacia su coche y se disponía a subir cuando oyó unos gritos que decían:

    .- Quieto...no te muevas...

    Se volvió y pudo ver a un grupo de labradores corriendo hacía él. Venían de los sembrados. Algunos llevaban garrotes, otros piedras. Contuvo el impulso de montarse-no fuera que la emprendieran a pedradas- y les esperó asustado por su crítica situación. Los rostros torvos, agresivos, le disiparon cualquier esperanza de entendimiento. Tendió la mano veloz a la guantera y sacó su pistolo, apuntándoles y gritando con voz estremecida:

    .-¡Quietos!.



    Continúa....
    [COLOR=plum][B][COLOR=black]Ahora participo principalmente en:

  2. #102
    Fecha de Ingreso
    Apr 2004
    Localización
    Granollers (Barcelona)
    Mensajes
    406

    Predeterminado

    Se dió cuenta con fulgurante y agitada percepción. que aquella actitud había cerrado todavía más cualquier esperanza de comprensión futura, pero tampoco había tenido tiempo de obrar con reflexión. Cedieron en su carrera y, finalmente, se pararon del todo a unos diez metros; en los ojos una mirada torva y resentida. Ardía en sus fulgores la inesperada desventaja de encontrarse ante un arma. Los rostros tenían un aspecto oscuro, tosco, subrayado por los rayos del sol. Las manos crispadas entorno a los garrotes y las piedras, y los pies, enormes, descalzos, clavados en el asfalto. Uno dijo:
    .- ¿ Piensas matarnos como a él?.
    .- Yo no lo he matado. Ni le he tocado siquiera; quien lo atropelló fue el camión cisterna.
    .- Fue tu coche...tú...
    .- No lo habeís visto...
    .- Todo...
    .- Me estaís impidiendo que alcance al culpable...
    .- Tú lo que quieres es huir...

    Había aumentado la rabia. Había aumentado el miedo. La idea de poder verse obligado a disparar le producía angustia de muerte. Matar, que el homicidio le llevase a una pendiente. ¿ Cómo borrar la pesadilla si no estaba durmiendo?.
    .- De verdad que no he sido yo quien le ha atropellado. He visto perfectamente cómo el camión le aplastaba...
    .- Aqui no hay más culpable que tú.
    .- Habría que llegarse al hospital más cercano....
    .- Intenta.
    .- Al puesto de policia...
    .- Intenta.
    .- ¿Es que vamos a esperar sentados hasta que la verdad resplandezca?
    .- Si no te escapas ya lo creo que resplandecerá.
    .- Válgame Dios! ¿ Por qué tanta tozudez?
    .- ¿ Por qué le has matado?

    ¡ Qué tremenso problema, qué tremenda falsedad!. Cuándo acabaría aquel infernal compás de espera. El sufrimiento sin paliativo, el miedo, las ideas frenéticas. ¿Por qué se detuvo?. ¿Cómo demostrar la verdad?. El mismo conductor del camión no se enteró de nada. Ni la menor esperanza de que todo aquel maldito lio fuese una pesadilla.
    Del caído llegó una queja seguida de un ay gangoso y un largo gruñido. Después otra vez el silencio. Uno chilló:
    .- ¡ Dios tiene que castigarte!
    .- Dios castigará al culpable...
    .- Tú has sido ...
    .- ¿ Me habría parado de ser el culpable?
    .- Creíste que no había nadie...
    .- Creí que podía ayudarle...
    .- Buena ayuda..
    .- Es inútil hablar con vosotros.
    .- Bien inútil.

    Si les daba la espalda un solo instante, las piedras le aplastarían. No había más remedio que aguantar en el trance. Imposible perseguir al camión. Él solo quedaba en prenda. Y si no mantuviese un resquicio de esperanza, aquello sería el horror de los horrores. ¿ Cómo se van a establecer las responsabilida-
    des?¿ O a determinar el castigo? ¿Podrá salvarse el pobre accidentado?. Su mirada manifestaba espanto. La de ellos un rencor obstinado.

    Continúa...
    [COLOR=plum][B][COLOR=black]Ahora participo principalmente en:

Reglas de Mensajes

  • You may not post new threads
  • You may not post replies
  • You may not post attachments
  • You may not edit your posts
  •