Ahmosis, Sekenenré, Kamosis

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Los hicsos
Sekenenré
Kamosis
Ahmosis

Los hicsos.

A partir de la dinastía XIII Egipto conoce una época de desorden y disgregación social. Muchos extranjeros asiáticos se aprovecharon de la situación para infiltrarse de forma gradual en el país del Nilo, donde consiguieron alcanzar cargos militares o trabajar en la artesanía y el comercio. Este hecho preparó el marco que condujo a la ocupación violenta del país por estos asiáticos, conocidos como los hicsos, que gobernarán durante dos siglos e impondrán una dinastía. La Estela del año 1730 narra como los hicsos ocuparon Avaris, en la actual Tell el-Daba, en el delta del Nilo. Según Manetón:

Conquistaron el Delta y el Egipto Medio, sin encontrar resistencia. Uno de estos extranjeros, Salatis se proclamó rey del Alto y del Bajo Egipto y cada verano recorría el país para cobrar tributos y adiestrar a sus soldados.

Manetón refiere la etimología de la palabra hicsos: reyes pastores. Al parecer, los hicsos eran nómadas asiáticos procedentes de Siria, de Canaan. Utilizaban un armamento superior, desconocido por los egipcios; en especial, hachas de guerra de gran capacidad de corte, un nuevo tipo de arco, construido con madera, tendón y cuerno y una movilidad sorprendente, basada en el carro de combate tirado por caballos. Los reyes de la dinastía XVII se enfrentaron a los invasores a los que expulsaron utilizando sus armas.

Sekenenré Tao II

Hacia el año 1630 se formó frente a los hicsos la dinastía XVII. El papiro Sallier I narra el origen de las luchas entre hicsos y tebanos: el enfrentamiento entre el rey hicso Apofis, adorador de Sutej, y el rey egipcio Sekenenré Tao II el bravo, padre de Ahmosis I. Se trata de un relato, conocido como:

La lucha entre Apofis y Sekenenré.

Relato escrito dos siglos después de la época de Ahmosis, que refleja el enfrentamiento entre el rey hicso Apofis y Sekenenré, gobernador de Tebas. En este relato Apofis, en su afán de provocar, inventa un "casus belli" absurdo, como la existencia del estanque de elefantes en Tebas que, a considerable distancia de Avaris, impedía que sus habitantes conciliaran el sueño.

- Es el rey Apofis el que me envía ante tu presencia para decirte: que se retire a los hipopótamos del estanque que está a oriente de la ciudad, porque impiden que puedan dormir de día y de noche.
El ruido que hacen abruma los oídos de la gente de la ciudad.

Sorprendido ante reclamación tan insólita, Sekenenré contesta:

- ¿De verdad tu amo ha oído hablar en ese país lejano del estanque que está situado a oriente de la ciudad del sur?

El mensajero contesta de forma diplomática:

- Reflexiona sobre la razón por la que se me envía.

Ignoramos cómo termina el relato, pero conocemos el desenlace real de la historia: Hacia 1570 a C, Sekenenré emprendió la lucha contra los hicsos y murió valientemente en el campo de batalla. La momia de Sekenenré en el Museo del Cairo muestra múltiples heridas y mutilaciones causadas por el hacha de guerra de los hicsos, el cráneo partido, hundimiento de la nariz y pómulo, la mandíbula inferior rota, la lengua partida y signos de que murió tras una larga agonía y fue embalsamado cuando su cuerpo sufría los efectos de la putrefacción, por lo que el cadáver se rescató tras una derrota.

La momia de Sekenenré se encontró en el escondite real de Deir el-Bahari en 1881. Maspero la desenrolló e identificó en 1886.

Kamosis

El sucesor de Sekenenré, su hijo Kamosis, continuó la lucha. La estela de Kamosis y la Tablilla Carnavon narran la victoria de este rey sobre los hicsos. El rey hicso Apofis envió un mensajero hacia el sur para recabar ayuda al rey nubio de Cush, en Kerma, con el fin de llevar la lucha en dos frentes, desde el norte y el sur, pero el mensajero no llegó a su destino, ya que fue capturado por las tropas egipcias. Kamosis utilizó la flota y carros de combate, venció al ejercito hicso en Nefrusy y llegó hasta el oasis de de Baharieh, pero no llegó a tomar Ávaris y finalmente muere a manos de sus enemigos, los hicsos.

Ahmosis I

El sucesor de Kamosis, su hermano Ahmosis (1550-1525), consigue expulsar a los hicsos de Egipto y reunificar el Alto y el Bajo Egipto. este hecho tan importante en la historia de Egipto pone fin al Segundo Período Intermedio e inicia el Imperio Nuevo con la dinastía XVII, aunque tanto esta dinastía, como la XVII están formadas por dirigentes de la misma familia.

Ahmosis subió al trono muy joven, bajo la regencia de su abuela Tetisheri y de su madre Ahhotep.

Ahmosis IEn Abidos se encontró una capilla funeraria de Tetisheri, de la que procede una estela conservada en el Museo del Cairo, en la que se narra el deseo de Ahmosis de honrar su memoria. En una estela de Karnak, Ahmosis elogia a su madre Ahhotep. Su esposa fue la reina Ahmés Nefertari, nombrada "La esposa del Dios". La estela de La Donación relata las prerrogativas políticas y religiosas que alcanzó Nefertari.

Dada su extremada juventud en el momento de acceder al trono, no emprendió sus campañas contra los hicsos en los primeros diez años de su reinado, en los que se entrenó para la guerra y adoptó las armas y el carro de combate de los hicsos, a los que logró expulsar en el año 1532, tras los intentos fallidos de Kamosis.

Conocemos el desarrollo de la guerra por inscripciones funerarias encontradas en El Kab, que contienen la biografía de Ahmosis, hijo de Ebana, que por su actuación contra los hicsos recibió 6 veces el oro del valor.

En estas inscripciones se relata que Ahmosis I conquistó Menfis y asedió por tierra y por mar Avaris, la capital de los hicsos  que finalmente fue tomada. Tras su victoria, el rey egipcio, prosiguió su avance hacia Sharuren, en el sur de Palestina y tras un asedio de varios años, la ciudad capituló. En Nubia combatió a los aliados de sus enemigos, llegando por el Sur hasta la isla de Sai, próxima a la tercera catarata, al tiempo que tuvo que reprimir una rebelión en Egipto. Como temía el regreso de los hicsos por mar llevó a cabo una alianza con Creta.

A su muerte, a los 25 o 26 años de reinado, según Manetón, Ahmosis dejó un estado unificado y con notables mejoras económicas. Su estado se extendía desde el sur de la segunda catarata hasta parte de Palestina. Avaris, la capital de los hicsos desapareció, sin dejar rastro hasta que en 1975 un equipo de investigadores austriacos, dirigidos por Manfred Bietak localizó en Tell el-Daba su emplazamiento, junto a los restos de un palacio fortificado, rodeado de un gigantesco muro.

Su tumba no ha sido encontrada, aunque Gaston Maspero encontró su momia en 1881 en el Escondrijo de Deir el-Bahari