Proyectada en 1956 y construida entre 1959 y 1970, la Presa de Asuán es una de las mega-construcciones hidráulicas más importantes del mundo. Fue pensada para acabar con las inundaciones en la zona del bajo Nilo como consecuencia del repentino aumento del caudal del río.

Introducción

La obra se realizó bajo el mandato de Gamal Abdel Nasser, un presidente que dio un golpe de timón en plena Guerra Fría y que tenía como objetivo principal acabar la presa a como diera lugar. Estados Unidos había prometido financiar la construcción pero, a último momento, se echó para atrás, lo que obligó al mandatario a tocar la puerta soviética. Finalmente, la URSS pagó un tercio del costo total del proyecto y prestó asistencia técnica y mano de obra para la presa.

 

La ciudad de Asuán, en el margen derecho del Nilo junto a la primera catarata, es la que aloja la nueva Presa Alta de Asuán y también la otra, más antigua y más pequeña, denominada Presa Baja de Asuán y construida por los británicos durante los años de la ocupación en Egipto. Esta presa, acabada en 1902, sólo podía almacenar agua para un año y cada vez se desbordaba con mayor facilidad, lo que obligó a construir la otra.

La población y la tecnología en Egipto crecían al mismo tiempo que las inundaciones, por lo que surgió la necesidad de controlar por completo las crecidas del Nilo y proteger la zona agrícola, sobre todo los cultivos de algodón, tan importantes para la economía egipcia. Al aumentar notablemente la capacidad de almacenamiento con la nueva presa, las inundaciones ahora están controladas y se puede almacenar agua en el embalse para soltarla cuando los campos la necesiten.

Los materiales que se usaron para construir la nueva Presa de Asuán llegan a 43 millones de metros cúbicos, lo que equivale a 17 veces el tamaño de la Gran Pirámide de Giza (o Pirámide de Keops). El propio presidente Nasser solía decir que “en la antigüedad, construimos pirámides para los muertos; ahora construiremos nuevas pirámides para los vivos”.​

Los efectos de la Presa de Asuán

Los beneficios que ha traído la nueva Presa de Asuán han sido muchos y en diferentes áreas: la agricultura, la producción de energía hidroeléctrica y control del caudal de los ríos. De esta manera, el país ha visto crecer su desarrollo económico porque, al contar con uno de los embalses más grandes de todo el mundo, ha conseguido aumentar notablemente la producción agrícola.

Además, los efectos positivos de la Presa de Asuán también se notaron en el aumento de la superficie de tierra cultivable, algo de vital importancia para un país en el que la mayor parte de su territorio es desértico. Se cree que ya para 1975, pocos años después de la inauguración de la nueva presa, se producían hasta tres cosechas al año, mientras que en los años previos a la Presa de Asuán sólo había una al año.

Traslado del patrimonio arqueológico

La megaobra de la Presa de Asuán trajo consigo la implementación de otra megaobra: el traslado de los tesoros arqueológicos del Antiguo Egipto, ya que la creación del nuevo embalse implicaba la inundación de un territorio muy amplio en donde había templos de vital importancia para la riqueza de Egipto y algunos de los más antiguos del mundo.

 

El traslado de los templos de Abu Simbel es uno de los resultados más notorios de este ambicioso proyecto de rescate arqueológico.

La UNESCO apoyó el plan con una campaña mundial de recaudación de fondos. Se localizaron, excavaron y trasladaron veinticuatro de estos monumentos y templos a zonas más seguras y que ahora se pueden visitar por el turismo.

 

El Lago Nasser

Otro de los resultados de la construcción de la Presa de Asuán fue la creación del Lago Nasser, un lago artificial situado en la cuenca media del río Nilo, al sur de Egipto y cuya extensión sigue y traspasa la frontera con Sudán. El nombre de Lago Nasser abarca solo la parte que pertenece a Egipto, el 83% de su superficie total, ya que los sudaneses denominan a su sector Lago de Nubia.

El Lago Nasser mide alrededor 550 km de largo y 35 km de ancho, ocupando una superficie total de 5250 km². Y su nombre es un homenaje al presidente egipcio que hizo posible la construcción de esta gran obra de ingeniería que cambió la vida de Egipto para siempre.

Cómo llegar a Lago Nasser y Presa de Asuán

Si vas por libre, la Presa de Asuán se puede recorrer en carretera a través de su parte superior y puedes aparcar tu coche en un parking que se ubica en medio de la construcción. Te recomendamos detenerte ahí y bajarte para ver ambos lados de la presa y el desnivel del agua. No están permitidas las visitas turísticas al interior de la presa ni la sala de turbinas.

Algunas excursiones incluyen una visita guiada por el Lago Nasser y la Presa de Asuán complementadas con el Templo de Philae y el Obelisco Inacabado. Y suelen hacerse antes de abordar el crucero por el Nilo, en caso de que lo inicies en Asuán, o al acabar el crucero, en caso de que lo hayas empezado desde Lúxor.

Precios de la visita

El precio de la entrada general para la Presa de Asuán es de 30 EGP (1,70€) tanto para adultos como para estudiantes acreditados. En caso de que decidas hacer esta visita guiada en un pack con Templo de Philae y Obelisco Inacabado los precios están entre 55€ y 60€. También hay opciones de cruceros por el Lago Nasser de un día o de tres a cinco días, con visitas a diferentes monumentos y sitios históricos (consulta precios en tu operador o agencia turística).

Fotos del Lago Nasser

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