Abu Simbel es uno de los sitios más visitados por el turismo en Egipto, declarado por Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1979 y parte del Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán. Alberga dos templos excavados directamente en la roca durante el reinado del faraón Ramsés II (siglo XIII a.C.), el más grande como un monumento a sí mismo y, el más pequeño, dedicado a su esposa favorita, Nefertari.

Historia

Abu Simbel representa dos rasgos fundamentales que caracterizan a Egipto en sus miles de años de historia: la riqueza arqueológica de un imperio único y el ímpetu de desarrollo de un país para la creación de una obra hidrográfica monumental. Porque, actualmente, todos los templos que componen este conjunto arqueológico no se encuentran en su emplazamiento original pero sí muy cerca y han sido reconstruidos exactamente como estaban y con sus materiales originales. ¿El motivo? Cuando se construyó la Alta Presa de Asuán, que dio origen al Lago Nasser, había serios riesgos de que esta joya se inundara, así que se decidió su traslado, iniciando una obra de recolocación sin precedentes en el país, donde se implicaron cientos de expertos de diferentes disciplinas para garantizar que todo se haga respetando la autenticidad.

Se cree que el objetivo fundamental de la construcción del templo, además de demostrar su poder como faraón y de reivindicar su estatuto de deidad (tal como se concebían a sí mismos los emperadores egipcios), fue conmemorar su victoria en la batalla de Kadesh contra los hititas. Además de ensalzar su propia figura, aparecen homenajes a tres dioses del Antiguo Egipto: Amón, Ra y Ptah. En Abu Simbel, Ramsés II está representado como un cuarto dios.

La construcción del templo llevó 20 años, desde 1284 a.C. a 1264 a.C., y la idea era impresionar a los pueblos nubios y ratificar el poderío egipcio en la región. Durante muchos siglos estuvo abandonado y oculto, tapado por las sucesivas tormentas de arena en el desierto, hasta que en 1813, el suizo Johann Ludwig Burckhardt decidió explorar la zona y dio con el templo, sin poder ingresar. Le comentó su descubrimiento al explorador italiano Giovanni Belzoni y este pudo descubrir una entrada en 1817 y consiguió acceder, llevándose consigo todos los objetos de valor que consiguió transportar e iniciando el interés por esta joya que hoy visitan millones de turistas.

Detalles de la arquitectura de los templos de Abu Simbel

  • La fachada. Son 33 metros de altura por 38 metros de ancho, con la custodia de cuatro estatuas que representan todas a Ramsés II, sentado en su trono y con la típica doble corona del Alto y Bajo Egipto. Cada estatua mide 20 metros de altura.
  • A los pies de las estatuas. Cerca de los pies de los cuatro colosos, hay varias estatuas que no alcanzan la altura de las rodillas del faraón y que representan a diferentes miembros de su familia: la esposa principal Nefertari, Tuya (la reina madre), Amenherjepeshef y Ramsés (sus dos primeros hijos varones) y Bintanat, Baketmut, Nefertari, Meritamón, Nebtaui e Isetnofret (sus seis primeras hijas mujeres).
  • Un fenómeno solar. La orientación del templo se pensó para que el 21 de octubre y el 21 de febrero (es decir, 61 días antes y 61 días después del solsticio de invierno) los rayos solares penetren en el santuario del fondo del templo e iluminen a tres de las cuatro estatuas sedentes, con excepción de la del dios Ptah, que siempre estaba en la penumbra ya que se trataba del dios relacionado del inframundo. Con la reconstrucción del templo, se ha corrido un día en el calendario este fenómeno solar y sucede cada 22 de octubre y 20 de febrero.
  • El templo menor. Nefertari, la esposa favorita de Ramsés II, tiene su propio templo en Abu Simbel, al norte del templo mayor y también excavado en la roca. Su fachada está decorada con seis estatuas: cuatro representan a Ramsés II y dos a Nefertari, en este caso, todas del mismo tamaño.

Cómo llegar a Abu Simbel

Generalmente, la visita a Abu Simbel forma parte de los cruceros por el Nilo como paquete opcional, que ya hemos recomendado por aquí que lo cojas porque merece mucho la pena. Por lo tanto, una vez que acabes el recorrido en barco en Asuán, desde allí saldrás en autobús para visitar Abu Simbel. Otra opción es desplazarse en avión, pero es más costosa y no merece tanto la pena. Y en caso de que hayas contratado un crucero por el Lago Nasser, llegarás en barco.

Horarios

El mejor horario para visitar Abu Simbel es por la mañana temprano o a última hora de la tarde, pocas horas antes del espectáculo nocturno. Entre las 10h de la mañana y las 16h de la tarde, el calor intenso del desierto puede volver insostenible las 2 horas mínimas requeridas para visitar los templos. De 6h a 9h es lo mejor, pero si no puedes por la mañana, la otra opción es de 15h a 18h. El horario de Abu Simbel es de 5h a 18h. Y no te olvides de llevar gorro, agua y protección solar, tres ítems imprescindibles.

Precios de la visita

Si vas por libre, el precio de la entrada es de 160 EGP (9€) para adultos y de 80 EGP (4,50€) para estudiantes y jubilados. Si quieres sacar fotos, el precio se incrementa a 100 EGP (no es posible fotografiar nada sin comprar un ticket que lo permita). Y también puedes contratar el espectáculo nocturno de luces y sonido, que cuesta alrededor de 15€.

Fotos del Templo Abu Simbel - Ramsés II

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